{"id":72907,"date":"2001-09-01T10:30:00","date_gmt":"2001-09-01T13:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/09\/01\/una-vision-mejorada\/"},"modified":"2015-07-21T14:29:20","modified_gmt":"2015-07-21T17:29:20","slug":"una-vision-mejorada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-vision-mejorada\/","title":{"rendered":"Una visi\u00f3n mejorada"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfUn monomotor Cessna 206 puede ser m\u00e1s \u00fatil para el Pantanal que el Landsat, el sat\u00e9lite de monitoreo remoto de la Nasa? Para un grupo de investigadores de la Empresa Brasile\u00f1a de Investigaci\u00f3n Agropecuaria (Embrapa, sigla en portugu\u00e9s) de Corumb\u00e1, en Mato Grosso do Sul, la respuesta puede ser s\u00ed. Inspirados en colegas australianos, que desde los a\u00f1os 60 realizan sobrevuelos peri\u00f3dicos para monitorear colonias de delfines y grandes vertebrados terrestres en Ocean\u00eda, ellos suben \u2014\u00a0a\u00f1o por medio \u2014\u00a0a un peque\u00f1o avi\u00f3n de esse tipo y recorren la inmensa llanura del centro-oeste brasile\u00f1o con una misi\u00f3n: registrar a los ejemplares de las especies vegetales y animales que ven.<\/p>\n<p>De regreso a tierra, organizan los datos reunidos, realizan c\u00e1lculos y producen un detallado mapeamiento de los tipos de vegetaci\u00f3n encontrados, y una radiograf\u00eda de la evoluci\u00f3n de las poblaciones de especies animales seleccionadas en sus principales h\u00e1bitats. Todo ese trabajo es barato y eficiente, seg\u00fan los investigadores de Embrapa Pantanal. &#8220;Las im\u00e1genes del Landsat constituyen buenos instrumentos de observaci\u00f3n general: son capaces de mostrar grandes tendencias, decir si existe una mayor o menor \u00e1rea verde en un local.<\/p>\n<p>Pero no logran diferenciar tipos de vegetaci\u00f3n. Muestran apenas si en una regi\u00f3n existe vegetaci\u00f3n arb\u00f3rea, herb\u00e1cea o agua&#8221;, afirma la zootecnista Marta Pereira da Silva, participante en el trabajo. &#8220;Para el sensor del sat\u00e9lite, una \u00e1rea de sabana y otra de bosque semideciduo, formas similares de vegetaci\u00f3n, que difieren sobre todo por presentar especies distintas de \u00e1rboles, pueden ser la misma cosa&#8221;. El monitoreo remoto tiene otra desventaja: no permite la observaci\u00f3n y la caracterizaci\u00f3n de la fauna de un h\u00e1bitat, una de las ventajas del mapeamiento a\u00e9reo.<\/p>\n<p>Con las observaciones a\u00e9reas, Marta y sus colegas identificaron 16 tipos de cobertura verde, detalladas en un art\u00edculo publicado en la\u00a0<em>Revista Brasile\u00f1a de Bot\u00e1nica<\/em>. Semejantes y ocupando terrenos pr\u00f3ximos, las \u00e1reas de cerrad\u00e3o o sabana forestada (formaci\u00f3n densa con \u00e1rboles de entre 8 y 20 metros de altura que pierden parcialmente las hojas en la \u00e9poca de sequ\u00eda) y de cerrado o sabana arborizada (arbustos y \u00e1rboles dispersos y menores, con como m\u00e1ximo 10 metros de altura, sobre un estrato herb\u00e1ceo) son las formas predominantes. Encontrados en la parte este y central de la planicie, en regiones de suelo arenoso, cerrad\u00e3o y cerrado forman, respectivamente, un 22,1% y un 14,3% de la vegetaci\u00f3n del Pantanal.<\/p>\n<p>Otras dos formas de bosque tienen menor incidencia. Situadas especialmente en el norte de la regi\u00f3n, las selvas semideciduas (\u00e1rboles altos, de entre 8 y 20 metros, que pierden sus hojas en la estaci\u00f3n seca) responden por el 3,9% de la cobertura vegetal. La presencia de bosques de galer\u00eda, situados generalmente a orillas de los r\u00edos, es m\u00e1s modesta (2,4%).