{"id":586780,"date":"2026-06-05T19:19:20","date_gmt":"2026-06-05T22:19:20","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=586780"},"modified":"2026-06-05T19:19:20","modified_gmt":"2026-06-05T22:19:20","slug":"algunos-insectos-se-esconden-mientras-que-otros-se-muestran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/algunos-insectos-se-esconden-mientras-que-otros-se-muestran\/","title":{"rendered":"Algunos insectos se esconden, mientras que otros se muestran"},"content":{"rendered":"<p>Cuando el objetivo es huir de los predadores, una buena estrategia comprende colores que se confunden con el ambiente, como un marr\u00f3n que se esfuma cuando una polilla permanece posada sobre el tronco de un \u00e1rbol. En la senda contraria, algunas especies poseen colores chillones, que alardean un gusto feo o propiedades t\u00f3xicas. En busca de entender qu\u00e9 situaciones favorecen cada una de estas opciones, el ec\u00f3logo evolutivo brit\u00e1nico William Allen, de la Universidad de Swansea, en el Reino Unido, organiz\u00f3 un experimento que se llev\u00f3 a cabo en los cinco continentes, seg\u00fan se informa en un art\u00edculo publicado en el mes de septiembre en la revista <em>Science<\/em>. La portada de esa edici\u00f3n estampa una fotograf\u00eda de un abejaruco, un ave africana del g\u00e9nero <em>Merops<\/em>, mientras engulle una mariposa colorida.<\/p>\n<p>En l\u00edneas generales, cuando existen muchos predadores insect\u00edvoros y la competencia arrecia, las aves se vuelven m\u00e1s propensas a atacar a cualquier presa, aun aquellas que aparentemente son de un gusto desagradable. En ese caso, la coloraci\u00f3n de advertencia (aposem\u00e1tica) deja de erigirse como una ventaja. Por otra parte, cuando existen muchos insectos aposem\u00e1ticos en un \u00e1rea, aumentan las posibilidades de que los predadores pasen por malas experiencias y aprendan de ellas, para pasar entonces a evitar a estas presas. En cambio, cuando existe una abundancia de polillas camufladas, o cr\u00edpticas, las aves entrenan su mirada y as\u00ed se vuelven m\u00e1s aguzadas para encontrarlas en los troncos. Los datos indican tambi\u00e9n que ese disfraz no resulta eficaz en condiciones m\u00e1s luminosas, pues se vuelve m\u00e1s f\u00e1cil distinguir al animal del sustrato con el que intenta camuflarse.<\/p>\n<p>En el experimento se procur\u00f3 enga\u00f1ar a las aves predadoras de insectos con tri\u00e1ngulos de colores que hac\u00edan las veces de polillas. Se los clavaba en los \u00e1rboles junto a larvas vivas de <em>Tenebrios<\/em>, un g\u00e9nero de escarabajos, que pueden obtenerse comercialmente. Cuando las larvas desaparec\u00edan era una se\u00f1al del ataque de las aves; cuando los predadores eran avispas u hormigas, los investigadores encontraban el se\u00f1uelo devorado parcialmente. Tres coloraciones simulaban distintas estrategias: marr\u00f3n, similar a la corteza de los \u00e1rboles; rayas anaranjadas y negras constitu\u00edan una coloraci\u00f3n t\u00edpica de advertencia, y azul turquesa y negro oficiaba como control, al ser igualmente f\u00e1cil v\u00e9rselo, aunque ello no resulte com\u00fan en la naturaleza. Allen se encarg\u00f3 cuidadosamente de imprimir las polillas falsas en una misma impresora y envi\u00e1rselas a los colaboradores que realizar\u00edan el experimento en Brasil, Canad\u00e1, Rep\u00fablica Checa, Camer\u00fan, la India y Australia.<\/p>\n<div id=\"attachment_586790\" style=\"max-width: 2290px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-586790 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/rpf_mariposa_mimetismo_exerimento-montagem-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"2280\" height=\"1231\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/rpf_mariposa_mimetismo_exerimento-montagem-1140.jpg 2280w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/rpf_mariposa_mimetismo_exerimento-montagem-1140-250x135.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/rpf_mariposa_mimetismo_exerimento-montagem-1140-700x378.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/rpf_mariposa_mimetismo_exerimento-montagem-1140-1536x829.jpg 1536w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/rpf_mariposa_mimetismo_exerimento-montagem-1140-2048x1106.jpg 2048w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/rpf_mariposa_mimetismo_exerimento-montagem-1140-120x65.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 2280px) 100vw, 2280px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Vinicius Lopez \/ UFTM<\/span>Tri\u00e1ngulos y larvas simulan insectos llamativos y discretos<span class=\"media-credits\">Vinicius Lopez \/ UFTM<\/span><\/p><\/div>\n<p>El grupo brasile\u00f1o estuvo encabezado por el bi\u00f3logo Rhainer Ferreira, de la Facultad de Filosof\u00eda, Ciencias y Letras de Ribeir\u00e3o Preto de la Universidade de S\u00e3o Paulo (FFCLRP-USP), junto al entom\u00f3logo Vinicius Lopez, en ese entonces su alumno doctoral. Por coincidencia, el estudiante consult\u00f3 a Allen en 2021 para pedirle sugerencias al respecto de un art\u00edculo cient\u00edfico que estaba redactando sobre la coloraci\u00f3n de las hormigas aterciopeladas, que a decir verdad son avispas de la familia Mutilidae (<em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 349<\/em>). \u201cPodr\u00eda haber sido solamente un <em>e-mail<\/em> m\u00e1s perdido en mi casilla de correo electr\u00f3nico, pero caus\u00f3 un vuelco en mi doctorado\u201d, comenta el investigador, que ahora est\u00e1 cursando una pasant\u00eda posdoctoral en la Universidad Federal de Tri\u00e2ngulo Mineiro (UFTM). Sucede que el brit\u00e1nico se percat\u00f3 de que la l\u00ednea de investigaci\u00f3n que dirig\u00eda el entom\u00f3logo Rhainer Ferreira se encuadraba en el experimento global que hab\u00eda nacido en 2019, durante un congreso en el cual, expertos en coloraci\u00f3n se reunieron para pensar en la realizaci\u00f3n de un trabajo conjunto. Allen invit\u00f3 al estudiante brasile\u00f1o a formar parte del proyecto.