{"id":72918,"date":"2001-09-01T00:00:00","date_gmt":"2001-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/09\/01\/navegando-entre-platon-y-salchichas\/"},"modified":"2016-01-29T18:33:52","modified_gmt":"2016-01-29T20:33:52","slug":"navegando-entre-platon-y-salchichas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/navegando-entre-platon-y-salchichas\/","title":{"rendered":"Navegando entre Plat\u00f3n y salchichas"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-88355\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/09\/navegando.jpg\" alt=\"\" width=\"162\" height=\"155\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/09\/navegando.jpg 162w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/09\/navegando-120x115.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 162px) 100vw, 162px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">eduardo cesar \/ miguel boyayan<\/span>Aquellos que siempre se intimidaron delante de una computadora se asustaron a\u00fan m\u00e1s cuando esa caja m\u00e1gica se transform\u00f3 en una puerta de acceso al mundo virtual. Si bien para algunas personas ya era dif\u00edcil lidiar con las microcoputadoras cuando \u00e9stas no pasaban de ser m\u00e1quinas de escribir y de calcular mejoradas, el advenimiento de la faz amigable de Internet, en 1990 &#8211; el maravilloso mundo de la\u00a0<em>World Wide Web<\/em>, o simplemente WWW, con sus pantallas invisibles y aparentemente sin fin, que pueden levar a todo (o a nada) &#8211; exacerb\u00f3 el malestar.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 tanta gente, sobre todo los m\u00e1s viejos y los menos instruidos, se sienten perdidos en el enmara\u00f1ado de p\u00e1ginas electr\u00f3nicas, sonidos, textos, im\u00e1genes, enlaces e iconos del universo digital? En fin, \u00bfpor qu\u00e9 la comunicaci\u00f3n en el ciberespacio es un desaf\u00edo a veces casi que intransponible para los neonavegantes?<\/p>\n<p>Para la semi\u00f3loga Maria Lucia Santaella Braga, directora del Centro de Investigaci\u00f3n en Medios Digitales de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de S\u00e3o Paulo (Cimid\/PUC-SP), financiado por la FAPESP, que ha finalizado un estudio pr\u00e1ctico y te\u00f3rico sobre los usuarios de la hipermedia, la figura del internauta dio origen a un nuevo tipo de lector, del cual son exigidas habilidades totalmente diferentes a las requeridas a los receptores de la palabra impresa o de la imagen en movimiento del cine y de la televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8220;Es un lector revolucionariamente nuevo&#8221;, dice la investigadora. Navegar es una actividad m\u00e1s compleja que leer un libro o ver un programa de televisi\u00f3n. &#8220;El internauta se encuentra en un estado permanente de apronte perceptivo y su actividad mental debe estar en perfecta sinton\u00eda con las partes motora y cognitiva. El lenguaje del mundo digital solo existe cuando el usuario act\u00faa e interfiere en el mensaje&#8221;, afirma. No es de extra\u00f1ar, por lo tanto, que los no iniciados en los meandros de la red se pierdan en su laberinto de opciones, todas a pocos clicks de distancia, y se cansen r\u00e1pidamente de vagar en el medio virtual. Parafraseando al semi\u00f3logo y escritor italiano Umberto Eco, el internauta puede ir de Plat\u00f3n a salchichas &#8220;dando apenas cinco pasos&#8221;.<\/p>\n<p>Lucia calific\u00f3 al usuario de Internet como un lector inmersivo, un ser sumergido en las arquitecturas l\u00edquidas del ciberespacio, en donde todas las formas de signos (sonido, imagen y texto) se encuentran lado a lado, digitalizadas e interconectadas por redes de datos sin principio o fin aparentes. Quien establece el orden de esa informaci\u00f3n fragmentada disponible en el universo virtual es el usuario. Aunque para ello tenga que pasar, muchas veces, por puntos preestablecidos por los autores de las p\u00e1ginas electr\u00f3nicas &#8211; los enlaces (links), atajos que conectan los incontables fragmentos de informaci\u00f3n que fluct\u00faan por la red.