{"id":72987,"date":"2001-07-01T00:00:00","date_gmt":"2001-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/07\/01\/piedras-en-medio-de-la-evolucion\/"},"modified":"2015-02-25T14:53:21","modified_gmt":"2015-02-25T17:53:21","slug":"piedras-en-medio-de-la-evolucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/piedras-en-medio-de-la-evolucion\/","title":{"rendered":"Piedras en medio de la evoluci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>La reconstrucci\u00f3n de c\u00f3mo surgi\u00f3 la necesidad de usar y confeccionar herramientas en la evoluci\u00f3n humana se acaba de encontrar en el camino con un obst\u00e1culo inesperado. Al observar el comportamiento del mono capuchino (<em>Cebus apella<\/em>), investigadores del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) desmontaron el modelo construido hace algunos anos, seg\u00fan el cual, los simios mostrar\u00edan el camino que ser\u00eda seguido m\u00e1s tarde por los homin\u00eddos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del hombre, tan solo el mono capuchino, el chimpanc\u00e9 (<em>Pan troglodytes<\/em>), el orangut\u00e1n (<em>Pongo pygmaeus<\/em>) y el gorila (<em>Gorilla gorilla<\/em>) son capazes de utilizar piedras y palos como herramientas para abrir cocos y casta\u00f1as, por ejemplo. Si se los entrena, los cuatro hacen esto en cautiverio, y apenas los dos primeros son naturalmente capaces de repetir la operaci\u00f3n en el propio h\u00e1bitat, seg\u00fan algunos investigadores. Este hecho, transform\u00f3 al mono capuchino en un posible modelo para entender c\u00f3mo el hombre comenz\u00f3 a usar hachas, martillos, arpones y otros instrumentos.<\/p>\n<p>El trabajo de los investigadores Euphly Jalles-Fillo, Rog\u00e9rio Grassetto Teixeira da Cunha y Rodolfo Aureliano Salm, publicado en el\u00a0<em>Journal of Human Evolution<\/em> (mayo), demostr\u00f3 que tal modelo, hasta entonces ampliamente aceptado, no es correcto. Demostraron que los monos capuchinos no tienen la habilidad de transportar las herramientas en sus desplazamientos por el territorio como hac\u00eda el\u00a0<em>Homo habilis<\/em>, 2.6 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, la primera especie de hom\u00ednidos en ser asociada a los trozos de piedra usados como instrumentos.<\/p>\n<p>&#8220;Investigaciones realizadas en Etiop\u00eda, Tanzania y Kenia indican que el Homo habilis andaba por extensas \u00e1reas cargando su propio material y esta caracter\u00edstica no la tiene el mono capuchino&#8221;, explica Jalles. Se encontraron en estas regiones lascas de piedra utilizadas como herramientas que eran originarias de otros lugares. La reconstrucci\u00f3n llevada a cabo por los investigadores dej\u00f3 claro que eran de \u00e1reas diferentes, es decir, fueron transportadas por el\u00a0<em>Homo habilis<\/em>. &#8220;La evidencia concreta del uso y confecci\u00f3n de instrumentos es el hecho de que fueron cargados por hom\u00ednidos y fue esto lo que, probablemente, influy\u00f3 en la evoluci\u00f3n de dicho uso&#8221;. Entonces el modelo imaginado hasta ahora falla en el aspecto crucial de la cuesti\u00f3n: el desarrollo de amplias redes de transporte de herramientas y los materiales para su producci\u00f3n. As\u00ed, el comportamiento entre los monos capuchinos no presenta similitud funcional y formal con el comportamiento tecnol\u00f3gico de los primeros hom\u00ednidos.<\/p>\n<p>El objeto de estudio para ayudar a entender la evoluci\u00f3n, el mono capuchino, fue escogido por ser considerado como una de las especies m\u00e1s inteligentes de las Am\u00e9ricas, adem\u00e1s de por su reconocida habilidad. Curiosos, inquietos y como m\u00e1ximo con medio metro de altura, son cada vez m\u00e1s estudiados por los investigadores brasile\u00f1os, estadounidenses y europeos, incluso como opci\u00f3n para estudios comparativos con el chimpanc\u00e9, oriundo de \u00c1frica. En Am\u00e9rica del Sur, se encuentran monos capuchinos desde Colombia hasta Argentina. En Brasil, viven en ambientes tan variados como la Amazon\u00eda, el Cerrado (Sabana), la caatinga o el Bosque Atl\u00e1ntico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio de la USP derriba el modelo de uso y confecci\u00f3n de herramientas","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437,785],"class_list":["post-72987","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72987","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72987"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72987\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72987"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72987"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72987"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=72987"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}