{"id":60155,"date":"2012-11-17T16:44:59","date_gmt":"2012-11-17T18:44:59","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=60155"},"modified":"2020-01-17T17:46:16","modified_gmt":"2020-01-17T20:46:16","slug":"conocimiento-libre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/conocimiento-libre\/","title":{"rendered":"Conocimiento libre"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-60173\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/034-039_RevistasAbertas_201-1.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/034-039_RevistasAbertas_201-1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/034-039_RevistasAbertas_201-1-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/034-039_RevistasAbertas_201-1-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">LARISSA RIBEIRO<\/span>Investigadores provenientes de diversas \u00e1reas del conocimiento, bibliotecarios y expertos en ciencias de la informaci\u00f3n se reunieron al final de octubre en eventos llevados a cabo en m\u00e1s de un centenar de pa\u00edses para debatir los pasos hacia el acceso abierto, una expresi\u00f3n que abarca un conjunto de estrategias destinadas a difundir la producci\u00f3n cient\u00edfica en forma libre y gratuita por medio de internet. Las discusiones de la 6\u00aa Semana del Libre Acceso, una propuesta impulsada por una alianza internacional de bibliotecas universitarias, abordaron temas tales como la influencia de las plataformas digitales en el modo de hacer ciencia, pero tambi\u00e9n estuvieron signadas por un avance que se alcanz\u00f3 recientemente. En el mes de julio, el gobierno del Reino Unido anunci\u00f3 que a partir de 2014, todos los art\u00edculos cient\u00edficos que resulten de alguna investigaci\u00f3n financiada con recursos p\u00fablicos deber\u00e1n estar disponibles gratuitamente en los medios electr\u00f3nicos. Vale decir que nadie tendr\u00e1 que pagar para acceder a los <em>papers <\/em>de los investigadores brit\u00e1nicos financiados por agencias gubernamentales.<\/p>\n<p>La iniciativa del Reino Unido marca un hito dada la magnitud de la producci\u00f3n cient\u00edfica del pa\u00eds: casi un 8% de todos los art\u00edculos que se publican en el mundo anualmente, seg\u00fan los datos provistos por la base Thomson Reuters. La experiencia har\u00e1 posible modificar los est\u00e1ndares internacionales para el acceso abierto, que actualmente se divide en dos vertientes principales. A una de ellas se la denomina \u201cv\u00eda dorada\u201d (<em>golden road<\/em>), donde las propias revistas ofrecen acceso gratuito a su contenido. T\u00edpicas de esta estrategia son las revistas de la Public Library of Science (PLoS) o la colecci\u00f3n de peri\u00f3dicos de la biblioteca SciELO Brasil, un programa financiado por la FAPESP. A la segunda vertiente se la conoce como \u201cv\u00eda verde\u201d (<em>green road<\/em>). En esa modalidad, el investigador archiva en el banco de datos de la instituci\u00f3n donde act\u00faa, una copia de sus art\u00edculos cient\u00edficos publicados en una revista comercial. Aquellos que quieran leer el art\u00edculo sin pagar pueden recurrir a esos repositorios. Pero han surgido otras variantes. Algunas publicaciones permiten que los autores guarden copias de sus art\u00edculos en repositorios, aunque exigen que la divulgaci\u00f3n reci\u00e9n se realice entre seis meses y un a\u00f1o despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n, para preservar sus beneficios durante ese per\u00edodo inicial. Otras, desisten de restringirlos y divulgan art\u00edculos en internet incluso antes de la publicaci\u00f3n de la revista en papel, pero le cobran una tarifa adicional al autor para realizar la divulgaci\u00f3n libre y anticipada. A ese modelo se lo denomin\u00f3 acceso abierto h\u00edbrido, puesto que las publicaciones divulgan tanto art\u00edculos de acceso abierto, bajo un esquema t\u00edpico de la v\u00eda dorada, como <em>papers<\/em> en el modelo convencional, exigiendo a los lectores el pago de tarifas o suscripciones.