{"id":584677,"date":"2026-06-02T16:27:10","date_gmt":"2026-06-02T19:27:10","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=584677"},"modified":"2026-06-02T16:27:10","modified_gmt":"2026-06-02T19:27:10","slug":"el-teatro-de-marionetas-se-reinventa-en-su-modo-de-contar-historias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-teatro-de-marionetas-se-reinventa-en-su-modo-de-contar-historias\/","title":{"rendered":"El teatro de marionetas se reinventa en su modo de contar historias"},"content":{"rendered":"<p>Catirina<em> \u2013 Esc\u00fachame Man\u00e9, ya te he dicho que no quiero. \u00a1No es no!<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Man\u00e9<em> \u2013 Cuanto m\u00e1s dif\u00edcil, m\u00e1s atractiva\u2026<\/em><\/p>\n<p>Catirina<em> \u2013 Esp\u00e9rate, \u00bftanto quieres? Entonces voy buscar a Da Penha, una amiga m\u00eda, para que podamos resolverlo.<\/em><\/p>\n<p><em>(Catirina sale de escena)<\/em><\/p>\n<p>Man\u00e9<em> \u2013 \u00a1Fuerza, pap\u00e1!\u2026 Dos jovencitas, \u00a1s\u00ed!<\/em><\/p>\n<p><em>(Catirina entra en escena con un garrote y le asesta un golpe en la cabeza a Man\u00e9, que cae detr\u00e1s del tel\u00f3n)<\/em><\/p>\n<p>He all\u00ed es un fragmento de la puesta en escena de Catarina Ara\u00fajo de Medeiros, m\u00e1s conocida como Catarina Calungueira, artista titiritera en Serid\u00f3, regi\u00f3n del semi\u00e1rido de Rio Grande do Norte. La referencia a la Ley Mar\u00eda da Penha, que protege a las mujeres contra la violencia dom\u00e9stica y familiar, ser\u00eda algo impensable hace algunos a\u00f1os en las puestas de mu\u00f1ecos tradicionales del nordeste brasile\u00f1o. Pero hoy en d\u00eda es una realidad. Ara\u00fajo de Medeiros se aventur\u00f3 en un universo dominado por varones y, junto con otros (y otras) artistas, resignifica los espect\u00e1culos, al asegurarse de que el p\u00fablico siga identific\u00e1ndose con las escenas y los personajes.<\/p>\n<p>La historia de esta reinterpretaci\u00f3n forma parte del libro intitulado <em>Teatro de bonecos popular potiguar<\/em> [Teatro popular de mu\u00f1ecos del Rio Grande do Norte] (editorial Escribas), publicado en 2025 por Andr\u00e9 Carrico, del Departamento de Artes de la Universidad Federal de R\u00edo Grande del Norte (UFRN). Fruto de ocho a\u00f1os de investigaci\u00f3n, la obra re\u00fane la historia de 11 titiriteros \u2012dos mujeres y nueve varones\u2012 entre los 55 catalogados por el investigador en el estado. La publicaci\u00f3n de sus biograf\u00edas ayuda a los lectores a conocer esta manifestaci\u00f3n popular que ha atravesado siglos y se estableci\u00f3 en la regi\u00f3n del nordeste del pa\u00eds en una fecha desconocida. Tampoco se sabe cu\u00e1ndo lleg\u00f3 a Brasil. \u201cUna de las hip\u00f3tesis indica que las primeras marionetas llegaron en las maletas de los jesuitas, en el siglo XVI, como herramientas pedag\u00f3gicas utilizadas para catequizar a los ind\u00edgenas\u201d, cuenta Carrico.<\/p>\n<p>A lo largo de los a\u00f1os, el arte de construir los <em>mamulengos<\/em> \u2013una de las denominaciones populares de los t\u00edteres en la regi\u00f3n del nordeste\u2013, que pueden ser de guante, de varilla e incluso de vestir, se adapt\u00f3 a Brasil. Los rasgos amerindios y las referencias africanas ayudaron a componer las facciones y los adornos de los mu\u00f1ecos. En simult\u00e1neo, los cl\u00e1sicos de la comedia ib\u00e9rica se mezclaron con la lectura que la cultura popular hizo de la tradici\u00f3n letrada. \u201cAs\u00ed, se estableci\u00f3 una dramaturgia propia en cada uno de los nueve estados del nordeste\u201d, dice Carrico.<\/p>\n<p>Aunque con nombres distintos en cada regi\u00f3n, las interacciones se fueron creando en torno de algunos personajes. Ya sea bajo el apelativo de <em>mamulengo<\/em>, en Pernambuco, o <em>jo\u00e3o redondo<\/em>, en Rio Grande do Norte, o incluso <em>babau<\/em>, <em>cassimiro coco<\/em> o <em>calunga<\/em>, entre otras denominaciones populares en los estados del nordeste, los espect\u00e1culos y sus <em>sketches<\/em> siempre presentaban al negro pobre, al capit\u00e1n autoritario, al toro dif\u00edcil de domar y, a menudo, criaturas fant\u00e1sticas, como el alma en pena o el <em>papa-figo<\/em>, el \u201cviejo de la bolsa, por ejemplo.