{"id":73047,"date":"2001-06-01T11:10:00","date_gmt":"2001-06-01T14:10:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/06\/01\/este-campeonato-es-nuestro\/"},"modified":"2015-07-21T15:53:37","modified_gmt":"2015-07-21T18:53:37","slug":"este-campeonato-es-nuestro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/este-campeonato-es-nuestro\/","title":{"rendered":"Este campeonato es nuestro"},"content":{"rendered":"<p>Brasil, uno pa\u00eds que se vanagloria por no tener volcanes activos, no estar en la ruta de los huracanes ni ser blanco de grandes terremotos, tiene sin embargo un problema que se abate con una frecuencia devastadora: los rayos, sobre todo entre diciembre y marzo, cuando llueve intensamente en el sur y en el sudeste. La incidencia de descargas el\u00e9ctricas en el pa\u00eds asusta: estimada en 100 millones por a\u00f1o, es la mayor del mundo. La estimaci\u00f3n, precaria e indirecta, utiliza \u00edndices basados en el n\u00famero de d\u00edas de tempestades en una regi\u00f3n: el llamado \u00edndice cer\u00e1unico. Con base en \u00e9ste, un c\u00e1lculo provee la probable incidencia de rayos en la zona.<\/p>\n<p>En el estado de S\u00e3o Paulo, el verano pasado suministr\u00f3 un buen material. Un estudio del Grupo de Electricidad Atmosf\u00e9rica (Elat) del Inpe revel\u00f3 que, en las tres regiones investigadas en el marco del proyecto\u00a0<em>Sidres<\/em>, el n\u00famero medio de descargas fue tres veces mayor (105 mil) en el verano 2000\/2001 que en el anterior (34 mil). &#8220;Lo interesante es que ese aumento no se dio de manera uniforme en el estado, sino concentrado en las regiones metropolitanas&#8221;, revela Osmar Pinto J\u00fanior, coordinador del Elat, quien trabaja con apoyo de la FAPESP y del Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq). Motivado por noticias pr\u00e1cticamente semanales de muertes por rayos en ciudades desde el inicio del a\u00f1o, el trabajo se vali\u00f3 de datos del sistema de detecci\u00f3n que cubre el sudeste. Pinto J\u00fanior cree que la muestra refleja la realidad del estado, aunque no abarque todo el territorio paulista.<\/p>\n<p>Al fin y al cabo, son registros de tres grandes regiones metropolitanas &#8211; Vale do Para\u00edba, S\u00e3o Paulo y Campinas -, que corresponden a alrededor del 50% del territorio. En las tres regiones, el n\u00famero de rayos aument\u00f3, sobre todo en el Vale do Para\u00edba, cinco veces m\u00e1s en el verano 2000\/2001 que en el anterior (50 mil rayos frente a 10 mil) y en el Gran S\u00e3o Paulo, donde la incidencia casi se triplic\u00f3 (40 mil contra 15 mil). En el \u00e1rea metropolitana de Campinas, el aumento fue bastante menor: 15 mil descargas en el \u00faltimo verano frente a 9 mil del anterior. \u00bfPor qu\u00e9 el n\u00famero de rayos aument\u00f3 en el estado? No existe una respuesta definitiva, pero el especialista sospecha que el villano se esconda tras el aumento de la temperatura media de este verano, cerca de 4 grados m\u00e1s que la del anterior.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis tiene asidero, pues se basa en el hecho de que las regiones tropicales sufren m\u00e1s tempestades &#8211; y m\u00e1s rel\u00e1mpagos &#8211; que las templadas. Es simple: all\u00ed donde la temperatura es m\u00e1s alta, hay una mayor evaporaci\u00f3n de agua, materia prima para la formaci\u00f3n de nubes, entre ellas los c\u00famulonimbos, que son las f\u00e1bricas de tempestades y rayos. Por eso Pinto J\u00fanior cree que el calor extra del verano pasado es la principal causa del aumento de los rayos. Este verano m\u00e1s caluroso puede ser producto del fen\u00f3meno <em>La Ni\u00f1a<\/em>, que enfr\u00eda las aguas superficiales del Pac\u00edfico Sur y repercute en el clima de casi todo el planeta. &#8220;Tambi\u00e9n puede estar ligado al aumento de la temperatura del Atl\u00e1ntico. Pero en ese caso, a\u00fan no disponemos de datos como para justificar tal asociaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Otro hallazgo que impresion\u00f3: el aumento de rayos no fue uniforme en las regiones investigadas: se concentr\u00f3 en las zonas m\u00e1s urbanizadas, m\u00e1s calurosas &#8211; debido al efecto de las islas de calor &#8211; y con alta ocupaci\u00f3n del suelo, mientras que tuvo una presencia m\u00e1s discreta en las porciones rurales, que son menos industrializadas y m\u00e1s fr\u00edas. As\u00ed, los lugares con m\u00e1s rayos en el Gran S\u00e3o Paulo fueron justamente los m\u00e1s calurosos y ocupados: b\u00e1sicamente las zonas centro, norte y este de la Capital y las \u00e1reas densamente ocupadas de los l\u00edmites con el ABC y Osasco. Tambi\u00e9n en las regiones de Campinas y el Vale do Para\u00edba, las \u00e1reas m\u00e1s afectadas son las de la grandes ciudades: Campinas, S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos y Jacare\u00ed.