{"id":72791,"date":"2001-08-01T10:20:00","date_gmt":"2001-08-01T13:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/08\/01\/red-mundial-contra-el-cancer\/"},"modified":"2015-07-21T15:08:52","modified_gmt":"2015-07-21T18:08:52","slug":"red-mundial-contra-el-cancer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/red-mundial-contra-el-cancer\/","title":{"rendered":"Red mundial contra el c\u00e1ncer"},"content":{"rendered":"<p>Durante seis d\u00edas, entre el 20 y el 25 de agosto, treinta especialistas de los dos mayores proyectos que estudian los or\u00edgenes gen\u00e9ticos del c\u00e1ncer se reunieron en el Instituto Ludwig de S\u00e3o Paulo, en donde con el auxilio de una red de 20 computadoras, discutieron y compararon sus datos con el objetivo de descubrir marcadores de la enfermedad. El encuentro reuni\u00f3 a investigadores del Genoma Humano del C\u00e1ncer, iniciativa conjunta de la FAPESP y de la filial paulista del Ludwig, y del\u00a0<em>The Cancer Genome Anatomy Project<\/em> (CGAP), del Instituto Nacional del C\u00e1ncer de Estados Unidos. Participaron tambi\u00e9n especialistas de la Universidad de Oxford, Inglaterra, y del Instituto Nacional de Bioinform\u00e1tica de Sud\u00e1frica (Sanbi).<\/p>\n<p>Este tipo de evento, denominado de\u00a0<em>jamboree<\/em> (congreso internacional de scoutismo, en ingl\u00e9s), es una reuni\u00f3n de trabajo informal y prolongada, que se extiende durante d\u00edas. Un esfuerzo concentrado, con investigadores de varios pa\u00edses, con el objetivo de proporcionar una visi\u00f3n integrada sobre un tema. En el \u00e1rea de genomas, hubo recientemente dos\u00a0<em>jamborees<\/em>, uno sobre la\u00a0<em>Drosophila melanogaster<\/em>, la mosca de la fruta, y otro sobre el rat\u00f3n com\u00fan (<em>Mus musculus<\/em>).<\/p>\n<p>En el encuentro sobre el c\u00e1ncer, los investigadores centraron sus an\u00e1lisis en los 2,7 millones de secuencias expresadas (fragmentos de genes) extra\u00eddas de tejidos humanos con tumores, 1,5 millones de \u00e9stas provenientes de trabajo del CGAP y 1,2 millones del proyecto brasile\u00f1o. Adem\u00e1s de abocarse a estas secuencias, los investigadores estudiaron el patr\u00f3n de expresi\u00f3n y de mutaci\u00f3n de un grupo de mil genes relacionados con tumores. &#8220;A partir de esas discusiones, queremos producir un art\u00edculo para una revista cient\u00edfica&#8221;, dice Andrew Simpson, del Instituto Ludwig y coordinador del Genoma Humano del C\u00e1ncer.<\/p>\n<p>Para Robert Strausberg, director del CGAP, el trabajo conjunto de brasile\u00f1os y estadounidenses, responsables por los proyectos m\u00e1s productivos en el \u00e1rea de genoma del c\u00e1ncer, puede acelerar la b\u00fasqueda de nuevas formas de diagn\u00f3stico y tratamiento de las diversas manifestaciones de la enfermedad. El optimismo se justifica: los dos grupos usan metodolog\u00edas distintas, pero complementarias en la tarea de buscar fragmentos de genes vinculados al c\u00e1ncer.<\/p>\n<p><strong>Medios y puntas<br \/>\n<\/strong>El Genoma Humano del C\u00e1ncer utiliza la t\u00e9cnica Orestes, creada en Brasil, que extrae informaciones principalmente de las regiones codificadoras (expresadas) del c\u00f3digo gen\u00e9tico, que suministrar\u00e1n las instrucciones para la producci\u00f3n de prote\u00ednas. Situadas generalmente en la parte central de los genes, esas regiones representan a alrededor del 3% del genoma humano, compuesto de 3 mil millones de pares de bases. El CGAP usa t\u00e9cnicas que obtienen informaciones de los extremos de los genes.<\/p>\n<p>El sue\u00f1o de todo cient\u00edfico que estudia las causas gen\u00e9ticas del c\u00e1ncer es encontrar marcadores para cada tipo de tumor, descubrir alteraciones en el genoma que sean la marca registrada de las diversas formas de la enfermedad. No es f\u00e1cil. Al final, se trata de una de las dolencias m\u00e1s mutables de las que se tenga noticia. Algunas formas de c\u00e1ncer son, por ejemplo, localizadas y de progresi\u00f3n lenta. Otras se esparcen por el organismo a una velocidad impresionante. Pese a todos los avances en medicina, el diagn\u00f3stico preciso &#8211; y precoz &#8211; no siempre es posible.<\/p>\n<p>En la b\u00fasqueda de marcadores del c\u00e1ncer, una de las herramientas de los investigadores son los\u00a0<em>chips<\/em> de ADN. Con el auxilio de estos dispositivos, que permiten colocar miles de genes clonados en una l\u00e1mina, los investigadores consiguen saber cu\u00e1les de ellos son usados en una determinada situaci\u00f3n. De esta forma pueden verificar, por ejemplo, cu\u00e1les genes act\u00faan en un tejido sano del pulm\u00f3n y cu\u00e1les se expresan en c\u00e9lulas de ese \u00f3rgano tomadas por tumores. El sudafricano Winston Hide, director del Sanbi, que particip\u00f3 del encuentro en S\u00e3o Paulo, cree que alrededor de un tercio de los estimados 30 mil genes humanos est\u00e1 relacionado con el c\u00e1ncer.<\/p>\n<p><strong>En el primer equipo<br \/>\n<\/strong>Para Hide, la contribuci\u00f3n del proyecto brasile\u00f1o &#8211; una inversi\u00f3n de 20 millones de d\u00f3lares, costeada en partes iguales por la FAPESP y el Ludwig &#8211; ha sido decisiva, mayor incluso que la contribuci\u00f3n del CGAP. La cantidad de datos suministrada por el CGAP es mayor, pero la informaci\u00f3n proporcionada por el Genoma Humano del C\u00e1ncer es de mayor calidad. &#8220;Creo que el 70% del conocimiento del mundo sobre genes expresados del c\u00e1ncer proviene de Brasil y apenas un 30% de Estados Unidos&#8221;, afirma Hide. &#8220;El\u00a0<em>jamboree<\/em> fue muy interesante, ya que por primera vez tuvimos la posibilidad de tener una visi\u00f3n integrada del genoma de c\u00e1ncer.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudio de mil genes pone de relieve la contribuci\u00f3n del proyecto brasile\u00f1o","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-72791","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72791","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72791"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72791\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72791"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72791"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72791"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=72791"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}