{"id":72612,"date":"2012-10-21T17:38:15","date_gmt":"2012-10-21T19:38:15","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=72612"},"modified":"2015-08-06T17:12:57","modified_gmt":"2015-08-06T20:12:57","slug":"un-desaf%c3%ado-apasionante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-desaf%c3%ado-apasionante\/","title":{"rendered":"Un desaf\u00edo apasionante"},"content":{"rendered":"<p>Es un placer presentarles a los lectores esta edici\u00f3n n\u00famero 200 de <em>Pesquisa FAPESP<\/em>. En parte porque los n\u00fameros redondos, en referencia aqu\u00ed a los m\u00faltiplos de 10 \u00fanicamente, sin otras acepciones m\u00e1s sofisticadas que conciernen a los expertos matem\u00e1ticos, suenan como buenos marcadores del tiempo, esa categor\u00eda tan huidiza e ineludible en la cual todos nos hallamos inmersos. Estos n\u00fameros, con sus ceros que connotan un comienzo, un final y nuevos comienzos, parecen siempre plantearnos una reflexi\u00f3n sobre el recorrido transitado y vuelos imaginarios entrelazados con una mirada cr\u00edtica para poder crear nuevos derroteros, capaces de plasmar m\u00e1s densamente un prop\u00f3sito definido.<\/p>\n<p>Recuerdo aqu\u00ed que al presentar, hace exactamente ocho a\u00f1os y cuatro meses, la edici\u00f3n n\u00famero 100 de la revista, un hito que nos colmaba de alegr\u00eda, resum\u00ed la din\u00e1mica de elaboraci\u00f3n de la publicaci\u00f3n en el t\u00edtulo \u201cUna obra colectiva hecha con placer\u201d. Y si tiene sentido esa expresi\u00f3n, dir\u00eda que <em>Pesquisa FAPESP<\/em>, con el paso de los a\u00f1os, se ha vuelto a\u00fan m\u00e1s colectiva en su elaboraci\u00f3n. Porque al trabajo de su equipo ejecutivo de profesionales del periodismo, asistido por un eficiente soporte administrativo y amparado en las directrices y estrategias generales de la FAPESP \u2013llevadas a la pr\u00e1ctica por el Consejo T\u00e9cnico Administrativo de la Fundaci\u00f3n (CTA) y orientadas pol\u00edticamente por su Consejo Superior (CS)\u2013, se han sumado muchas otras competencias que hacen de la revista el producto especial que hoy es.<\/p>\n<p>Entre tantas, creo que es esencial destacar la competencia en la evaluaci\u00f3n atinada y rigurosa de la relevancia de las investigaciones que deseamos transformar en objetos de reportajes, ejercida por los coordinadores adjuntos de la Direcci\u00f3n Cient\u00edfica (DC) de la FAPESP, que componen el comit\u00e9 cient\u00edfico de la revista. Pero este c\u00edrculo que nos respalda en lo referente a la calidad cient\u00edfica de los temas que proponemos es, en realidad, m\u00e1s amplio, e incluye tambi\u00e9n a los coordinadores de \u00e1rea de la DC, a quienes los periodistas de <em>Pesquisa FAPESP<\/em> tambi\u00e9n recurren, quiz\u00e1, hasta con frecuencia un tanto abusiva. Resulta igualmente fundamental destacar la competencia que ejerce el consejo editorial de <em>Pesquisa FAPESP<\/em> para escrutar y examinar la revista en el contexto m\u00e1s amplio de los medios y de la cultura cient\u00edfica en el pa\u00eds y, partiendo de ese amplio enfoque, definir horizontes de transformaciones y logros. Se trata de un joven consejo, instaurado a comienzos de 2011, integrado por cient\u00edficos y periodistas, cuyas propuestas ampliaron r\u00e1pidamente las ambiciones de la revista.<\/p>\n<p>Pero existen aportes provenientes de varias otras fuentes, que configuran este medio de comunicaci\u00f3n tal cual es, que son brindados mes a mes, desde que el bolet\u00edn <em>Not\u00edcias FAPESP<\/em>, que naci\u00f3 en agosto de 1995, se convirti\u00f3, en octubre de 1999, en la revista <em>Pesquisa FAPESP<\/em>. Hace bastante tiempo, all\u00e1 por el a\u00f1o 2000, en una conferencia ante un auditorio de periodistas iberoamericanos (entre los cuales estaba, por ejemplo, el bravo espa\u00f1ol Manuel Calvo Hernando, fallecido a los 88 a\u00f1os, el 16 de agosto pasado, quien se hallaba entonces feliz con su tesis doctoral concluida a los 70 a\u00f1os, y a quien le rindo aqu\u00ed mi homenaje), dije que la revista de la FAPESP era un producto rigurosamente period\u00edstico que se produc\u00eda mediante el di\u00e1logo fecundo, con un cierto grado de tensi\u00f3n, entre dos discursos, el period\u00edstico y el cient\u00edfico, hecho posible por una instituci\u00f3n del sistema de ciencia y tecnolog\u00eda. Era importante en ese momento hacer alusi\u00f3n al encuentro, a la cooperaci\u00f3n, en lugar de destacar una eventual oposici\u00f3n periodista-fuente.<\/p>\n<p>Tanto tiempo despu\u00e9s, poco modificar\u00eda esos dichos, porque entiendo que <em>Pesquisa FAPESP<\/em> s\u00f3lo puede existir tal cual es por la inmensa predisposici\u00f3n de investigadores de todas las \u00e1reas del conocimiento que se volvieron permeables a las indagaciones, a veces impertinentes, de los periodistas, sus aliados en esta hermosa tarea de propiciar el fluir del conocimiento cient\u00edfico, su circulaci\u00f3n en el seno de una sociedad que tanto contribuye a transformar. En los \u00faltimos a\u00f1os, los cient\u00edficos brasile\u00f1os han ampliado su consciencia de que deben rendir cuentas de su trabajo ante la sociedad. Y los periodistas de ciencia intentan ser mejores periodistas para saber cu\u00e1les son las preguntas esenciales que necesitan formular a los cient\u00edficos si quieren efectivamente contribuir a la expansi\u00f3n de la cultura cient\u00edfica en el pa\u00eds. En resumen, es importante decir que <em>Pesquisa FAPESP<\/em> se realiza tambi\u00e9n con la competencia cient\u00edfica y comunicativa de los cient\u00edficos que constituyen sus fuentes y, por \u00faltimo, mediante la lectura atenta, marcada por tantos comentarios atinados, influyentes y generosos de sus lectores.<\/p>\n<p>De tal manera, a todos quienes han ejercido su competencia para la construcci\u00f3n de esta revista \u2013un desaf\u00edo apasionante, a mi entender\u2013 les dedico un brindis, y la invitaci\u00f3n a que descubran lo especial de esta edici\u00f3n n\u00famero 200.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un desaf\u00edo apasionante","protected":false},"author":414,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"coauthors":[729],"class_list":["post-72612","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72612","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/414"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72612"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72612\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72612"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72612"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72612"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=72612"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}