{"id":60250,"date":"2012-11-17T15:10:19","date_gmt":"2012-11-17T17:10:19","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=60250"},"modified":"2017-03-06T13:06:34","modified_gmt":"2017-03-06T16:06:34","slug":"el-nido-del-flambullidor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-nido-del-flambullidor\/","title":{"rendered":"El nido del \u201cflambullidor\u201d"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/051_Ninho_201-3_novo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-111858\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/051_Ninho_201-3_novo-187x300.jpg\" alt=\"051_Ninho_201-3_novo\" width=\"187\" height=\"300\" \/><span class=\"media-credits-inline\">SANDRO CASTELLI<\/span><\/a>Ella ten\u00eda una estructura \u00f3sea y probablemente una apariencia similar a la de un gran flamenco actual, con largas patas, cuello alargado, pico curvo y, tal vez, su plumaje ya presentase el caracter\u00edstico tono rosado. Su altura llegaba a alrededor de 1,5 metros. Pero sus h\u00e1bitos reproductivos \u2013depositar varios huevos en un nido construido con ramas en un ambiente lacustre\u2013 se asemejaban a los de un zambullidor moderno, un ave de tama\u00f1o peque\u00f1o o mediano que, a la vista de un lego en ornitolog\u00eda, parece un pato ceniciento. As\u00ed, con aspecto de flamenco y comportamiento de zambullidor, deb\u00eda ser esa ave extinta que, hace unos 18 millones de a\u00f1os, deposit\u00f3 en territorio espa\u00f1ol cinco peque\u00f1os huevos en un nido flotante revestido con un fr\u00e1gil marco le\u00f1oso.<\/p>\n<p>Ese remoto ser alado construy\u00f3 el nido de ave f\u00f3sil m\u00e1s antiguo que se haya registrado en la literatura cient\u00edfica, cuyos vestigios pr\u00e1cticamente intactos se encontraron en lo que alguna vez fue un tranquilo lago de agua salada, actualmente cubierto por capas y m\u00e1s capas de sedimentos, en la cuenca calc\u00e1rea del r\u00edo Ebro, en el norte de Espa\u00f1a. \u201cSe trata del primer nido flotante conocido y la primera evidencia de una estructura destinada a cobijar huevos de ave\u201d, dice el bi\u00f3logo Luis F\u00e1bio Silveira, curador de las colecciones ornitol\u00f3gicas del Museo de Zoolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (MZ-USP) y uno de los autores de un estudio sobre el material f\u00f3sil espa\u00f1ol que se public\u00f3 el 17 de octubre en la revista <em>Plos One<\/em>.<\/p>\n<p>Junto al nido, que proteg\u00eda unos huevos oblongos cuyas dimensiones m\u00e1ximas eran 4,5 por 3 cent\u00edmetros, se rescataron unos pocos fragmentos de huesos del pie (tarso y metatarso) y un bien conservado tibiotarso izquierdo, el popular muslo de las aves. \u201cAnalizamos, por separado, el tibiotarso y el nido con los huevos y arribamos a la misma conclusi\u00f3n\u201d, afirma Silveira. \u201cSe trata de un paleoflamenco, un g\u00e9nero y especie nuevos y extintos de esa familia de aves\u201d. El paleont\u00f3logo suizo Gerald Grellet-Tinner, experto en huevos de aves y reptiles del Centro Regional de Investigaciones Cient\u00edficas y Transferencia Tecnol\u00f3gica (Crilar), de Argentina, y del Field Museum de Chicago, tampoco tiene dudas de que el nido fue construido por un flamenco primitivo. \u201cLos huevos son tejidos biomineralizados que presentan una morfolog\u00eda funcional y valor filogen\u00e9tico igual al de los huesos de un esqueleto\u201d, afirma Grellet-Tinner, quien tambi\u00e9n firma el estudio en el peri\u00f3dico cient\u00edfico. \u201cDesde ese punto de vista, la c\u00e1scara de un huevo es como una impresi\u00f3n digital y aporta informaci\u00f3n espec\u00edfica sobre una especie\u201d. La microestructura de los huevos se analiz\u00f3 mediante el empleo de cinco t\u00e9cnicas diferentes de microscop\u00eda electr\u00f3nica con el objetivo de aumentar la confiabilidad de los resultados obtenidos.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/051_Ninho_201-21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-111859\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/051_Ninho_201-21-300x188.jpg\" alt=\"051_Ninho_201-2\" width=\"300\" height=\"188\" \/><span class=\"media-credits-inline\">SANDRO CASTELLI<\/span><\/a>Aguas salinas<br \/>\n<\/strong>Las ramas y el resto del material vegetal utilizado para construir el nido tambi\u00e9n fueron identificados, aunque en este caso, en forma gen\u00e9rica. Las ramillas proven\u00edan de una planta de la vasta familia de las fab\u00e1ceas (<em>Fabaceae<\/em>), las populares leguminosas, que abarcan desde alimentos tales como la soja y los frijoles hasta \u00e1rboles tales como el cerezo y el palo brasil. El ambiente acu\u00e1tico donde se hallaron los f\u00f3siles, con un alto tenor salino, tambi\u00e9n se asocia con los flamencos, que habitan a orillas de los mares o en estuarios de r\u00edos. Los zambullidores, que bucean para atrapar peces, prefieren, en cambio, el agua dulce, aunque tambi\u00e9n se los encuentra en \u00e1mbitos de agua salobre.