{"id":586766,"date":"2026-06-05T19:19:08","date_gmt":"2026-06-05T22:19:08","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=586766"},"modified":"2026-06-05T19:19:08","modified_gmt":"2026-06-05T22:19:08","slug":"ciertas-tradiciones-culturales-entre-animales-pueden-aportarles-estrategias-de-proteccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/ciertas-tradiciones-culturales-entre-animales-pueden-aportarles-estrategias-de-proteccion\/","title":{"rendered":"Ciertas tradiciones culturales entre animales pueden aportarles estrategias de protecci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Seg\u00fan algunos cient\u00edficos brasile\u00f1os, las tradiciones culturales existentes entre primates, cet\u00e1ceos y otros animales deben tenerse en cuenta a la hora de formular estrategias de conservaci\u00f3n con la mira puesta en dichas especies. Tales culturas no humanas, identificadas con una frecuencia cada vez mayor, se encuentran sujetas a riesgos debido a los impactos provocados por los seres humanos, y pueden servir como un importante argumento a favor de la protecci\u00f3n de los h\u00e1bitats de estos animales.<\/p>\n<p>\u201cUna buena parte de la diversidad conductual que observamos entre primates tales como los monos capuchinos robustos, con su utilizaci\u00f3n de herramientas, proviene de la transmisi\u00f3n social\u201d, explica la bi\u00f3loga Patr\u00edcia Izar, del Instituto de Psicolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IP-USP). \u201cEn otras palabras: depende de condiciones peculiares de desarrollo de los organismos, que a su vez est\u00e1n relacionadas con ciertas caracter\u00edsticas del h\u00e1bitat, con el contacto con los alimentos, con las posibilidades de forrajeo y con materiales que pueden desaparecer dependiendo de los impactos a los que el ambiente de estas especies est\u00e1 sujeto\u201d.<\/p>\n<p>Izar suscribe uno de los art\u00edculos publicados en el mes de mayo en una edici\u00f3n especial del peri\u00f3dico cient\u00edfico <em>Philosophical Transactions of the Royal Society B<\/em> sobre el tema. La bi\u00f3loga brasile\u00f1a y sus colegas Erica van de Waal, de la Universidad de Lausana, en Suiza, y Martha Robbins, del Instituto Max Planck de Antropolog\u00eda Evolutiva, en Alemania, abordaron este tema con base en aquello que se sabe sobre los primates no humanos. Otros trabajos publicados en esa misma edici\u00f3n, con la participaci\u00f3n de investigadores brasile\u00f1os, delinean un panorama de los dos grandes grupos de cet\u00e1ceos, los odontocetos (tales como los delfines, las orcas y los cachalotes) y los misticetos (el grupo de las ballenas azules y las ballenas rorcuales o yubartas).<\/p>\n<p>En el caso de los primates, es com\u00fan que las tradiciones culturales, que se transmiten de generaci\u00f3n a generaci\u00f3n, comprendan la fabricaci\u00f3n y el empleo de herramientas. Tanto los chimpanc\u00e9s (<em>Pan troglodytes<\/em>), habitantes de la parte central de \u00c1frica, como los monos capuchinos robustos de la especie denominada mono silbador [<em>Sapajus libidinosus<\/em>], presentes en \u00e1reas de los biomas Cerrado y Caatinga en Brasil, utilizan una combinaci\u00f3n de instrumentos a los que los cient\u00edficos clasifican como martillos y yunques. Se trata respectivamente de una piedra que sujeta el animal y otra mayor, o en su lugar una ra\u00edz grande y dura situada en el suelo, que se combinan como un kit para romper coquitos u otros frutos duros. Los ejemplares m\u00e1s j\u00f3venes asimilan est\u00e1 pr\u00e1ctica al observar a los mayores.<\/p>\n<p>Sin poder contar con manos y pulgares, los cet\u00e1ceos no son tan h\u00e1biles en el manipuleo de instrumentos, pero existen casos de este tipo entre ellos: algunos delfines del Indo-Pac\u00edfico (<em>Tursiops<\/em> <em>aduncus<\/em>) sujetan esponjas con el hocico para hurgar con mayor seguridad en el lecho marino en busca de presas. Pero ciertas tradiciones culturales que no necesariamente comprenden el uso de herramientas f\u00edsicas tambi\u00e9n se est\u00e1n documentando en diferentes especies de este grupo.