{"id":72847,"date":"2001-10-01T00:00:00","date_gmt":"2001-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/10\/01\/las-distintas-caras-del-crimen\/"},"modified":"2016-01-29T18:31:42","modified_gmt":"2016-01-29T20:31:42","slug":"las-distintas-caras-del-crimen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-distintas-caras-del-crimen\/","title":{"rendered":"Las distintas caras del crimen"},"content":{"rendered":"<p>La criminalidad urbana es uno de los fen\u00f3menos que m\u00e1s afectan a las metr\u00f3polis en el mundo contempor\u00e1neo. En Brasil, el tema gana ribetes a\u00fan mayores en virtud del creciente \u00edndice de violencia de los \u00faltimos a\u00f1os. Pero a pesar de que se sabe de la existencia del crimen, poco se sabe sobre sus agentes. La investigaci\u00f3n\u00a0<em>Construyendo un Modelo de An\u00e1lisis Integrado de las Informaciones<\/em> , cuya primera fase acaba de ser concluida por la Fundaci\u00f3n Sistema Estadual de An\u00e1lisis de Datos (Seade), con apoyo de la FAPESP, revela datos que proporcionan una mayor comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno en el estado de S\u00e3o Paulo. Para Luiz Henrique Proen\u00e7a Soares, coordinador general del estudio, los resultados indican que se est\u00e1 produciendo un refuerzo de los mecanismos de exclusi\u00f3n y discriminaci\u00f3n en el perfil de los delincuentes condenados.<\/p>\n<p>&#8220;Existe una participaci\u00f3n desproporcionada de los segmentos m\u00e1s fragilizados de la sociedad&#8221;, analiza. Una de las constataciones m\u00e1s sorprendentes se refiere al color de la piel. Esto se debe a que, pese de que la poblaci\u00f3n blanca es mayor\u00eda en las pesquisas abiertas en el estado, los negros son, proporcionalmente, m\u00e1s capturados. &#8220;Esto no significa que los negros sean mayor\u00eda en las prisiones, pero s\u00ed que existe una diferencia que involucra al color de la piel&#8221;, dice.Para el coordinador, existen dos an\u00e1lisis para ese fen\u00f3meno. El primero indica que el mayor nivel de escolaridad y los mejores ingresos de los blancos pueden garantizarles a \u00e9stos un mayor acceso a los mecanismos de defensa. &#8220;El sistema de prejuicios est\u00e1 compuesto por capas superpuestas que se refuerzan&#8221;, observa Soares.<\/p>\n<p>El segundo punto es que el propio sistema judicial puede ser discriminatorio, pues una parte de las causas por cr\u00edmenes violentos van a parar a jurados populares, que pueden reproducir los prejuicios de la propia sociedad. &#8220;Esta cuesti\u00f3n puede aparecer en los Tribunales de Jurado Popular, implicando tambi\u00e9n a aquellos que toman las decisiones, como son los jueces. La Justicia es una instituci\u00f3n de los hombres y puede fallar&#8221;, subraya. De acuerdo con el Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE), la poblaci\u00f3n de S\u00e3o Paulo est\u00e1 constituida por un 72% de blancos, un 4% de negros y un 21% de pardos. Otra constataci\u00f3n indica que, aunque los blancos sean mayor\u00eda entre los procesados, la participaci\u00f3n de los negros aument\u00f3 entre 1990 y 1997.<\/p>\n<p>La mayor diferencia se registr\u00f3 entre los delitos violentos sin muertes. Los negros, que respond\u00edan por un 31,2% de los procesos en 1990, siete a\u00f1os m\u00e1s tarde eran responsables por un 37,9%. En tanto, los blancos contribu\u00edan con un 66,9% en 1990 y un 59,6% en 1997. &#8220;La clasificaci\u00f3n seg\u00fan el color de la piel debe de ser observada con cuidado. En la perspectiva del censo, existen discusiones sobre la colecta de los datos. Y si en el IBGE, que es una instituci\u00f3n preocupada con la calidad de la informaci\u00f3n estad\u00edstica, existe ese problema, imag\u00ednense en una Comisar\u00eda de Polic\u00eda, cuyo historial en el uso de datos es reciente&#8221;, dice.<\/p>\n<p>El punto de partida para la investigaci\u00f3n fue el estudio de los datos del Sistema de Justicia Criminal Paulista (Secretar\u00eda de Seguridad, Poder Judicial y Secretar\u00eda de Administraci\u00f3n Penitenciaria), que fueron ponderados respecto a los resultados obtenidos con variables poblacionales del IBGE y del propio Seade. &#8220;De esta manera, tenemos el flujo de los individuos dentro del sistema de Justicia criminal de punta a punta&#8221;, observa Soares. &#8220;Esto implica no restringir el enfoque solamente al \u00e1mbito de la polic\u00eda, sino m\u00e1s bien ampliarlo a las instituciones corresponsables por el control social. El crecimiento de la criminalidad, observado a partir de las estad\u00edsticas, puede estar reflejando una serie de otros aspectos.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Factores sociales<br \/>\n<\/strong>En el procesamiento de los datos se tomaron como base cuatro categor\u00edas: g\u00e9nero, escolaridad, estado civil y color de la piel. Estas informaciones fueron procesadas para dos per\u00edodos: 1990 y 1997. Para Soares, la estimaci\u00f3n y el impacto del crimen en la sociedad no pueden ser calculados solamente a partir de la utilizaci\u00f3n de estad\u00edsticas policiales. &#8220;De nada sirve pensar acciones meramente represivas o focalizadas en el trabajo de las polic\u00edas. La seguridad P\u00fablica y la Justicia deben ser tomadas como el resultado de m\u00faltiples factores sociales y, al mismo tiempo, como resultado de la acci\u00f3n del Estado&#8221;, observa.