\u00a0Casi tan abundantes como las selvas y los bosques, las \u00e1reas de campos \u2014\u00a0sin \u00e1rboles, pero con pastos y vegetaci\u00f3n herb\u00e1cea \u2014\u00a0fueron encontradas en abundancia. Los campos secos representan poco m\u00e1s del 20% del manto verde de la regi\u00f3n. Los campos inundados, que levan ese nombre precisamente porque se inundan en la \u00e9poca de creciente de los r\u00edos, responden por casi el 11% y se concentran en el oeste del Pantanal, cerca del r\u00edo Paraguay. Llamaron tambi\u00e9n la atenci\u00f3n las numerosas zonas pantanosas (7,4%).<\/p>\n<p><strong>Venado en peligro<br \/>\n<\/strong>Adem\u00e1s de estas formaciones de mayor relevancia, fueron apuntadas otras con una presencia m\u00e1s discreta, como los chacos (vegetaci\u00f3n de arbustos espinosos, con hojas peque\u00f1as, que caen en la estaci\u00f3n seca o en el invierno) y los baceiros o batumes (islas flotantes de plantas acu\u00e1ticas densamente enraizadas, camalotales). Por \u00faltimo, el equipo de Marta detect\u00f3 \u00e1reas cada una con una gran concentraci\u00f3n de una especie de \u00e1rbol: carandazal, buritizal, baba\u00e7ual, pirizal\/caetezal, cambarazal, paratudal y canjiqueiral. El relevamiento tambi\u00e9n revel\u00f3 que casi el 6% del Pantanal est\u00e1 ocupado por espejos de agua.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos de fauna, los investigadores concentraron su observaci\u00f3n en tres especies en los 16 h\u00e1bitats de la planicie enclavada en Mato Grosso y Mato Grosso do Sul: el yacar\u00e9 negro (<em>Caiman c. yacare<\/em>), el ciervo de los pantanos (<em>Blastocerus dichotomus<\/em>), y el venado de las pampas (<em>Ozotocerus bezoarticus<\/em>). La poblaci\u00f3n estimada de yacar\u00e9s es de 3,9 millones de ejemplares, pero los t\u00e9cnicos creen la misma que puede llegar a 10 millones. La cantidad de ciervos asciende a 44 mil y, en la d\u00e9cada pasada, permaneci\u00f3 estable. &#8220;El \u00fanico de esos animales realmente amenazado de extinci\u00f3n es el venado&#8221;, dice el bi\u00f3logo Rodiney Mauro, que participa de grupo de mapeamiento a\u00e9reo.<\/p>\n<p>En el comienzo de la d\u00e9cada pasada, la cantidad de venados lleg\u00f3 a reducirse un 30% al a\u00f1o. &#8220;Con el crecimiento de las \u00e1reas de pastoreo y de los proyectos agropecuarios, el ambiente por excelencia de dicha especie \u2014\u00a0las \u00e1reas de campo seco o sabanas con pocos \u00e1rboles \u2014\u00a0ha disminuido&#8221;, dice Mauro. M\u00e1s all\u00e1 de la intervenci\u00f3n humana, los cielos tambi\u00e9n han disminuido el espacio vital del venado. Las lluvias abundantes de los a\u00f1os 90 inundaron \u00e1reas normalmente libres de agua, acorralando a los animales en porciones de tierra cada vez menores. Actualmente, el venado de las pampas habita principalmente la parte central del Pantanal, ya no existe en el sur y hay pocos ejemplares en el norte.<\/p>\n<p><strong>La tripulaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Para el relevamiento a\u00e9reo del Pantanal, que se extiende por 140 mil kil\u00f3metros cuadrados \u2014\u00a0alrededor de un 1,5% del territorio brasile\u00f1o \u2014, los investigadores alquilan un monomotor de cuatro o seis plazas. Adem\u00e1s del piloto, y eventualmente, un navegante \u2014\u00a0el piloto puede acumular esa funci\u00f3n \u2014, va un t\u00e9cnico que anota la vegetaci\u00f3n y dos o incluso tres para recabar los datos de la fauna. Para facilitar la observaci\u00f3n de animales, cada uno de ellos anota solamente una o dos especies.