<\/p>\n<p>El hilo conductor de las conversaciones es el humor \u2012c\u00f3mico, ir\u00f3nico y, a veces, mordaz\u2012, que arroja luz sobre las injusticias y deconstruye jerarqu\u00edas. \u201cEmpero, tambi\u00e9n eran frecuentes los chistes machistas, homof\u00f3bicos y racistas\u201d, dice Carrico. \u201cNo porque ello fuera una caracter\u00edstica del teatro de t\u00edteres, sino porque la mirada de la sociedad era as\u00ed. El humor solamente reflejaba las costumbres vigentes\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_585722\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-585722 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-teatro-bonecos-geracoes-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"528\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-teatro-bonecos-geracoes-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-teatro-bonecos-geracoes-1140-250x116.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-teatro-bonecos-geracoes-1140-700x324.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-teatro-bonecos-geracoes-1140-120x56.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">C\u00edcero Oliveira | Pedro Lucas Rebou\u00e7as<\/span>Dos generaciones de artistas de mu\u00f1ecos de Serid\u00f3: de izquierda a derecha, do\u00f1a Dadi y Catarina Calungueira<span class=\"media-credits\">C\u00edcero Oliveira | Pedro Lucas Rebou\u00e7as<\/span><\/p><\/div>\n<p>El cambio de paradigma empieza a tomar forma a finales de la d\u00e9cada de 1980, cuando Maria I\u00eada Silva Medeiros (1938-2021) decidi\u00f3, a sus 50 a\u00f1os, convertirse en titiritera en Carna\u00faba dos Dantas (Rio Grande do Norte). Conocida como do\u00f1a Dadi, en sus presentaciones ella evitaba las malas palabras. \u201cFue un gran cambio de escenario que les abri\u00f3 el camino a mujeres mucho m\u00e1s j\u00f3venes, como Catarina Calungueira\u201d, comenta Carrico. Hoy en d\u00eda, a sus 32 a\u00f1os, Catarina Calungueira promociona la Red de Titiriteras de Rio Grande do Norte, que contribuy\u00f3 a crear en 2019. \u201cEsas bromas de mal gusto est\u00e1n desapareciendo de la escena y puede notarse que incomodan incluso a los artistas m\u00e1s veteranos\u201d, dice el investigador.<\/p>\n<p>Las peleas en escena, como atracci\u00f3n humor\u00edstica, todav\u00eda son habituales. Las ri\u00f1as cuchillo en mano se han vuelto escasas, pero los bastonazos subsisten. \u201cBastones y cachiporras no son exclusivos de los t\u00edteres brasile\u00f1os. Est\u00e1n presentes en la Commedia dell\u2019arte [teatro popular italiano que floreci\u00f3 en el siglo XVI] y en el teatro de sombras turco del siglo XIV\u201d, ejemplifica Carrico, quien actualmente realiza una pasant\u00eda posdoctoral en la Universidad de Bolonia, en Italia, sobre las convergencias entre los t\u00edteres populares del nordeste de Brasil y los italianos.<\/p>\n<p>La violencia en escena le llam\u00f3 la atenci\u00f3n \u2012negativamente\u2012 a Helena Antipoff (1892-1974). La psic\u00f3loga y educadora rusa emigr\u00f3 a Brasil en 1929 para trabajar en la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n de Minas Gerais. Poco despu\u00e9s, en 1932, fund\u00f3 en Belo Horizonte la Sociedad Pestalozzi, dedicada a la atenci\u00f3n de ni\u00f1os con discapacidades f\u00edsicas y en situaci\u00f3n de vulnerabilidad social. En la d\u00e9cada de 1940 se mud\u00f3 a R\u00edo de Janeiro, en donde cre\u00f3 la Sociedad Pestalozzi de Brasil.<\/p>\n<p>\u201cDurante su formaci\u00f3n acad\u00e9mica en Europa, not\u00f3 que el teatro de mu\u00f1ecos era una importante herramienta pedag\u00f3gica\u201d, comenta la historiadora T\u00e2nia Gomes Mendon\u00e7a, autora del libro <em>Entre os fios da hist\u00f3ria, uma perspectiva do teatro de bonecos no Brasil e na Argentina (1934-1966)<\/em>, publicado el a\u00f1o pasado por Paco Editorial. La obra es fruto de la tesis doctoral que defendi\u00f3 en 2020 en la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP).