{"id":72920,"date":"2001-09-01T00:00:00","date_gmt":"2001-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/09\/01\/magda-tagliaferro-3\/"},"modified":"2016-01-29T18:35:33","modified_gmt":"2016-01-29T20:35:33","slug":"magda-tagliaferro-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/magda-tagliaferro-3\/","title":{"rendered":"Magda Tagliaferro"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_88387\" style=\"max-width: 164px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-88387\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/09\/magda.jpg\" alt=\"\" width=\"154\" height=\"120\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/09\/magda.jpg 154w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/09\/magda-120x94.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 154px) 100vw, 154px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">reproducci\u00f3n<\/span>Tagliaferro en Nueva York (1940): la guerra en Europa la trajo de regreso a Brasil, en donde ayud\u00f3 a crear una generaci\u00f3n de m\u00fasicos<span class=\"media-credits\">reproducci\u00f3n<\/span><\/p><\/div>\n<p>La pianista Magdalena Tagliaferro (1893\/1986), creadora en los a\u00f1os 40 de las clases p\u00fablicas que llevaron a j\u00f3venes pianistas al encuentro con las plateas, sol\u00eda recomendar a sus alumnos que no permanecieran todo el tiempo encerrados en casa ensayando al piano. Tan importante como los ensayos y las clases, dec\u00eda, era la experiencia de vida. &#8220;Lean, viajen&#8221;, dec\u00eda esta mujer pelirroja de porte menudo que sol\u00eda escribir cartas con tinta verde y anotar las partituras de los alumnos en azul y rojo. A prop\u00f3sito de ello, la pianista dijo de s\u00ed misma: &#8220;Debo mucho a mi pa\u00eds: los milagros de la naturaleza, las flores, las playas, los colores.<\/p>\n<p>En la m\u00fasica, soy una colorista&#8221;, afirmaba la artista, que convivi\u00f3 con Ravel, Faur\u00e9 y Poulenc en la capital francesa, ciudad que ella conoci\u00f3 a\u00fan siendo ni\u00f1a, cuando fue a estudiar en el Conservatorio de Par\u00eds, por ese entonces dirigido por Gabriel Faur\u00e9, para perfeccionar su arte. All\u00ed, sus maestros fueron Raoul Pugno y Alfred Cortot. Con este \u00faltimo, mantuvo una intensa relaci\u00f3n musical (y corri\u00f3 por el mundo la versi\u00f3n de que el profesor, ya casado, se enamor\u00f3 perdidamente de su alumna), sobre lo cual ella dijo en una entrevista: &#8220;\u00a1Muy instintivo! Cortot me abri\u00f3 horizontes de interpretaci\u00f3n fant\u00e1sticos. Fue sobre todo eso lo que \u00e9l me dio, \u00bfno es verdad? \u00c9l abri\u00f3 mi imaginaci\u00f3n musical de un modo extraordinario. Imaginaci\u00f3n para el pedal. \u00a1Fant\u00e1stico!&#8221;<\/p>\n<p>Se cumplen ahora 15 a\u00f1os de la muerte de la pianista, ocurrida en 1986, pero su legado -su rigor interpretativo, su talento como pedagoga, sus ideas innovadoras &#8211; contin\u00faa vivo. Prueba de ello es el libro\u00a0<em>Magdalena Tagliaferro &#8211; Testemunha de seu Tempo<\/em>, resultado de la investigaci\u00f3n (realizada con el apoyo de la FAPESP) del maestro, organista, profesor y abogado \u00c9dson Leite, quien defendi\u00f3 su tesis doctoral en la Escuela de Comunicaci\u00f3n y Artes de la Universidad de S\u00e3o Paulo (ECA\/USP) en 1999, tras dos a\u00f1os y medio de investigaciones, bajo la direcci\u00f3n del profesor Marco Ant\u00f4nio Guerra.