<\/p>\n<p>La metodolog\u00eda del Embrapa divide la llanura del Pantanal en 50 transectos en sentido este-oeste, con un espaciamiento de cerca de 10 kil\u00f3metros entre ellos. Un transecto es una franja en l\u00ednea recta, que debe ser recorrida por el avi\u00f3n. El sobrevuelo es realizado en la \u00e9poca menos lluviosa, entre septiembre y octubre, cuando la tarea de identificaci\u00f3n y contaje de especies es m\u00e1s f\u00e1cil y productiva.<\/p>\n<p><strong>Juego r\u00e1pido<br \/>\n<\/strong>Ni bien el avi\u00f3n despega y se estabiliza a la altura crucero \u2014\u00a060 metros \u2014, los investigadores ni siquiera tienen tiempo de respirar. El ritmo de las anotaciones es vertiginoso. Cada 36 segundos geogr\u00e1ficos recorridos, aproximadamente 1 kil\u00f3metro, el navegante suelta un grito. Es la se\u00f1al para que los dem\u00e1s tripulantes marquen en un formulario lo que est\u00e1n viendo en el \u00e1rea que est\u00e1 debajo: los tipos de vegetaci\u00f3n y su grado de incidencia \u2014\u00a0bajo, mediano o alto \u2014, las especies animales y su cantidad. Como el avi\u00f3n se mueve a 200 kil\u00f3metros por hora, en la pr\u00e1ctica, cada 18 segundos se efect\u00faa un nuevo registro. Al final del mapeamiento, son 11.570 puntos de anotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de radiografar el Pantanal cinco veces, la \u00faltima de ellas en 2000, los investigadores saben que son necesarias cerca de 100 horas de vuelo para recticular debidamente la regi\u00f3n. Considerando que una hora de vuelo cuesta cerca de 200 reales, radiografar el Pantanal implica un gasto de 20 mil reales con el alquiler de una aeronave. No es caro, si se tiene en cuenta el precio de las im\u00e1genes obtenidas por monitoreo remoto. Apenas una foto de sat\u00e9lite cuesta entre 800 y 1.200 reales \u2014\u00a0y son necesarias por lo menos 15 para cubrir todo el Pantanal. &#8220;El m\u00e9todo es relativamente barato. Sus resultados son compatibles con los datos del monitoreo remoto, con la ventaja de que genera informaciones adicionales y puede ser empleado para los m\u00e1s diversos fines&#8221;, comenta Marta.<\/p>\n<p><strong><em>Perfil verde del Pantanal<br \/>\n<\/em><\/strong>El peso de cada tipo de cobertura vegetal en la regi\u00f3n (en porcentaje del \u00e1rea total)<\/p>\n<p>Cerrad\u00e3o 22,1<br \/>\nCampo seco 20,3<br \/>\nCerrado 14,3<br \/>\nCampo inundado 10,8<br \/>\nPantano 7,4<br \/>\nBosque semideciduo 3,9<br \/>\nCambarazal 3,1<br \/>\nBosque de galer\u00eda 2,4<br \/>\nBaceiro o batume 2,4<br \/>\nCarandazal 2,3<br \/>\nParatudal 1,7<br \/>\nCanjiqueiral 1,2<br \/>\nPirizal\/caetezal 1,2<br \/>\nChaco 0,5<br \/>\nBaba\u00e7ual 0,3<br \/>\nBuritizal 0,2<br \/>\n\u00c1reas con espejo de agua 5,9<\/p>\n<p>Fuente: Embrapa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un m\u00e9todo que reduce los costos de mapeamiento y clasifica a la vegetaci\u00f3n del Pantanal\r\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-72907","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72907","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72907"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72907\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72907"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72907"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72907"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=72907"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}