<\/p>\n<p>El nido con los huevos y el tibiotarso fueron descubiertos por paleont\u00f3logos espa\u00f1oles en 2003, cuando realizaban trabajos de campo en la denominada formaci\u00f3n Tudela, que precediera a la construcci\u00f3n de una represa destinada a evitar las crecientes del r\u00edo Ebro. En esa regi\u00f3n con clima semi\u00e1rido ya se hab\u00edan hallado f\u00f3siles de cocodrilos, tortugas, serpientes y ostr\u00e1codos, un tipo de crust\u00e1ceo de unos pocos mil\u00edmetros. No siendo especialistas en aves, los investigadores ib\u00e9ricos buscaron conectarse con estudiosos de esos animales, a los cuales enviaron el material hallado en la excavaci\u00f3n. Recurrieron a Silveira, quien realiz\u00f3 todo el an\u00e1lisis de la parte \u00f3sea, comparando los huesos encontrados en el Ebro con material osteol\u00f3gico de las colecciones de aves del MZ-USP y del Museo de Historia Natural de Taubat\u00e9 (MHNT). Tambi\u00e9n se contactaron con Grellet-Tinner, quien se encarg\u00f3 de estudiar el nido y los huevos.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/051_Ninho_201-11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-111861 alignright\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/051_Ninho_201-11-300x185.jpg\" alt=\"051_Ninho_201-1\" width=\"300\" height=\"185\" \/><span class=\"media-credits-inline\">SANDRO CASTELLI<\/span><\/a>Hace entre 12 y 29 millones de a\u00f1os vivi\u00f3 un g\u00e9nero extinto de ave, el <em>Palaelodus<\/em>, al que con frecuencia se lo describe como el portador de una anatom\u00eda y estilo de vida intermedio entre la morfolog\u00eda y el comportamiento de flamencos y zambullidores. Seg\u00fan los investigadores, el nuevo f\u00f3sil no pertenece a ese g\u00e9nero desaparecido. A lo sumo, se tratar\u00eda de un pariente que pudo haber sido contempor\u00e1neo del <em>Palaelodus<\/em>. Esto no significa que el paleonido del Ebro sea de poca importancia desde el punto de vista evolutivo. Al contrario. Los cient\u00edficos lo clasifican como otro aliado de una teor\u00eda que se fortaleci\u00f3 durante los \u00faltimos a\u00f1os: la que sostiene que flamencos y zambullidores, aunque actualmente exhiben una morfolog\u00eda y un comportamiento muy dis\u00edmiles, son realmente grupos hermanos.<\/p>\n<p>Estudios de anatom\u00eda y gen\u00e9tica de estas aves sugieren que, en un pasado remoto, antes de diferenciarse y originar dos familias distintas de animales alados, contaron con un ancestro com\u00fan hace m\u00e1s de 20 millones de a\u00f1os, durante la era geol\u00f3gica denominada Mioceno. Los nuevos f\u00f3siles recientemente descritos en las p\u00e1ginas de la <em>Plos One<\/em> refuerzan a\u00fan m\u00e1s esa idea. \u201cEse art\u00edculo es el punto de partida para varias especulaciones evolutivas sobre esos grupos de aves\u201d, sostiene el paleont\u00f3logo Herculano Alvarenga, director del Museo de Historia Natural de Taubat\u00e9, experto en aves f\u00f3siles.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/051_Ninho_201-41.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-111855\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/051_Ninho_201-41-289x300.jpg\" alt=\"051_Ninho_201-4\" width=\"289\" height=\"300\" \/><\/a><strong>Un ancestro com\u00fan<\/strong><br \/>\nLa nueva especie de paleoflamenco, que todav\u00eda no fue bautizada con un nombre cient\u00edfico, parece indicar que los primeros ejemplares de esa familia de aves ten\u00edan h\u00e1bitos reproductivos y de construcci\u00f3n de nidos similares a los de los zambullidores del pasado. Es posible que tales pr\u00e1cticas se remonten al hipot\u00e9tico ancestro com\u00fan de ambas familias de aves. Ese comportamiento consist\u00eda, grosso modo, en depositar varios huevos peque\u00f1os en un nido revestido de ramitas, un procedimiento que se mantuvo hasta la actualidad entre las 22 especies de zambullidores vivas, pero que desapareci\u00f3 entre las seis especies modernas de flamencos.