{"id":72846,"date":"2001-10-01T00:00:00","date_gmt":"2001-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/10\/01\/guimaraes-rosa-3\/"},"modified":"2013-04-26T18:42:35","modified_gmt":"2013-04-26T21:42:35","slug":"guimaraes-rosa-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/guimaraes-rosa-3\/","title":{"rendered":"Willi Bolle: Guimar\u00e3es Rosa &#8211; Un retrato del alma de Brasil"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-91136\" title=\"\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/10\/Guimar.jpg\" width=\"160\" height=\"123\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/10\/Guimar.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/10\/Guimar-120x92.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">eduardo cesar<\/span>Profundamente comprometido con el desarrollo del texto de su proyecto, que generar\u00e1 una visi\u00f3n original de\u00a0<em>Grande Sert\u00e3o: Veredas, de Guimar\u00e3es Rosa<\/em> , relacionada con los retratos de Brasil, el profesor Willi Bolle le cuenta a\u00a0<strong>Pesquisa FAPESP<\/strong> trechos de su vida y sus estudios, que lo llevaron a internarse en los laberintos de la obra del escritor de Minas Gerais. Bolle es alem\u00e1n y se apasion\u00f3 por Rosa estando a\u00fan en su tierra natal. Lleg\u00f3 a Brasil a los 22 a\u00f1os y logr\u00f3 un encuentro con el escritor ni bien arrib\u00f3. Actualmente radicado no el pa\u00eds, es profesor de literatura alemana de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1ndo fue su primer contacto con Guimar\u00e3es Rosa?<\/strong><br \/>\n&#8211; Fue en 1966, en el semestre de verano. Yo estudiaba en la Freie Universit\u00e4t Berlin. El profesor Antonio Augusto Soares Amora, de la USP, estaba en esa facultad como profesor invitado y nos dio un curso de introducci\u00f3n a\u00a0<em>Grande Sert\u00e3o: Veredas<\/em> .<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo pas\u00f3 a entender Grande Sert\u00e3o: Veredas bajo la \u00f3ptica del jagun\u00e7o letrado?<\/strong><br \/>\n&#8211; \u00a1Ah! Eso fue mucho despu\u00e9s. El primero contacto, en realidad, consisti\u00f3 en forrar las paredes de mi habitaci\u00f3n con las p\u00e1ginas del libro, porque esa obra me fascinaba, me desorientaba. Yo quer\u00eda entender ese laberinto s\u00f3lo. A partir de 1990, retom\u00e9 el estudio de\u00a0<em>Grande Sert\u00e3o<\/em> con m\u00e9todo y determinaci\u00f3n. Solo entonces supe sobre el concepto de jagun\u00e7o letrado (jagun\u00e7os: as\u00ed eran llamados, con un tono sem\u00e1ntico ambiguo o mordaz, los campesinos que tambi\u00e9n cumpl\u00edan funciones de guardaespaldas a sueldo en Bah\u00eda y en el norte de Minas Gerais) lanzado al debate por Walnice Galv\u00e3o, en\u00a0<em>As Formas do Falso<\/em> . Es un concepto clave. El narrador de\u00a0<em>Grande Sert\u00e3o<\/em> es un jagun\u00e7o letrado. \u00c9ste vincula a los dos lados: la experiencia de la pol\u00edtica y de la violencia y la experiencia de la cultura del sert\u00e3o (la regi\u00f3n del semi\u00e1rido del nordeste brasile\u00f1o).<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo transcurre la transmisi\u00f3n del conocimiento de Z\u00e9 Bebelo a Riobaldo?<\/strong><br \/>\n&#8211; Existe all\u00ed un intercambio de roles. El joven Riobaldo, que huye de la casa del padrino, que en realidad es su padre, Selorico Mendes, encuentra a Mestre Lucas, que le ofrece un empleo como profesor. Riobaldo no sabe qui\u00e9n es la persona que necesita un profesor. Aparentemente, es un hacendado. Pero ese alumno es Z\u00e9 Bebelo, candidato a diputado, que plantea en plataforma pol\u00edtica acabar con los jagun\u00e7os en el norte de Minas Gerais. Pero luego los papeles se invierten. Es Z\u00e9 Bebelo quien inicia a Riobaldo en el oficio de jagun\u00e7o, en la pol\u00edtica y en el arte de luchar con las palabras. El primer jagun\u00e7o letrado es, en realidad, Z\u00e9 Bebelo. \u00c9ste domina el arte de las armas y el arte de las palabras, que es una tradici\u00f3n antigua. En\u00a0<em>Don Quijote<\/em>, Cervantes discute la cuesti\u00f3n de las armas y las letras, que se remonta a la Antig\u00fcedad. Tambi\u00e9n Julio Cesar es un guerrero letrado. Precisamente en esa tradici\u00f3n se sit\u00faa Riobaldo.