{"id":73039,"date":"2001-06-01T10:20:00","date_gmt":"2001-06-01T13:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/06\/01\/tras-las-huellas-de-una-nueva-especie\/"},"modified":"2015-07-21T15:53:12","modified_gmt":"2015-07-21T18:53:12","slug":"tras-las-huellas-de-una-nueva-especie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/tras-las-huellas-de-una-nueva-especie\/","title":{"rendered":"Tras las huellas de una nueva especie"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-84721\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/06\/art1332img1.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"113\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/06\/art1332img1.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/06\/art1332img1-120x85.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/>El personal del zool\u00f3gico de Sorocaba no suele tener problemas para identificar animales, pero a comienzos de los a\u00f1os 90, lleg\u00f3 un c\u00e9rvido que los tom\u00f3 a todos por sorpresa: para unos, era sin lugar a dudas un venado de monte o cabro de monte, (venado temazate o colorado,\u00a0<em>Mazama americana<\/em>); para otros, ten\u00eda todas las caracter\u00edsticas de un venado boror\u00f3 (corzuela enana,\u00a0<em>Mazama nana<\/em>). Para resolver el impasse, llamaron al veterinario Jos\u00e9 Maur\u00edcio Barbanti Duarte, profesor de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Jaboticabal, que ya por esa \u00e9poca recorr\u00eda Brasil investigando c\u00e9rvidos. Duarte not\u00f3 que el animal ten\u00eda las mismas manchas que el venado colorado debajo de la cola, del pescuezo y entre las piernas. Pero el peso era intermedio entre esa especie y otra, la corzuela enana. Duarte no supo qu\u00e9 decir.<\/p>\n<p>Solamente a\u00f1os despu\u00e9s el investigador de la Unesp sediment\u00f3 la conclusi\u00f3n: el animal de Sorocaba era nada menos que una nueva especie de venado, que vive en una \u00e1rea circunscripta del Bosque Atl\u00e1ntico entre el sur del estado y el nordeste de Paran\u00e1 y fue bautizada como veado-boror\u00f3-de-S\u00e3o-Paulo (venado boror\u00f3 de S\u00e3o Paulo,\u00a0<em>Mazama bororo<\/em>). Con este trabajo, Duarte refuerza la importancia de estudiar el conjunto de los cromosomas (cariotipo) para diferenciar especies antes consideradas solo una. Al mismo tiempo, propone el estudio m\u00e1s profundo de los mecanismos de evoluci\u00f3n de los animales. En el caso de esos venados, seg\u00fan \u00e9l, parece haber una reacomodaci\u00f3n en el empaquetamiento de cromosomas, que lleva al compactamiento del cariotipo y favorece la conservaci\u00f3n de la especie.<\/p>\n<p><strong>Las diferencias<br \/>\n<\/strong>Duarte solo pudo alimentar la sospecha de que habr\u00eda encontrado en Sorocaba una especie a\u00fan no descrita cuando compar\u00f3 su cariotipo con los del venado colorado y la corzuela enana. El n\u00famero y la organizaci\u00f3n de los cromosomas &#8211; las estructuras celularesque albergan el ADN (\u00e1cido desoxirribonucleico, portador delc\u00f3digo gen\u00e9tico) &#8211; eran muy distintos, mucho m\u00e1s de lo que \u00e9l podr\u00eda imaginar. El venado colorado tiene 54 cromosomas, la mayor\u00eda acroc\u00e9ntricos &#8211; el centr\u00f3mero, el nudo que une las dos partes de los cromosomas, se sit\u00faa en una de las extremidades. La corzuela enana tiene 38cromosomas, de los cuales 20 son metac\u00e9ntricos, con el centr\u00f3mero bien en el medio. El del zool\u00f3gico, objeto de la duda inicial, tiene 36 cromosomas, cercano al de la corzuela enana, pero con una estructura bastante diversa: solo dos son metac\u00e9ntricos y ocho son submetac\u00e9ntricos, con el centr\u00f3mero m\u00e1s cerca de las extremidades, una caracter\u00edstica que refleja una historia evolutiva propia. &#8220;Las diferencias son pronunciadas, no podr\u00edan resultar del cruzamiento de especies diferentes&#8221;, asevera el investigador.