{"id":585794,"date":"2026-06-02T16:20:09","date_gmt":"2026-06-02T19:20:09","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=585794"},"modified":"2026-06-02T16:20:09","modified_gmt":"2026-06-02T19:20:09","slug":"delacion-premiada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/delacion-premiada\/","title":{"rendered":"Delaci\u00f3n premiada"},"content":{"rendered":"<p>Desde principios de la d\u00e9cada de 2010, los editores de las revistas cient\u00edficas se han acostumbrado a recibir mensajes por correo electr\u00f3nico firmados por una tal Clare Francis, en los que se\u00f1ala problemas en art\u00edculos cient\u00edficos publicados y sugiere emprender averiguaciones exhaustivas para determinar posibles faltas \u00e9ticas. Una de sus denuncias m\u00e1s recientes tuvo como blanco al ganador del Premio Nobel de Fisiolog\u00eda o Medicina 2019, el onc\u00f3logo estadounidense Gregg L. Semenza, quien ya acumula una decena de <em>papers <\/em>invalidados por manipulaci\u00f3n de im\u00e1genes. El nombre de Clare Francis tambi\u00e9n suele aparecer en los comentarios de PubPeer, un sitio web en el que pueden publicarse cr\u00edticas y observaciones sobre art\u00edculos cient\u00edficos, que se ha consolidado como un foro de denuncias de mala conducta cient\u00edfica. Pero, pese a su intensa actividad, nadie sabe qui\u00e9n es. Una <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Clare_Francis_(science_critic)\">entrada<\/a> sobre Clare Francis en la enciclopedia virtual Wikipedia informa que se trata de un seud\u00f3nimo utilizado por una o m\u00e1s personas, cuya \u201cidentidad, g\u00e9nero y ocupaci\u00f3n real se mantiene en secreto\u201d, y que ha ganado notoriedad en el \u00e1mbito de las publicaciones cient\u00edficas por su \u201cincre\u00edble habilidad para identificar im\u00e1genes alteradas indebidamente, as\u00ed como errores leves que algunos editores suelen ignorar\u201d.<\/p>\n<p>Ha tardado, pero el trabajo de los detectives de casos de mala conducta \u2012ya sean an\u00f3nimos, como Francis, o que utilicen su identidad real\u2012 ha comenzado a ganar reconocimiento p\u00fablico. Recientemente, la cuenta de correo electr\u00f3nico que Francis utilizaba para comunicarse con los responsables de revistas cient\u00edficas recibi\u00f3 un mensaje de la editorial Frontiers, a prop\u00f3sito de un art\u00edculo sobre el que ella hab\u00eda apuntado anomal\u00edas \u00e9ticas. En el mensaje, los editores le preguntaban si autorizaba que se le diera cr\u00e9dito como fuente de la denuncia responsable de la cancelaci\u00f3n del art\u00edculo. La idea era incluir una referencia a su nombre en los agradecimientos de la nota de retractaci\u00f3n, la declaraci\u00f3n oficial por intermedio de la cual se indica que un <em>paper<\/em> es inv\u00e1lido. \u201cUna vez concluidas las investigaciones, se le informa del resultado a la eventual tercera parte implicada en la denuncia y, en caso de que se publique una retractaci\u00f3n, ella tiene la opci\u00f3n de ser reconocida en el anuncio\u201d, declar\u00f3 al sitio web <a href=\"https:\/\/retractionwatch.com\/2025\/07\/30\/noticed-sleuths-are-starting-to-get-credit-for-retractions\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Retraction Watch<\/a> un vocero de la editorial Frontiers, que el a\u00f1o pasado instituy\u00f3 esta pr\u00e1ctica en sus m\u00e1s de 200 revistas. Francis, sin embargo, prefiri\u00f3 mantenerse afuera de los reflectores y opt\u00f3 por que la denuncia se atribuyera, de manera gen\u00e9rica, a \u201cun lector preocupado\u201d.<\/p>\n<p>La iniciativa de Frontiers no es un caso aislado. Otras editoriales, como Springer Nature y Wiley, est\u00e1n trabajando en la actualizaci\u00f3n de sus pol\u00edticas de publicaci\u00f3n con el prop\u00f3sito de dejar constancia de la contribuci\u00f3n de los individuos que denuncian irregularidades. El Comit\u00e9 de \u00c9tica en las Publicaciones (Cope), un foro de editores que definen las mejores pr\u00e1cticas de comunicaci\u00f3n cient\u00edfica, tambi\u00e9n prepara una revisi\u00f3n de las directrices en caso de retractaciones que allanar\u00eda el camino para el reconocimiento p\u00fablico de los denunciantes, siempre y cuando estos est\u00e9n de acuerdo. El editor en jefe de la revista <em>Science<\/em>, dijo que a la publicaci\u00f3n le gustar\u00eda reconocer la colaboraci\u00f3n de los denunciantes, pero los autores de los art\u00edculos retractados y sus instituciones suelen oponerse a ello. \u201cSi pudi\u00e9ramos invocar una directriz del Cope que nos permita incluirlos [en referencia a los nombres de los denunciantes], comenzaremos a hacerlo\u201d, asegur\u00f3 Thorp en una reuni\u00f3n de un comit\u00e9 de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, seg\u00fan informa Retraction Watch.