<\/p>\n<p><strong>Existen distintas interpretaciones sobre el nombre de Riobaldo. \u00bfCu\u00e1l es la suya?<\/strong><br \/>\n&#8211; El protagonista de la novela lleva la palabra &#8220;r\u00edo&#8221; en su nombre. Existe un trecho bonito en el cual Riobaldo dice &#8220;Yo pienso como el r\u00edo corre&#8221;. Mi interpretaci\u00f3n del nombre se basa en una palabra en alem\u00e1n &#8211; &#8220;ausbaldowern&#8221;, que tiene &#8220;baldo&#8221; en el medio, y proviene del hebraico. Significa investigar, pesquisar, descubrir con arte. Para m\u00ed, Riobaldo es el investigador del curso de la historia y el r\u00edo S\u00e3o Francisco es, emblem\u00e1ticamente, el r\u00edo de la historia brasile\u00f1a. Es tambi\u00e9n el investigador de los discursos, que representan a las fuerzas en la historia y en la pol\u00edtica brasile\u00f1as.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se produce el paralelismo entre Os Sert\u00f5es y Grande Sert\u00e3o: Veredas?<\/strong><br \/>\n&#8211; Para construir ese paralelismo viaj\u00e9 al sert\u00e3o, a Canudos (Bah\u00eda) y al norte de Minas Gerais, m\u00e1s all\u00e1 de profundizar la lectura de las dos obras, incluidas las notas de Rosa en su ejemplar de\u00a0<em>Os Sert\u00f5es<\/em> . En t\u00e9rminos de m\u00e9todo, me orient\u00e9 seg\u00fan la hermen\u00e9utica alemana, que considera esencial para el entendimiento de una obra tener en cuenta a las obras anteriores, con las cuales dicha obra dialoga. Esta directriz se encuentra tambi\u00e9n en los textos de Ant\u00f4nio C\u00e2ndido, para quien la literatura brasile\u00f1a lleg\u00f3 a su grado de independencia en el momento en que una obra anterior engendra a una posterior. Su\u00a0<em>Formaci\u00f3n da Literatura Brasile\u00f1a<\/em> termina con esa demostraci\u00f3n. Va a hasta Machado de Assis, que construye su obra sobre la base de la obra de Jos\u00e9 de Alencar. Roberto Schwarz retom\u00f3 y profundiz\u00f3 esta idea de Ant\u00f4nio C\u00e2ndido. Yo vengo trabajando en esa direcci\u00f3n con la relaci\u00f3n entre Grande Sert\u00e3o y Os Sert\u00f5es.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY Diadorim? \u00bfEl hecho de que la traducci\u00f3n francesa haya optado por Diadorim como t\u00edtulo de la novela desvirt\u00faa la comprensi\u00f3n de la obra?<\/strong><br \/>\n&#8211; Esa pregunta surgi\u00f3 muy tempranamente en mi vida. En 1966, el profesor Amora me propuso hacer mi tesis sobre Diadorim. Fue una exigencia de la cual no pude dar cuenta. Demor\u00e9 m\u00e1s de 30 a\u00f1os para escribir sobre esa figura. Se trata de un art\u00edculo, que dediqu\u00e9 al profesor Amora, y que va a ser publicado en la revista USP. Es una versi\u00f3n perfeccionada de un cap\u00edtulo de ese ensayo m\u00edo:\u00a0<em>grandesert\u00e3o.br<\/em> . Antes, yo quer\u00eda resaltar que la traducci\u00f3n francesa de\u00a0<em>Grande Sert\u00e3o: Veredas<\/em> como\u00a0<em>Diadorim<\/em> es una cierta libertad del traductor que, en el l\u00edmite, se justifica.<\/p>\n<p>Esta cuesti\u00f3n orienta la comprensi\u00f3n de la novela e, incluso en la interpretaci\u00f3n que estoy proponiendo, tiene cabida. No existe una gran literatura sin la presencia del amor. El amor est\u00e1 en cada p\u00e1gina de\u00a0<em>Grande Sert\u00e3o: Veredas<\/em> . As\u00ed se justifica la edici\u00f3n francesa dedicada a la emblem\u00e1tica figura del amor. Diadorim concentra el conocimiento del pueblo campesino, del cual es un fruto muy especial. Diadorim inicia a Riobaldo en el conocimiento del sert\u00e3o. Podemos considerar a Diadorim como la musa de Rosa y el amor de Riobaldo, que crea esa sensibilidad extraordinaria para registrar, con arte y ciencia, el retrato del pueblo del sert\u00e3o. Eso es lo que yo estoy estudiando a trav\u00e9s de Diadorim. Quiero mostrar que el personaje se sit\u00faa en puntos estrat\u00e9gicos en los cuales tambi\u00e9n se ubica el pueblo del sert\u00e3o.