<\/p>\n<p>Antipoff ten\u00eda muy clara su misi\u00f3n educativa: los mu\u00f1ecos deb\u00edan transmitirles mensajes positivos a los ni\u00f1os, ayudarles en el aprendizaje y ense\u00f1arles a distinguir el bien del mal. \u201cElla estaba alineada a los principios de la Escuela Nueva, un movimiento surgido en Europa y Estados Unidos en el siglo XIX que cobr\u00f3 impulso en Brasil a principios del siglo XX. Esta corriente pedag\u00f3gica se opon\u00eda a los procesos de memorizaci\u00f3n y situaba al alumno en el centro del aprendizaje, a trav\u00e9s de la experiencia directa\u201d, relata la historiadora. La experiencia directa pod\u00eda ser, por ejemplo, tanto plantar una semilla de frijol y observar el crecimiento de la planta como fabricar mu\u00f1ecos y contar la propia historia a trav\u00e9s de ellos.<\/p>\n<div id=\"attachment_585726\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-585726 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-teatro-bonecos-ana-maria-amaral-2025-09-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"996\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-teatro-bonecos-ana-maria-amaral-2025-09-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-teatro-bonecos-ana-maria-amaral-2025-09-800-250x311.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-teatro-bonecos-ana-maria-amaral-2025-09-800-700x872.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-teatro-bonecos-ana-maria-amaral-2025-09-800-120x149.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Berenice Farina da Rosa<\/span>La titiritera e investigadora Ana Maria Amaral con una de sus creaciones<span class=\"media-credits\">Berenice Farina da Rosa<\/span><\/p><\/div>\n<p>Y as\u00ed, a partir de la d\u00e9cada de 1940, Antipoff cre\u00f3 cursos, foment\u00f3 la publicaci\u00f3n de libros sobre el tema y puso en marcha una cadena de profesores, arte-educadores y dramaturgos. Con ella nac\u00eda el primer intento de profesionalizaci\u00f3n del teatro de t\u00edteres, algo hasta entonces in\u00e9dito en Brasil, seg\u00fan la historiadora. En aquella d\u00e9cada, en el primer curso de teatro de marionetas impartido en la Sociedad Pestalozzi de Brasil (R\u00edo de Janeiro), dirigido a adultos, los alumnos fabricaron los t\u00edteres que manipularon en el espect\u00e1culo <em>Auto de Natal<\/em>, obra escrita por la poeta Cec\u00edlia Meirelles (1901-1964). \u201cEl trabajo fusionaba la tradici\u00f3n del teatro de t\u00edteres europeo con los conocimientos que los alumnos del curso empezaban a adquirir sobre las tradiciones esc\u00e9nicas brasile\u00f1as\u201d, dice Gomes Mendon\u00e7a.<\/p>\n<p>Se trataba de una propuesta muy diferente a la que pod\u00eda verse en el teatro de mu\u00f1ecos popular del nordeste brasile\u00f1o. \u201cLos textos no dejaban espacio para la improvisaci\u00f3n y eran de car\u00e1cter did\u00e1ctico: incitaban a los ni\u00f1os a simpatizar con los personajes de buena moral y a adoptar pr\u00e1cticas de higiene, por ejemplo\u201d, relata la investigadora.<\/p>\n<p>En su tesis doctoral, Gomes Mendon\u00e7a compara la trayectoria de Antipoff con la del titiritero argentino Javier Villafa\u00f1e (1909-1996), uno de los m\u00e1s influyentes divulgadores del arte de los t\u00edteres en su pa\u00eds y en Latinoam\u00e9rica. El artista form\u00f3 parte de la primera generaci\u00f3n del teatro moderno de t\u00edteres de Argentina, formada en la d\u00e9cada de 1930, bajo la influencia del poeta y dramaturgo espa\u00f1ol Federico Garc\u00eda Lorca (1898-1936), quien arrib\u00f3 a Buenos Aires en 1933. Villafa\u00f1e conoci\u00f3 a Lorca y se inspir\u00f3 en sus representaciones de teatro de mu\u00f1ecos.