<\/p>\n<p>Actualmente, m\u00e1s del 20% de los resultados de las investigaciones realizadas en el mundo se publica en r\u00e9gimen de acceso abierto, y en el Reino Unido esa fracci\u00f3n asciende al 35%. El modelo de la v\u00eda verde es el m\u00e1s com\u00fan: con excepci\u00f3n del \u00e1rea m\u00e9dica, hay m\u00e1s art\u00edculos disponibles en repositorios que en revistas de acceso abierto (<em>observe el cuadro de la p\u00e1gina 38<\/em>). No obstante, la iniciativa del Reino Unido podr\u00eda alterar esa tendencia. El Comit\u00e9 Finch, que propusiera estrategias para la comunicaci\u00f3n cient\u00edfica brit\u00e1nica, sugiri\u00f3 prioridad en la adopci\u00f3n de la v\u00eda dorada, pagando m\u00e1s para que las revistas divulguen los art\u00edculos en acceso abierto. De tal modo, los archivos institucionales de la v\u00eda verde, que son bastante utilizados por los investigadores brit\u00e1nicos, podr\u00edan disminuir su rol de divulgadores de la ciencia que se publica en revistas comerciales.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/034-039_RevistasAbertas_201-1_novo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-111834\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/034-039_RevistasAbertas_201-1_novo-1024x433.jpg\" alt=\"034-039_RevistasAbertas_201-1_novo\" width=\"560\" height=\"237\" \/><\/a><\/p>\n<p>Aunque los Consejos de Investigaci\u00f3n del Reino Unido (RCUK) hayan afirmado que no abandonar\u00e1n la guarda en repositorios, se espera que las editoriales apuesten fuertemente a un modelo h\u00edbrido para los art\u00edculos brit\u00e1nicos. \u201cSeguramente las revistas ampliar\u00e1n la duraci\u00f3n de la restricci\u00f3n para la divulgaci\u00f3n de art\u00edculos en repositorios, y as\u00ed, forzar\u00e1n a los autores a pagar m\u00e1s para publicar en acceso abierto\u201d, dijo Stevan Harnad, investigador h\u00fangaro radicado en Canad\u00e1, quien edita revistas cient\u00edficas y es activista del movimiento de acceso abierto. Si de hecho se impone ese camino, exigir\u00e1 una mayor inversi\u00f3n a los autores y a sus instituciones para publicar sus art\u00edculos, produciendo un efecto contrario al propuesto en el marco del acceso abierto, que apunta a simplificar y abaratar la difusi\u00f3n de la producci\u00f3n cient\u00edfica con la ayuda de los medios digitales. Seg\u00fan el informe del Comit\u00e9 Finch, la estrategia de la v\u00eda dorada requerir\u00e1 inversiones adicionales por valor de entre 40 y 50 millones de libras por a\u00f1o, de los cuales 38 millones se destinar\u00edan al pago de tarifas de publicaci\u00f3n en acceso abierto. \u201cLa transici\u00f3n hacia la v\u00eda dorada generar\u00e1 mayores gastos, los cuales deben evitarse\u201d, afirm\u00f3 Peter Suber, director del Programa de Acceso Abierto de la Universidad Harvard e investigador de Sparc, la alianza de bibliotecas que organiz\u00f3 la 6\u00aa Semana del Acceso Abierto.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Rog\u00e9rio Meneghini, coordinador de la biblioteca SciELO Brasil, los pr\u00f3ximos pasos de esta disputa forzosamente abordar\u00e1n el nivel de ganancias de las grandes editoriales. \u201cLas editoriales realizan un trabajo esmerado que requiere inversiones, tanto en tecnolog\u00eda como para la evaluaci\u00f3n por pares, y debe ser rentable. Pero las utilidades de esas empresas, en niveles de un 30% a un 40%, son desproporcionadas\u201d, sostiene. \u201cSe debe negociar para definir qui\u00e9n pagar\u00e1 los gastos y garantizar que los costos, necesarios para mantener la calidad de las publicaciones, sean asimilados por las universidades o por los autores\u201d, explica. Un <em>round<\/em> del enfrentamiento entre editoriales y cient\u00edficos ocurri\u00f3 en el mes de febrero. La editorial Elsevier, que publica m\u00e1s de 2 mil peri\u00f3dicos, recibi\u00f3 cr\u00edticas por apoyar un proyecto en el Senado estadounidense que intentaba anular la disposici\u00f3n instaurada en 2008 por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) mediante la cual, toda investigaci\u00f3n apoyada por \u00e9stos pas\u00f3 a ofrecerse en acceso abierto. Cient\u00edficos prestigiosos, entre ellos tres matem\u00e1ticos ganadores de la Medalla Fields, llamaron a un boicot a las revistas de la editorial, que termin\u00f3 restando apoyo al proyecto. \u201cNos hicimos eco de la preocupaci\u00f3n de autores, editores y revisores, para quienes el proyecto de ley era incongruente con nuestro tradicional apoyo a la expansi\u00f3n del acceso a la literatura cient\u00edfica en forma gratuita o con bajo costo\u201d, inform\u00f3 la editorial. Elsevier tambi\u00e9n anunci\u00f3 la reducci\u00f3n del costo de la descarga de los art\u00edculos de matem\u00e1tica, de alrededor de 45 reales a 19 reales cada uno.