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, tampoco podr\u00eda ser una aberraci\u00f3n cromos\u00f3mica o una variaci\u00f3n dentro de la misma especie, como ocurre con el venado colorado &#8211; en el que el n\u00famero de cromosomas var\u00eda de 44 a 54, pero el patr\u00f3n general del cariotipo no varia. Por eso asegura: en el caso de que consiguieran cruzarse, esos animales producir\u00edan hijos est\u00e9riles, h\u00edbridos, como la mula, producto del cruzamiento del jumento con la yegua, que tiene solamente un par cromos\u00f3mico diferente. Pero \u00bfc\u00f3mo explicar que los tres animales estudiados sean tan parecidos por fuera? &#8220;Esa semejanza es una consecuencia casual del proceso evolutivo&#8221;, dice el investigador.<\/p>\n<p><strong>Nuevas pruebas<br \/>\n<\/strong>Pero un animal solo no conforma una especie. Duarte trabaj\u00f3 silenciosamente y acab\u00f3 encontrando otros tres ejemplares &#8211; una pareja con su cr\u00eda -, sueltos en el fondo de la casa de una criadora en Barra do Turvo, en el l\u00edmite con Paran\u00e1, todos con el mismo patr\u00f3n cromos\u00f3mico del animal de zoo de Sorocaba. Despu\u00e9s, examin\u00f3 otros tres ejemplares &#8211; dos en Maring\u00e1, Paran\u00e1, y otro en Passo Fundo, R\u00edo Grande do Sul -, pero concluy\u00f3 que eran h\u00edbridos, frutos est\u00e9riles del cruzamiento del venado colorado con la corzuela enana. Por el tama\u00f1o, el color del pelo y las manchas, fueron inicialmente confundidos con la supuesta nueva especie. La diferencia es que los h\u00edbridos ten\u00edan m\u00e1s cromosomas: 46, el promedio de cromosomas de los padres.<\/p>\n<p>A\u00fan no era suficiente. Duarte consigui\u00f3 una prueba m\u00e1s fuerte el 15 de junio del a\u00f1o pasado: junto a su equipo de tres bi\u00f3logos y veterinarios captur\u00f3, tras a\u00f1os de b\u00fasqueda, un ejemplar de la nueva especie que viv\u00eda libremente en el Parque Estadual de Intervales, una reserva de Bosque Atl\u00e1ntico en el sudoeste del estado. Es notable que se descubra ahora una nueva especie de mam\u00edfero de ese porte, especialmente por ser en el estado brasile\u00f1o m\u00e1s populoso y con el paisaje natural ya muy modificado por las ciudades, la agricultura y las tierras de pastoreo. Recientemente, una expedici\u00f3n encontr\u00f3 nuevas especies de roedores, solo que en el este de Tocantins, un \u00e1rea poco estudiada. No obstante, el equipo de Duarte sab\u00eda en qu\u00e9 terreno estaba adentr\u00e1ndose: ser\u00eda necesario reunir m\u00e1s pruebas.<\/p>\n<p><strong>Las dificultades<br \/>\n<\/strong>El primer inconveniente: los c\u00e9rvidos del g\u00e9nero\u00a0<em>Mazama<\/em>, al cual los venados de monte y los boror\u00f3s pertenecen, viven en montes cerrados y son extremadamente ariscos. Por eso no existe a\u00fan una estimativa de las respectivas poblaciones, como si la hay para los c\u00e9rvidos m\u00e1s conocidos. Brasil cuenta con alrededor de 130 mil ejemplares del venado del campo o venado de las pampas\u00a0<em>(Ozotocerus bezoarticus)<\/em> y 40 mil del ciervo de los pantanos\u00a0<em>(Blastocerus dichotomus)<\/em>. Ambos viven en \u00e1reas abiertas &#8211; de la sabana o en las planicies &#8211; y puedenser contados y estudiados por medio de vuelos rasantes.