<\/p>\n<p>En 1941, Villafa\u00f1e visit\u00f3 Brasil cargando su valija de t\u00edteres y, si bien particip\u00f3 en iniciativas pedag\u00f3gicas, su trabajo ten\u00eda una propuesta diferente a la de la Sociedad Pestalozzi. \u201cEn Brasil, la Escuela Nueva se convirti\u00f3 en un proyecto de Estado desde los primeros tiempos del gobierno de Vargas, en la d\u00e9cada de 1930. Sin embargo, no ocurri\u00f3 lo mismo en el pa\u00eds vecino y eso les garantiz\u00f3 a los titiriteros argentinos una mayor independencia en sus procesos creativos\u201d, sostiene la historiadora. \u201cEn Argentina, la dramaturgia para ni\u00f1os conserv\u00f3 personajes con rasgos astutos, oportunistas y maliciosos como Pedro Urdemales, equivalente a nuestro Pedro Malasartes\u201d.<\/p>\n<p>La diferenciaci\u00f3n por edades en las artes esc\u00e9nicas es un proceso que se inici\u00f3 a finales del siglo XIX. Hasta entonces, los hijos acompa\u00f1aban a sus padres a las representaciones teatrales y \u00f3peras y, en esas ocasiones, los mu\u00f1ecos interactuaban con todos al mismo tiempo. Aunque hoy en d\u00eda es habitual asociar a las marionetas con el mundo infantil, originalmente trataban temas adultos con posibilidades a menudo impracticables para el actor humano. \u201cPara el mu\u00f1eco, los l\u00edmites no existen. Esto es fascinante y a la vez aterrador, tanto para los artistas como para el p\u00fablico\u201d, afirma Wagner Cintra, docente del Instituto de Artes de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), campus de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<div id=\"attachment_585730\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-585730 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-teatro-bonecos-daiane-baumgartner-2025-09-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1037\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-teatro-bonecos-daiane-baumgartner-2025-09-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-teatro-bonecos-daiane-baumgartner-2025-09-800-250x324.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-teatro-bonecos-daiane-baumgartner-2025-09-800-700x907.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-teatro-bonecos-daiane-baumgartner-2025-09-800-120x156.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Rafael Marques<\/span>Escena del espect\u00e1culo <em>Caminhos de Violeta<\/em>, de Daiane Baumgartner<span class=\"media-credits\">Rafael Marques<\/span><\/p><\/div>\n<p>Estudioso de la tem\u00e1tica desde hace 25 a\u00f1os, Cintra desarroll\u00f3, con el apoyo de la FAPESP, una investigaci\u00f3n sobre la trayectoria de la titiritera e investigadora Ana Maria Amaral. Nacida en 1931 en S\u00e3o Paulo, Amaral se gradu\u00f3 en biblioteconom\u00eda en los a\u00f1os 1950 y tambi\u00e9n incursion\u00f3 en la poes\u00eda. A finales de aquella d\u00e9cada, pas\u00f3 una temporada en Estados Unidos, donde en ese momento viv\u00eda su padre. \u201cFue a ra\u00edz de su convivencia con personas vinculadas al movimiento contracultural, especialmente los <em>beatniks<\/em>, que se acerc\u00f3 al teatro de t\u00edteres\u201d, relata Cintra.<\/p>\n<p>Al regresar a Brasil, en la d\u00e9cada de 1970, se convirti\u00f3 en docente de la carrera de teatro de mu\u00f1ecos creada en 1975 en la Escuela de Comunicaci\u00f3n y Artes (ECA) de la USP, y trabaj\u00f3 en la universidad hasta 2014. Tambi\u00e9n en la d\u00e9cada de 1970, fund\u00f3 la compa\u00f1\u00eda de t\u00edteres Casulo \u2013 Centro Experimental de Bonecos (1976), posteriormente bautizada como O Casulo BonecObjeto. Algunos de sus espect\u00e1culos, como <em>Palomares <\/em>(1978), se presentaron en pa\u00edses como Ir\u00e1n y M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Cintra, la titiritera se convirti\u00f3 en una figura central en el desarrollo del teatro de formas animadas en Brasil al introducir el tema en el \u00e1mbito acad\u00e9mico. Incluso fue ella quien acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino \u201cteatro de formas animadas\u201d. \u201cEste paraguas conceptual abarca el teatro de mu\u00f1ecos, pero tambi\u00e9n el teatro de sombras y el teatro de objetos, entre otros lenguajes donde lo inanimado y lo humano interact\u00faan en escena\u201d, explica el investigador.