{"id":73042,"date":"2001-06-01T10:40:00","date_gmt":"2001-06-01T13:40:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/06\/01\/una-compania-indeseable\/"},"modified":"2015-07-21T15:53:21","modified_gmt":"2015-07-21T18:53:21","slug":"una-compania-indeseable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-compania-indeseable\/","title":{"rendered":"Una compa\u00f1\u00eda indeseable"},"content":{"rendered":"<p>Un estudio entre brasile\u00f1os que no se encuentran en tratamiento cl\u00ednico revel\u00f3 un alto \u00edndice de dolor cr\u00f3nico, similar al de pa\u00edses altamente industrializados. &#8220;Los resultados demuestran la magnitud del dolor cr\u00f3nico entre nosotros y confirman que se trata de un problema de salud p\u00fablica&#8221;, dice la profesora Cibele de Mattos Pimenta, coordinadora de dicho trabajo. Entre los adultos, el dolor de cabeza es m\u00e1s frecuente entre las mujeres, el dolor p\u00e9lvico entre los m\u00e1s j\u00f3venes y el lumbar entre las personas de estratos socioecon\u00f3micos inferiores.<\/p>\n<p>La investigadora define al dolor cr\u00f3nico -siguiendo el patr\u00f3n de estudios internacionales- como aquel que persiste durante m\u00e1s de seis meses en uno o m\u00e1s lugares del cuerpo y puede ser continuo o recurrente (se va y vuelve). Es diferente del dolor agudo, producto de lesiones traum\u00e1ticas o procesos patol\u00f3gico agudos y que persiste hasta la cura. &#8220;Ni\u00f1os, adultos o ancianos portadores de dolor cr\u00f3nico&#8221;, afirma Cibele, &#8220;ven sus actividades y su vida profesional comprometidas, y generalmente sufren p\u00e9rdidas significativas en su calidad de vida, su bienestar y su felicidad personal&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Un mal de esta \u00e9poca<br \/>\n<\/strong>Pero \u00bfcu\u00e1les ser\u00edan las causas de los altos \u00edndices dolor cr\u00f3nico? Aunque la investigaci\u00f3n no toca en esta cuesti\u00f3n, Cibele dice: &#8220;Existe una hip\u00f3tesis que indica que las causas est\u00e1n relacionadas con el propio estilo de vida moderno, con el sedentarismo y el estr\u00e9s, y con una mayor intolerancia al dolor. Sin embargo, es un problema que puede y debe ser prevenido con medidas que mejoren la calidad de los ambientes de trabajo y un buen planeamiento de los servicios de salud, destin\u00e1ndolos a su prevenci\u00f3n y atenci\u00f3n terap\u00e9utica, y con la definici\u00f3n de pol\u00edticas b\u00e1sicas de salud p\u00fablica&#8221;.<\/p>\n<p>En Estados Unidos, el informe\u00a0<em>Nuprin Pain Report<\/em>, publicado en 1986 en el\u00a0<em>The Clinical Journal of Pain<\/em>, estim\u00f3 la p\u00e9rdida de 500 millones de d\u00edas de trabajo al a\u00f1o debido al dolor cr\u00f3nico, con un costo anual de 40 mil millones de d\u00f3lares. En Europa es la causa m\u00e1s frecuente de limitaci\u00f3n para el trabajo en individuos con menos de 45 a\u00f1os y la segunda causa de las consultas m\u00e9dicas. Seg\u00fan otro estudio, divulgado en 1992 por el\u00a0<em>British Journal of General Practice<\/em>, entre el 25% y el 30% de la poblaci\u00f3n de los pa\u00edses industrializados presenta dolor cr\u00f3nico, calificado actualmente como el mayor problema de salud p\u00fablica.<\/p>\n<p>Pimenta, profesora de la Escuela de Enfermer\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (EE-USP), trabaj\u00f3 con investigadoras de la Universidad Estadual de Londrina (UEL) y del posgrado de la EE-USP. Para evitar distorsiones, solo fueron incluidas personas no sometidas en la ocasi\u00f3n a tratamiento contra el dolor ni vinculadas a los servicios de la red p\u00fablica de salud. La investigaci\u00f3n abarc\u00f3 a 1.871 habitantes de Londrina (Paran\u00e1), una ciudad considerada adecuada para la obtenci\u00f3n de muestras representativas. El dolor cr\u00f3nico fue hallado en el 28,75% de los 915 ni\u00f1os de entre 7 y 14 a\u00f1os, de los cuales el 55,51% dijo que \u00e9ste perjudicaba la frecuencia escolar y el 63,12% la concentraci\u00f3n. Entre los 505 adultos entrevistados, con edades que oscilaban entre los 18 y los 60 a\u00f1os, el 61,38% padec\u00eda el problema y la mayor\u00eda no faltaba al trabajo por eso, pero su desempe\u00f1o iba en detrimento. En el grupo de los ancianos (451 entrevistados, con edades entre 60 y 85 a\u00f1os), el 51,4% ten\u00eda dolor cr\u00f3nicoyel11,5% en m\u00e1s de un lugar.