<\/p>\n<p>La novedad tambi\u00e9n fue bien recibida por detectives que, al contrario de Francis, no esconden su identidad. \u201cEsto tambi\u00e9n puede contribuir a establecer un v\u00ednculo m\u00e1s constructivo entre quienes llevan a cabo las averiguaciones y las editoriales\u201d, dijo, tambi\u00e9n seg\u00fan Retraction Watch, la neuropsic\u00f3loga Dorothy Bishop, profesora jubilada de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, experta en integridad cient\u00edfica. Es cierto que esta relaci\u00f3n siempre ha sido tensa. Las denuncias an\u00f3nimas causan malestar en los editores, ya que no queda claro cu\u00e1les son las motivaciones reales del denunciante. Otro punto de fricci\u00f3n es que, a menudo, quienes investigan las malas pr\u00e1cticas en las publicaciones cient\u00edficas las denuncian a la prensa o exponen en foros de internet a los editores que se hacen los desentendidos y evitan efectuar averiguaciones con relaci\u00f3n a las denuncias presentadas. Dorothy Bishop se ha destacado por rastrear y denunciar trabajos cient\u00edficos problem\u00e1ticos. \u201cA algunos cient\u00edficos les divierte esta tarea, pero a m\u00ed no. No dejo de lamentar el hecho de tener que exponer a las personas, oblig\u00e1ndolas a aclarar, responder o retractarse\u201d, dijo Bishop en un <a href=\"https:\/\/www.thetransmitter.org\/publishing\/retraction-she-wrote-dorothy-bishops-life-after-research\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">reportaje<\/a> publicado en 2023 en el sitio web The Transmitter.<\/p>\n<p>Otro prol\u00edfico investigador de la mala conducta cient\u00edfica, el matem\u00e1tico e ingeniero de <em>software<\/em> kazajo Alexander Magazinov, dice que el anonimato debe seguir siendo respetado si el denunciante as\u00ed lo decide. \u201cEs extremadamente importante que no se divulguen los nombres de terceros si estos no dan su consentimiento expl\u00edcito\u201d, le dijo al sitio web Retraction Watch. Magazinov fue uno de los creadores del rastreador de <em>papers<\/em> problem\u00e1ticos, una herramienta que detecta art\u00edculos con frases sin sentido \u2012las llamadas \u201cfrases torturadas\u201d, que pueden ser indicadoras de plagio encubierto y elaboraci\u00f3n de estudios fraudulentos. En marzo, su nombre apareci\u00f3 en los agradecimientos de una nota de <a href=\"https:\/\/www.frontiersin.org\/journals\/molecular-neuroscience\/articles\/10.3389\/fnmol.2025.1586805\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">retractaci\u00f3n<\/a> de un art\u00edculo publicado en la revista <em>Frontiers in Molecular Neuroscience<\/em>, luego de que \u00e9l apuntara evidencias de manipulaci\u00f3n en el proceso de revisi\u00f3n por pares del estudio.<\/p>\n<p>El trabajo de los denominados detectives de la mala conducta puede ser objeto de demandas judiciales y no todos los denunciantes est\u00e1n dispuestos a exponerse a correr ese riesgo. En un caso reciente, tres cient\u00edficos responsables del blog Data Colada recurrieron a una campa\u00f1a de <em>crowdfunding <\/em>para afrontar costos legales que ascend\u00edan a unos 600.000 d\u00f3lares para defenderse de una demanda por difamaci\u00f3n presentada por la cient\u00edfica del comportamiento Francesca Gino, recientemente despedida de la Universidad Harvard por mala conducta. El motivo fue que, en 2023, los blogueros hab\u00edan denunciado la adulteraci\u00f3n de datos en cuatro art\u00edculos de Gino. El a\u00f1o pasado, un juez rechaz\u00f3 la demanda de la investigadora contra Data Colada.<\/p>\n<p>Ya ha habido situaciones en que el propio derecho al anonimato se dirimi\u00f3 en los tribunales. Hace 10 a\u00f1os, el sitio web PubPeer afront\u00f3 una batalla judicial entablada por el onc\u00f3logo Fazlul Sarkar, quien fuera investigador de la Universidad Estadual de Wayne, en Detroit, Michigan (EE. UU.) y tuvo m\u00e1s de 40 art\u00edculos retractados por falsificaci\u00f3n de datos, tras haber sido denunciado por usuarios de esa p\u00e1gina web. Sarkar quer\u00eda conocer el origen y la identidad de los usuarios an\u00f3nimos que insinuaron que hab\u00eda utilizado im\u00e1genes fraudulentas en art\u00edculos cient\u00edficos. Estaba interesado especialmente en uno de los delatores, quien tambi\u00e9n hab\u00eda enviado correos electr\u00f3nicos de advertencia a la universidad en la que \u00e9l trabajaba. Se trataba de Clare Francis. Un juez acept\u00f3 el pedido de Sarkar, pero PubPeer apel\u00f3 y un tribunal del estado de Michigan consider\u00f3 que las denuncias an\u00f3nimas estaban protegidas por la legislaci\u00f3n estadounidense.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Revistas cient\u00edficas comienzan a otorgar reconocimiento a los denunciantes que identifican violaciones a la \u00e9tica en art\u00edculos y fundamentan sus retractaciones","protected":false},"author":11,"featured_media":585795,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[178],"tags":[299],"coauthors":[98],"class_list":["post-585794","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-buenas-practicas","tag-etica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/585794","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=585794"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/585794\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":585799,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/585794\/revisions\/585799"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/585795"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=585794"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=585794"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=585794"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=585794"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}