<\/p>\n<p>Existen t\u00e9cnicas especializadas de caza, como en el caso de la combinaci\u00f3n entre coletazos en la superficie del agua y una \u201cred de burbujas\u201d que producen las ballenas yubartas (<em>Megaptera novaeangliae<\/em>) en la costa del estado de Maine (EE. UU.) para desorientar a sus presas. En tanto, en el litoral del estado de Santa Catarina, en Brasil, los vigorosos movimientos de la cabeza y los saltos de los delfines nariz de botella o delfines mulares (localmente llamados <em>botos-da-tainha<\/em>) les indican a los pescadores el mejor momento para capturar peces tales como las lisas. Estos mam\u00edferos marinos se ven beneficiados con el doble ataque a las presas, una tradici\u00f3n cultural que, en este caso, parece haber evolucionado en forma cooperativa entre humanos y cet\u00e1ceos.<\/p>\n<div id=\"attachment_586771\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-586771 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-cultura-animal-boto-2025-11-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"707\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-cultura-animal-boto-2025-11-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-cultura-animal-boto-2025-11-1140-250x155.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-cultura-animal-boto-2025-11-1140-700x434.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-cultura-animal-boto-2025-11-1140-120x74.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Fabio G. Daura-Jorge\/UFSC<\/span>Los delfines de Santa Catarina colaboran con los pescadores en la captura de peces<span class=\"media-credits\">Fabio G. Daura-Jorge\/UFSC<\/span><\/p><\/div>\n<p>De acuerdo con el bi\u00f3logo brasile\u00f1o Mauricio Cantor, del Instituto de Mam\u00edferos Marinos de la Universidad del Estado de Oreg\u00f3n (OSU), en Estados Unidos, no est\u00e1 claro todav\u00eda de qu\u00e9 manera aprenden esos delfines a colaborar con los pescadores de Santa Catarina. En estudios realizados en el municipio de Laguna, encabezados por cient\u00edficos de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), algunos datos sugieren que el aprendizaje de esta t\u00e9cnica transcurre en forma vertical, es decir, de las madres a sus cr\u00edas.<\/p>\n<p>\u201cPero tenemos la sospecha de que la transmisi\u00f3n horizontal, es decir, el aprendizaje entre espec\u00edmenes de una misma generaci\u00f3n, puede tambi\u00e9n cumplir un rol importante. Y nos parece que existe tambi\u00e9n el papel de la competencia, que limita el acceso a este comportamiento\u201d, dice el investigador. Sucede que no existe espacio para que todos los delfines de Laguna se conviertan en \u201ccompa\u00f1eros\u201d de los pescadores. \u201cHemos visto que algunos ejemplares monopolizan los lugares y las oportunidades de interacci\u00f3n restringiendo la diseminaci\u00f3n de la t\u00e9cnica entre la poblaci\u00f3n en general\u201d, explica Cantor, quien suscribe uno de los art\u00edculos publicados en <em>Philosophical Transactions<\/em>.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, los complejos sistemas de comunicaci\u00f3n sonora entre los cet\u00e1ceos tambi\u00e9n cuentan con un componente de transmisi\u00f3n cultural, como el surgimiento de \u201cdialectos\u201d de las ballenas yubartas en las distintas subdivisiones oce\u00e1nicas. Las canciones de estas ballenas pueden sufrir incluso alteraciones abruptas, que evocan la diseminaci\u00f3n de nuevos estilos musicales humanos, con grandes alteraciones en la secuencia y en el ritmo de las notas, tal como qued\u00f3 demostrado en el art\u00edculo de la bi\u00f3loga marina Maria Isabel Gon\u00e7alves, de la Universidad Estadual de Santa Cruz (Uesc), y sus colaboradores, publicado en 2024 en la revista <em>Marine Mammal Science<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cDetectamos este tipo de transici\u00f3n en la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a de ballenas yubartas en 2017 y 2018\u201d, comenta Gon\u00e7alves, coordinadora