{"id":72396,"date":"1996-04-01T00:00:00","date_gmt":"1996-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/1996\/04\/01\/impunidad-y-violencia\/"},"modified":"1996-04-01T00:00:00","modified_gmt":"1996-04-01T00:00:00","slug":"impunidad-y-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/impunidad-y-violencia\/","title":{"rendered":"Impunidad y Violencia"},"content":{"rendered":"<p>Claudia Izique<\/p>\n<p>     El modelo de Justicia que deber\u00eda proteger a los brasile\u00f1os se encuentra debilitado. En los \u00faltimos cinco a\u00f1os, de los m\u00e1s de 600 mil delitos registrados en 16 comisar\u00edas de polic\u00eda en la ciudad de S\u00e3o Paulo, existen indicios de que \u00fanicamente un peque\u00f1o porcentaje podr\u00e1 resultar en pena de reclusi\u00f3n para los acusados. Esto porque de un total de 338,6 mil delitos violentos y no violentos analizados en el citado per\u00edodo, tan solo 21,8 mil fueron objeto de investigaci\u00f3n policial. Se estima con base en otros estudios que, de tales investigaciones, un 40% de ellos es archivado. Si estas estad\u00edsticas se confirman, tan solo 13,1 mil delitos se traducir\u00e1n en denuncias presentadas ante el Ministerio P\u00fablico y acogidas por la autoridad judicial.<\/p>\n<p>     &#8220;Algunos ser\u00e1n desestimados por falta de pruebas, por ejemplo, y posiblemente alrededor del 5% de los delitos analizados redundar\u00e1 en pena&#8221;, dice S\u00e9rgio Adorno, coordinador del Centro de Estudios de la Violencia, uno de los diez Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepids) financiados por la FAPESP.  &#8220;En Francia, de 20 delitos violentos, 19 tienden a merecer pena&#8221;, compara. Estas cifras, que est\u00e1n siendo ahora revelados por una investigaci\u00f3n intitulada<I>Identificaci\u00f3n y Medida del \u00cdndice de Impunidad Penal,<\/I>     no llegan precisamente a sorprender.<\/p>\n<p>     Otro estudio sobre el asesinato de ni\u00f1os y adolescentes, realizado en S\u00e3o Paulo entre 1991 y 1994 y que ya ha sido concluido, revel\u00f3 que el \u00edndice de transformaci\u00f3n de delitos en penas es de apenas el 1,72%. Este cuadro, claro est\u00e1, se agrava debido a la falta de preparaci\u00f3n y de recursos de la polic\u00eda para llevar a cabo sus pesquisas. &#8220;La mayor\u00eda de los delitos es de autor\u00eda desconocida&#8221;, observa Adorno. Pero esto pueden tambi\u00e9n estar relacionado con el perfil de la v\u00edctima o del agresor, o con su naturaleza, seg\u00fan su sospecha. &#8220;Y puede tener que ver con los obst\u00e1culos afrontados por los acusados para acceder a la Justicia penal, incluso a la plena garant\u00eda del derecho de defensa.<\/p>\n<p>     Parad\u00f3jicamente, puede incluso estar relacionado con subterfugios procesales, tales como el exceso de recursos dilatorios, que retrasan la aplicaci\u00f3n de las sanciones&#8221;, a\u00f1ade Adorno. El resultado de ello hace que la impunidad ayude a sostener al delito, y tambi\u00e9n alimenta el miedo. Esta investigaci\u00f3n est\u00e1 en marcha.<\/p>\n<p>     Forma parte de un proyecto a\u00fan m\u00e1s amplio, desarrollado por el centro, en el cual se analiza la crisis en la Justicia brasile\u00f1a, incluso mediante un estudio hist\u00f3rico de las pol\u00edticas de seguridad p\u00fablica implementadas en S\u00e3o Paulo desde 1822 hasta hoy, con base en documentos normativos y oficiales. En el caso de la impunidad, los investigadores igualmente partieron de estad\u00edsticas oficiales, pero tuvieron que optar por otros procedimientos metodol\u00f3gicos. &#8220;Enlos pa\u00edses con estad\u00edsticas confiables, el flujo del sistema de Justicia penal o criminal produce estad\u00edsticas en todos los segmentos ?en el policial, en el judicial y en la ejecuci\u00f3n de la sentencia?, lo que permite observar el movimiento de los delitos registrados, de los denunciados y procesados y de los condenados&#8221;, dice. No obstante, en Brasil, continua Adorno, las estad\u00edsticas disponibles, al margen de ser incompletas, no permiten la realizaci\u00f3n de un<I>follow-up<\/I>     .