{"id":60574,"date":"2012-11-17T19:11:14","date_gmt":"2012-11-17T21:11:14","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=60574"},"modified":"2017-03-06T13:46:35","modified_gmt":"2017-03-06T16:46:35","slug":"las-pl%c3%a1cidas-memorias-del-%c3%a1ngel-de-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-pl%c3%a1cidas-memorias-del-%c3%a1ngel-de-la-muerte\/","title":{"rendered":"Las pl\u00e1cidas memorias del \u00e1ngel de la muerte"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_60582\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-60582\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/084-085_Mengele_201-2.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/084-085_Mengele_201-2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/084-085_Mengele_201-2-120x176.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/084-085_Mengele_201-2-250x366.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">REPRODU\u00c7\u00c3O<\/span>Foto de Mengele en 1937, al ingresar a las SS<span class=\"media-credits\">REPRODU\u00c7\u00c3O<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cCuando un pajarito canta contento, no me canta a m\u00ed. Siempre que una estrellita brilla a lo lejos, le brilla a otro y no a m\u00ed\u201d El pobre autor del ingenuo poema fue capaz de inyectar productos qu\u00edmicos en los ojos de ni\u00f1os para volverlos azules, extraer \u00f3rganos a gente todav\u00eda viva y coser gemelos por su obsesi\u00f3n: \u201ccrear siameses\u201d. En Brasil, Josef Mengele (1911-1979), uno de los nazis m\u00e1s buscados del planeta, se convirti\u00f3 en escritor.<\/p>\n<p>\u201cEl \u00e1ngel de la muerte\u201d, responsable de seleccionar qui\u00e9n vivir\u00eda o no en Auschwitz, falleci\u00f3 ahogado en Bertioga. Reci\u00e9n en 1985 la polic\u00eda descubri\u00f3 su paradero y, en su casa en Diadema, hall\u00f3 m\u00e1s de 3 mil p\u00e1ginas de escritos, actualmente archivados en la sede de la Polic\u00eda Federal. \u201cEntre esos textos hay una autobiograf\u00eda que nos permite analizar la mente de un criminal. \u00c9l escribi\u00f3 en libertad y sin la obligaci\u00f3n de tener en cuenta a la opini\u00f3n p\u00fablica, que condenaba sus actos. De tal modo que el tono general es de franqueza en el an\u00e1lisis de su vida y sus actos\u201d, explica Helmut Galle, profesor de literatura de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y autor de un estudio sobre los escritos de Mengele, que forma parte del Proyecto Tem\u00e1tico <em>Las escrituras de la violencia<\/em>, con apoyo de la FAPESP.<\/p>\n<p>La autobiograf\u00eda, de 500 p\u00e1ginas, presenta a un narrador en tercera persona y est\u00e1 escrita en clave ficticia, con el protagonista \u201cAndreas\u201d como el <em>alter ego<\/em> del nazi. El libro servir\u00eda para transmitir \u201cbuenos consejos\u201d a su hijo y justificar sus actos en el campo de exterminio. Mengele no tuvo \u00e9xito en ninguna de las dos tareas y su hijo rechaz\u00f3 la total falta de culpa del padre y su silencio al respecto de los cr\u00edmenes en las memorias. \u201cLa lectura de esos manuscritos es una tarea penosa. Hay una inc\u00f3moda omisi\u00f3n acerca de las actividades en la guerra y una terrible vanidad placentera con que relata trivialidades de su infancia y de su vida despu\u00e9s de la fuga, en 1945\u201d.<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo el nacimiento y el bautismo del protagonista se explayan en extensas 74 p\u00e1ginas. Parad\u00f3jicamente, casi no hay referencias a los jud\u00edos, de cuyas muertes fue responsable. Una de las pocas ocasiones aparece durante una charla de Andreas con un campesino que acusa al capital jud\u00edo por la guerra. Mengele responde: \u201cSe exagera demasiado con eso, pero algo de cierto debe haber. No obstante, era esa guerra que el juda\u00edsmo internacional impuso a Alemania lo que imposibilit\u00f3 una soluci\u00f3n pac\u00edfica de la cuesti\u00f3n jud\u00eda. Y si esos eventos ocurrieran en \u00e9pocas de guerra, asumir\u00edan formas b\u00e9licas, condicionadas por contextos generales alterados y al cabo, no por las reacciones psicol\u00f3gicas\u201d.<\/p>\n<p>\u201cResulta extra\u00f1o imaginar al nazi, en el Brasil de los a\u00f1os 1970, todav\u00eda culpando a los jud\u00edos por su propio genocidio y su total certeza \u00e9tica sobre la legitimidad del Holocausto\u201d, se\u00f1ala Galle. Mengele se muestra como el contrapunto de la debilidad judaica, dotado de fortaleza y tenacidad ante los obst\u00e1culos. Sus recuerdos lo conducen a 1947, cuando, en plena fuga, se refugia en una granja en Alemania, disfrazado de agricultor. \u201cNo admite el esquivarse, la hu\u00edda y el rechazo porque la existencia misma est\u00e1 en juego. Andreas extiende el esti\u00e9rcol con fuerza y suprime el infernal dolor en la articulaci\u00f3n de su mano, pensando que solamente se puede sobrevivir siendo m\u00e1s tenaz que aquello que trae una existencia intransigente.