{"id":72800,"date":"2001-08-01T10:10:00","date_gmt":"2001-08-01T13:10:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/08\/01\/el-brasil-que-tiene-mas-de-quinientos-anos\/"},"modified":"2016-02-01T14:51:09","modified_gmt":"2016-02-01T16:51:09","slug":"el-brasil-que-tiene-mas-de-quinientos-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-brasil-que-tiene-mas-de-quinientos-anos\/","title":{"rendered":"El Brasil que tiene m\u00e1s de quinientos a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>El d\u00eda de septiembre fue inaugurada en Brasilia la muestra\u00a0<em>Brasil 50 mil A\u00f1os: Un Viaje al Pasado Precolonial<\/em>, organizada por el Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda de la USP (MAE-USP), que permanecer\u00e1 abierta hasta el d\u00eda 2 de diciembre en el Sal\u00f3n de los Espejos del Superior Tribunal de Justicia. Los 50 mil a\u00f1os del t\u00edtulo constituyen una sana iron\u00eda que alude a la muestra &#8220;Brasil+500&#8221;. &#8220;Son, en verdad, 12 mil a\u00f1os de historia que mostraremos, pero la referencia a la exposici\u00f3n del a\u00f1o pasado sirve para dejar clara la intenci\u00f3n de ayudar al p\u00fablico a repensar ese tipo de organizaci\u00f3n de nuestra historia&#8221;, explica Paula Montero, directora del MAE y una de las curadoras de la exhibici\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8220;En general, solo se conoce la historia colonial de la conquista, seg\u00fan la vis\u00f3n de los vencedores. La gente debe descubrir que, cuando los blancos llegaron ac\u00e1, ya exist\u00eda una poblaci\u00f3n que conoc\u00eda bien su territorio, que manten\u00eda rutas de comercio, etc., y que fue gracias a la experiencia de esos pueblos, aprovechada por los conquistadores, que la colonizaci\u00f3n se hizo posible&#8221;, observa la investigadora. &#8220;Ellos no se apropiaron tan solo de los brazos de los nativos como fuerza de trabajo, sino tambi\u00e9n de su conocimiento&#8221;, advierte. Para contar esa historia mal contada, la muestra utiliz\u00f3 un \u00e1rea de 2 mil metros cuadrados, que ser\u00e1 dividida en seis m\u00f3dulos (el costo de la exposici\u00f3n fue de 2 millones de reales): un t\u00fanel del tiempo arqueol\u00f3gico y etnol\u00f3gico.<\/p>\n<p>&#8220;Pero no se trata de una historia evolucionista, sin la idea de un progreso creciente entre las diversas sociedades abor\u00edgenes. Existen incluso varias que son contempor\u00e1neas. Al fin y al cabo, m\u00e1s importante que el tiempo es la geograf\u00eda de estas poblaciones, que se refleja en la forma en que la exposici\u00f3n fue organizada&#8221;, dice Montero. &#8220;En cada ambiente, el p\u00fablico podr\u00e1 ver el artefacto inmerso en su ambiente y percibir las razones que llevaron a la sociedad, en aquel contexto, a crear tal o cual objeto&#8221;, explica. Tambi\u00e9n, como respuesta a la muestra &#8220;Brasil +500&#8221;, la curadur\u00eda de &#8220;Brasil 50 mil A\u00f1os&#8221; acab\u00f3 con el fetiche del objeto. &#8220;Lo que se vio el a\u00f1o pasado en la exhibici\u00f3n fue la pieza sacralizada. Ac\u00e1, la pieza no habla por s\u00ed misma, antes bien ella es importante porque es el gesto del hombre dejado en la historia y solo puede contar algo con relaci\u00f3n a otros objetos&#8221;, eval\u00faa Paula.<\/p>\n<p>Por eso no espere maquetas y cajas de vidrio con extensas plaquetas explicativas. El grupo tambi\u00e9n pretende innovar en la forma de presentaci\u00f3n. &#8220;La muestra requiere un esfuerzo cognitivo del p\u00fablico, es din\u00e1mica, hace que las personas caminen por entre los objetos para intentar aprender su significado total, no restringi\u00e9ndose al entendimiento parcial de piezas con carteles&#8221;, cuenta la profesora. Creyendo en la inteligencia de sus espectadores, los organizadores de la exposici\u00f3n se permitieron a reunir pasado y presente continuo.