{"id":584507,"date":"2026-06-02T16:24:41","date_gmt":"2026-06-02T19:24:41","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=584507"},"modified":"2026-06-02T16:24:41","modified_gmt":"2026-06-02T19:24:41","slug":"las-mitades-de-un-fosil-separadas-hace-90-anos-preservan-a-una-especie-desconocida-de-reptil-del-periodo-jurasico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-mitades-de-un-fosil-separadas-hace-90-anos-preservan-a-una-especie-desconocida-de-reptil-del-periodo-jurasico\/","title":{"rendered":"Las mitades de un f\u00f3sil separadas hace 90 a\u00f1os preservan a una especie desconocida de r\u00e9ptil del per\u00edodo Jur\u00e1sico"},"content":{"rendered":"<p>\u201cEsta postura ya la he visto antes\u201d, se dijo a s\u00ed mismo el paleont\u00f3logo brasile\u00f1o Victor Beccari, asistente cient\u00edfico de la Colecci\u00f3n del Estado de Baviera sobre Paleontolog\u00eda y Geolog\u00eda, en Alemania, cuando vio el f\u00f3sil de un reptil en los cajones del material para investigaci\u00f3n del Museo de Historia Natural de Londres, en el Reino Unido. El investigador pens\u00f3 que ese reptil estirado con el pescuezo inclinado, en una pieza que conservaba varios huesos, le recordaba a un f\u00f3sil que hab\u00eda examinado antes en el Museo de Historia Natural Senckenberg, en Fr\u00e1ncfort (Alemania). En realidad, se trataba de partes diferentes de un mismo f\u00f3sil \u2012el molde y el esqueleto completo, como si fueran las dos rebanadas de un s\u00e1ndwich, una de ellas con el relleno y la otra con la marca de \u00e9ste\u2012 y pertenec\u00edan a un r\u00e9ptil del per\u00edodo Jur\u00e1sico. Entonces, Beccari y otros colegas describieron la especie <em>Sphenodraco<\/em> <em>scandentis<\/em> en un art\u00edculo publicado en julio en la revista <em>Zoological Journal of the Linnean Society<\/em>.<\/p>\n<p>La nueva especie reci\u00e9n ahora ha sido descrita, a partir del ejemplar recogido en 1930. \u201cEs probable que las partes de este f\u00f3sil hayan sido separadas hace casi un siglo y vendidas por separado a los museos que las albergan en la actualidad. La conexi\u00f3n entre ellas se perdi\u00f3 y, hasta ahora, solamente se conoc\u00eda la mitad de Fr\u00e1ncfort\u201d, dice Beccari.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca en que fue hallado, el f\u00f3sil de Fr\u00e1ncfort fue clasificado como perteneciente a un <em>Homoeosaurus<\/em>, un g\u00e9nero extinto del orden de los esfenodontos o rincoc\u00e9falos, pariente de los lagartos y con una sola especie viva en la actualidad, el tu\u00e1tara, un reptil de Nueva Zelanda. \u201cEs por eso que en aquel momento no le prest\u00e9 demasiada atenci\u00f3n ni lo identifiqu\u00e9 como una nueva especie. Lo anot\u00e9 y continu\u00e9 con mi investigaci\u00f3n\u201d, relata Beccari, quien durante su doctorado \u2012ahora concluido y solamente a la espera de defenderlo\u2012 examin\u00f3 f\u00f3siles de estos reptiles en museos de Alemania, Inglaterra, Pa\u00edses Bajos, Francia, Argentina y Estados Unidos y, al cabo, acab\u00f3 d\u00e1ndose cuenta de esa coincidencia. La revelaci\u00f3n le sobrevino cuando analiz\u00f3 las extremidades del ejemplar para entender mejor su estilo de vida y se percat\u00f3 de que eran muy largas, lo que indicaba una vida arbor\u00edcola que lo diferenciaba del <em>Homoeosaurus<\/em>, que es terrestre.<\/p>\n<p>Hay otras caracter\u00edsticas discordantes: \u201cLa cabeza es triangular, los dientes est\u00e1n orientados hacia atr\u00e1s y el h\u00famero posee una especie de cresta muy peculiar para la inserci\u00f3n de los m\u00fasculos\u201d, dice el paleont\u00f3logo. El <em>Homoeosaurus<\/em>, en cambio, tiene la cabeza redonda. Esto lo llev\u00f3 a compararlo con otras especies que tambi\u00e9n son diferentes. El <em>Kallimodon<\/em>, un rinoc\u00e9falo del Jur\u00e1sico que vivi\u00f3 en lo que actualmente es Alemania, tiene los dientes verticales. Adem\u00e1s, uno de los huesos de la cadera \u2013el ilion\u2013 de <em>S. scandentis<\/em> es m\u00e1s peque\u00f1o que el de las otras dos especies.<\/p>\n<p>Para garantizar una comparaci\u00f3n precisa, Beccari y sus colegas recurrieron a la morfometr\u00eda geom\u00e9trica, un m\u00e9todo estad\u00edstico que especifica la forma de los organismos a partir de coordenadas anat\u00f3micas como puntos de referencia en los huesos. En el caso de esta comparaci\u00f3n, marcaron puntos en huesos claves como el h\u00famero, el f\u00e9mur y el cr\u00e1neo en especies de esfenodontos y lagartos modernos.<\/p>\n<div id=\"attachment_584512\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-584512 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/rpf-Lagarto_2025-08_800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"837\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/rpf-Lagarto_2025-08_800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/rpf-Lagarto_2025-08_800-250x262.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/rpf-Lagarto_2025-08_800-700x732.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/rpf-Lagarto_2025-08_800-120x126.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Victor Beccari<\/span>Los dos lados del f\u00f3sil: el molde (<em>a la izq.