<\/p>\n<p>Cada internauta teje su tela particular de conexiones de manera asecuencial y multilineal, a veces con una l\u00f3gica que es peculiar apenas para \u00e9l, para nadie m\u00e1s. &#8220;Al final de cada p\u00e1gina, es necesario elegir hacia d\u00f3nde ir&#8221;, afirma Lucia. &#8220;El usuario es quien determina cu\u00e1l informaci\u00f3n debe verse, por cu\u00e1nto tiempo y en qu\u00e9 secuencia&#8221;. Esa peculiaridad, seg\u00fan la semi\u00f3loga, hace de Internet el \u00fanico medio \u00edntegramente dial\u00f3gico e interactivo. En el libro, el peri\u00f3dico, la radio y la TV, la comunicaci\u00f3n tiene un solo sentido: del emisor al receptor. El tel\u00e9fono y el fax son interactivos, pero solo conectan a un n\u00famero limitado de personas y son monosemi\u00f3ticos, es decir: el primero solamente transmite el sonido, y el segundo, textos (e im\u00e1genes) sobre un papel.<\/p>\n<p><strong>Libro y ciudad<br \/>\n<\/strong>La postura del internauta es diferente al comportamiento exhibido por los dos tipos de lectores que lo precedieron: el lector contemplativo del libro, surgido al final de la Edad Media (siglo XV) y hegem\u00f3nico hasta mediados del siglo XIX, y el lector movedizo y apresurado de la sociedad industrial, habitante de las grandes ciudades, que se desplaza en medio a una mir\u00edada de signos urbanos, consumidor de peri\u00f3dicos, oyente de radio y, m\u00e1s tarde, televidente. El primero es un ser sin prisa, que se depara con objetos y signos durables, palpables y inm\u00f3viles: pinturas, grabados, mapas y partituras, adem\u00e1s de libros.<\/p>\n<p>Su relaci\u00f3n con esos signos perennes obedece casi siempre a una secuencia clara, y la vista es el sentido m\u00e1s accionado, al servicio de su imaginaci\u00f3n. El segundo es el ciudadano de un mundo m\u00e1s acelerado, en se donde tropieza a cada momento ante las m\u00e1s variadas formas de signos m\u00f3viles que pueblan las metr\u00f3polis: sonidos y ruidos de la vida urbana, la palabra escrita agigantada en letreros y afiches, paneles y pantallas luminosas y nerviosas, con im\u00e1genes en movimiento, como si fueran grandes televisores. En ese ambiente, casi todo es fugaz, para su consumo r\u00e1pido e inmediato, como el peri\u00f3dico, el primer gran rival del libro, que en 24 horas pasa de ser una novedad a ser un objeto vetusto.<\/p>\n<p>Lucia Santaella subraya que, despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n industrial, esos dos tipos de lector pasaron a coexistir en la sociedad. Las nuevas tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n y la creciente urbanizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n mundial aumentaron progresivamente el peso del lector movedizo, del hombre que literalmente anda entre los signos. No obstante, no terminaron con el mundo de las cosas fijas y perennes, con el apreciador de libros. En este inicio del siglo XXI, se est\u00e1 dando un proceso similar. El internauta gana espacio entre los lectores de libros y los int\u00e9rpretes de los signos urbanos.<\/p>\n<p>Pero su llegada no es vista como un indicio de la extinci\u00f3n de sus antecesores. Los tres tipos de lectores convivir\u00e1n lado a lado, materializ\u00e1ndose a veces enuna misma persona en momentos distintos. &#8220;El libro no desaparecer\u00e1&#8221;, afirma la investigadora de la PUC. Para la semi\u00f3loga, las personas que valoraban mucho los libros y que tienen poca familiaridad con el universo urbano de los signos en movimiento, tienen mayores dificultades para convertirse un lectores inmersivos, digitales.