{"id":73049,"date":"2001-06-01T00:00:00","date_gmt":"2001-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/06\/01\/un-rol-poco-comprendido\/"},"modified":"2016-02-01T15:25:03","modified_gmt":"2016-02-01T17:25:03","slug":"un-rol-poco-comprendido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-rol-poco-comprendido\/","title":{"rendered":"Un rol poco comprendido"},"content":{"rendered":"<p>M\u00e1s de 15 a\u00f1os de democracia no fueron suficientes para que el Congreso Nacional se interese e influya en un tema decisivo para los destinos del pa\u00eds: el papel de las Fuerzas Armadas Brasile\u00f1as. Son pocos los senadores y diputados federales informados sobre las cuestiones militares, y muchos legisladores, al tratar el tema, confunden los conceptos de defensa nacional (protecci\u00f3n del territorio y de los ciudadanos contra amenazas externas) y de seguridad p\u00fablica (combate a la violencia, el crimen y el narcotr\u00e1fico).<\/p>\n<p>Para empeorar este cuadro de apat\u00eda ante los asuntos castrenses por parte del Legislativo federal, el Poder Ejecutivo concentra actualmente sobre s\u00ed todas las decisiones importantes sobre los lineamientos y actividades que deben ser llevadas adelante por el Ej\u00e9rcito, la Marina y la Aeron\u00e1utica. &#8220;La pol\u00edtica nacional en el \u00e1rea militar es un acto aislado del presidente. El Poder Legislativo no es llamado a opinar durante su confecci\u00f3n. En la pr\u00e1ctica, tan solo homologa las propuestas del Ejecutivo&#8221;, afirma el cientista pol\u00edtico Eli\u00e9zer Rizzo de Oliveira, coordinador del N\u00facleo de Estudios Estrat\u00e9gicos de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), autor de las aseveraciones citadas. &#8220;No soy favorable al doble comando de las tropas, pero el Ejecutivo deber\u00eda esforzarse para hacer que el Congreso se convirtiera corresponsable por la pol\u00edtica de Defensa Nacional.&#8221;<\/p>\n<p>Estudioso de la cuesti\u00f3n militar hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas, Oliveira acaba de concluir un proyecto tem\u00e1tico financiado por la FAPESP que radiografi\u00f3 la participaci\u00f3n del Congreso en los destinos de las Fuerzas Armadas desde la restauraci\u00f3n del r\u00e9gimen democr\u00e1tico en el pa\u00eds (presidencia de Jos\u00e9 Sarney, en 1985) hasta el segundo mandato de gobierno de Fernando Henrique Cardoso. De acuerdo con sus cuentas, entre los 513 diputados federales y 81 senadores, hay diez -o a lo sumo 20- legisladores que tiene un buen conocimiento sobre la vida militar.<\/p>\n<p><strong>Matices ideol\u00f3gicos<br \/>\n<\/strong>En la selecta lista de miembros del Congreso con una visi\u00f3n m\u00e1s profunda de las Fuerzas Armadas, Oliveira incluye a diputados de todos los matices ideol\u00f3gicos. A la derecha, con una actuaci\u00f3n de cu\u00f1o eminentemente corporativista, sobresale Jair Bolsonaro (PPB-R\u00edo de janeiro), oficial retirado del Ej\u00e9rcito. En el campo ideol\u00f3gico de centroderecha, otro legislador mencionado es el empresario Luciano Pizzatto (PFL-Paran\u00e1). A la izquierda, las figuras destacadas son Jos\u00e9 Geno\u00edno (PT-S\u00e3o Paulo), que particip\u00f3 en la guerrilla de Araguaia, un movimiento que fue combatido y derrotado por la dictadura militar en la d\u00e9cada del 70, y Aldo Rebelo (PC do B), comunista de larga data. Entre los pol\u00edticos de centroizquierda, el investigador menciona a Yeda Crusius (PSDB-R\u00edo Grande do Sul), Antonio Carlos Pannunzio (PSDB-S\u00e3o Paulo) y Jos\u00e9 Anibal (diputado federal por S\u00e3o Paulo y en la actualidad presidente nacional del PSDB).<\/p>\n<p>Para Oliveira, buena parte de los diputados y senadores mezcla dos conceptos b\u00e1sicos cuando opina sobre el papel de los militares. &#8220;Ellos tienen una percepci\u00f3n peque\u00f1a acerca de lo que significa la defensa nacional y una percepci\u00f3n grande sobre lo que representa seguridad p\u00fablica&#8221;, afirma el investigador. En otras palabras, consideran que las Fuerzas Armadas deben preocuparse m\u00e1s en combatir el crimen (organizado o no) y el tr\u00e1fico de drogas, y velar por la &#8220;ley y el orden&#8221; que en defender al pa\u00eds de un enemigo externo.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar, por lo tanto, que la convocatoria a las Fuerzas Armadas para custodiar ciudades en determinadas situaciones -como durante la Eco-92, la megaconferencia ecol\u00f3gica que reuni\u00f3 a decenas de jefes de Estado en R\u00edo de Janeiro- sea raramente objeto de cr\u00edticas m\u00e1s agudas en el Congreso. &#8220;Esa visi\u00f3n de los parlamentarios es err\u00f3nea. No se debe militarizar la seguridad p\u00fablica.