<\/p>\n<p>     En funci\u00f3n de la extensi\u00f3n y del volumen de informaciones, se hizo necesario restringir el estudio a una sola seccional de polic\u00eda, que coordina el desempe\u00f1o y las actividades de puestos policiales entre las zonas oeste, noroeste y sur de la ciudad, sobre un total de 14 comisar\u00edas de polic\u00eda y dos comisar\u00edas especializadas. En lugar de realizar un seguimiento del movimiento general de delitos, se hizo una observaci\u00f3n individualizada de registros, de manera tal de rastrear su destino en el interior del sistema de Justicia penal.<\/p>\n<p>     &#8220;Hicimos un estudio detallado y cr\u00edtico de los registros primarios, de manera tal de acercarnos con mayor precisi\u00f3n a los delitos que efectivamente interesan en esta observaci\u00f3n, es decir, el homicidio, el robo, el robo seguido de muerte, la violaci\u00f3n y el tr\u00e1fico de drogas, que son considerados delitos violentos&#8221;, informa. La primera parte de la investigaci\u00f3n ya ha sido pr\u00e1cticamente concluida. En la etapa siguiente se har\u00e1 el estudio detallado de las investigaciones y procesos penales.<\/p>\n<p><b>Situaci\u00f3n de riesgo<\/b><\/p>\n<p>     El Centro de Estudios de la Violencia analiza desde 1987 la violencia y las transgresiones a los derechos humanos en Brasil, desarrollando estudios sobre temas tales como pol\u00edticas de seguridad p\u00fablica y participaci\u00f3n de la comunidad en la soluci\u00f3n de la violencia. En la actualidad desarrolla cinco l\u00edneas de investigaci\u00f3n, entre \u00e9stas, el proyecto<I>Identificaci\u00f3n y Medida del \u00cdndice de Impunidad Penal<\/I>     , coordinado por Adorno. A ejemplo del estudio sobre la impunidad, la gran dificultad de los investigadores de los restantes proyectos aparece al intentar recabar los datos.<\/p>\n<p>     Se sabe que en S\u00e3o Paulo los homicidios corresponden a 186,7 muertes por cada 100 mil j\u00f3venes con edades entre 15 y 19 a\u00f1os y 262,2 de los \u00f3bitos por cada 100 mil personas de 24 a\u00f1os, de acuerdo con estad\u00edsticas de 1995 y 1998, respectivamente. Pero poco se sabe sobre los agresores, o sobre la v\u00edctima, m\u00e1s all\u00e1 de su direcci\u00f3n de residencia y la<I>causa mortis<\/I>     . Los registros de la Justicia, de la polic\u00eda o del \u00e1rea de salud no arrojan luz sobre la naturaleza de esa violencia, no informan acerca del grupo responsable del homicidio y no brindan elementos de apoyo como para que se conozca la relaci\u00f3n entre los involucrados. Y en medio a esa zona gris, es imposible conocer a las v\u00edctimas potenciales o las circunstancias que favorecen los homicidios, y menos a\u00fan, implementar pol\u00edticas eficaces para combatirlos.<\/p>\n<p>     Con todo, las estad\u00edsticas revelan algunos patrones, y muestran que algunos barrios de S\u00e3o Paulo tienen un \u00edndice de homicidios m\u00e1s elevado que el promedio de la ciudad, y que dichos cr\u00edmenes crecen a un ritmo superior al del conjunto de los 96 distritos que componen la capital. Entre 1996 y 2000, por ejemplo, mientras los \u00edndices medios de homicidios de la capital paulista se elevaban de 55,6 por cada 100 mil habitantes a 66,9, el distrito de Jardim \u00c2ngela registraba ya la marca de 116,23 homicidios por cada 100 mil habitantes. Esta disparidad se observ\u00f3 en varios distritos de la ciudad. Los n\u00fameros y la distribuci\u00f3ngeogr\u00e1fica de los episodios suger\u00edan que las regiones con altos \u00edndices de homicidios eran a su vez las de mayor concentraci\u00f3n de pobreza.