<\/p>\n<p><strong>Dolor aprendido<br \/>\n<\/strong>La investigaci\u00f3n arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que es raro que un ni\u00f1o reciba tratamiento preventivo para el dolor de cabeza, el m\u00e1s frecuente. Ni\u00f1os de familias en las cuales alguien tiene dolor cr\u00f3nica son m\u00e1s propensos, incluso con coincidencia en la localizaci\u00f3n del dolor. Segundo Pimenta, esa constataci\u00f3n lleva a la hip\u00f3tesis de que ellos &#8220;aprenden a sentir dolor&#8221; y repiten los comportamientos. El estudio sugiere tambi\u00e9n la influencia del modo de tratar al ni\u00f1o quisquilloso con medicaci\u00f3n, mayor atenci\u00f3n y permiso para faltar a la escuela. Tambi\u00e9n se considera la existencia de factores gen\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Los chicos investigados iban a escuelas p\u00fablicas y particulares de Londrina, en donde hay un alto \u00edndice de inserci\u00f3n escolar: del 95%. Ellos asociaron el dolor de cabeza al nerviosismo y a la agitaci\u00f3n, el dolor abdominal a la alimentaci\u00f3n y el dolor en las piernas a actividades f\u00edsicas. Tambi\u00e9n argumentan que los dolores en las piernas son desencadenados por el sue\u00f1o, en lo podr\u00eda ser llamado como dolor del crecimiento, que suele ocurrir por las noches.<\/p>\n<p><strong>D\u00edas de trabajo perdidos<br \/>\n<\/strong>Los adultos fueron seleccionados entre no docentes de la UEL, con contrato permanente de trabajo. La mayor\u00eda contin\u00faa trabajando aun sintiendo dolor, un dato que, seg\u00fan Cibele, acent\u00faa la importancia de medidas preventivas que mejoren la calidad de vida en el trabajo. Pueden ocasionarse tambi\u00e9n separaciones del trabajo, lo que oneroso para el empleador y para los servicios de salud.<\/p>\n<p>En ese grupo, los sentimientos m\u00e1s asociados al problema fueron la irritaci\u00f3n, el des\u00e1nimo y la voluntad de aislarse. En el d\u00eda a d\u00eda, el dolor perjudica m\u00e1s al humor y al sue\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>Ancianos l\u00facidos<br \/>\n<\/strong>Tambi\u00e9n en el grupo de los m\u00e1s viejos -seleccionados por medio de un pre estudio que evalu\u00f3 sus condiciones mentales-, el dolor cr\u00f3nico aparece predominantemente entre las mujeres. Pimenta sostiene la siguiente hip\u00f3tesis: las mujeres sufren m\u00e1s desatenci\u00f3n a sus quejas de dolor y por eso \u00e9stas tienden a enfatizarlas. Y el sistema hormonal puede influir.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n indic\u00f3 que los familiares y el personal de salud suelen desvalorizar el dolor de los ancianos, considerado &#8220;normal en la edad avanzada&#8221;, cosa que, para Cibele, parece ser un dato cultural. El propio anciano, en general, se siente &#8220;un peso&#8221; y tiene menos acceso a los servicios de salud que las otras personas. En los tres grupos, casi no aparecieron relaciones entre el dolor recurrente y el sexo, la franja de edad, la clase social y la escolaridad del jefe de familia. Con todo, el dolor abdominal incidi\u00f3 menos en la franja de entre 13 y 14 a\u00f1os y el dolor recurrente en las extremidades surgi\u00f3 menos en las franjas socioecon\u00f3micas D y E y en donde los jefes de familia ten\u00edan poca o nula escolaridad.