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la comparaci\u00f3n cariot\u00edpica a\u00fan no es un m\u00e9todo aceptado un\u00e1nimemente. Es una prueba muy usada para diferenciar animales muy semejantes morfol\u00f3gicamente, sobre todo reptiles, roedores y, m\u00e1s recientemente, primates como los monos de la noche. Propuesto por el naturalista sueco Lineu &#8211; Carl Von Linn\u00e9 (1707-1778) -, el m\u00e9todo de clasificaci\u00f3n (o taxonom\u00eda) m\u00e1s adoptado considera las caracter\u00edsticas externas (morfolog\u00eda). Duarte ve limitaciones en dicho m\u00e9todo, que diferencia las especies por sus caracteres f\u00edsicos, como la forma y el tama\u00f1o de las patas y el tipo de pelo, entre otros. &#8220;En el g\u00e9nero\u00a0<em>Mazama<\/em>, las diferencias morfol\u00f3gicas son sutiles frente a las cariot\u00edpicas&#8221;, dice. Un venado colorado adulto pesa cerca de 30 kilogramos (kg.) y un boror\u00f3 de S\u00e3o Paulo alrededor de 25 kg., aunque ambos tengan las mismas manchas y el misma color de pelo, mientras que la corzuela enana pesa entre 13 y 15 kg. y no tiene manchas.<\/p>\n<p><strong>Fusi\u00f3n cromos\u00f3mica<br \/>\n<\/strong>La hip\u00f3tesis de Duarte para las diferencias cariot\u00edpicas en el g\u00e9nero\u00a0<em>Mazama<\/em> es la fusi\u00f3n de cromosomas. As\u00ed, la guazuncha o corzuela parda\u00a0<em>(Mazama gouazoubira)<\/em> mantuvo el cariotipo ancestral, de 70 cromosomas, todos peque\u00f1os y con el nudo de la X en la punta. Pero el boror\u00f3 de S\u00e3o Paulo ser\u00eda la versi\u00f3n m\u00e1s compacta, con la mayor reducci\u00f3n del n\u00famero de cromosomas. Para Duarte, cariotipos con cromosomas mayores y menos numerosos son m\u00e1s estables y reducen la posibilidad de combinaciones que lleven a enfermedades y p\u00e9rdida de individuos. El caso m\u00e1s sorprendente de fusi\u00f3n cromos\u00f3mica se da en un g\u00e9nero de c\u00e9rvido de Asia, el munt\u00edaco (muntjac), que vive en las regiones de vegetaci\u00f3n rastrera que van de Malasia al Himalaya. Una especie de 46 cromosomas, el\u00a0<em>Muntjacus reevesi<\/em>, es absolutamente igual exteriormente a otra de apenas seis cromosomas (en la hembra), el\u00a0<em>Muntjacus muntiac<\/em>. Se conocen los mecanismos por los cuales los cromosomas de la primera especie se fundieron para llegar a la segunda sin perder informaci\u00f3n gen\u00e9tica. Cada fusi\u00f3n, se estima, puede demorar cerca de 300 a\u00f1os para fijarse permanentemente en una poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una especie puede tambi\u00e9n surgir por diferenciaci\u00f3n g\u00e9nica &#8211; mutaciones -, mientras el cariotipo se mantiene estable. V\u00e9ase el caso del ciervo de los pantanos y del venado de las pampas, totalmente distintos, pero cuyos cariotipos difieren solamente en un par cromos\u00f3mico: el ciervo de los pantanos tiene 66 cromosomas y pesa entre 100 y 150 kg., mientras que el venado de las pampas, de otro g\u00e9nero, tiene los mismos cromosomas m\u00e1s dos y raramente pasa de los 40 kg. En julio, Duarte pretende retornar a Intervales para estudiar mejor los h\u00e1bitos del boror\u00f3 de S\u00e3o Paulo. Su sue\u00f1o es obtener ejemplares por donaci\u00f3n de personas que los cr\u00eden en cautiverio -pues est\u00e1 prohibido retirar animales de las reservas &#8211; e iniciar un programa de conservaci\u00f3n en cautiverio. Podr\u00e1 entonces enriquecer las evidencias del potencial reproductor y llegar a la comprobaci\u00f3n definitiva, obteniendo cr\u00edas f\u00e9rtiles de ejemplares de la especie y est\u00e9riles del cruzamiento con otras.