<\/p>\n<p>     Con base en estos datos, los investigadores del centro iniciaron una investigaci\u00f3n de georreferenciamiento de la violencia. Constataron que no es la concentraci\u00f3n elevada de poblaci\u00f3n pobre la responsable de los altos \u00edndices de homicidios. El escenario de la violencia registraba una alta concentraci\u00f3n de j\u00f3venes de entre 11 y 14 a\u00f1os y 15 y 19 a\u00f1os, un gran n\u00famero de jefes de familia con menos de cuatro a\u00f1os de escolaridad y\/o sin renta, baja oferta de empleo local, mortalidad infantil superior al promedio, ausencia de hospitales en la regi\u00f3n, menor acceso al alcantarillado y alto congestionamiento domiciliario, es decir, menor privacidad, mayor tensi\u00f3n y competencia por el espacio.<\/p>\n<p>     &#8220;Diversos estudios han comprobado que, al dividir \u00e1reas exiguas, la gente se vuelve m\u00e1s insensible, incluso como una forma de defensa, y esta situaci\u00f3n se nota en las estad\u00edsticas delictivas&#8221;, explica Nancy Cardia, vicecoordinadora y responsable del programa de difusi\u00f3n del Cepid. Por lo tanto, la violencia letal se superpone a la violaci\u00f3n de derechos sociales y econ\u00f3micos, y ese conjunto de factores se entrelaza, para formar una especie de c\u00edrculo vicioso de carencias y violencia. El empleo es escaso en las \u00e1reas con elevados \u00edndices de homicidio, y la alternativa para los jefes de familia est\u00e1 en el mercado informal de trabajo, con ocupaciones irregulares, malas remuneraciones y sujetas a per\u00edodos de desempleo prolongado.<\/p>\n<p>     La ociosidad forzosa puede aumentar la tensi\u00f3n dentro de la familia y el consumo de alcohol, y tiende a favorecer la violencia. De hecho, en los 24 distritos de la ciudad en donde exist\u00edan muchos jefes de familia sin renta, los estudios mostraron que la violencia se agravaba. &#8220;Estos distritos ten\u00edan un 49% de todos los jefes de familia sin ingresos. Es una super-representaci\u00f3n&#8221;, constata Nancy. Los investigadores tambi\u00e9n identificaron una debilitaci\u00f3n de los grupos sociales entre s\u00ed y con las instituciones de protecci\u00f3n social.<\/p>\n<p>     &#8220;Los v\u00ednculos institucionales entre la poblaci\u00f3n y las autoridades son caracterizados por las tensiones, la mutua desconfianza o incluso su cuasi inexistencia&#8221;, dice Nancy. Esta ausencia de v\u00ednculos se manifiesta en situaciones de linchamiento, por ejemplo. &#8220;El linchamiento parece ser algo que sucede al calor del momento, pero cuando se investiga el caso, es posible darse cuenta de que la poblaci\u00f3n ya se hab\u00eda movilizado anteriormente en situaciones semejantes, sin haber obtenido apoyo o protecci\u00f3n de parte de las autoridades.<\/p>\n<p>     Los medios para solucionar el problema se agotaron, ellos se sintieron impotentes y fueron llevados a la violencia&#8221;, completa Adorno. En este escenario, la presencia de muchos ni\u00f1os y j\u00f3venes en situaciones de concentraci\u00f3n de pobreza y de carencia social los vuelve extremadamente vulnerables e proclives a convertirse en v\u00edctimas o agresores. &#8220;La franja de edades situada entre los 11 y los 14 a\u00f1os est\u00e1 muy expuesta a la situaci\u00f3n de violencia m\u00e1s severa: los padres, y tambi\u00e9n la escuela, consideran que ellos se las arreglan solos, y \u00e9stos acaban qued\u00e1ndose sin ninguna supervisi\u00f3n&#8221;, afirma Nancy.<\/p>\n<p>     Al borde de convertirse en adultos, estos j\u00f3venes acaban adoptando conductas de riesgo, envolvi\u00e9ndose a menudo en situaciones de delincuencia, alcoholismo y uso de drogas, entre otras. O se convierten en blancos f\u00e1ciles en medio a conflictos por motivos f\u00fatiles, como, por ejemplo, reyertas en la vecindad en raz\u00f3n de una ventana quebrada, m\u00fasica alta, etc. &#8220;El problema radica en identificar qu\u00e9 situaciones socialesest\u00e1n m\u00e1s asociadas al riesgo, de manera tal que los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil puedan impulsar programas de prevenci\u00f3n&#8221;, dice Nancy.