<\/p>\n<p>Desde ese punto de vista, el f\u00f3sil espa\u00f1ol ser\u00eda un vestigio de un tiempo remoto en el que los nidos de zambullidores y flamencos exhib\u00edan una estructura similar. Las especies vivas de flamencos construyen nidos de barro para sus futuros polluelos y no utilizan ning\u00fan revestimiento con ramas alrededor de esa estructura. En cada nido depositan generalmente tan s\u00f3lo un \u00fanico huevo de gran tama\u00f1o, bastante mayor que los presentes en el f\u00f3sil de la cuenca del Ebro (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/051_Ninho_201-3_novo.jpg\" target=\"_blank\"><em>observe la ilustraci\u00f3n<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Uno de los primeros retos para el d\u00fao compuesto por Silveira y Grellet-Tinner consisti\u00f3 en determinar si los cinco huevos protegidos por una estructura circular de ramitas, que aparentemente flotaba en la orilla del antiguo lago, eran realmente un nido construido que milagrosamente se conserv\u00f3 durante millones de a\u00f1os. Exist\u00eda la posibilidad remota de que cada huevo tuviera un origen distinto y que su agrupamiento, uno al lado del otro, en el interior del cobijo de madera, fuera obra del azar. Pero todas las evidencias recabadas por los investigadores derrumbaron esa hip\u00f3tesis: los cinco huevos eran iguales, del mismo tipo, y el contexto en el que se hall\u00f3 el nido indicaba que la estructura de las ramitas no era fruto de un movimiento fortuito de la naturaleza. El descubrimiento, junto al nido, de los huesos de un ave, reforz\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s esa teor\u00eda. \u201cEncontrar huevos (fosilizados) es algo raro. Hallar nidos es algo a\u00fan m\u00e1s inusual. Pero encontrar huevos en un nido y lograr determinar a qu\u00e9 grupo pertenecen resulta algo extremadamente raro e interesante\u201d, comenta el paleont\u00f3logo Alexander Kellner, del Museo Nacional de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/051_Ninho_201-51.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-111857\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/051_Ninho_201-51-300x156.jpg\" alt=\"051_Ninho_201-5\" width=\"300\" height=\"156\" \/><\/a><\/p>\n<p>No puede saberse con certeza si los huesos provienen del ave que construy\u00f3 el nido, pero es una hip\u00f3tesis factible. Al fin y al cabo, los an\u00e1lisis del brasile\u00f1o y del suizo se realizaron en forma independiente \u2013uno reci\u00e9n supo del veredicto del otro al finalizar el trabajo\u2013 y ambos arribaron a la conclusi\u00f3n de que el tibiotarso y los huevos correspond\u00edan a alguna forma primigenia de flamenco que actualmente ya no existe en la Tierra. \u201cAparentemente, los huesos encontrados pertenecen a un \u00fanico ejemplar de ave\u201d, dice Silveira. Por un motivo que nunca se conocer\u00e1, el animal probablemente muri\u00f3 junto al nido. No podr\u00eda asegurarse siquiera que el hueso perteneci\u00f3 a una hembra o a un macho. Los flamencos machos no depositan huevos, pero pueden empollarlos en el nido de su hembra.<\/p>\n<p>Desgraciadamente, no contamos con otros nidos f\u00f3siles parecidos al que se rescat\u00f3 en la cuenca del Ebro. Cualquier comparaci\u00f3n de ese tipo depender\u00e1 de un eventual descubrimiento de una segunda estructura vegetal con huevos de aves, un tipo de hallazgo bastante improbable, dada la fragilidad de ese tipo de construcci\u00f3n, seg\u00fan opinan los expertos. Pero qui\u00e9n puede saber si la historia que ocurri\u00f3 en tierras espa\u00f1olas no se repite quiz\u00e1, alg\u00fan d\u00eda,\u00a0 en otro punto del globo.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo<\/em><br \/>\nGRELLET-TINNER, G. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0046972\" target=\"_blank\">The first occurrence in the fossil record of an aquatic avian twig-nest with phoenicopteriformes eggs: evolutionary implications<\/a>. <strong>Plos One<\/strong>. Publicado <em>online<\/em>. 17 oct. 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"F\u00f3siles refuerzan el parentesco entre flamencos y zambullidores ","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,308,324],"coauthors":[101],"class_list":["post-60250","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-geografia-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60250","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60250"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60250\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60250"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60250"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60250"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=60250"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}