<\/p>\n<p><strong>En ese sentido, y a\u00fan en la t\u00f3nica del paralelismo, \u00bfRosa es m\u00e1s coherente y profundo que Euclides da Cunha?<\/strong><br \/>\n&#8211; Lo es sin duda, mucho m\u00e1s, y en dos aspectos: Euclides transmite una visi\u00f3n del sertanejo (campesino) basada en su\u00a0<em>pathos<\/em> , en su heroicidad, sobre todo del sertanejo hombre y guerrero. Rosa crea ese conocimiento por medio de la pasi\u00f3n, que es mucho m\u00e1s amplia y abarca a hombres, mujeres y ni\u00f1os. A la poblaci\u00f3n como un todo. Otra diferencia fundamental: en\u00a0<em>Os Sert\u00f5es<\/em> , en la parte de la Lucha, yo cont\u00e9 17 citas de los dichos del sertanejo; en\u00a0<em>Grande Sert\u00e3o: Veredas<\/em> , son 1.300. Mientras que Euclides escribi\u00f3 sobre el sert\u00e3o de una manera autoral, una antropolog\u00eda de autor, la antropolog\u00eda y la etnograf\u00eda de Guimar\u00e3es Rosa se basan en la escucha del sertanejo hablando, dej\u00e1ndolo hablar. En Rosa, la materia prima se constituye con los dichos del sertanejo. Eso diferencia a los dos escritores de manera radical.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo &#8220;fotograf\u00eda&#8221; usted el retrato de Brasil delineado en Grande Sert\u00e3o: Veredas?<\/strong><br \/>\n&#8211; Este concepto fue acu\u00f1ado en el libro de Paulo Prado de 1928,\u00a0<em>Retrato do Brasil<\/em> . Pero existen antecedentes. El primer gran retrato de Brasil pensando en el siglo XX es\u00a0<em>Os Sert\u00f5es<\/em> , la obra cumbre de Euclides da Cunha, con trechos fundamentales sobre la formaci\u00f3n -como dice Euclides- de las subrazas sertanejas, que \u00e9l considera que forman el n\u00facleo de la nacionalidad brasile\u00f1a. A partir de los a\u00f1os 30, surge una cantidad impresionante de retratos de Brasil, que son cl\u00e1sicos para entender nuestra realidad. La obra fundamental es\u00a0<em>Casa Grande e Senzala<\/em> , de Gilberto Freire, que dialoga con estas dos obras; los dos grandes libros de S\u00e9rgio Buarque: en los a\u00f1os 30,\u00a0<em>Ra\u00edzes do Brasil<\/em> , y en los a\u00f1os 50,<em>Vis\u00e3o do Para\u00edso<\/em> , y, en medio a ese tiempo,\u00a0<em>Formaci\u00f3n do Brasil Contempor\u00e2neo<\/em> , de Caio Prado J\u00fanior;\u00a0<em>Formaci\u00f3n Econ\u00f4mica do Brasil<\/em> , de Celso Furtado; y\u00a0<em>Formaci\u00f3n da Literatura Brasile\u00f1a<\/em> , de Ant\u00f4nio C\u00e2ndido. Estas obras de los a\u00f1os 40 y 50 conforman el contexto en el cual nace<em>Grande Sert\u00e3o: Veredas<\/em> .<\/p>\n<p><strong>\u00bfDe qu\u00e9 manera surge en Grande Sert\u00e3o: Veredas la cr\u00edtica a Os Sert\u00f5es?<\/strong><br \/>\n&#8211; La critica de la obra de Euclides da Cunha vale la pena porque es una gran obra. Sin\u00a0<em>Os Sert\u00f5es<\/em> , probablemente, no existir\u00eda\u00a0<em>Grande Sert\u00e3o<\/em> . Ambos autores construyen sus respectivos retratos de Brasil con una dimensi\u00f3n de universalidad, como forma de superar el pasado colonial. Uno de los grandes m\u00e9ritos de Euclides es haber descubierto al sertanejo como figura hist\u00f3rica y pol\u00edtica. Es un avance sobre los naturalistas anteriores y sobre el romanticismo, que consideraban al sertanejo como un elemento del paisaje, con rasgos pintorescos y folkl\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Sobre esa base, Guimar\u00e3es Rosa construye su obra y su retrato de Brasil, pero con otro enfoque y otro refinamiento. En una frase, yo dir\u00eda que\u00a0<em>Grande Sert\u00e3o: Veredas<\/em> es una refinada forma ficcional de la historia de las estructuras. En esta novela encontramos una puesta en escena de todas las formas y tipos de discursos que constituyen las fuerzas actuantes en el escenario brasile\u00f1o. Encontramos el discurso de los terratenientes, que no mandaron solamente en aquel tiempo: contin\u00faan mandando. Rosa muestra el discurso de un candidato a diputado: Z\u00e9 Bebelo. Y encontramos los dichos de las personas del pueblo. Riobaldo se mueve entre esos diversos mundos de discursos. Esos cruces de lenguajes alimentan la visi\u00f3n cr\u00edtica de Rosa.