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/034-039_RevistasAbertas_201-32.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-111835\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/034-039_RevistasAbertas_201-32-293x300.jpg\" alt=\"034-039_RevistasAbertas_201-3\" width=\"290\" height=\"297\" \/><\/a>El presidente de la Coordinaci\u00f3n de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes), Jorge Guimar\u00e3es, cree que las negociaciones con las editoriales pueden, de hecho, reducir los costos del acceso a las revistas. \u201cEsto es lo que hicimos en el portal de Peri\u00f3dicos de la Capes y est\u00e1 funcionando bien\u201d, dice, en referencia a la base de datos que archiva, con sus textos completos, m\u00e1s de 33 mil peri\u00f3dicos internacionales de todas las \u00e1reas del conocimiento. Para acceder a ella, se necesita ser investigador o docente de alguna instituci\u00f3n registrada en la Capes. \u201cHace 10 a\u00f1os, el acceso a 1.800 revistas consum\u00eda casi el 10% de nuestro presupuesto. Ahora hay 33 mil revistas, que utilizan un 4,2% del presupuesto\u201d, afirma. \u201cEs una iniciativa tan consolidada que los investigadores brasile\u00f1os que hacen pasant\u00edas en Estados Unidos o en Europa prefieren utilizar el portal de la Capes antes que los de las instituciones que los reciben, porque all\u00e1, el acceso a los peri\u00f3dicos no es tan completo\u201d, asegura. No obstante, Guimar\u00e3es es esc\u00e9ptico en relaci\u00f3n con los alcances de la iniciativa del Reino Unido. \u201cLos brit\u00e1nicos deben experimentar con ese modelo antes de implementarlo. Una imposici\u00f3n del acceso abierto podr\u00eda propiciar que los brit\u00e1nicos dejaran de publicar en revistas de alto impacto, tales como <em>Nature<\/em>, y seguramente ellos no desean eso\u201d, sostiene. Seg\u00fan \u00e9l, la expansi\u00f3n del libre acceso impondr\u00e1 costos adicionales. \u201cDe nada sirve \u00fanicamente determinarlo, sin pensar en otros componentes. Si no pueden cobrar por el acceso a las revistas, las bases de datos comenzar\u00e1n a cobrar, por ejemplo, para realizar la b\u00fasqueda de los art\u00edculos en sus herramientas. Y esas herramientas son esenciales para que cualquier investigador acceda a lo que est\u00e1 ocurriendo en su \u00e1rea\u201d, dice el presidente de la Capes.<\/p>\n<p>No es algo nuevo que los cient\u00edficos defienden la idea de que el conocimiento debe difundirse en forma libre para que la sociedad pueda apropi\u00e1rselo. Pero el acceso abierto, de hecho comenz\u00f3 a rendir frutos a partir de los a\u00f1os 1990, con la llegada de internet y su capacidad para distribuir informaci\u00f3n a bajo costo. La red mundial de computadoras propici\u00f3 el surgimiento de iniciativas tales como el repositorio arXiv, creado en 1991, mediante el cual los investigadores divulgan datos de sus estudios, someti\u00e9ndolos al an\u00e1lisis de sus colegas antes de publicarlos. Actualmente, el arXiv contiene casi 800 mil textos en los campos de matem\u00e1tica, f\u00edsica, ciencias de la computaci\u00f3n, biolog\u00eda cuantitativa y estad\u00edstica, a los que puede accederse v\u00eda internet. Los datos generados por el acelerador de part\u00edculas del Cern, por ejemplo, se asentar en primera instancia en el arXiv, que se consagr\u00f3 como una herramienta para compartir informaci\u00f3n entre los expertos en f\u00edsica de altas energ\u00edas. En los a\u00f1os 2000, hubo nuevas iniciativas tendientes a organizar el camino del acceso abierto. La Public Library of Science (PLoS), una organizaci\u00f3n sin fines de lucro dedicada a promover la creaci\u00f3n de revistas cient\u00edficas con acceso abierto, lanz\u00f3 en 2003 la <em>PLoS Biology<\/em>, la primera de las siete publicaciones que mantiene la instituci\u00f3n. El conjunto de revistas se percibe como un ejemplo exitoso de publicaciones con acceso abierto, dado el modesto valor que cobra a los autores y por alcanzar un factor de impacto superior al de la mayor\u00eda de las revistas con acceso abierto. El factor de impacto de la <em>PLoS One<\/em>, por ejemplo, es de 4, lo cual significa que sus art\u00edculos son citados, en promedio, cuatro veces cada uno en otras publicaciones. Cuando se acepta un art\u00edculo cient\u00edfico en los peri\u00f3dicos de la PLoS, el autor necesita desembolsar 1.350 d\u00f3lares. Luego de ello, los textos son de libre