{"id":73053,"date":"2001-06-01T00:00:00","date_gmt":"2001-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/06\/01\/las-raices-de-la-cultura-del-fin-del-mundo\/"},"modified":"2016-02-01T16:07:50","modified_gmt":"2016-02-01T18:07:50","slug":"las-raices-de-la-cultura-del-fin-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-raices-de-la-cultura-del-fin-del-mundo\/","title":{"rendered":"Las ra\u00edces de la cultura del fin del mundo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-85220\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/06\/art1347img1.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"125\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/06\/art1347img1.jpg 150w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/06\/art1347img1-120x100.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/>\u00bfEl <em>sert\u00e3o<\/em> va a transformarse en mar o el mar va a transformarse en<em> sert\u00e3o<\/em>? La profesora Maria Cristina Pompa resolvi\u00f3 investigar este misterio en su tesis\u00a0<em>Religi\u00f3n como traducci\u00f3n: misioneros, tup\u00edes y &#8220;tapuias&#8221; en el Brasil Colonial<\/em>, que cont\u00f3 con el apoyo de la FAPESP. En este estudio, Pompa analiz\u00f3 de qu\u00e9 manera, durante el per\u00edodo colonial, se dio la construcci\u00f3n de la cultura del fin del mundo en el <em>sert\u00e3o<\/em> (el semi\u00e1rido brasile\u00f1o), a partir de la dial\u00e9ctica entre la cosmolog\u00eda ind\u00edgena y la pr\u00e9dica misionera. La investigadora not\u00f3 un paralelismo impresionante entre la pr\u00e9dica de los &#8220;beatos&#8221; y &#8220;consejeros&#8221;, a\u00fan activos hasta hace poco tiempo, y la de los misioneros &#8220;itinerantes&#8221;, jesuitas y capuchinhos, que pregonaron en el semi\u00e1rido del r\u00edo San Francisco medio durante los siglos XVII y XVII. &#8220;Los contenidos de esas pr\u00e9dicas estaban marcados por una religiosidad moralizante y penitencial, que se val\u00eda de una espectacularidad barroca, la misma del padre Vieira,&#8221; explica Maria Cristina Pompa.<\/p>\n<p>Para la mayor\u00eda de los autores que trataron este tema, la religi\u00f3n campesina est\u00e1 ligada al &#8220;atraso&#8221; del habitante del <em>sert\u00e3o.<\/em> &#8220;Hablar del <em>sert\u00e3o<\/em> es hablar de su &#8216;misticismo&#8217;, de Pedra Bonita, Canudos o Juazeiro, de las procesiones de los penitentes y del fin del mundo&#8221;, dice. &#8220;No obstante, las manifestaciones &#8216;mesi\u00e1nicas&#8217; del nordeste brasile\u00f1o son incomprensibles fuera del sistema simb\u00f3lico regional, lo que defino como cultura del fin del mundo, en el cual la religiosidad apocal\u00edptica y penitencial es una de las formas de lectura del mundo. Es por medio de ese imaginario que se encuentra la posibilidad de transformar la historia y inaugurar un nuevo mundo de justicia y hermandad&#8221;. Y muchas veces esos movimientos se presentan bajo la forma de una &#8220;guerra santa&#8221; del bien contra la maldad.