<\/p>\n<p><strong>Qui\u00e9n transmite actualmente las lecciones del &#8220;profesor&#8221; Riobaldo?<\/strong><br \/>\n&#8211; \u00c9l ha formado a maestros de las escuelas de todo Brasil, como el grupo de los Miguelins, los contadores de historias de Cordisburgo (la ciudad natal de Rosa, en Minas). Este es un proyecto de gran visi\u00f3n, porque, paralelamente a la propuesta de reinvenci\u00f3n del portugu\u00e9s en Brasil, se encuentra el proyecto de realfabetizar Brasil con la obra de Guimar\u00e3es Rosa. Existe una vertiente tambi\u00e9n que se vincula a las nuevas v\u00edas de informaci\u00f3n, por eso yo llam\u00e9 a mi ensayo\u00a0<em>grandesert\u00e3o.br<\/em> ou<em>A Inven\u00e7\u00e3o do Brasil<\/em> .<\/p>\n<p>En\u00a0<em>Grande Sert\u00e3o: Veredas<\/em> , el autor muestra un programa de reeducaci\u00f3n de Brasil. El gran sert\u00e3o es la voz grandilocuente de los eternos due\u00f1os del poder y las veredas son los lugares de los dichos de la gente humilde. El gran logro de Rosa reside en que en lugar de escribir sobre el sertanejo, lo hace hablar e incorporar sus dichos a la construcci\u00f3n de la lengua. Si ese potencial de la obra es activado en gran escala, como por cierto ya est\u00e1 sucediendo, este pa\u00eds se emancipa. Porque va a hablar, por primera vez, un lenguaje no colonial.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY Eso es posible?<\/strong><br \/>\n&#8211; Riobaldo dice que el sert\u00e3o esta dentro de la gente. Es un paisaje mental. Es el pensamiento sobre Brasil. El sert\u00e3o es aquella regi\u00f3n salvaje en donde se forman nuestras ideas. En donde nace el lenguaje. La experiencia m\u00e1s radical que Rosa concret\u00f3 en ese sentido est\u00e1 en el cuento\u00a0<em>Meu Tio O Iauaret\u00ea<\/em> , en donde se asiste al nacimiento de lenguaje a partir de su estado salvaje. Salvaje en el sentido de que all\u00ed se produce la creaci\u00f3n. El pensamiento que est\u00e1 busc\u00e1ndose. Eso es lo que muestra Guimar\u00e3es Rosa. Esas regiones arcaicas del pensamiento y del lenguaje pueden ser investigadas por medio de las m\u00e1s avanzadas tecnolog\u00edas. Con la inform\u00e1tica, la inteligencia artificial y los espacios virtuales.<\/p>\n<p><strong>EL PROYECTO<\/strong><br \/>\n<em>El retrato de Brasil en Guimar\u00e3es Rosa<\/em><br \/>\n<strong>MODALIDAD<\/strong><br \/>\nBolsa de investigaci\u00f3n en el exterior<br \/>\n<strong>Orientador<\/strong><br \/>\nWilli Bolle &#8211; FFLCH\/USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nUS$ 16.800<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"eduardo cesarProfundamente comprometido con el desarrollo del texto de su proyecto, que generar\u00e1 una visi\u00f3n original de\u00a0Grande Sert\u00e3o: Veredas, de Guimar\u00e3es Rosa , relacionada con los retratos de Brasil, el profesor Willi Bolle le cuenta a\u00a0Pesquisa FAPESP trechos de su vida y sus estudios, que lo llevaron a internarse en los laberintos de la obra&#8230; <a class=\"view-article\" href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/guimaraes-rosa-3\/\">Ver art\u00edculo<\/a>","protected":false},"author":186,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[],"coauthors":[501],"class_list":["post-72846","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevista-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72846","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/186"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72846"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72846\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72846"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72846"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72846"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=72846"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}