<\/em>), y el contramolde, con la mayor\u00eda de los huesos, hallados en diferentes museos<span class=\"media-credits\">Victor Beccari<\/span><\/p><\/div>\n<p>Estos puntos se representan en un gr\u00e1fico en el que, cuanto mayor es la proximidad entre s\u00ed, menos diferentes son los organismos. La paleont\u00f3loga Annie Hsiou, de la Facultad de Filosof\u00eda, Ciencias y Letras de Ribeir\u00e3o Preto de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFCLRP-USP), quien no particip\u00f3 en el estudio, destaca la importancia de este m\u00e9todo y los resultados de la investigaci\u00f3n. \u201cEn las comparaciones observamos que, en varias caracter\u00edsticas, la nueva especie descrita se distingue de las otras, lo que indica una gran diferencia\u201d, dice Hsiou, experta en reptiles lepidosaurios, grupo al que pertenece la especie ahora descrita.<\/p>\n<p>Para Beccari, este descubrimiento es importante para establecer la historia evolutiva del grupo, ya que se cre\u00eda que los rincoc\u00e9falos ten\u00edan una morfolog\u00eda poco diversa, que nunca cambi\u00f3. \u201cEs como si solamente los lagartos fueran ecol\u00f3gicamente diversos, algo que no es cierto\u201d, sostiene. \u201cAntes de la aparici\u00f3n de los lagartos, eran los esfenodontos los que dominaban varios estilos de vida: marina, terrestre y arbor\u00edcola\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEra un grupo sumamente diverso, que estaba presente en todos los continentes\u201d, constata Hsiou. Los rinoc\u00e9falos comenzaron a declinar y casi se extinguieron por completo a finales del Cret\u00e1cico, hace aproximadamente 66 millones de a\u00f1os, y hoy en d\u00eda solamente ha sobrevivido el tu\u00e1tara. Los paleont\u00f3logos a\u00fan estudian por qu\u00e9 estos estuvieron a punto de desaparecer pero no as\u00ed el grupo de los lagartos, que estaba muy emparentado. \u201cAlgo que tenemos muy en cuenta es que los esfenodontos ya dominaban varios h\u00e1bitats, mientras que los lagartos eran m\u00e1s peque\u00f1os, estaban empezando a dispersarse ten\u00edan un per\u00edodo de reproducci\u00f3n distinto al que conocemos en el tu\u00e1tara actual\u201d, comenta Hsiou.<\/p>\n<p><em>S. scandentis<\/em> viv\u00eda en un archipi\u00e9lago que, por su naturaleza, abarcaba un mosaico de h\u00e1bitats con varias islas separadas por el oc\u00e9ano y barreras de corales. En la vegetaci\u00f3n de esas islas predominaban \u00e1rboles de un tama\u00f1o regular, no muy grandes, y las mismas estaban habitadas por una fauna compuesta por pterosaurios, aves y peque\u00f1os dinosaurios.<\/p>\n<p>El grupo tambi\u00e9n tuvo \u00e9xito en Am\u00e9rica del Sur. \u201cEn Brasil, hemos descrito tres especies de rincoc\u00e9falos solo para el Tri\u00e1sico en Rio Grande do Sul: <em>Lanceirosphenodon ferigoloi<\/em>, <em>Clevosaurus brasiliensis<\/em> y <em>Clevosaurus hadroprodon<\/em>\u201d, comenta Hsiou, quien particip\u00f3 en las descripciones (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-fosil-de-tuatara-en-rio-grande-do-sul\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 283<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Hasta hace 180 millones de a\u00f1os, Am\u00e9rica del Sur, \u00c1frica, Australia, la India y la Ant\u00e1rtida estaban unidas formando el supercontinente Gondwana. En aquella \u00e9poca, la Ant\u00e1rtida ten\u00eda un clima templado y subtropical, y pudo haber sido un puente continental que impuls\u00f3 la dispersi\u00f3n del grupo hacia Ocean\u00eda. Luego de la desintegraci\u00f3n de Gondwana, Nueva Zelanda qued\u00f3 aislada y pudo haber servido como refugio para las especies del grupo que viv\u00edan all\u00ed, como el tu\u00e1tara, que sobrevivi\u00f3.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>Un f\u00f3sil en dos mitades<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 355 de septiembre de 2025.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/strong>BECCARI, V. <em>et al<\/em>.<a href=\"https:\/\/academic.oup.com\/zoolinnean\/article\/204\/3\/zlaf073\/8179180?login=false\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"> An arboreal rhynchocephalian from the Late Jurassic of Germany, and the importance of the appendicular skeleton for ecomorphology in lepidosaurs<\/a>. <strong>Zoological Journal of the Linnean Society<\/strong>. v. 204, n. 3. 2 jul. 2025.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un cient\u00edfico brasile\u00f1o halla ambas partes de un mismo esp\u00e9cimen en museos de Alemania y el Reino Unido","protected":false},"author":753,"featured_media":584508,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,293,324,335],"coauthors":[4945],"class_list":["post-584507","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-ecologia-es","tag-paleontologia-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/584507","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/753"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=584507"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/584507\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":584516,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/584507\/revisions\/584516"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/584508"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=584507"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=584507"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=584507"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=584507"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}