<\/p>\n<p>Tanto ni\u00f1os como adultos y ancianos crean sus propias ideas sobre las causas del dolor: uno de cada cuatro ancianos, por ejemplo, asoci\u00f3 el dolor de espalda a los movimientos para bajar, elevar o torsionar el tronco. Pero a\u00fan no surg\u00eda un cuadro completo sobre las dimensiones y el impacto de este problema, que hace que las personas cancelen viajes y vivan d\u00edas seguidos de agon\u00eda.<\/p>\n<p><strong><em>Un sufrimiento incesante<br \/>\n<\/em><\/strong><em>El dolor nuestro de cada d\u00eda, desde la infancia hasta la vejez<\/em><\/p>\n<p><strong>Ni\u00f1os<br \/>\n<\/strong>&#8211; El dolor cr\u00f3nico se manifest\u00f3 en un 28,75% de los 915 entrevistados, m\u00e1s en las chicas (31,5%) que en los chicos (25,9%).<br \/>\n&#8211; Es m\u00e1s frecuente en la cabeza (15,96%), abdomen (6,78%), extremidades inferiores (6,99%), espalda (1,97%) y t\u00f3rax (0,76%).<br \/>\n&#8211; Es casi tan com\u00fan en la franja que va de los 10 a los 12 a\u00f1os (30,67%) como en la de 7 a 9 (30,42%), y menos frecuente en la franja entre 13 y 14 a\u00f1os (24,44%).<br \/>\n&#8211; Aparece toda las semanas en el 70% de los ni\u00f1os y suele durar m\u00e1s de una hora en el 60% de los casos.\u00a0Perjudica bastante la pr\u00e1ctica de deportes (74,9%), los juegos (63%) y los paseos (58%); pero muy poco el sue\u00f1o y el uso de videojuegos.<\/p>\n<p><strong>Adultos<br \/>\n<\/strong>&#8211; La mayor\u00eda (61,38%) de los 505 entrevistados relata que convive con el dolor cr\u00f3nico, que es m\u00e1s frecuente entre los que trabajan en servicios b\u00e1sicos (76,08%) y menos entre los que ejercen cargos de jefatura y coordinaci\u00f3n (37%).<br \/>\n&#8211; En este grupo, afecta el rostro y la boca (26,73%), la regi\u00f3n lumbar, el sacro y coxis (19,40%), las extremidades inferiores (13,26%), los hombros y las extremidades superiores (8,11%), el abdomen (7,52%), la regi\u00f3n p\u00e9lvica (3,76%), la regi\u00f3n cervical (3,56%), la regi\u00f3n tor\u00e1cica (2,17%) o es generalizado (0,79%).<br \/>\n&#8211; Para controlar el dolor, el 60,74% de los entrevistados se automedicay tan solo un 11,8% va al m\u00e9dico.<\/p>\n<p><strong>Ancianos<br \/>\n<\/strong>&#8211; Poco m\u00e1s de la mitad (51,44%) padece dolor cr\u00f3nico en por lo menos un lugar del cuerpo. Es m\u00e1s frecuente en las mujeres (57,23%) que en los hombres (48,28%).<br \/>\n&#8211; El dolor en las piernas es diario en el 42,7% de los ancianos y el 31,63% se queja de dolor diario tambi\u00e9n en la regi\u00f3n dorsal.<br \/>\n&#8211; Los entrevistados asocian el dolor cr\u00f3nico a sentimientos de tristeza y depresi\u00f3n (28,33%) o ansiedad y nerviosismo (28,87%).<br \/>\n&#8211; Los aspectos de la vida m\u00e1s afectados son el sue\u00f1o (40%), el humor (39,07%), el esparcimiento (36,74%), el apetito (20,93%), la actividad sexual (18,14%), la vida familiar (16,28%) y la vida profesional (10,23%).<\/p>\n<p><strong>EL PROYECTO<br \/>\n<\/strong>Dolor Cr\u00f3nico en Ni\u00f1os, Adultos y Ancianos: Preponderancia, Caracterizaci\u00f3n e Impacto en la Vida Diaria<br \/>\n<strong>Modalidad<br \/>\n<\/strong>L\u00ednea regular de auxilio a la investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinadora<br \/>\n<\/strong>Cibele Andrucioli de Mattos Pimenta &#8211; Escuela de Enfermer\u00eda de la USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>R$ 55.100,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio realizado con ni\u00f1os, adultos y ancianos revela altos \u00edndices de dolor cr\u00f3nico","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-73042","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73042","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73042"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73042\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73042"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73042"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73042"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73042"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}