<\/p>\n<p>Si un verano muy caluroso provoca m\u00e1s rayos, \u00bfexiste entonces una tendencia a que gran parte de esos rel\u00e1mpagos extras se dirijan justamente hacia los puntos m\u00e1s c\u00e1lidos de este ambiente ya recalentado, es decir, hacia las grandes ciudades? &#8220;Es posible, pero no se puede afirmarlo. Esa teor\u00eda, basada en lo que ocurri\u00f3 en el \u00faltimo verano en S\u00e3o Paulo, adolece de un problema: solo parece tener alg\u00fan sentido justamente para explicar lo que pas\u00f3 durante ese per\u00edodo espec\u00edfico&#8221;. Pinto J\u00fanior recuerda que, en los dos veranos anteriores, la correlaci\u00f3n entre rayos y regiones metropolitanas no fue tan clara. &#8220;Parece que hay otros factores en juego. Es posible que esa correlaci\u00f3n sea verdadera, pero solo tiene sentido en a\u00f1os con veranos extremadamente calurosos&#8221;. En aquellos m\u00e1s tenues, no habr\u00eda una relaci\u00f3n tan directa.<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s estudios<br \/>\n<\/strong>La cuesti\u00f3n requiere estudios largos, sobre grandes series hist\u00f3ricas. &#8220;La calidad de los datos sobre los rel\u00e1mpagos solo se torn\u00f3 plenamente confiable a partir de 1998. No podemos usar material m\u00e1s antiguo.&#8221; Si bien el calor en exceso contin\u00faa siendo el principal sospechoso, Pinto J\u00fanior no descarta la hip\u00f3tesis de que otros factores influyan en las grandes ciudades, como la contaminaci\u00f3n del aire, aunque nada de eso tenga comprobaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>En los que va del a\u00f1o, hasta mediados de mayo, se registraron 56 muertes por rayos en el Brasil, 22 de ellas en el estado de S\u00e3o Paulo. &#8220;A menos que haya un cambio significativo, la estimaci\u00f3n indica que 120 brasile\u00f1os podr\u00edan morir por descargas el\u00e9ctricas este a\u00f1o. Es nuestra media hist\u00f3rica&#8221;, dice Pinto Junior, autor del libro <em>Tempestades e Rel\u00e2mpagos no Brasil<\/em>. En 1996, hubo incluso m\u00e1s v\u00edctimas fatales: cerca de 150.<\/p>\n<p>Para Pinto J\u00fanior, el miedo a los rayos creci\u00f3 porque muchas v\u00edctimas estaban en las grandes ciudades, donde la incidencia aument\u00f3. &#8220;Tan solo en la ciudad de S\u00e3o Paulo, hubo cinco muertes en enero. L\u00f3gicamente, eso llama m\u00e1s la atenci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n que si se hubiera producido el mismo n\u00famero de v\u00edctimas fatales en \u00e1reas remotas del interior del pa\u00eds. La muerte en un centro urbano es lo que realmente shockea a las personas.&#8221;<\/p>\n<p><strong><em>La g\u00e9nesis del &#8220;castigo de los dioses&#8221;<br \/>\n<\/em><\/strong>La humanidad siempre busc\u00f3 una explicaci\u00f3n para los rayos. Pueblos antiguos como los griegos y los vikingos, as\u00ed como los primeros seguidores del budismo, cre\u00edan que el rayo era un arma de los dioses para castigar a los humanos. En la segunda mitad del siglo XVIII, el norteamericano Benjamin Franklin mostr\u00f3 que los rayos son fen\u00f3menos de naturaleza el\u00e9ctrica. Es sabido que los volcanes en acci\u00f3n, las tempestades de nieve o polvo y las explosiones termonucleares pueden provocar rel\u00e1mpagos. Pero la gran mayor\u00eda de ellos surge de nubes de tempestad el\u00e9ctrica, nubes del tipo c\u00famulonimbos, que funcionan como una hidroel\u00e9ctrica planeando a alrededor de 5 kil\u00f3metros de altura y con una extensi\u00f3n vertical de entre 7 y 13 kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>Formadas por peque\u00f1as gotas de agua, cristales de hielo y part\u00edculas de polvo de tama\u00f1os diversos, estas nubes se cargan el\u00e9ctricamente debido a colisiones internas resultantes de las fuertes corrientes de aire ascendientes y descendientes. Se cree que las part\u00edculas de menor tama\u00f1o adquieren una carga positiva y las mayores, una carga negativa. La gravedad y las corrientes de aire hacen que esas cargas se separen, creando un polo positivo en el la cima de la nube y uno negativo en la base. &#8220;La nube entonces se parece a una pila, que tambi\u00e9n tiene esa disposici\u00f3n el\u00e9ctrica&#8221;, dice Odim Mendes J\u00fanior.