<\/p>\n<p>En un primer momento, puede parecer inusitado el inter\u00e9s de una especialista en semi\u00f3tica por Internet, un tema normalmente visto y analizado bajo la \u00f3ptica de las ciencias exactas. Pero en la medida en que esta disciplina implica el estudio de los signos (objetos, formas o fen\u00f3menos que representan algo diferente de s\u00ed mismos), el an\u00e1lisis de la red por parte de este tipo de investigador es hoy en d\u00eda m\u00e1s que natural. Al fin de cuentas, en toda la historia de la humanidad, Internet es el primer medio de comunicaci\u00f3n que logr\u00f3 abarcar todos los tipos de signos &#8211; texto, sonido e imagen: lo verbal, lo auditivo y lo visual -, en una misma forma de lenguaje, el lenguaje digital de los<em>bits<\/em> , en donde la informaci\u00f3n, bajo cualquiera de sus formas, puede ser codificada y decodificada.<\/p>\n<p>De repente todo lo que era real y palpable pas\u00f3 a tener una versi\u00f3n virtual, distante apenas a algunos clicks de\u00a0<em>mouse<\/em> : el diario, la revista del fin de semana, las im\u00e1genes de la televisi\u00f3n, el sonido de la radio, el texto \u00edntegro de un libro antiguo. Incluso aquel afiche que ve\u00edamos en la calle fue transportado a la pantalla de la computadora. &#8220;El ciberespacio es el signo de los signos&#8221;, dice Lucia.<\/p>\n<p>El desaf\u00edo de entender c\u00f3mo el ser humano razona e interact\u00faa con Internet es tan grande y nuevo que Lucia resolvi\u00f3 realizar por primera vez en su carrera un trabajo de campo. &#8220;Siempre fui te\u00f3rica y no ten\u00eda experiencia en investigaci\u00f3n pr\u00e1ctica&#8221;, reconoce la semi\u00f3loga, que cont\u00f3 con la colaboraci\u00f3n de tres becarios de iniciaci\u00f3n cient\u00edfica del CNPq en su estudio. &#8220;Inicialmente, todo lo que pense fracas\u00f3&#8221;.<\/p>\n<p>La idea original de Santaella era entrevistar y observar a 30 personas usando Internet; 15 de \u00e9stas ya entraban a la red, y 15 no estaban familiarizadas con el mundo virtual. Ese abordaje, demasiado esquem\u00e1tico, sencillamente divid\u00eda a los individuos en iniciados y no iniciados en el mundo virtual, y no tuvo \u00e9xito. Las respuestas eran lac\u00f3nicas y la observaci\u00f3n no mostr\u00f3 casi nada significativo. &#8220;Esa etapa sirvi\u00f3 para indicar que el camino era otro&#8221;, afirma la investigadora, con humildad y buen humor.<\/p>\n<p><strong>Novatos, legos y expertos<br \/>\n<\/strong>Ni bien percibi\u00f3 las limitaciones del m\u00e9todo, Santaella realiz\u00f3 algunas correcciones en su derrotero. Elev\u00f3 el n\u00famero de personas estudiadas a 45 y las clasific\u00f3 en tres grupos de 15 individuos, creando una categor\u00eda intermediaria entre los dos extremos. La primera categor\u00eda comprend\u00eda a los individuos sin conocimiento previo de la red, que fueron llamados novatos. En el nivel siguiente, fueron reunidos los individuos con poco conocimiento de Internet, caratulados como legos. En el tercer plano se ubicaron los internautas expertos, que dominan los meandros del mundo virtual y por eso pasaron a ser llamados de esa manera.<\/p>\n<p>Para explotar toda la gama de razonamientos de esos tres grupos de usuarios, la semi\u00f3loga tambi\u00e9n alter\u00f3 la forma de extraer informaciones de los participantes del estudio. En vez de hacerles preguntas sobre el proceso de navegaci\u00f3n, empez\u00f3 a proponerles tareas, cuyo grado de complejidad variaba seg\u00fan el grupo al que pertenec\u00eda cada persona. Las tareas eran , por ejemplo, encontrar informaciones sobre el campeonato paulista de f\u00fatbol o entrar en un sitiode chat. Para obtener impresiones a\u00fan m\u00e1s detalladas sobre los usuarios novatos y expertos, tambi\u00e9n se realizaron grabaciones en videos de algunos usuarios.