acceso para cient\u00edficos y no cient\u00edficos. En tanto, cuando el <em>paper<\/em> se publica en una revista tradicional perteneciente a alguna gran editorial, el costo promedio para el autor es de 2 mil d\u00f3lares por art\u00edculo. Pero los lectores tambi\u00e9n pagan para tener acceso, mediante suscripciones de las publicaciones o la adquisici\u00f3n de una copia del art\u00edculo deseado. Durante los \u00faltimos a\u00f1os, las grandes universidades tambi\u00e9n se han dedicado a ofrecer su conocimiento en la red. El Massachusetts Institute of Technology lanz\u00f3 el MIT OpenCourseWare, una iniciativa para disponer <em>online<\/em>, de todo el material educativo de sus carreras. La plataforma cuenta actualmente con 1 mill\u00f3n de visitantes por mes. La Universidad Harvard estableci\u00f3 en 2008 una pol\u00edtica para divulgar los trabajos de sus investigadores en internet, creando una base de datos con libre acceso.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/034-039_RevistasAbertas_201-41.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-111836\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/034-039_RevistasAbertas_201-41-296x300.jpg\" alt=\"034-039_RevistasAbertas_201-4\" width=\"290\" height=\"293\" \/><\/a>Hay un conjunto de datos que atestiguan la expansi\u00f3n del libre acceso. La cantidad de revistas en ese r\u00e9gimen tuvo una fuerte expansi\u00f3n durante la d\u00e9cada pasada. Los datos del Directorio de Revistas con Acceso Abierto (Doaj, seg\u00fan su sigla en ingl\u00e9s) revelan que la cantidad de publicaciones registradas trep\u00f3 de 741 en el a\u00f1o 2000 a 8.282 en 2012. La adhesi\u00f3n al acceso abierto entre los diversos campos del conocimiento no es uniforme (<em>obs\u00e9rvese el cuadro en esta p\u00e1gina<\/em>). Un estudio publicado en 2010 en la revista <em>PLoS One<\/em>, que evalu\u00f3 una lista de art\u00edculos cient\u00edficos, revel\u00f3 que los investigadores del \u00e1rea qu\u00edmica son los que menos recurren al acceso abierto (un 13% del total de los art\u00edculos), mientras que los de las ciencias de la Tierra son los que m\u00e1s publican (un 33%). El n\u00famero de repositorios institucionales en el mundo creci\u00f3 de 250 en 2003 a 2.300 el a\u00f1o pasado. \u201cLos avances, sin embargo, a\u00fan no cuentan con la suficiente fuerza como para poner en jaque al modelo de comunicaci\u00f3n cient\u00edfica tradicional. Persiste una fuerte demanda por parte de los investigadores, principalmente, de aqu\u00e9llos con mayor nivel, para publicar en revistas con alto impacto vinculadas a las grandes editoriales\u201d, dice Rog\u00e9rio Meneghini, de la SciELO.<\/p>\n<p>Brasil es el segundo del <em>ranking<\/em> entre los pa\u00edses que disponen de mayor n\u00famero de revistas con acceso abierto, con 782 publicaciones registradas por el Doaj. Solamente tiene por delante a Estados Unidos, que registra 1.260. \u201cLa trayectoria de Brasil es \u00fanica en el mundo\u201d, dice Pablo Ortellado, docente de la Escuela de Artes, Ciencias y Humanidades de la USP y miembro del Grupo de Pol\u00edticas P\u00fablicas para el Acceso a Informaci\u00f3n de dicha universidad. \u201cMerced a la creaci\u00f3n de la biblioteca SciELO Brasil, a la estrategia brasile\u00f1a se la se\u00f1ala como la \u2018v\u00eda diamante\u2019, ya que sostiene a un conjunto de revistas con acceso abierto mediante inversiones p\u00fablicas y, en la mayor\u00eda de las ocasiones, no les cobra nada a los autores para publicar. Contamos con una exitosa pol\u00edtica de libre acceso\u201d, dice el investigador.<\/p>\n<p>En 1997 se lanz\u00f3 la Scientific Electronic Library Online (SciELO) como un programa especial de la FAPESP y, a finales de 2011, lleg\u00f3 a un total de 239 publicaciones de todos los campos del conocimiento, que generaron un promedio mensual de 36 millones de art\u00edculos bajados de internet en forma libre y gratuita: 1,2 millones por d\u00eda. Los peri\u00f3dicos reci\u00e9n se admiten en la colecci\u00f3n luego de atravesar varios filtros que garantizan su calidad, tales como la existencia de un cuerpo editorial de categor\u00eda, la relevancia en su campo del conocimiento, su frecuencia de publicaci\u00f3n y el cumplimiento de una serie de normas t\u00e9cnicas que rigen en la comunicaci\u00f3n cient\u00edfica internacional. Gracias a ese aumento de la calidad, un mayor n\u00famero de peri\u00f3dicos