del Proyecto Ballenas en la Sierra y autora de uno de los art\u00edculos publicados en la edici\u00f3n especial antes mencionada, en colaboraci\u00f3n con pares de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN). \u201cEse canto evoluciona anualmente, en ocasiones m\u00e1s r\u00e1pido, otras en forma m\u00e1s lenta, pero un cambio abrupto de este tipo a\u00fan no se hab\u00eda registrada ac\u00e1. Todav\u00eda no hemos logrado identificar si es algo que surge del contacto con otras poblaciones de la especie en la Ant\u00e1rtida, lo que hace posible que se concreten intercambios culturales y modificaciones de los dialectos\u201d.<\/p>\n<p><strong>Erosi\u00f3n cultural<br \/>\n<\/strong>Mientras que la sociedad entre delfines y pescadores constituye una interacci\u00f3n con beneficios mutuos proveniente de una centenaria tradici\u00f3n existente en las costas brasile\u00f1as, existen alteraciones de tradiciones culturales de esas especies que se relacionan con procesos recientes de degradaci\u00f3n ambiental.<\/p>\n<p>Estudios realizados con monos aulladores (del g\u00e9nero <em>Alouatta<\/em>) hace alrededor de una d\u00e9cada por la primat\u00f3loga mexicana Ariadna Rangel Negr\u00edn, de la Universidad de Veracruz, revelaron que el repertorio conductual de estos monos pierde la mitad de su diversidad cuando las poblaciones quedan ce\u00f1idas a peque\u00f1as \u00e1reas de monte, por ejemplo. Si bien son exclusivamente herb\u00edvoros en condiciones normales, ante el desmonte los monos aulladores pueden apelar al consumo de huevos de aves, o incluso de carne que los humanos desechan, con consecuencias potencialmente graves para su sistema digestivo. Un caso parecido, de consumo de sobras provenientes de parrillas, se registr\u00f3 durante los \u00faltimos a\u00f1os con monos aulladores en el estado de Rio Grande do Sul (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-primates-urbanos-alteran-su-comunicacion-y-su-dieta\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 334<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>En el caso de los monos silbadores que estudiaron Izar y sus colegas de la USP, las \u00e1reas en donde viven est\u00e1n menguando debido a su utilizaci\u00f3n agr\u00edcola, que aument\u00f3 un 300 % entre 1987 y 2017, en tanto que las alteraciones clim\u00e1ticas en uno de los sitios bajo seguimiento por parte del equipo han generado una disminuci\u00f3n de la producci\u00f3n de los frutos duros de las palmeras, que se ubican entre los principales objetos de la tradici\u00f3n de uso de martillos y yunques.<\/p>\n<div id=\"attachment_586775\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-586775 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-cultura-animal-baleia-2025-11-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"738\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-cultura-animal-baleia-2025-11-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-cultura-animal-baleia-2025-11-1140-250x162.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-cultura-animal-baleia-2025-11-1140-700x453.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/RPF-cultura-animal-baleia-2025-11-1140-120x78.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Evelyn Froes\/Acervo do Projeto Baleias na Serra<\/span>Los dialectos de las ballenas yubartas pueden estar sujetos a alteraciones abruptas<span class=\"media-credits\">Evelyn Froes\/Acervo do Projeto Baleias na Serra<\/span><\/p><\/div>\n<p>El ambiente m\u00e1s homog\u00e9neo y por ende menos complejo limita el repertorio conductual de los monos y genera una competencia por los recursos disponibles. \u201cLos espec\u00edmenes inmaduros tambi\u00e9n pasan a contar con menos oportunidades para concretar el largo proceso de aprendizaje que les har\u00e1 posible dominar las tradiciones locales\u201d, explica Izar. Asimismo, aumenta el riesgo del contacto directo con personas, que pueden no resistir ante la tentaci\u00f3n de ofrecerles comida a monos aparentemente d\u00f3ciles. \u201cPueden surgir conflictos e interacciones agresivas en caso de que empiecen a ver al ser humano como una fuente de alimentos\u201d.