<\/p>\n<p>Este estudio permite justamente analizar algunos comportamientos delictivos. En los \u00faltimos a\u00f1os, se ha producido un incremento del n\u00famero de personas procesadas con nivel secundario de estudios como m\u00ednimo, por ejemplo. Para Soares, existen algunas posibles respuestas, que relacionan a este fen\u00f3meno con el aumento general de la escolarizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n, y otras que vinculan el aumento de la cantidad de delincuentes que pasaron por la ense\u00f1anza media a una mayor implicaci\u00f3n de la clase media con el mundo del crimen. Pero la respuesta a esto demandar\u00eda una investigaci\u00f3n cualitativa.<\/p>\n<p>El estudio indica tambi\u00e9n que el perfil de las personas sometidas a investigaciones y a juicios en el estado de S\u00e3o Paulo es mayoritariamente masculino. De los delitos sin muertes, los hombre son responsables por un 91,4% de las pesquisas policiales en 1990 y un 95,5% en 1997. Por lo tanto, se ha detectado una disminuci\u00f3n en la participaci\u00f3n de las mujeres en estos delitos y la estabilizaci\u00f3n de la participaci\u00f3n en los cr\u00edmenes con muertes entre 1990 y 1997. La participaci\u00f3n femenina en los cr\u00edmenes violentos letales fue de un 4,8% en 1990 y un 4,4% siete a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Desde la \u00f3ptica de Renato S\u00e9rgio de Lima, coordinador t\u00e9cnico del proyecto, esta alteraci\u00f3n se debe al aumento de patr\u00f3n de cr\u00edmenes violentos, m\u00e1s asociado al universo masculino. &#8220;En virtud de este proceso, desde el punto de vista sociol\u00f3gico, adem\u00e1s de los que los cr\u00edmenes violentos est\u00e1n cobrando relevancia, los estudios apuntan que la polic\u00eda tiene una percepci\u00f3n mayor de los cr\u00edmenes cometidos por hombres que de aquellos cometidos por las mujeres, retroalimentando el movimiento de algunos cr\u00edmenes y causando impactos en las dem\u00e1s esferas del Sistema de Justicia Criminal&#8221;, observa.<\/p>\n<p>Los datos sobre el estado civil de los individuos imputados y procesados muestran tambi\u00e9n el aumento del n\u00famero de solteros. Seg\u00fan el coordinador t\u00e9cnico, es necesario considerar que los datos no distinguen a las personas que no poseen v\u00ednculos conyugales formales de aquellas que son legalmente solteras, clasific\u00e1ndolas a todas como solteras. Entre los imputados en cr\u00edmenes no letales, los solteros representaban un 50,8% en 1990 y un 70,3% en 1997. En los casos de cr\u00edmenes letales, en 1990 los solteros procesados contribu\u00edan con un 50,6%, frente a un 68,2% en 1997. &#8220;El aumento puede ser relativizado por el cambio de comportamiento de la poblaci\u00f3n con relaci\u00f3n al casamiento oficial en los \u00faltimos a\u00f1os&#8221;, comenta Lima.<\/p>\n<p>Sin embargo, Soares destaca que esta investigaci\u00f3n no permite afirmar que exista un perfil del delincuente del estado de S\u00e3o Paulo, pero s\u00ed que \u00e9ste es, por lo que todo parece indicarlo, el perfil absorbido por el Estado. Esto se debe a que algunos datos apuntan hacia la posibilidad de un poder discriminatorio en el sistema de justicia. &#8220;Puede ser que solamente estas personas sean absorbidas y, en el l\u00edmite, castigadas&#8221;, afirma el coordinador. &#8220;Esto es posible, pero a\u00fan no disponemos de informaci\u00f3n para llegar all\u00ed.&#8221;<\/p>\n<p><strong>La segunda etapa<br \/>\n<\/strong>Realizado en asociaci\u00f3n con la Coordinaci\u00f3n de An\u00e1lisis y Planeamiento de la Secretar\u00eda de Seguridad del Estado, y con el apoyo del N\u00facleo de Investigaciones del Instituto Brasile\u00f1o de Ciencias Criminales (IBCCRIM), el proyecto tendr\u00e1 una segunda etapa. &#8220;Es un trabajo preliminar, pues tenemos que evaluar la calidad de la informaci\u00f3n&#8221;, observa el coordinador general. A partir de este segundo momento, Luiz Henrique Soares y Renato S\u00e9rgio Lima consideran que ser\u00e1 posible conocer en profundidad el fen\u00f3meno del crimen y mejorar la percepci\u00f3n que la poblaci\u00f3n, los agentes y los acad\u00e9micos tienen con relaci\u00f3n al perfil de los delincuentes.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<\/strong><br \/>\nConsolidaci\u00f3n de un Sistema Estadual de An\u00e1lisis y Producci\u00f3n de Datos y Constituci\u00f3n de un Modelo de Tratamiento de las Informaciones que Subsidie a las Pol\u00edticas P\u00fablicas en Justicia y Seguridad\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/5303\/consolidacao-de-um-sistema-estadual-de-analise-e-producao-de-dados-e-constituicao-de-um-modelo-de-tr\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 00\/02002-0<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Investigaci\u00f3n en Pol\u00edticas P\u00fablicas;\u00a0<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nLuiz Henrique Proen\u00e7a Soares &#8211; Seade;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 29.600,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El perfil de los involucrados en la violencia en S\u00e3o Paulo","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[437,785],"class_list":["post-72847","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72847","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72847"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72847\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72847"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72847"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72847"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=72847"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}