<\/p>\n<p>&#8220;Pueden verse, junto a las puntas de flechas antiguas, cestos fabricados hoy, en la misma regi\u00f3n, por personas que a\u00fan tienen v\u00ednculos con aquellos pueblos del pasado. Esa reuni\u00f3n de arqueolog\u00eda y etnolog\u00eda, tan necesaria, as\u00ed como tambi\u00e9n el hecho de que la muestra se concentra en la historia anterior a la llegada de los portugueses, solo fue posible porque queremos que el p\u00fablico sea capaz de, por s\u00ed solo, hacer el enlace entre el pasado y el presente&#8221;, dice la directora del MAE.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la muestra igualmente servir\u00e1 como &#8220;rendici\u00f3n de cuentas&#8221; entre la moderna arqueolog\u00eda brasile\u00f1a, sus profesionales y la sociedad. &#8220;De la misma manera en que los equ\u00edvocos de la muestra Brasil+500 generaron nuestro deseo de hacer esta muestra, sus aciertos igualmente nos motivaron a usar nuestra exposici\u00f3n para entender el nuevo papel que ocupa la arqueolog\u00eda brasile\u00f1a&#8221;, dice. &#8220;Tras un per\u00edodo en el cual est\u00e1bamos en una posici\u00f3n marginal, actualmente, por causa incluso de aquel evento, tenemos una mayor visibilidad y respeto por parte de la comunidad. Eso, por un lado, es positivo, pero trae aparejadas nuevas responsabilidades&#8221;, eval\u00faa.<\/p>\n<p>Para Paula Montero, la visibilidad precisa ir acompa\u00f1ada con calidad. &#8220;La profesi\u00f3n a\u00fan no est\u00e1 reglamentada, su proyecto est\u00e1 en la C\u00e1mara de Diputados. Adem\u00e1s, la conquista hecha por la Constituci\u00f3n de 1988, que exig\u00eda la salvaguardia del patrimonio, presenta una laguna peligrosa: la ley pretende salvar el pasado, pero no tenemos personal especializado suficiente para llevar a cabo esa misi\u00f3n&#8221;, cuenta la investigadora. Pero en la muestra, no solamente la comunidad cient\u00edfica ser\u00e1 expuesta al desaf\u00edo de ponerse en el lugar de los arque\u00f3logos. &#8220;Mientras el p\u00fablico camina por el t\u00fanel del tiempo, podr\u00e1 ver, en el suelo y en las paredes de los corredores de la exposici\u00f3n, respectivamente, c\u00f3mo a partir de trozos de un jarr\u00f3n se puede contar la historia y de qu\u00e9 forma la tierra, por medio de sus capas, nos cuenta como el tiempo pas\u00f3&#8221;.<\/p>\n<p>El espectador llega a un escenario que reproduce en detalles un laboratorio de arqueolog\u00eda, con sus instrumentos, microscopios, etc. &#8220;Ser\u00e1 la posibilidad de que las personas entiendan c\u00f3mo funciona nuestro trabajo&#8221;, dice Paula.Al final del t\u00fanel, una serpiente. O mejor dicho, la reproducci\u00f3n del esqueleto de la m\u00edtica Cobra Grande, que seg\u00fan cuenta la leyenda ind\u00edgena, nadaba por el Amazonas y cada vez que sacaba a su cabeza fuera del agua creaba un nuevo poblado. Es la ciencia reencontr\u00e1ndose con el universo cosmog\u00f3nico. Pero con raz\u00f3n de ser. &#8220;Para todos los momentos de la muestra hab\u00eda un acervo disponible, menos para la Amazonia.\u00a0Despu\u00e9s de pensar en la raz\u00f3n para ello, vimos que la explicaci\u00f3n estaba en el car\u00e1cter de aquellas poblaciones, una marca que por cierto permanece vigente: son pueblos filos\u00f3ficos, m\u00edticos, y all\u00ed reside su fascinaci\u00f3n&#8221;, analiza. &#8220;La interacci\u00f3n entre sociedad y naturaleza se efectuaba a trav\u00e9s del mito. De all\u00ed entonces la Cobra Grande que cierra la muestra. Tambi\u00e9n una forma de recordarnos que, para aquellas poblaciones, no hubo una ruptura tan grande entre el pasado colonial y el presente&#8221;, dice. De all\u00ed tambi\u00e9n el placer de hacer la muestra en Brasilia. &#8220;La capital brasile\u00f1a es un espacio de reuni\u00f3n de razas, un lugar ideal para que los diversos tipos de brasile\u00f1os puedan reconocerse en una herencia pasada com\u00fan&#8221;, completa.