<\/p>\n<p>De esa forma est\u00e1n dadas las condiciones para que un desequilibrio genere un rayo en menos de 1\/50 de segundo. M\u00e1s de dos tercios de los rayos que tocan el suelo nacen en la base de las nubes, en el polo negativo. All\u00ed, los campos el\u00e9ctricos intensos rompen el aislamiento el\u00e9ctrico del aire: los electrones acelerados y los fotones ionizan el aire. Al propagarse, el flujo de electrones busca el mejor camino para restablecer el equilibrio el\u00e9ctrico, muchas veces desarrollando ramificaciones y tortuosidades, hasta alcanzar el punto de la superficie donde se form\u00f3 el polo opuesto (positivo) al que lo origin\u00f3.<\/p>\n<p>Las cargas de polaridad diferente se atraen. Por eso, a 50-100 metros del suelo, el flujo descendiente negativo hace emerger de la superficie cargada el\u00e9ctricamente el flujo positivo. La juntura de ambos completa el canal, crea la descarga de alta intensidad -en general, de 30.000 amperes- y produce el canal luminoso.<\/p>\n<p>Menos frecuentes, los rayos originados en la cima de las nubes de tempestad salen de una regi\u00f3n de carga positiva. Cuando caen, drenan electrones a lo largo del canal y, al final del trayecto, hacen ascender un flujo de retorno de polaridad negativa.<\/p>\n<p><strong>Luz y sonido<br \/>\n<\/strong>Los rayos son visibles porque la corriente producida por la nube recalienta sumamente e ioniza el aire alrededor del canal, generando un filete de luz. Adem\u00e1s, la expansi\u00f3n abrupta de ese aire muy caliente genera una onda de choque que, al propagarse a diferentes velocidades, produce el sonido t\u00edpico del trueno. Compa\u00f1eros inseparables, el rayo y el trueno son simult\u00e1neos, pero parece que el trueno ocurre despu\u00e9s que el rel\u00e1mpago porque la velocidad de la luz (300 mil kil\u00f3metros por segundo) es mayor que la del sonido (330 metros por segundo). Se calcula que observadores situados a m\u00e1s de 20 kil\u00f3metros de un rayo logran verlo, pero no escuchan el trueno.<\/p>\n<p>Existen dos grupos de rayos: los que se restringen a la atm\u00f3sfera, m\u00e1s numerosos, y los que alcanzan la superficie. En el primer grupo se ubican los rayos Intranubes, que surgen en un c\u00famulonimbus y despejan la descarga dentro del mismo; los Internubes, que salen de una y llegan a otra; y los que arrojan la carga al aire, hacia los lados y hacia arriba. En el segundo grupo est\u00e1n los rayos Nube a Tierra, responsables por el 99% de los casos que llegan a la superficie, y los Tierra a Nube, con sentido inverso y n\u00famero bastante menor.En t\u00e9rminos de polaridad, los rayos pueden tener carga negativa -m\u00e1s de dos tercios del total-, positiva, e incluso bipolar (que es poco com\u00fan). Resta documentar a\u00fan los tipos muy raros, como los aparentemente desconectados y con formato casi esf\u00e9rico, llamados Rel\u00e1mpagos en Bola.<\/p>\n<p><strong>EL PROYECTO<br \/>\n<\/strong>Sistema de Detecci\u00f3n de Rayos del Estado de S\u00e3o Paulo (Sidres)<br \/>\n<strong>Modalidad<br \/>\n<\/strong>L\u00ednea regular de auxilio a la investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinador<br \/>\n<\/strong>Osmar Pinto J\u00fanior &#8211; Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe)<br \/>\n<strong>Inversiones<br \/>\n<\/strong>R$ 35.530,00 y US$ 51.529,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Se ha triplicado el n\u00famero de rayos en brasil, concentrados en las regiones metropolitanas","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-73047","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73047","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73047"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73047\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73047"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73047"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73047"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73047"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}