<\/p>\n<p><b>V\u00edctimas indefensas<\/b><\/p>\n<p>     Una vez identificadas las v\u00edctimas m\u00e1s indefensas, los investigadores del Cepid comenzaron a trabajar dentro de una escuela en el barrio de Jardim \u00c2ngela, con ni\u00f1os de entre 11 y 14 a\u00f1os, en una tentativa de desenvolver modelos de gesti\u00f3n de conflictos. Estos encuentros fueron denominados foros de convivencia &#8220;viene el que quiere&#8221;, cuenta Nancy. &#8220;Discutimos calidad de vida, violencia, criminalidad, conflicto entre hombres y mujeres y la relaci\u00f3n con los amigos en el recreo, entre otras situaciones, y las ventajas de hacer las cosas juntos&#8221;, agrega.<\/p>\n<p>     La intenci\u00f3n de los investigadores es iniciar a esos j\u00f3venes en la resoluci\u00f3n de peque\u00f1os conflictos, siguiendo el modelo desarrollado por el investigador canadiense Clifford Shearing para lidiar con la violencia en conjuntos habitacionales en Toronto, Canad\u00e1, y que fue adaptado para mediar tensiones en guetos de Sud\u00e1frica y en comunidades carentes de Rosario, Argentina. &#8220;Cuando la comunidad comienza a resolver conflictos internos, gana m\u00e1s poder para negociar con las autoridades su situaci\u00f3n&#8221;, explica Nancy.<\/p>\n<p>     Antes de iniciar los grupos, la propuesta de trabajo fue presentada a los docentes, a los padres y a los propios alumnos, que visitaron la sede del Centro de Estudios de la Violencia, instalado en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).Adem\u00e1s de operar con esos adolescentes, los investigadores tambi\u00e9n trabajan con foros de convivencia con adultos y j\u00f3venes grafiteros de la regi\u00f3n. &#8220;Los habitantes no se ven como una comunidad, en parte debido a la violencia del cotidiano y a las carencias econ\u00f3micas&#8221;, cuenta Nancy. A prop\u00f3sito: los grafiteros ayudaron en la consolidaci\u00f3n del grupo de adolescentes, que era rechazado por los dem\u00e1s alumnos de la escuela.<\/p>\n<p>     &#8220;Los grafiteros son respetados, y eso les dio prestigio&#8221;, explica la investigadora. La idea es que, si ellos aprenden a lidiar con los incidentes de violencia personal, estar\u00e1n entonces m\u00e1s fortalecidos para negociar con las autoridades. El centro tambi\u00e9n implement\u00f3 observatorios de la violencia en cuatro comunidades, para debatir el problema seg\u00fan la perspectiva de las v\u00edctimas. Y desarrolla tambi\u00e9n cinco proyectos educativos, que tienen como tema central la violencia, orientados a supervisores pedag\u00f3gicos de la red municipal y estadual de ense\u00f1anza, entre otros, adem\u00e1s de un proyecto de ense\u00f1anza a distancia, en asociaci\u00f3n con la Escuela del Futuro. &#8220;Ahora estamos capacitando a un equipo de Mozambique, en colaboraci\u00f3n con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, en el marco un proyecto interministerial que congrega programas de vigilancia epidemiol\u00f3gica, prevenci\u00f3n y evaluaci\u00f3n de la violencia.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Investigadores constatan que es muy bajo el porcentaje de delitos violentos que se traducen en penas de reclusi","protected":false},"author":0,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[151],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-72396","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sem-categoria-es-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72396","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72396"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72396\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72396"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72396"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72396"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=72396"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}