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis del trabajo de campo dej\u00f3 claro que la forma de razonar de cada grupo en el ciberespacio es orientada por diferentes mecanismos de inferencia, distintas formas de sacar conclusiones, y esto le confiere caracter\u00edsticas particulares a cada categor\u00eda de internauta. Entre los usuarios novatos, las conclusiones son fruto, b\u00e1sicamente, de una manera de pensar llamada abducci\u00f3n, muy usada por las personas ante cosas o individuos sobre los cuales poco o nada conocen.<\/p>\n<p>\u00bfEn que consiste la abducci\u00f3n? Es un proceso mental por el cual el entendimiento de un signo se lleva a cabo mediante el auxilio de un c\u00f3digo que le es familiar al int\u00e9rprete. Una persona que, por ejemplo, nunca naveg\u00f3 en el ciberespacio, abre un CD-ROM multimedia de acuerdo con las instrucciones que le fueron dadas sobre c\u00f3mo operarlo. Al entrar al programa, se depara con un ambiente en tres dimensiones y no sabe qu\u00e9 hacer. Moviendo el\u00a0<em>mouse<\/em> , pasea el cursor sobre la pantalla y percibe que un punto se ilumina. El usuario supone entonces que debe clickear el\u00a0<em>mouse<\/em> en este punto. Listo: acab\u00f3 de realizar una inferencia abductiva. Por navegar anclado mayoritariamente en este tipo de razonamiento, el novato es definido por Lucia como un &#8220;internauta errante, aquel que pr\u00e1ctica el arte de la adivinaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Los usuarios legos, en proceso de familiarizaci\u00f3n creciente con Internet, se desplazan en el espacio virtual de manera diversa. Su proceso de inferencia predominante es la inducci\u00f3n: a partir de un caso espec\u00edfico, establecen conclusiones generales. Lucia los denomina &#8220;internautas detectives, que aprenden con la experiencia&#8221;. Un ejemplo de razonamiento inductivo.<\/p>\n<p>En un programa de b\u00fasqueda, el usuario digita el tema que pretende investigar, pero obtiene un n\u00famero muy grande de respuestas, de enlaces con sitios que pueden contener la informaci\u00f3n deseada. Entonces \u00e9ste cruza m\u00e1s informaciones, refina su investigaci\u00f3n y logra una respuesta m\u00e1s espec\u00edfica, m\u00e1s cercana a lo que buscaba. A partir de esa forma de refinar la b\u00fasqueda en este programa, el Sherlock Holmes del mundo cibern\u00e9tico concluye que siempre debe proceder de esa manera en todos los sitios de b\u00fasqueda.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de inferencia de los usuarios expertos se asienta fundamentalmente sobre procesos deductivos, modo de pensar mediante el cual, a partir de una o m\u00e1s premisas tomadas como verdaderas, se demuestra una tercera proposici\u00f3n, consecuencia directa de sus antecesoras. Es el &#8220;internauta previsor, que se anticipa a las consecuencias&#8221; de sus actos. Durante la navegaci\u00f3n, casi todos los clicks con el lado derecho del\u00a0<em>mouse<\/em> son ejemplos de deducci\u00f3n. Solamente usan ese recurso, que permite desempe\u00f1ar una serie de funciones (<em>downloads<\/em>, avanzar, volver, etc.), quienes de antemano conocen las reglas de funcionamiento del espacio virtual.<\/p>\n<p>En su estudio, la investigadora de la PUC tambi\u00e9n percibi\u00f3 que los internautas con un determinado perfil tienen m\u00e1s facilidad de locomoci\u00f3n en el ciberespacio. Fue el caso de las personas, en general j\u00f3venes, que pasaron mucho tiempo en los videojuegos. &#8220;Qued\u00e9 estupefacta con eso&#8221;, dice Lucia. Los juegos electr\u00f3nicos exigen una amalgama perfecta entre la cognici\u00f3n mental y la parte motora, estimulando un proceso de apronte perceptivo que ser\u00e1 muy \u00fatil en el ciberespacio. La forma actual del pasatiempo, criticada por algunoseducadores, es una\u00a0<em>avant premi\u00e8re<\/em> l\u00fadica para esos futuros internautas.