<\/p>\n<p>&#8220;Quise mostrar la importancia que el artista puede tener en la sociedad, mostrar no solo al m\u00fasico aisladamente, sino tambi\u00e9n su papel como agente cultural&#8221;, dice \u00c9dson Leite. &#8220;Y tambi\u00e9n ponerlo al d\u00eda con la memoria, preservar su memoria. Magdalena era una figura fuerte, que conquistaba a quienes gustaban de ella y tambi\u00e9n quienes no gustaban de ella. Nadie permanec\u00eda indiferente&#8221;. El profesor recuerda la modernidad de la artista, que ya en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX trabajaba, con sus actitudes personal\u00edsimas, su propia imagen. Como recuerda el investigador, muchas veces, en las clases p\u00fablicas, por ejemplo, llegaba usando guantes fin\u00edsimos y se los iba quitando lentamente, de una manera teatral, a medida en que tocaba e iba explicando y haciendo comentarios sobre la m\u00fasica.<\/p>\n<p>Otro aspecto de su manera de ser: a veces, llegaba para dar un concierto con un vestido discret\u00edsimo, de cuello alto y cerrado; pero cuando se sentaba al piano, el p\u00fablico pod\u00eda verla de espaldas con un escote que surg\u00eda audaz, imponente. &#8220;Todo eso formaba parte de su pol\u00edtica tambi\u00e9n, ella sab\u00eda venderse bien. Era una artista fant\u00e1stica y una mujer vanidosa, con aquellos cabellos rojizos, y los labios siempre pintados. Nunca nadie la encontr\u00f3 sin l\u00e1piz labial, ni siquiera de ma\u00f1ana&#8221;, dice el investigador.<\/p>\n<p><strong>Ni\u00f1a prodigio<br \/>\n<\/strong>Nacida en Petr\u00f3polis, R\u00edo de Janeiro, en 1893, Magdalena era hija de padres franceses (su padre, Paulo Tagliaferro, daba clases de canto y piano). Ni\u00f1a prodigio, realiz\u00f3 su primer concierto en 1902. A los 13 a\u00f1os, fue a Europa con su familia. Su padre estaba enfermo e iba tratar su salud, pero de hecho lo que lo motivaba era el talento de su hija. Por eso tom\u00f3 la iniciativa de escribirle a su antiguo profesor de piano, Raoul Pugno, solicit\u00e1ndole que atendiera a Magdalena. Despu\u00e9s de escucharla tocar, Pugno la recomend\u00f3 ante Antonin Marmotel, que lo sucediera en las clases del conservatorio. Magdalena fue admitida por unanimidad y empez\u00f3 a estudiar con Marmotel. Despu\u00e9s, tambi\u00e9n tuvo clases con el propio Pugno, que cari\u00f1osamente la llamaba de &#8220;mi monito de Brasil&#8221;.<\/p>\n<p>Su carrera ya estaba trazada. En 1907, Magdalena conquist\u00f3 su primero premio y la medalla de oro en el concurso del Conservatorio de Par\u00eds. En 1928, recibi\u00f3 la Legi\u00f3n de Honor de Francia, y en 1937 fue nombrada catedr\u00e1tica del Conservatorio de M\u00fasica de Par\u00eds. Entre sus presentaciones hist\u00f3ricas se encuentra la del Carnegie Hall, en Nueva York, en 1940, como solista del\u00a0<em>Concierto en la mayor, opus 54 para piano y orquesta<\/em>, de Schumann. Pese a su ligaci\u00f3n intensa con Francia, tuvo que pasar casi una d\u00e9cada entera en Brasil.<\/p>\n<p>Al comienzo de los a\u00f1os 40 realiz\u00f3 una gira por Estados Unidos y, seg\u00fan dicen, como resultado de las dificultades ocasionadas por la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), no pude regresar a Francia. Tambi\u00e9n en esa \u00e9poca estaba terminando con un casamiento. De esa manera fue que lleg\u00f3 a Brasil. A\u00fan durante 1940, cre\u00f3 su curso de interpretaci\u00f3n y apreciaci\u00f3n musical, con el apoyo del Ministerio de Educaci\u00f3n y Salud. Ense\u00f1o en varios estados, como R\u00edo de Janeiro y S\u00e3o Paulo, y en 1956, con el incentivo de Cortot, llev\u00f3 su curso a Francia. Ella planeaba esos cursos cuidadosamente, desde la elecci\u00f3n de las obras que ser\u00edan ejecutadas en cada clase hasta las informaciones hist\u00f3ricas, biogr\u00e1ficas, estil\u00edsticas, formales. Todo era pensado de manera de dar un todo coherente y estimulante.