<\/p>\n<p>Lopez y sus colegas optaron por trabajar en la Reserva Biol\u00f3gica de Serra do Japi, en la localidad de Jundia\u00ed, en el interior paulista, un monte de Bosque Atl\u00e1ntico, y en la Reserva Particular del Patrimonio Natural (RPPN) Vale Encantado, un \u00e1rea de Cerrado \u2013la sabana brasile\u00f1a\u2013 en el municipio de Uberaba, estado de Minas Gerais. \u201cFue el trabajo de campo m\u00e1s agotador que he llevado a cabo hasta ahora\u201d, comenta el entom\u00f3logo. En el transcurso de ocho d\u00edas consecutivos, una hora antes del amanecer, hab\u00eda que clavar polillas falsas en 90 \u00e1rboles sorteados entre los 180 preseleccionados a lo largo de un sendero de 2 kil\u00f3metros (km). Luego hab\u00eda que verificar todas ellas al mediod\u00eda, nuevamente una hora antes de la puesta del sol y una vez m\u00e1s al d\u00eda siguiente, una hora despu\u00e9s de la alborada (cuando otros 90 \u00e1rboles ya estaban con sus polillas experimentales). Era necesario fotografiar diariamente algunas de ellas junto a un cuadrado gris impreso tambi\u00e9n en Swansea, en car\u00e1cter de control de luminosidad. Y tambi\u00e9n hab\u00eda que recorrer la senda anotando qu\u00e9 aves se avistaban y grabando sus vocalizaciones para generar un cat\u00e1logo de la comunidad de predadores del \u00e1rea. Los equipos de los otros cuatro continentes hac\u00edan exactamente lo mismo. \u201cA la noche deb\u00edamos cocinar, cenar, lavar los platos, cortar los tri\u00e1ngulos, sortear los \u00e1rboles y, cuando quer\u00edamos acordar, ya era medianoche, y deb\u00edamos despertarnos a las cuatro y media de la madrugada\u201d, comenta Lopez.<\/p>\n<p>\u201cLos resultados me parecieron sumamente interesantes\u201d, sostiene el bi\u00f3logo Paulo Oliveira, de la Universidad de Campinas (Unicamp), quien no particip\u00f3 en el estudio. \u201cNo obstante, cabe acotar que cuando se lleva a cabo algo as\u00ed, muy grande, a una amplia escala geogr\u00e1fica, se pierden los detalles locales que quiz\u00e1 expliquen mejor los resultados\u201d. A causa de este car\u00e1cter global, seg\u00fan remarca el investigador, no es posible sacar demasiadas conclusiones s\u00f3lidas. Merced a las condiciones en las cuales el aposematismo o el camuflaje se revelaron m\u00e1s ventajosos, de este estudio se desprende una tendencia general: el camuflaje constituye una estrategia menos estable, m\u00e1s sujeta a las alteraciones provocadas por las actividades humanas, tales como las alteraciones en la luminosidad producto del desmonte, o en la coloraci\u00f3n de los \u00e1rboles, a causa de la poluci\u00f3n del aire. Los colores vivos funcionan como advertencia en cualquier ambiente, con algunas variaciones seg\u00fan la luminosidad y la comunidad de predadores existente.<\/p>\n<p>Para Oliveira, este estudio puede erigirse como un rico punto de partida para la concreci\u00f3n de experimentos locales, en distintos ecosistemas brasile\u00f1os. \u201cSer\u00eda interesante comparar el Bosque Atl\u00e1ntico, el Cerrado y la Caatinga para estudiar en mayor detalle la prevalencia de insectos camuflados y aposem\u00e1ticos en estos tres biomas\u201d, sugiere, ya que el objetivo del trabajo realizado no era comparar, sino encontrar puntos en com\u00fan. Otra pr\u00f3xima etapa posible consistir\u00eda en verificar las estrategias de defensa predominantes en diferentes formaciones forestales, a los efectos de dilucidar si lo que parece ser m\u00e1s ventajoso se ve efectivamente favorecido por la selecci\u00f3n natural. \u201cSer\u00eda un excelente pr\u00f3ximo art\u00edculo\u201d, coincide Lopez.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio internacional pone de relieve las situaciones ambientales en que es mejor camuflarse o exhibir una coloraci\u00f3n de advertencia para huir de los predadores","protected":false},"author":3,"featured_media":586781,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,293,300,335],"coauthors":[1601],"class_list":["post-586780","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-ecologia-es","tag-evolucion","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/586780","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=586780"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/586780\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":586794,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/586780\/revisions\/586794"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/586781"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=586780"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=586780"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=586780"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=586780"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}