{"id":586809,"date":"2026-06-05T19:19:44","date_gmt":"2026-06-05T22:19:44","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=586809"},"modified":"2026-06-05T19:19:44","modified_gmt":"2026-06-05T22:19:44","slug":"neurocientificos-brasilenos-mapean-conexiones-ocultas-del-cerebro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/neurocientificos-brasilenos-mapean-conexiones-ocultas-del-cerebro\/","title":{"rendered":"Neurocient\u00edficos brasile\u00f1os mapean conexiones ocultas del cerebro"},"content":{"rendered":"<p>Cuando se le pide a alguien que sujete un l\u00e1piz con su mano izquierda y nombre dicho objeto en voz alta, se produce un intercambio de informaci\u00f3n entre los hemisferios que componen el cerebro. El \u00e1rea encargada de la sensibilidad t\u00e1ctil de la mano izquierda, que se ubica en el hemisferio derecho, le transmite se\u00f1ales a otra situada en el hemisferio izquierdo, que a su vez procesa el habla. Se sabe desde hace tiempo que una estructura denominada cuerpo calloso es la que hace posible esta comunicaci\u00f3n: se trata de un robusto haz compuesto por decenas de millones de fibras de materia o sustancia blanca, los llamados axones, que son prolongaciones de las neuronas (las c\u00e9lulas ejecutivas del sistema nervioso). El cuerpo calloso hace las veces de puente y permite el intercambio de informaci\u00f3n entre las distintas zonas de ambos hemisferios cerebrales. En el ser humano, esta estructura llega a medir 10 cent\u00edmetros (cm) de largo y casi 2 cm de espesor.<\/p>\n<p>Pero un estudio publicado en agosto por cient\u00edficos brasile\u00f1os en la revista <a href=\"https:\/\/academic.oup.com\/cercor\/article-abstract\/35\/8\/bhaf222\/8239115\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Cerebral Cortex<\/em><\/a> indica que el cuerpo calloso no es la \u00fanica v\u00eda de comunicaci\u00f3n entre el lado derecho y lado el izquierdo del cerebro. Existe otras, m\u00e1s sutiles, que se encontraban ocultas y que estos investigadores describieron y mapearon m\u00e1s recientemente. Se trata de las comisuras tal\u00e1micas, haces m\u00e1s delgados de sustancia blanca que atraviesan una estructura cerebral situada inmediatamente debajo del cuerpo calloso: el t\u00e1lamo. Con unos 4 cm de largo y forma ovalada, el t\u00e1lamo es una estructura que existe por duplicado (hay uno en cada hemisferio) y procesa y retransmite informaci\u00f3n sensorial hacia las \u00e1reas que controlan el movimiento, aparte de regular la conciencia, el sue\u00f1o, la atenci\u00f3n y la memoria.<\/p>\n<p>Los biom\u00e9dicos Pamela de Meneses Iack y Diego Szczupak empezaron a develar la existencia de las comisuras tal\u00e1micas durante el per\u00edodo que pasaron trabajando en el laboratorio del neurocient\u00edfico Roberto Lent en la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), y las describieron en un art\u00edculo publicado en 2021 en la revista <em>Cerebral Cortex<\/em>. M\u00e1s recientemente, durante su doctorado realizado bajo la direcci\u00f3n de Lent, Iack inici\u00f3 el mapeo de las regiones cerebrales conectadas a trav\u00e9s de las comisuras. As\u00ed fue como inyect\u00f3 en distintas \u00e1reas de la corteza (la capa superficial del cerebro) de roedores un virus gen\u00e9ticamente modificado a los efectos de elaborar una prote\u00edna fluorescente, y entonces sigui\u00f3 el trayecto que recorri\u00f3 dicho agente infeccioso. Simult\u00e1neamente, cotej\u00f3 esto con los datos p\u00fablicos de un mapa tridimensional del Allen Mouse Brain Connectivity Atlas, una herramienta virtual que detalla las conexiones del cerebro de ratones creada por el Instituto Allen, fundado en el a\u00f1o 2003 por Paul Allen, uno de los fundadores de la empresa Microsoft. De este modo, logr\u00f3 rastrear la senda de las fibras que pasaban por las comisuras tal\u00e1micas e identificar las \u00e1reas cerebrales que las mismas conectan. Con todo, la conclusi\u00f3n de este trabajo qued\u00f3 en manos de sus compa\u00f1eros. Sucede que Iack falleci\u00f3 temprana e inesperadamente en 2024, a los 29 a\u00f1os.<\/p>\n<p>A modo de homenaje a Iack, quien hab\u00eda realizado los experimentos y analizado los datos, Szczupak moviliz\u00f3 al resto del equipo, que finaliz\u00f3 el proyecto y busc\u00f3 una revista que aceptase a la biom\u00e9dica como autora p\u00f3stuma. Las comisuras que el grupo de investigadores mape\u00f3 son haces de axones que parten desde la capa exterior del cerebro (la corteza cerebral, como ya se dijo) de uno de los hemisferios y se unen al t\u00e1lamo del hemisferio contrario, seg\u00fan lo demostraron en el art\u00edculo cient\u00edfico publicado en agosto de este a\u00f1o.