<\/p>\n<p><strong>Una tesis analiza la tendencia a la teatralizaci\u00f3n de las exposiciones<\/p>\n<p><\/strong>La imagen que ilustra esta p\u00e1gina es un t\u00edmido ejemplar de una serie de recursos esc\u00e9nicos usados en la muestra &#8220;Brasil + 500 A\u00f1os&#8221;, que celebr\u00f3 los 500 a\u00f1os del descubrimiento de Brasil el a\u00f1o pasado. Paredes coloridas, intervenciones efectuadas por medio de objetos e incluso la creaci\u00f3n de un ambiente especial, como fue el m\u00f3dulo de arte barroco &#8211; en el que millares de flores de papel hechas por presidiarios ladeaban santos y estatuas -, son el reflejo de una tendencia mundial: la dramatizaci\u00f3n de las exposiciones de arte.<\/p>\n<p>El tema, empero haya cobrado relevancia para el p\u00fablico a partir de la referida muestra, ya ven\u00eda siendo analizado por la profesora Lisbeth Rebollo Gon\u00e7alves desde 1994, cuando asumi\u00f3 la direcci\u00f3n del Museo de Arte Contempor\u00e1neo de la Universidad de S\u00e3o Paulo (MAC-USP). Hecho con el apoyo del programa USP\/Cofecub, un convenio concretado entre la USP y el gobierno franc\u00e9s, el proyecto incluy\u00f3 conferencias sobre el tema, realizadas con el apoyo de la Fapesp en 97, 98 y 99, y tambi\u00e9n la realizaci\u00f3n de dos muestras en el MAC-USP, &#8220;Modernismo, Par\u00eds &#8211; A\u00f1os 20&#8221; (95) y &#8220;Arte y Paisaje: La Est\u00e9tica de Roberto Burle Marx&#8221; (97).<\/p>\n<p>En junio, el resultado de la extensa investigaci\u00f3n realizada por Lisbeth fue presentado en la defensa de su tesis de libre docencia, &#8220;Entre Escenograf\u00edas: El Museo y la Exposici\u00f3n de Arte en el Siglo XX&#8221;, en la Escuela de Comunicaciones y Artes (ECA-USP). La profesora pretende transformar el trabajo en libro.Con su \u00f3ptica de historiadora del arte sobre el tema, Lisbeth realiza una retrospectiva acerca de c\u00f3mo la escenograf\u00eda fue tratada en exposiciones de arte desde el inicio del siglo XX. Seg\u00fan ella demuestra, los salones de arte del inicio del siglo que acab\u00f3 se ubicaban en grandes palacios. Los cuadros y esculturas eran expuestos aleatoriamente, no siempre obedeciendo a la prerrogativa de aislar cada obra para una mejor apreciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Fue en 1939, con la inauguraci\u00f3n del entonces nuevo edificio del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), que surgi\u00f3 el concepto de &#8220;cubo blanco&#8221;, en el que los cuadros son colgados a la altura de los ojos del espectador en ambientes completamente neutros. &#8220;Ese concepto revolucion\u00f3 la forma de ver el arte moderno y la propia historia de ese arte&#8221;, comenta la investigadora.<\/p>\n<p>Aunque sigue siendo una referencia para la mayor parte del p\u00fablico de los museos, el cubo blanco empez\u00f3 a ser revisto a partir de 1968, tras la llamada &#8220;revoluci\u00f3n rom\u00e1ntica&#8221; de Francia. &#8220;Los museos comenzaron a repensar su papel&#8221;, dice la profesora.<\/p>\n<p>Todo comenz\u00f3 con la inauguraci\u00f3n del Centro Georges Pompidou, en Par\u00eds, en 1977. El Beaubourg, como pas\u00f3 ser conocido, marc\u00f3 el inicio de una era en la que los museos quer\u00edan popularizar el acceso al arte. Actualmente, seg\u00fan dice Lisbeth, el cubo blanco y la dramatizaci\u00f3n son recursos usados por la museolog\u00eda en cualquier rinc\u00f3n del mundo. &#8220;Seg\u00fan la opci\u00f3n del curador, uno u otro recurso puede ayudarlo a expresar qu\u00e9 quiere con la muestra, principalmente cuando \u00e9ste se vale de la dramatizaci\u00f3n&#8221;, dice Lisbeth. Para ella, la escenograf\u00eda en las exposiciones de arte hacen que el espectador se sienta un actor en escena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La Muestra Brasil 50 Mil A\u00f1os, recupera en Brasilia el pasado precolonial","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-72800","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72800","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72800"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72800\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72800"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72800"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72800"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=72800"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}