<\/p>\n<p>En 2023, Cintra public\u00f3 el art\u00edculo intitulado \u201cPeriferias de re(in)novaci\u00f3n del teatro de t\u00edteres en Brasil: un recorte de S\u00e3o Paulo\u201d. En el mismo, analiza cuatro propuestas contempor\u00e1neas que innovaron en el uso de t\u00edteres en escena: los grupos Talagad\u00e1 (Itapira) y Teatro Por um Triz (S\u00e3o Paulo) y las artistas Daiane Baumgartner, de la localidad paulista de Rio Claro, y Juliana Notari, de la capital paulista.<\/p>\n<p>Baumgartner, por ejemplo, trabaja con varias t\u00e9cnicas, entre ellas la del mu\u00f1eco h\u00edbrido, aquel que el artista viste. As\u00ed es como interpreta <em>Caminhos de Violeta <\/em>(2023), una puesta en escena que trata sobre el proceso de envejecimiento. \u201cAl reflexionar al respecto de este tema a partir de la experiencia de su madre, su abuela y ella misma, la artista no est\u00e1 precisamente preocupada por la transformaci\u00f3n que experimenta su cuerpo, sino por su lugar como mujer en el mundo\u201d, analiza Cintra. \u201cY por intermedio de la mu\u00f1eca Violeta, ella logra decir cosas que van m\u00e1s all\u00e1 de las palabras\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>La voz de las formas<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 355 de septiembre de 2025. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Proyecto<br \/>\n<\/strong>El capullo de Ana Maria Amaral: un viaje al coraz\u00f3n de lo inanimado (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/105681\/o-casulo-de-ana-maria-amaral-uma-viagem-ao-coracao-do-inanimado\/?q=19\/19062-2\">n\u00ba 19\/19062-2<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda de Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Wagner Francisco Araujo Cintra (Unesp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 10.370,95.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/strong>CINTRA, W. \u201c<a href=\"https:\/\/www.ensad.edu.pe\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/FE_Dossier_ETTIEN_2023.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Periferias de re(in)novaci\u00f3n del teatro de t\u00edteres en Brasil. Un corte de S\u00e3o Paulo<\/a>&#8220;. En: <strong>5. Encuentro Te\u00f3rico Teatral Internacional Ensad<\/strong>. Lima, Per\u00fa: dosier Ensad, 2023.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Libros<br \/>\n<\/strong>CARRICO, A. <strong>Teatro de bonecos popular potiguar<\/strong>. Natal, Rio Grande do Norte: editorial Escribas, 2024.<br \/>\nMENDON\u00c7A, T. G. <strong>Entre os fios da hist\u00f3ria <\/strong><strong>\u2012<\/strong><strong> Uma perspectiva do teatro de bonecos no Brasil e na Argentina (1934-1966)<\/strong>. Jundia\u00ed, S\u00e3o Paulo: Paco Editorial, 2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Artistas incorporan tem\u00e1ticas tales como la violencia contra la mujer y el envejecimiento en puestas orientadas al p\u00fablico adulto","protected":false},"author":793,"featured_media":585718,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[5687],"class_list":["post-584677","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/584677","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/793"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=584677"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/584677\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":585734,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/584677\/revisions\/585734"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/585718"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=584677"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=584677"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=584677"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=584677"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}