<\/p>\n<p>Ya se sab\u00eda acerca de la existencia de conexiones rec\u00edprocas entre la corteza y el t\u00e1lamo del mismo hemisferio. Dichas conexiones hacen posible la recepci\u00f3n de informaci\u00f3n de los sentidos y de zonas m\u00e1s perif\u00e9ricas del sistema nervioso, y su organizaci\u00f3n y retransmisi\u00f3n hacia las capas superficiales del cerebro, como la mencionada corteza. Pero las conexiones entre la corteza y el t\u00e1lamo del hemisferio contrario identificadas por Iack y sus pares sorprendieron. \u201cEstos circuitos poseen una menor densidad. Por ende, no son tan visibles\u201d, comenta Lent. \u201cQuiz\u00e1 por este motivo no aparec\u00edan en la literatura especializada anteriormente\u201d.<\/p>\n<p>Para Szczupak, en la actualidad docente de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, la existencia de estas comisuras le agrega un nuevo nivel de complejidad a las funciones del t\u00e1lamo. \u201cEl t\u00e1lamo es casi como un director de orquesta\u201d, explica. \u201cEl hecho de que esos haces de fibras crucen los hemisferios indica que esta estructura [el t\u00e1lamo] no se encargar\u00eda \u00fanicamente de concretar esa direcci\u00f3n de orquesta en un solo hemisferio, sino en ambos\u201d.<\/p>\n<p>El grupo tambi\u00e9n observ\u00f3 que las comisuras no se distribuyen de igual modo por todo el sistema nervioso central. En su mayor\u00eda se ubican en una posici\u00f3n m\u00e1s bien anterior del cerebro, cerca de la corteza prefrontal, un \u00e1rea asociada a los procesos de toma de decisiones. Esta funci\u00f3n demanda el procesamiento de informaci\u00f3n proveniente de diferentes regiones del sistema nervioso, lo que puede ayudar a entender por qu\u00e9 existe all\u00ed una mayor conectividad. \u201cEl t\u00e1lamo congrega las se\u00f1ales y las env\u00eda hacia la corteza prefrontal ya integradas, informando sensorialmente qu\u00e9 est\u00e1 sucediendo alrededor del individuo, y esto contribuye al momento de tomar una decisi\u00f3n\u201d, explica el neuroanatomista Newton Canteras, del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).<\/p>\n<p>Aunque el trabajo de Iack y sus colaboradores se concret\u00f3 en ratones, esas mismas estructuras ya se han observado en primates y es posible que existan en el ser humano. Pero su detecci\u00f3n en personas constituye una tarea m\u00e1s dif\u00edcil. \u201cLas tecnolog\u00edas de im\u00e1genes disponibles en la actualidad para estudiar el cerebro humano son todav\u00eda r\u00fasticas y no permiten lograr el nivel de precisi\u00f3n necesario como para identificar fibras nerviosas individuales tal como lo hacen posible los modelos animales\u201d, explica Lent.<\/p>\n<p>Para el grupo de investigadores de la UFRJ, la publicaci\u00f3n del mapeo de las fibras que integran las comisuras tal\u00e1micas signific\u00f3 m\u00e1s que un logro acad\u00e9mico. \u201cNos da \u00e1nimo saber que el legado de Pamela ha sido le\u00eddo por otras personas\u201d, afirma Szczupak. \u201cEs un costado afectivo de la ciencia que no suele aparecer en la frialdad de las publicaciones cient\u00edficas\u201d, culmina diciendo Lent.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>Conexiones complejas<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 357 de Noviembre de 2025. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>IACK, P. M.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/academic.oup.com\/cercor\/article-abstract\/35\/8\/bhaf222\/8239115\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Comprehensive mapping of the thalamic commissures in the rodent brain<\/a>.\u00a0<strong>Cerebral Cortex<\/strong>. ago. 2025.<br \/>\nSZCZUPAK, D.\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/academic.oup.com\/cercor\/article\/31\/10\/4642\/6276650\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Direct interhemispheric cortical communication via thalamic commissures: A new white-matter pathway in the rodent brain<\/a>.\u00a0<strong>Cerebral Cortex<\/strong>. oct. 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las comisuras tal\u00e1micas, estructuras ahora definidas con precisi\u00f3n, conectan la corteza cerebral de un hemisferio con el t\u00e1lamo del hemisferio opuesto","protected":false},"author":800,"featured_media":586810,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[319],"coauthors":[5889],"class_list":["post-586809","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-neurociencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/586809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/800"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=586809"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/586809\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":586818,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/586809\/revisions\/586818"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/586810"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=586809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=586809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=586809"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=586809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}