brasile\u00f1os pudieron incorporarse durante los \u00faltimos cinco a\u00f1os a las bases de datos internacionales, tales como Web of Science (WoS), de Thomson Reuters, y Scopus, de Elsevier. El pasado mes de julio, la FAPESP y la divisi\u00f3n de propiedad intelectual y ciencia de Thomson Reuters anunciaron un acuerdo para integrar la colecci\u00f3n SciELO a la Web of Knowledge, la mayor base internacional de informaci\u00f3n cient\u00edfica. El hospedaje de las revistas de la SciELO en la base apunta ampliar la visibilidad y el acceso a la producci\u00f3n cient\u00edfica de Brasil y de otros pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina y del Caribe, adem\u00e1s de Sud\u00e1frica, Espa\u00f1a y Portugal.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/034-039_RevistasAbertas_201-5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-111837\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/034-039_RevistasAbertas_201-5-300x246.jpg\" alt=\"034-039_RevistasAbertas_201-5\" width=\"300\" height=\"246\" \/><\/a>No obstante, Pablo Ortellado se\u00f1ala una paradoja en el contexto brasile\u00f1o. \u201cEl impacto de la pol\u00edtica de libre acceso es peque\u00f1o en las \u00e1reas de investigaci\u00f3n muy internacionalizadas, tales como f\u00edsica o biolog\u00eda molecular, pues sus autores apuntan a publicar en revistas internacionales con gran prestigio, y no en los peri\u00f3dicos brasile\u00f1os\u201d, dice el investigador. En su opini\u00f3n, las nuevas estrategias en el campo de la v\u00eda verde, la de los repositorios institucionales, son necesarias en el pa\u00eds. \u201cLa USP comenz\u00f3 a organizar un dep\u00f3sito con todas las tesis y art\u00edculos de sus investigadores, pero no existen muchos ejemplos de ese tipo en Brasil\u201d, afirma.\u00a0Un proyecto de ley del senador Rodrigo Rollemberg (del Partido Socialista Brasile\u00f1o del Distrito Federal) propone que las instituciones p\u00fablicas de educaci\u00f3n superior y las unidades de investigaci\u00f3n creen repositorios digitales para alojar la producci\u00f3n cient\u00edfica realizada con recursos p\u00fablicos. Monograf\u00edas, tesis, tesinas y art\u00edculos quedar\u00edan disponibles en internet para su acceso libre. El Instituto Brasile\u00f1o de Informaci\u00f3n en Ciencia y Tecnolog\u00eda (Ibict) promovi\u00f3 la creaci\u00f3n de 50 archivos institucionales en el pa\u00eds, adem\u00e1s de contribuir al desarrollo de m\u00e1s de 700 revistas cient\u00edficas electr\u00f3nicas, mediante el uso del Sistema Electr\u00f3nico de Edici\u00f3n de Revistas (SEER). Para integrar a esas iniciativas, el Ibict est\u00e1 desarrollando el portal OASISBR, que conectar\u00e1 entre s\u00ed el contenido de repositorios digitales, de la Biblioteca Brasile\u00f1a de Tesis y Tesinas, de la SciELO y de revistas cient\u00edficas electr\u00f3nicas brasile\u00f1as. La idea es integrar tambi\u00e9n a repositorios extranjeros.\u00a0\u201cLos repositorios institucionales ayudan a acelerar la investigaci\u00f3n en t\u00e9rminos globales\u201d, dice Helio Kuramoto, tecn\u00f3logo s\u00e9nior del Ibict. \u201cLos art\u00edculos alojados en esos dep\u00f3sitos cuentan con mayores posibilidades de ser citados y con mayor prontitud que cuando se encuentran disponibles tan s\u00f3lo en las revistas cient\u00edficas. As\u00ed es como logran mayor visibilidad. Existen casos de tesis que registraron miles de descargas, lo cual ser\u00eda inalcanzable si no se contara con tales repositorios\u201d, afirma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Reino Unido pone a prueba la viabilidad de ofrecer toda su ciencia en Internet","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[289],"coauthors":[98],"class_list":["post-60155","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-comunicacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60155","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60155"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60155\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":324797,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60155\/revisions\/324797"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60155"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60155"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60155"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=60155"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}