<\/p>\n<p>Los encuentros sincr\u00e9ticos entre las religiosidades misioneras de los cat\u00f3licos e ind\u00edgenas est\u00e1n presentes desde el inicio de nuestra colonizaci\u00f3n. Maria Cristina Pompa parti\u00f3 del an\u00e1lisis del llamado &#8220;profetismo tup\u00ed-guaran\u00ed&#8221;. Para ella, el profetismo ind\u00edgena no es intr\u00ednseco a la cultura tup\u00ed-guaran\u00ed, m\u00e1s bien es producto del encuentro entre las culturas en Am\u00e9rica, una &#8220;construcci\u00f3n negociada&#8221;. &#8220;Esa negociaci\u00f3n comienza por la propia categor\u00eda de &#8216;profeta&#8217;, utilizada en las fuentes del siglo XVI para indicar a los grandes chamanes tupinamb\u00e1: los cara\u00edbas, como los blancos eran llamados por los ind\u00edgenas. Esto ya muestra el esfuerzo, de un lado y del otro, del encuentro colonial, por &#8216;traducir&#8217; la alteridad en t\u00e9rminos comprensibles al interior de un universo sem\u00e1ntico conocido: el lenguaje religioso es un terreno de mediaci\u00f3n en el cual cada cultura puede encontrar el sentido de la &#8216;diversidad&#8217; de la otra&#8221;, analiza a investigadora.<\/p>\n<p>En su investigaci\u00f3n, Maria Cristina abord\u00f3 la documentaci\u00f3n misionera sobre la evangelizaci\u00f3n de los tapuias (como en el Brasil colonial eran llamados todos los indios no tup\u00edes del interior). En esos registros existen relaciones de aproximaci\u00f3n y alejamiento entre misioneros e indios en las aldeas. &#8220;All\u00ed aparece el esfuerzo de absorci\u00f3n de la alteridad de los blancos y su traducci\u00f3n en termos nativos: personajes m\u00edticos considerados ancestrales de los blancos, mitos cosmog\u00f3nicos &#8216;reinventando&#8217; el G\u00e9nesis b\u00edblico; la flagelaci\u00f3n practicada con entusiasmo por los indios, que ten\u00edan esta pr\u00e1ctica en los rituales de pubertad, y mucho m\u00e1s&#8221;. La documentaci\u00f3n describe la actividad catequizadora en las aldeas, mostrando a veces con crueldad el verdadero &#8220;fin del mundo&#8221; que fue para los indios el encuentro con el Occidente, cat\u00f3lico y colonial.<\/p>\n<p>El mundo hasta entonces mantenido en orden por los mitos y ritos de los tapuias se desmorona en ese encuentro; las ceremonias tradicionales son prohibidas, el casamiento monog\u00e1mico es impuesto y el castigo divino es invocado bajo la forma de la muerte y la enfermedad, como castigo contra las costumbres tradicionales, ahora definidas como &#8220;infames supersticiones&#8221; y &#8220;operadores del mal&#8221;. &#8220;Entre la recusa y la aceptaci\u00f3n, entre la huida para conservar las tradiciones y la elecci\u00f3n de someter sus existencias a un poder extrahumano sentido como mayor (el del Dios cristiano y sus agentes), se da la construcci\u00f3n del catolicismo tapuia, en el cual apenas algunos rituales son escogidos debido a su sentido: las penitencias p\u00fablicas, los rezos para la sequ\u00eda y la viruela y los rituales de la Semana Santa&#8221;, cuenta la profesora.<\/p>\n<p>Su an\u00e1lisis termina, cronol\u00f3gicamente, con la expulsi\u00f3n de los jesuitas y la transformaci\u00f3n de las aldeas en villas, con la pol\u00edtica pombalina (del Marqu\u00e9s de Pombal, Sebasti\u00e3o Jos\u00e9 de Carvalho e Melo (1699-1782), estadista portugu\u00e9s), que ordena la integraci\u00f3n de los indios a la poblaci\u00f3n de la colonia, estimulando incluso los casamientos entre blancos y ind\u00edgenas. Ciertamente hubo una imposici\u00f3n de la religi\u00f3n cat\u00f3lica, frecuentemente con el uso de la violencia, seg\u00fan Maria Cristina, como cuando los kracu\u00edes se convirtieron en masa ante la amenaza de esclavizaci\u00f3n de Domingos Jorge Vello. Pero esa religi\u00f3n fue tambi\u00e9n, &#8220;una recreaci\u00f3n original ind\u00edgena, a partir de sus sistemas simb\u00f3licos y de sus pr\u00e1cticas&#8221;.