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, fund\u00f3 en S\u00e3o Paulo la Escuela Magda Tagliaferro y continu\u00f3 promoviendo clases p\u00fablicas, durante las cuales les permit\u00eda a los alumnos mostrar al p\u00fablico su arte, con todas las responsabilidades que esto implica. F\u00e1bio Caramuru, pianista, uno de sus ex alumnos en Par\u00eds durante los a\u00f1os 80, actualmente divulgador de la obra de su maestra y director art\u00edstico de la Fundaci\u00f3n Magda Tagliaferro, asisti\u00f3 a una de esas aulas en el Masp, cuando ten\u00eda tan solo 16 a\u00f1os.<\/p>\n<p>&#8220;Ese d\u00eda, una muchacha toc\u00f3 muy bien, fue una perfecci\u00f3n. Cuando termin\u00f3, Magda le dijo: &#8216;Hija, t\u00fa tienes 19 a\u00f1os, ya has amado alguna vez en la vida?'&#8221;, recuerda Caramuru. &#8220;Esa pregunta ya lo dice todo. Pese a que la ejecuci\u00f3n fue perfecta desde el punto de vista t\u00e9cnico, le faltaba vivencia, cosa que Magda consideraba esencial&#8221;, cuenta Caramuru. Los consejos que les daba a los alumnos los sacaba de la propia vida. Era una mujer que hab\u00eda viajado mucho y muy vanidosa, le gustaba ir a la playa, a las monta\u00f1as, a las fiestas.<\/p>\n<p><strong>Proyectos culturales<br \/>\n<\/strong>La Fundaci\u00f3n Magda Tagliaferro es una instituci\u00f3n que desarrolla proyectos culturales, ofrece becas de estudio a nuevos pianistas con talento y concreta publicaciones y remasterizaciones de grabaciones de la artista. Tambi\u00e9n tiene un buen material biogr\u00e1fico sobre la pianista &#8211; textos, libros, fotos y discos. Uno de los libros que pueden ser consultados all\u00ed es la autobiograf\u00eda de Magda,\u00a0<em>Quase Tudo<\/em>, ya agotada, que tambi\u00e9n fue una de las fuentes de Leite en su trabajo.<\/p>\n<p>Otra iniciativa de la fundaci\u00f3n consiste en el lanzamiento de la segunda edici\u00f3n del CD\u00a0<em>Revival<\/em> , de 1991, vencedor del gran premio de la cr\u00edtica de la Asociaci\u00f3n Paulista de Cr\u00edticos de Arte (APCA) en dicho a\u00f1o. Producido por Caramuru,\u00a0<em>Revival<\/em> tiene, seg\u00fan \u00e9ste, un criterio de selecci\u00f3n estrictamente musical. Con una tirada de 5 mil ejemplares patrocinada por el Fondo Nacional de Cultura, el CD incluye composiciones tales como\u00a0<em>A Vida Breve: 1\u00aa Dan\u00e7a<\/em>, de Manuel de Falla,\u00a0<em>Su\u00edte Espanhola: Sevilla<\/em> , de Isaac Albeniz,\u00a0<em>Prel\u00fadio, Coral e Fuga<\/em>, de Cesar Frank,\u00a0<em>Su\u00edte Bergamasque: Clair de Lune<\/em>, de Claude Debussy, y\u00a0<em>Tocata<\/em>, de Francis Poulenc.<\/p>\n<p>Los estudiosos coinciden: la importancia de Magda es incuestionable, pues adem\u00e1s de haber sido una concertista de nivel internacional, era tambi\u00e9n pedagoga, le transmit\u00eda lo que sab\u00eda a las generaciones siguientes. Un caso raro en ese ambiente, porque normalmente los artistas solamente se dedican a los recitales y conciertos o son profesores. Gran parte del talento y la creatividad de Magda se alimentaron de los a\u00f1os de oro del inicio del siglo pasado, de la convivencia con el impresionismo y tambi\u00e9n con el simbolismo. &#8220;Como Par\u00eds, Magda es el arte en renovaci\u00f3n&#8221;, dice Leite.<\/p>\n<p>Los aires y la vida parisina estaban tambi\u00e9n reflejados en las grandes ciudades brasile\u00f1as. En su tesis, el investigador \u00c9dson Leite recuerda, por ejemplo, que Francia (con la literatura de Flaubert, Zola, Maupassant, Anatole France) les marcaba el tono a los artistas y a los intelectuales. En S\u00e3o Paulo, alimentados por la fiebre del caf\u00e9, le\u00edan a Machado de Assis y a Coelho Neto, y el &#8220;furor del piano se propagaba en la sociedad bajo la orientaci\u00f3n del maestro Chiaffarelli&#8221;.