<\/p>\n<p><strong>Material congelado<br \/>\n<\/strong>Atento al futuro, Duarte mantiene en nitr\u00f3geno l\u00edquido 150 muestras de semen de dos machos, que pueden hacer posible la reproducci\u00f3n asistida: &#8220;Las caracter\u00edsticas de ese material, analizadas seg\u00fan su morfolog\u00eda y la motilidad de los espermatozoides, son excelentes&#8221;, dice. En el laboratorio, Duarte guarda tambi\u00e9n muestras de sangre y de piel de los 850 c\u00e9rvidos, un material que podr\u00e1 ser valioso en investigaciones de clonaci\u00f3n, ya que son c\u00e9lulas diploides (con o material gen\u00e9tico del padre y de la madre).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tanto traj\u00edn para localizar y capturar animales, el equipo de la Unesp trabaja tambi\u00e9n con las heces, un material poco valorizado a\u00fan, pero que se ha mostrado como una rica fuente de informaciones biol\u00f3gicas. &#8220;Con las heces&#8221; &#8211; subraya Duarte &#8211; &#8220;podemos evaluar a los animales gen\u00e9tica, endocrinol\u00f3gica, sanitaria y nutricionalmente, y sin tocarlos&#8221;.<\/p>\n<p>Estudiando la materia fecal de los c\u00e9rvidos, el grupo de la Unesp constat\u00f3 de qu\u00e9 manera los niveles de testosterona (hormona masculina) determinan el desarrollo sexual. &#8220;Cuando el nivel de testosterona est\u00e1 bajo, los cuernos del venado de las pampas caen&#8221;, dice el investigador. &#8220;Cuando est\u00e1 alto, los cuernos crecen y los machos est\u00e1n preparados para luchar y disputarse a las hembras&#8221;. C\u00e9lulas vegetales excretadas por las heces pueden indicar la composici\u00f3n de la dieta, del mismo modo que la presencia de microorganismos permite evaluar el estado de salud.<\/p>\n<p>Pero ocurre algo lamentable: todos los ejemplares de la nueva especie que Duarte estudi\u00f3 ya han muerto. &#8220;Por lo que yo s\u00e9, ning\u00fan zool\u00f3gico de S\u00e3o Paulo ha recibido ejemplares de esta especie desde 1992&#8221;, comenta. La dificultad para encontrar ejemplares se ve incrementada por la constataci\u00f3n de que el nuevo boror\u00f3 debe ser tratado como una especie muy rara y que est\u00e1 amenazada de extinci\u00f3n, incluso porque vive en un \u00e1rea restricta del Bosque Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSiete venado colorados?<br \/>\n<\/strong>El estudio de los cariotipos, apuesta Duarte, puede resultar en nuevos descubrimientos, una vez eliminadas las posibilidades de variaci\u00f3n en la misma especie. Duarte sostiene que pueden existir siete especies de venado colorado. &#8220;Ya encontramos algunas diferencias cariot\u00edpicas entre las poblaciones de la Cuenca del Paran\u00e1, de Rondonia, de Acre, del centro de Amazonas, del norte de Amazonas y de Par\u00e1&#8221;, informa. El peligro entonces aumenta tambi\u00e9n para especies como \u00e9sta, cuyas poblaciones parec\u00edan suficientemente grandes como para asegurar su preservaci\u00f3n. Seg\u00fan el investigador, una probable especie nueva de venado colorado vive exclusivamente en el Parque Nacional de Igua\u00e7\u00fa, en la frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay.<\/p>\n<p><strong><em>Preparando la emboscada<br \/>\n<\/em><\/strong>Para encontrar uno o m\u00e1s animales y caracterizar la existencia de una nueva especie de c\u00e9rvido, los investigadores de la Unesp prepararon cebos (se\u00f1uelos) con frutas y pasta de man\u00ed y los esparcieron por el Parque Estadual de Intervales, en donde exist\u00edan los mayores indicios de existencia de la especie. Aparecieron antas o tapires (<em>Tapirus terrestris<\/em>), pacas (majaz, <em>Agouti paca<\/em>) y hurones (<em>Eyra barbara<\/em>), animales con su caracter\u00edstico cuerpo alargado. Pero de venados, nada.