<\/p>\n<p><strong>Para evitar lo peor<br \/>\n<\/strong>De acuerdo con la investigadora de la USP, para evitar que este proceso de deterioro avance, es preciso reconocer la necesidad de proteger el nexo existente entre las caracter\u00edsticas culturales, las condiciones ambientales y cada una de las especies.<\/p>\n<p>\u201c<em>Sapajus libidinosus<\/em>, por ejemplo, no es una especie en riesgo, por ahora\u201d, dice. \u201cEsto quiere decir que no resulta sencillo obtener recursos para proteger su h\u00e1bitat siguiendo la l\u00f3gica actual. Con todo, cuando demostramos que la especie exhibe una transmisi\u00f3n cultural, ciertas pr\u00e1cticas culturales \u00fanicas pueden convertirse en una bandera para la preservaci\u00f3n de aquella \u00e1rea, con argumentos que van m\u00e1s all\u00e1 de la conservaci\u00f3n de la diversidad gen\u00e9tica de la especie\u201d.<\/p>\n<p>Por otra parte, la comprensi\u00f3n de los patrones de transmisi\u00f3n cultural tambi\u00e9n ayuda a vislumbrar recursos estrat\u00e9gicos para la salud de las poblaciones de animales. \u201cAl entender la evoluci\u00f3n del canto de las ballenas yubartas, por ejemplo, logramos tambi\u00e9n entender de qu\u00e9 manera transcurren los intercambios entre poblaciones, si utilizan otras \u00e1reas de alimentaci\u00f3n y reproducci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las tradicionales y cu\u00e1les son sus rutas migratorias\u201d, dice Maria Isabel Gon\u00e7alves. En el caso de los cet\u00e1ceos, lo contrario vale: existen indicios que apuntan que la p\u00e9rdida de tradiciones culturales referentes a las rutas migratorias, probablemente causada por la merma poblacional durante las actividades balleneras predatorias en el siglo XX, hizo que algunas especies de ballenas \u201cse olvidasen\u201d de que determinadas regiones ser\u00edan favorables para la b\u00fasqueda de alimento o la reproducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una mejor comprensi\u00f3n acerca de la relaci\u00f3n de estos patrones de conducta con la viabilidad a largo plazo de poblaciones y especies enteras depende en parte de estudios referentes a los procesos de transmisi\u00f3n cultural como los que se est\u00e1n llevando adelante sobre los delfines de Santa Catarina. Distintas especies pueden terminar adoptando patrones bastante diversos. Entre los cet\u00e1ceos, ciertas comunidades de orcas parecen seguir un sistema bastante r\u00edgido de transmisi\u00f3n cultural por v\u00eda materna, con sociedades estables y relativamente cerradas, mientras que las tendencias circulan de manera m\u00e1s fluida entre los grupos de delfines.<\/p>\n<p>Incluso en lo concerniente a animales considerados tan carism\u00e1ticos como los monos y las ballenas, todav\u00eda es muy poco lo que se sabe sobre esta diversidad. Izar y sus coautoras estiman que menos del 3 % de las especies de primates identificadas hasta ahora ha sido objeto de estudios referentes a sus tradiciones culturales. En tanto, el mapeo a cargo de Mauricio Cantor y sus colaboradores indica que, en la literatura cient\u00edfica, el 70 % de los estudios sobre las t\u00e1cticas de forrajeo de los odontocetos est\u00e1 relacionado con tan solo tres especies (las orcas y dos tipos de delfines de nariz de botella). \u201cLa concentraci\u00f3n de estudios ocurre en parte a causa de la log\u00edstica: se trata de especies cosmopolitas, carism\u00e1ticas, abundantes y que viven relativamente cerca de la costa\u201d, dice el investigador con respecto a los cet\u00e1ceos.<\/p>\n<p>\u201cEste desequilibrio tiene que ver en alguna medida con las tradiciones de investigaci\u00f3n\u201d, analiza Izar. \u201cEn el caso de los monos neotropicales [del continente americano], existe una historia de estudios de ecolog\u00eda y de conservaci\u00f3n, y un cierto abandono de los estudios conductuales\u201d. Seg\u00fan la investigadora, culturas como la del empleo de herramientas se observaron en los biomas del Cerrado y la Caatinga, que empezaron a estudiarse m\u00e1s tard\u00edamente en el \u00e1mbito de la primatolog\u00eda. \u201cSe est\u00e1 destruyendo todo. Todo cambia muy r\u00e1pido\u201d, se lamenta.