\u00a0Las Fuerzas Armadas pueden dar, como m\u00e1ximo, alguna contribuci\u00f3n en ese sentido&#8221;, afirma Oliveira. Contribuci\u00f3n espor\u00e1dica, como en el caso de la convocatoria de tropas del Ej\u00e9rcito a fin de mayo, para contener una huelga-mot\u00edn de soldados de la Polic\u00eda Militar del estado de Tocantins. A pedido del gobernador del estado, Fernando Henrique Cardoso autoriz\u00f3 el env\u00edo de soldados para controlar el movimiento.<\/p>\n<p>Actualmente, la opci\u00f3n constitucional de llamar a tropas militares para cuidar de asuntos internos es decisi\u00f3n exclusiva del presidente de la Rep\u00fablica, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. El Congreso no necesita ser consultado sobre el tema. &#8220;A mi modo de ver las cosas, la Constituci\u00f3n deber\u00eda implicar al Legislativo en este proceso. El presidente deber\u00eda remitir un pedido de autorizaci\u00f3n al Congreso, como lo har\u00eda si quisiera decretar el Estado de Sitio o el Estado de Defensa&#8221;, opina Oliveira. &#8220;Terminada la intervenci\u00f3n, deber\u00eda prestar cuentas ante los diputados y senadores.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Brecha jur\u00eddica<br \/>\n<\/strong>Si bien no considera que la situaci\u00f3n actual es la ideal, el investigador recuerda que, durante los primeros a\u00f1os de vigencia de la actual Constituci\u00f3n, lleg\u00f3 a ser peligrosamente f\u00e1cil y banal recurrir a los militares para velar por la seguridad p\u00fablica. Entre octubre de 1988 y julio de 1991, intervalo entre la promulgaci\u00f3n de la Carta Magna y la edici\u00f3n de la primera ley complementaria que reglament\u00f3 las cuestiones militares, una brecha jur\u00eddica daba autonom\u00eda total para que cualquier miembro de uno de los tres poderes, a nivel municipal, estadual o federal, convocara a las tropas militares para velar por &#8220;la ley y el orden&#8221;.<\/p>\n<p>Sin tener que pedir autorizaci\u00f3n al presidente de la Rep\u00fablica o rendirle cuentas a nadie, cualquier alcalde, concejal, diputado o juez pod\u00eda llamar a las tropas federales para controlar conflictos. Esto era posible porque la redacci\u00f3n original del art\u00edculo 142 de la Constituci\u00f3n, que versa sobre los militares, era omisa y no hab\u00eda una reglamentaci\u00f3n paraella. Todo lo que estaba escrito era que cualquiera de los poderes constitucionales pod\u00eda recurrir a las tropas federales para garantizar &#8220;la ley y el orden&#8221;. Y nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Trabajando en las brechas de la ley, un juez requiri\u00f3, en noviembre de 1988, el env\u00edo desoldados del Ej\u00e9rcito para controlar una huelga en la Companhia Sider\u00fargica Nacional, en Volta Redonda (R\u00edo de Janeiro). El resultado fue una triste p\u00e1gina de la historia nacional, con tres muertos durante la intervenci\u00f3n. Esa brecha jur\u00eddica se cerr\u00f3 en julio de 1991 con la promulgaci\u00f3n de una ley complementaria. Seg\u00fan esa normativa, solo el presidente de la Rep\u00fablica tiene poder para decidir sobre el empleo de las Fuerzas Armadas, por iniciativa propia o por un pedido realizado por los presidentes del Supremo Tribunal Federal, del Senado o de la C\u00e1mara de Diputados.<\/p>\n<p>\u00bfEl desinter\u00e9s y el desconocimiento de los miembros del Legislativo por la cuesti\u00f3n militar no ser\u00eda una reacci\u00f3n natural de un poder que, durante la dictadura, fue silenciado por las Fuerzas Armadas? Oliveira no se da por satisfecho con este tipo de explicaci\u00f3n. &#8220;En Brasil, falta cultura estrat\u00e9gica en los dirigentes civiles&#8221;, dice. El blanco de la cr\u00edtica no es solamente el Congreso, sino tambi\u00e9n el Ejecutivo. Los presidentes del r\u00e9gimen democr\u00e1tico no le han dado mucha importancia a la elaboraci\u00f3n de una pol\u00edtica militar m\u00e1s detallada. En los contactos con oficiales y dirigentes de pa\u00edses del Cono Sur, el investigador sali\u00f3 con la impresi\u00f3n de que las Fuerzas Armadas brasile\u00f1as tienen una t\u00edmida actuaci\u00f3n en asuntos de pol\u00edtica exterior. &#8220;Nuestros vecinos creen que los militares brasile\u00f1os podr\u00edan ejercer una mayor influencia en el contexto internacional&#8221;, afirma. La discreta participaci\u00f3n de soldados nacionales en misiones de paz patrocinadas por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU) en el extranjero es un s\u00edntoma de esa pol\u00edtica de poca visibilidad.