<\/p>\n<p>Otro intento: atraerlos con orina y excrementos de animales en cautiverio. Tampoco funcion\u00f3. Intentaron tambi\u00e9n con pedazos de madera con secreciones de las gl\u00e1ndulas de la base de los cuernos o con secreci\u00f3n vaginal. Nada.<\/p>\n<p>Con el tiempo, los investigadores encontraron senderos con huellas de venados. Entonces, por medio de trampas fotogr\u00e1ficas, descubrieron que estos animales se alimentan con los frutos del <em>ara\u00e7\u00e1-do-campo<\/em> (manzana de agua, <em>Eugenia sp.<\/em>). Regresaron meses despu\u00e9s y se instalaron en lo alto de los \u00e1rboles por cinco noches seguidas, con un arma llamada <em>netgun<\/em>, que dispara una red. \u201cNo es f\u00e1cil pasar la noche en lo alto de un \u00e1rbol, sin conversar, ni beber o comer nada, y un fr\u00edo de dos grados\u201d, reconoce Duarte. Pero tampoco tuvo \u00e9xito.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, imaginaron que el olor humano pod\u00eda ser la causa que ahuyentase a los animales, ya naturalmente hoscos. Entonces se valieron un recurso extremo: impregnaron sus ropas con heces y orina de los animales en cautiverio. Pero fue in\u00fatil.<\/p>\n<p>Tiempo despu\u00e9s, empezaron a cerrar con cercas de bamb\u00fa el sendero por donde el animal pasaba, formando un corral donde \u00e9ste pudiera ser apresado durante sus paseos por el monte. Entonces: \u00a1aleluya! Lograron capturar un macho de 24 kg., con las caracter\u00edsticas de la nueva especie. Le pusieron un radiocollar y lo monitorearon durante semanas. Constataron c\u00f3mo el animal es arisco: solo sale de los escondrijos por las noches y en sus caminatas intercala trechos de riachos, cosa de no dejar pistas de olor, que atraen a los predadores. \u201cEs un especialista en huida\u201d, reconoce Duarte.<\/p>\n<p>El final fue desolador: dos meses despu\u00e9s, encontraron al animal muerto. Hab\u00eda sido devorado parcialmente por un puma (<em>Puma concolor<\/em>), que fue identificado por sus huellas.<\/p>\n<p><strong>LOS PROYECTOS<\/strong><br \/>\nEstudio Biol\u00f3gico de la Especie Mazama bororo en el Estado de S\u00e3o Paulo y Monitoreo de la Actividad Reproductora Anual de los Machos de Venado de las Pampas (<em>Ozotoceros bezoarticus<\/em>) en Libertad<br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nL\u00ednea regular de auxilio a la investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordenador<\/strong><br \/>\nJos\u00e9 Maur\u00edcio Barbanti Duarte &#8211; Unesp de Jaboticabal<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 14.306,00 m\u00e1s US$ 18.730,00 y R$ 22.764,46 m\u00e1s US$ 3.749,50<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El m\u00e9todo de diferenciaci\u00f3n cromos\u00f3mica permiti\u00f3 identificar en el Bosque Atl\u00e1ntico del sur de S\u00e3o Paulo un tipo brasile\u00f1o de c\u00e9rvido desconocido hasta ahora, pero ya amenazado de extinci\u00f3n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-73039","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73039","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73039"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73039\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73039"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73039"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73039"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73039"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}