<\/p>\n<p><strong><em>Un admirable mundo nuevo, lleno de sonidos y de furia<\/em><\/strong><br \/>\nLa m\u00fasica y el sonido potencializan la inmersi\u00f3n del internauta en el mundo virtual. Las personas dedican mucho m\u00e1s tiempo a la fruici\u00f3n de una versi\u00f3n multimedia de un escrito literario que al texto original, retirado de un libro. Estas afirmaciones pertenecen a la semi\u00f3loga alemana Karin Wenz, de la Universidad de Kassel, que estudia las diferencias de percepci\u00f3n proporcionadas por la palabra impresa y el cibertexto. En una de sus investigaciones, Karin compar\u00f3 y analiz\u00f3 el comportamiento de un grupo de alumnos ante el poema\u00a0<em>The Angel of History<\/em>, de autor\u00eda de la americana Carolyn Forch\u00e9.<\/p>\n<p>Los estudiantes fueron expuestos a una versi\u00f3n digital de los versos del poeta, con enlaces, m\u00fasica, sonidos e im\u00e1genes, y al texto original. Todos los alumnos, sin excepci\u00f3n, prefirieron el cibertexto al poema impreso. En algunos casos, el tiempo dedicado a los versos digitales fue incluso cuatro veces mayor que el dedicado al poema en papel. En el experimento, independientemente del n\u00famero de palabras exhibidas en la pantalla, el internauta siempre manten\u00eda la ventana abierta sobre el cibertexto mientras escuchaba la m\u00fasica.<\/p>\n<p>Los resultados de los estudios de la alemana, todav\u00eda preliminares, son diferentes de las conclusiones de algunos trabajos anteriores, que compararon el grado de inmersi\u00f3n de lectores delante de hipertextos simples (con enlaces, pero sin recursos de audio y video) y los textos impresos. En esos estudios, el resultado fue inverso al obtenido por Karin: las personas permanecieron durante m\u00e1s tiempo leyendo el texto impreso. &#8220;El hecho de que los estudiantes dediquen m\u00e1s tiempo a un hipertexto con recursos multimedia no es necesariamente una se\u00f1al de lectura atenta, sino m\u00e1s bien de observaci\u00f3n contemplativa&#8221;, pondera.<\/p>\n<p>Karin tambi\u00e9n percibi\u00f3 que el acto de leer en Internet es influido por la experiencia de los alumnos con otros medios de comunicaci\u00f3n y su grado de intimidad con los hipertextos. Lectores que se describieron como telespectadores que gustan de cambiar constantemente de canal adoptaron una postura similar en la computadora: hac\u00edan zapping en Internet, pasando por muchas p\u00e1ginas, como si estuvieran siempre buscando algo. En tanto, las personas que no ten\u00edan ninguna experiencia con el mundo virtual se val\u00edan de las mismas t\u00e9cnicas empleadas en la lectura de un texto impreso: intentaban leer todas las palabras que aparec\u00edan en un sitio y, consecuentemente, gastaban m\u00e1s tiempo al frente de un hipertexto.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Revoluci\u00f3n Digital y Nuevas Formas de Producci\u00f3n y Difusi\u00f3n Cient\u00edficas (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/31155\/revolucao-digital-e-novas-formas-de-producao-e-difusao-cientificas\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 98\/09243-1<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Equipamientos multiusuarios; <strong>Coordenadora\u00a0<\/strong>Maria Lucia Santaella Braga &#8211; PUC\/SP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 107.861,92 y US$ 10.835,54<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La complejidad de la hipermedia genera un nuevo tipo de lector","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-72918","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72918","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72918"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72918\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72918"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72918"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72918"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=72918"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}