<\/p>\n<p>En medio de las cr\u00edticas a la actuaci\u00f3n del Ejecutivo en la conducci\u00f3n de las Fuerzas Armadas, el investigador menciona una medida positiva: la creaci\u00f3n, hace dos a\u00f1os, del Ministerio de Defensa, con un civil a la cabeza. Con la nueva cartera, los comandantes de las FF.AA. (Armada, Ej\u00e9rcito y Fuerza A\u00e9rea) perdieron el status de ministros y pasaron a reportarse al titular de Defensa, y no directamente al presidente de la Rep\u00fablica. Algo m\u00e1s acorde a una democracia.<\/p>\n<p><em><strong>Sin pudor de ser la polic\u00eda del mundo<br \/>\n<\/strong><\/em>En tanto Brasil todav\u00eda no sabe muy bien cu\u00e1l es el papel de sus Fuerzas Armadas, Estados Unidos lo sabe muy bien y dice, con todas las letras, qu\u00e9 espera de sus soldados y oficiales. EE.UU. concibe a su aparato militar como una especie de polic\u00eda del mundo. Lista para velar, es verdad, por la integridad de su territorio nacional y por la seguridad de sus ciudadanos, pero fundamentalmente en una posici\u00f3n de alerta para defender la enorme gama de intereses de Washington. La Casa Blanca, por ejemplo, se arroga el derecho de hacer o auspiciar guerras con el solo objetivo de garantizarse un mercado consumidor para sus productos o el acceso a fuentes de riqueza y recursos naturales. &#8220;La libertad de comercio forma parte de la pol\u00edtica de defensa de Estados Unidos&#8221;, dice el investigador Eli\u00e9zer Rizzo de Oliveira.<\/p>\n<p>Todo esto es visible en el sitio del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Los informes sobre el funcionamiento de las Fuerzas Armadas estadounidenses explicitan el rol del brazo armado de la mayor potencia terrestre. Su versi\u00f3n 2000 contiene el siguiente trecho: &#8220;Cuando los intereses en juego son vitales -es decir, son de extrema y fundamental importancia para la supervivencia, seguridad y vitalidad de la naci\u00f3n-, Estados Unidos har\u00e1 lo que sea necesario para defenderlos, incluyendo, cuando sea necesario, el uso unilateral de la fuerza militar&#8221;.<\/p>\n<p>Los intereses nacionales vitales incluyen: proteger la soberan\u00eda, el territorio y la poblaci\u00f3n de Estados Unidos; evitar la aparici\u00f3n de coaliciones hostiles regionales o hegem\u00f3nicas; asegurarse el acceso ilimitado a mercados claves, reservas de energ\u00eda y recursos estrat\u00e9gicos; detener, y si es posible, derrotar agresiones contra aliados de los estadounidenses y amigos; y garantizar la libertad de los mares, cielos y espacio, as\u00ed como la seguridad de las l\u00edneas vitales de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el informe de 2001, la posibilidad de hacer una guerra por intereses econ\u00f3micos fue suavizada. El tono amenazador del cuarto inter\u00e9s vital -el acceso a mercados y recursos estrat\u00e9gicos- fue alterado y cedi\u00f3 su lugar a una construcci\u00f3n pol\u00edticamente correcta: &#8220;Proteger el bienestar econ\u00f3mico de la sociedad de Estados Unidos&#8221;. A\u00fan as\u00ed, el nuevo texto no altera la esencia del enunciado anterior: los norteamericanos colocan a sus Fuerzas Armadas al servicio de guerras comerciales. La palabra est\u00e1 ahora con el nuevo presidente de la \u00fanica potencia planetaria, el republicano y conservador George W. Bush.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Fuerzas Armadas y Democracia: El Papel del Poder Legislativo\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1679\/forcas-armadas-e-democracia-o-papel-do-poder-legislativo\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 96\/07499-3<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Eli\u00e9zer Rizzo de Oliveira &#8211; Unicamp;\u00a0<strong>Inversiones\u00a0<\/strong>R$ 25.920,40<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La participaci\u00f3n del Congreso en el destino de las Fuerzas Armadas","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-73049","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73049","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73049"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73049\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73049"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73049"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73049"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73049"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}