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>La cultura animal en la mira de la conservaci\u00f3n<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 357 de Noviembre de 2025. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Proyecto<br \/>\n<\/strong>Plasticidad fenot\u00edpica de monos capuchinos (g\u00e9nero\u00a0<em>Sapajus<\/em>) \u2013 segunda etapa: investigaci\u00f3n sobre los efectos de antropizaci\u00f3n del ambiente (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/111877\/plasticidade-fenotipica-de-macacos-prego-genero-sapajus-fase-2-investigacao-sobre-efeitos-de-antropi\/?q=21\/11269-7\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 2021\/11269-<\/a><a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/111877\/plasticidade-fenotipica-de-macacos-prego-genero-sapajus-fase-2-investigacao-sobre-efeitos-de-antropi\/?q=21\/11269-7\">7<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Programa<\/strong>\u00a0Biota; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Patr\u00edcia Izar Mauro (USP);\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 2.159.685,54.[bibliografia]<\/p>\n<p>[bibliografia]<strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>IZAR, P.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"http:\/\/doi.org\/10.1098\/rstb.2024.0135\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Integrating culture into primate conservation<\/a>.\u00a0<strong>Philosophical Transactions of the Royal Society B.\u00a0<\/strong>v. 380, 20240135. 1\u00ba may. 2025.<br \/>\nHERSH, T. A.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/royalsocietypublishing.org\/doi\/10.1098\/rstb.2024.0134\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ecology and conservation of socially learned foraging tactics in odontocetes<\/a>.\u00a0<strong>Philosophical Transactions of the Royal Society B.\u00a0<\/strong>v. 380, 20240134. 1\u00ba may. 2025.<br \/>\nGON\u00c7ALVES, M. I. C.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/mms.13093\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Abrupt change in humpback whale song from Brazil suggests cultural revolutions may occur in the South Atlantic<\/a>.\u00a0<strong>Marine Mammal Science<\/strong>. v. 40, n. 2, e13093. abr. 2024.<br \/>\nGARLAND, E. C.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"http:\/\/doi.org\/10.1098\/rstb.2024.0133\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Culture and conservation in baleen whales<\/a>.\u00a0<strong>Philosophical Transactions of the Royal Society B.\u00a0<\/strong>v. 380, 20240133. 1\u00ba may. 2025.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un conjunto de art\u00edculos cient\u00edficos indica que comportamientos tales como el uso de instrumentos, las t\u00e9cnicas de obtenci\u00f3n de comida y los dialectos de vocalizaciones de los primates deben ser objeto de conservaci\u00f3n","protected":false},"author":40,"featured_media":586767,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,278,293],"coauthors":[139],"class_list":["post-586766","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-biologia-es","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/586766","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/40"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=586766"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/586766\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":586779,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/586766\/revisions\/586779"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/586767"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=586766"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=586766"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=586766"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=586766"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}