\u201d<\/p>\n<p><strong>Supervivencia<\/strong><br \/>\n\u201cMengele intenta situarse en el lugar de sus v\u00edctimas para probar que es m\u00e1s fuerte que ellas, no cejando en la lucha por la supervivencia\u201d, analiza el investigador. Seg\u00fan Galle, \u201cel \u00e1ngel de la muerte\u201d pretende librarse de la culpa relatando su experiencia y culpando a los jud\u00edos muertos por su propio fin. \u201cTal como el campesino, cuyo cuerpo desea rendirse y casi \u2018grita\u2019 por los dolores, Mengele crea un personaje, que \u00e9l cree ser, capaz de suprimir esos impulsos, fingiendo indiferencia delante de todos. En Auschwitz, \u00e9l tuvo, internamente, alg\u00fan sentimiento y se rebel\u00f3, en alguna instancia, ante su \u2018trabajo\u2019 cruel. Pero esa voz fue tapada por su apariencia de personaje fr\u00edo\u201d, sostiene el investigador.<\/p>\n<p>\u201cEn las 500 p\u00e1ginas del texto no aparece ninguna se\u00f1al de empat\u00eda. Solamente se nota el sufrimiento del protagonista y las acusaciones de aqu\u00e9llos que le provocan tal sufrimiento. Cabr\u00eda suponerse incluso, que no pose\u00eda esa funci\u00f3n ps\u00edquica\u201d. El autor asesino, prosigue Galle, pretende controlar su imagen externa, mostrando tan s\u00f3lo fortaleza y poder, y escribe esos textos para tener control sobre los recuerdos que otros tienen de \u00e9l. \u201cUna de las escenas m\u00e1s significativas del libro ocurre cuando el protagonista sue\u00f1a que es un beb\u00e9, que pasa todo el tiempo durmiendo o berreando. Mengele se ve como inocente y justo, imaginando ser aquello que nunca admiti\u00f3 en s\u00ed mismo y que quiso destruir en sus v\u00edctimas: la criatura f\u00edsica, desnuda e indefensa\u201d.<\/p>\n<p>En ning\u00fan momento aborda la cuesti\u00f3n de la culpa, porque, para \u00e9l, \u201cno existen los jueces, sino solamente los vengadores\u201d. \u201cAdjudica a los m\u00e9dicos \u2018incapaces\u2019 la muerte de su madre, puestos por los Aliados en reemplazo de los \u2018excelentes m\u00e9dicos\u2019 nazis. Tambi\u00e9n culpa a aqu\u00e9llos que levantaron \u2018falsos testimonios\u2019 contra \u00e9l por la p\u00e9rdida materna\u201d, dice el investigador. En una carta de 1974, llega a expresar \u201cremordimiento por los cr\u00edmenes que cometimos contra el \u2018pueblo elegido\u2019. Las comillas delatan su concepci\u00f3n real, pues, incluso en un raro instante de arrepentimiento, considera a los jud\u00edos como \u201cabsurdos\u201d. Al fin y al cabo, lo que cre\u00eda ver a su alrededor parec\u00eda confirmar sus creencias. \u201cBrasil es un buen pa\u00eds para vivir, a pesar de su mezcla racial. Pero hay mucha gente que piensa como yo, con simpat\u00eda por el nazismo y por la ideolog\u00eda racial\u201d, escribe. Pero se turbaba con las brasile\u00f1as, que \u201cabusaban del carm\u00edn y del maquillaje, siempre dispuestas hacia la promiscuidad sexual\u201d.<\/p>\n<p>Desprecia a las mujeres en general. \u201cLa biolog\u00eda no admite iguales derechos. Las mujeres no deber\u00edan trabajar en posiciones de mando y su actividad debe depender del cumplimiento de una cuota biol\u00f3gica. El control de la natalidad debe realizarse mediante la esterilizaci\u00f3n de aqu\u00e9llas con genes deficientes\u201d. M\u00e1s all\u00e1 de las mujeres, estaba preocupado por la superpoblaci\u00f3n del planeta. \u201cNuestro experimento racial fall\u00f3, pero es necesario tomar medidas dr\u00e1sticas para combatir el exceso de gente. La humanidad debe tomar una decisi\u00f3n para sobrevivir a los tiempos modernos. Si la bien eugenesia no funcion\u00f3 a corto plazo, necesitaremos otra soluci\u00f3n igualmente radical\u201d, anota.<\/p>\n<p>Las anotaciones reflejan sus estudios en gen\u00e9tica y antropolog\u00eda durante los a\u00f1os 1930, que lo condujeron a realizar el doctorado bajo la direcci\u00f3n del profesor Otmar von Verschuer, director del Kaiser Wilhelm Institut. Recordando los \u201cbuenos tiempos\u201d acad\u00e9micos, escribe: \u201cSabemos que la evoluci\u00f3n controla a la naturaleza por selecci\u00f3n y exterminio. Los incapaces de aceptar esas reglas de seres m\u00e1s capaces deber\u00e1n exiliarse o extinguirse. Los hombres d\u00e9biles no deben reproducirse. Es la \u00fanica forma en que la humanidad exista y se mantenga\u201d. A partir de 1943, el disc\u00edpulo comenz\u00f3 a enviar al maestro pruebas \u201cf\u00edsicas\u201d e informes de sus \u201cfascinantes\u201d experimentos con seres vivos en Auschwitz. \u201cFui un joven inmaduro y solitario. Todo podr\u00eda haber sido diferente si hubiera tenido un hogar feliz, con gente que me cuidara\u201d, escribe el ser que orden\u00f3 la \u201climpieza\u201d de un galp\u00f3n con 750 jud\u00edos dentro, tirando gas venenoso para combatir una infecci\u00f3n de piojos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La autobiograf\u00eda de Mengele revela su falta de culpa","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1502],"coauthors":[684],"class_list":["post-60574","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-literatura-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60574","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60574"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60574\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60574"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60574"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60574"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=60574"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}