<\/p>\n<p>Los misioneros predicaban un penitencialismo exacerbado, en medio a una visi\u00f3n apocal\u00edptica, de herencia medieval y milenarista, en el cual &#8220;la llegada del evangelio a los \u00faltimos pueblos de la Tierra era, seg\u00fan la profec\u00eda de Mateo, la se\u00f1al de la consumaci\u00f3n de los tiempos y la realizaci\u00f3n del Reino de Dios en la Tierra&#8221;. A partir de esa visi\u00f3n, los ind\u00edgenas releyeron sus mitos y sus rituales, incorporando esa nueva realidad, &#8220;la del fin de su mundo y de su historia y el comienzo de una nueva historia&#8221;.<\/p>\n<p>El Nuevo Mundo, de Para\u00edso se va transformado en Purgatorio, lugar en el cual las pruebas y sufrimientos se hacen necesarios para alcanzar la salvaci\u00f3n de las almas. Esa formaci\u00f3n hist\u00f3rica constituy\u00f3 &#8220;la ra\u00edz cultural&#8221; de aquella historia sin rescate, permanentemente amenazada por el Apocalipsis, que permea hoy en d\u00eda la religiosidad popular del <em>sert\u00e3o<\/em>, en la que la salvaci\u00f3n no es un dato\u00a0<em>a priori<\/em> por el sacrificio de Jesucristo, sino algo que debe ser construido, mediante la pr\u00e9dica de los consejeros. Poreso el t\u00edtulo de la tesis parafrasea al historiador S\u00e9rgio Buarque, mostrando el otro lado del &#8220;para\u00edso&#8221; colonial.<\/p>\n<p>En su posdoctorado, la investigadora pretende retornar a la catequesis en el semi\u00e1rido del siglo XIX, &#8220;aquella religiosidad popular en cuyo interior nacieron movimientos socioreligiosos como el de Canudos&#8221;. La profesora explica que desde el escritor Euclides da Cunha, en su descripci\u00f3n de la guerra de Canudos, la cultura letrada brasile\u00f1a vio a los llamados movimientos mesi\u00e1nicos de una manera ambigua, &#8220;entre la actitud de extra\u00f1eza piadosa frente al incomprensible &#8216;fanatismo religioso&#8217; y el esfuerzo de definici\u00f3n &#8216;cient\u00edfica&#8217;, desde la antropolog\u00eda f\u00edsica de Nina Rodrigues hasta el abordaje sociol\u00f3gico revelando desigualdades econ\u00f3micas y sociales&#8221;.<\/p>\n<p>Maria Cristina Pompa recuerda tambi\u00e9n que la religi\u00f3n y la simbolog\u00eda no tienen el mismo estatuto explicativo de categor\u00edas que la pol\u00edtica, la sociolog\u00eda o la econom\u00eda. &#8220;La terminolog\u00eda utilizada y la explicaci\u00f3n elaborada no hacen sino definir al otro b\u00e1rbaro e incomprensible, del<em> sert\u00e3o<\/em> y atrasado, incapaz de utilizar el lenguaje de la raz\u00f3n y condenado a expresarse en formas &#8216;alienadas'&#8221;, analiza. Aguardemos entonces la continuaci\u00f3n de este estudio notable.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Religi\u00f3n como traducci\u00f3n: misioneros, tup\u00edes y &#8220;tapuias&#8221; en el Brasil Colonial; <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Tesis de doctorado;\u00a0<strong>Orientador\u00a0<\/strong>John Manuel Monteiro &#8211; Unicamp;\u00a0<strong>Investigadora\u00a0<\/strong>Maria Cristina Pompa &#8211; Unicamp<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un paralelo entre a pr\u00e9dica de los \u201cbeatos\u201d  y los \u201cconsejeros\u201d","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-73053","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73053","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73053"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73053\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73053"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73053"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73053"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73053"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}