<\/p>\n<p>La brasilidad, en tonos modernos, ser\u00eda presentada, inmediatamente despu\u00e9s, en la Semana de Arte Moderna de 1922, y en la d\u00e9cada siguiente, con la publicaci\u00f3n de obras como\u00a0<em>Casa Grande e Senzala<\/em> , de Gilberto Freyre,\u00a0<em>Evoluci\u00f3n Pol\u00edtica do Brasil<\/em>, de Caio Prado Junior, y despu\u00e9s,\u00a0<em>Ra\u00edzes do Brasil<\/em>, de S\u00e9rgio Buarque de Holanda, sugerir\u00edan una relectura y un redescubrimiento del pa\u00eds.<\/p>\n<p>En el prefacio de\u00a0<em>Magdalena Tagliaferro &#8211; Testemunha de seu Tempo<\/em>, Maria de Lourdes Sekeff recuerda: &#8220;Si Chiaffarelli (1856-1923), que fuera profesor de Antonieta Rudge, Guiomar Novaes y Souza Lima (&#8230;), hizo de S\u00e3o Paulo el centro musical m\u00e1s adelantado de Brasil, cabr\u00eda a Magda Tagliaferro tratar la cuesti\u00f3n de la modernidad musical representada por la m\u00fasica francesa, la importancia de Debussy, Ravel y Milhaud, coloc\u00e1ndonos a la par de los nuevos rumbos est\u00e9ticos y musicales&#8221;. Y ella capt\u00f3 muy bien, y en vivo, toda la musicalidad francesa.<\/p>\n<p>No podr\u00eda ser de otro modo. Al fin y al cabo, el Conservatorio de Par\u00eds, fundado en 1795, fue el la cuna de pr\u00e1cticamente toda la m\u00fasica francesa de la modernidad. &#8220;Magda pudo respirar el mismo aire que los grandes maestros de la m\u00fasica francesa respiraron, participar de sus clases, conocer sus historias de cerca e incluso algunas veces ser parte de ellas&#8221;, dice Leite.<\/p>\n<p><strong>Un pueblo musical<br \/>\n<\/strong>Int\u00e9rprete famosa por sus giras europeas, como profesora, siempre estaba atenta a los aspectos t\u00e9cnicos, a la ejecuci\u00f3n, pero no descuidaba el efecto musical que se pod\u00eda lograr en alguna frase, en determinado momento de la m\u00fasica. &#8220;Ella quer\u00eda un resultado diferenciado, que reprodujera la m\u00fasica del per\u00edodo y con caracter\u00edsticas de int\u00e9rprete. Cre\u00eda que lo m\u00e1s importante para un pianista era mostrar su personalidad musical y desarrollar su especificidad&#8221;, recuerda el ex alumno Caramuru. Pues, como ella dec\u00eda: &#8220;El pueblo brasile\u00f1o es el pueblo m\u00e1s musical que existe en el mundo, es una musicalidad natural que le gana diez a cero a los europeos&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Magdalena Tagliaferro: Testigo de su Tiempo\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/90388\/magdalena-tagliaferro-testemunha-de-seu-tempo\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 97\/01702-4<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Beca de doctorado;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Marco Ant\u00f4nio Guerra &#8211; ECA\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 43.439,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un libro narra la historia de la pianista Magda Tagliaferro","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-72920","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72920","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72920"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72920\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72920"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72920"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72920"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=72920"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}