{"id":73099,"date":"2001-05-01T00:00:00","date_gmt":"2001-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/05\/01\/cada-un-recibe-una-parte-del-problema\/"},"modified":"2015-02-03T16:22:59","modified_gmt":"2015-02-03T18:22:59","slug":"cada-un-recibe-una-parte-del-problema","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cada-un-recibe-una-parte-del-problema\/","title":{"rendered":"Cada un recibe una parte del problema"},"content":{"rendered":"<p>El administrador Sidney Pio de Campos todav\u00eda se acuerda de los viejos tiempos. &#8220;No consegu\u00edamos atender a todos los usuarios con problemas de conexi\u00f3n&#8221;, dice el responsable por la red de inform\u00e1tica del Instituto de F\u00edsica Gleb Wataghin (IFGW), de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp). El sistema del instituto de Campinas no solamente era lento, sino que tambi\u00e9n era precario y poco confiable. La antigua estructura de red, por ejemplo, no ten\u00eda un panel de control en el cual fuese posible localizar d\u00f3nde estaba el origen de un problema. &#8220;Era necesario recorrer todo el instituto, edificio por edificio, hasta hallar el punto con problemas para corregirlos&#8221;, afirma. La mayor\u00eda de las veces el problema era un cable suelto.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n empez\u00f3 a surgir en 1995, cuando el instituto recibi\u00f3 las primeras partidas de la FAPESP para modernizar su red de inform\u00e1tica. Toda la estructura fue reemplazada por un sistema m\u00e1s moderno de fibras \u00f3pticas. Actualmente, un backbone de fibra \u00f3ptica interconecta a los 14 edificios del Instituto de F\u00edsica de la Unicamp. El sistema tiene m\u00e1s de 700 puntos de red, pero esto no asusta a los responsables. La capacidad total va m\u00e1s all\u00e1 de los 1.200 puntos.As\u00ed fue posible un enorme aumento en la velocidad de transmisi\u00f3n de datos. Cuando surgi\u00f3 Internet, en la d\u00e9cada del 80, la velocidad m\u00e1xima de transmisi\u00f3n era de 56 kilobits por segundo. Al comienzo de la d\u00e9cada del 90, \u00e9sta ya hab\u00eda saltado a 45 megabits por segundo. Actualmente, las buenas redes permiten velocidades de entre 100 y 155 megabits por segundo. La l\u00ednea que une a la FAPESP con la USP opera a una velocidad de 1 gigabits por segundo. Seg\u00fan los t\u00e9cnicos, no est\u00e1 lejos el d\u00eda en el que las redes locales alcanzar\u00e1n esa misma velocidad.<\/p>\n<p><strong>Publicaciones cient\u00edficas<br \/>\n<\/strong>Para el director del instituto y presidente de la FAPESP, Carlos Henrique de Brito Cruz, a\u00fan ser\u00eda prematuro hacer evaluaciones acerca real impacto de redes como \u00e9sta en las investigaciones cient\u00edficas. &#8220;Los resultados solo aparecer\u00e1n en diez a\u00f1os, cuando se examine la evoluci\u00f3n en el \u00edndice de publicaciones cient\u00edficas y de tesis publicadas&#8221;, afirma. &#8220;No es posible todav\u00eda notar esa evoluci\u00f3n. Pero podemos afirmar con seguridad que el hecho de facilitar el flujo de informaciones siempre aumenta la velocidad y la calidad de la producci\u00f3n de conocimiento.&#8221;<\/p>\n<p>Marco Aur\u00e9lio Pinheiro de Lima, del Departamento de F\u00edsica Cu\u00e1ntica, apoya esa aseveraci\u00f3n. &#8220;Hoy en d\u00eda, el sistema computacional de un instituto determina su capacidad creativa&#8221;, declara. &#8220;Si la infraestructura es mala, ya se sabe que las investigaciones no van muy lejos. Los problemas son muy sofisticados y demandan una computaci\u00f3n de alto desempe\u00f1o.&#8221;<\/p>\n<p>La red permiti\u00f3 que las conexiones fueran m\u00e1s estables y el transporte de datos m\u00e1s r\u00e1pido, con una velocidad de hasta 100 megabits por segundo. Los problemas de la F\u00edsica, por ejemplo, implican actualmente c\u00e1lculos complejos y la transferencia de una gran masa de datos. Con una buena conexi\u00f3n, un investigador puede usar varias computadoras al mismo tiempo. El efecto es el mismo que genera el uso de una supercomputadora.<\/p>\n<p>Este recurso, conocido como computaci\u00f3n paralela, es muy usado por los f\u00edsicos de la Unicamp. Un \u00fanico problema es dividido en diversas partes, y de esa manera, cada parte va a una CPU. Cuando los c\u00e1lculos est\u00e1n concluidos, los datos son reunidos nuevamente en una m\u00e1quina, que controla toda la operaci\u00f3n hasta llegar al resultado final.<\/p>\n<p>La computaci\u00f3n paralela, posible con una red de alta calidad, tiene muchas ventajas. En primer lugar, le ahorra al instituto pesadas inversiones en m\u00e1quinas m\u00e1s sofisticadas. En segundo lugar, puede usarse a partir de cualquier punto de la red. &#8220;Aqu\u00ed, es com\u00fan que un investigador pida autorizaci\u00f3n para usar m\u00e1quinas de otros usuarios, cuando \u00e9stas est\u00e1n con capacidad ociosa&#8221;, dice el profesor Pinheiro de Lima. &#8220;Cuando un investigador recibe una m\u00e1quina, \u00e9sta es autom\u00e1ticamente conectada a la red. Si el investigador no la usa integralmente, puede compartirla con alguien que la necesite. Por eso nuestros equipos son usados en un 95% del tiempo, incluso durante los fines de semana.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Investigaci\u00f3n internacional<br \/>\n<\/strong>La red trajo aparejadas otras mudanzas en el cotidiano del instituto. El correo electr\u00f3nico pas\u00f3 a ser, lejos, el m\u00e9todo de comunicaci\u00f3n m\u00e1s usado, tanto en los contactos internos como en los externos. &#8220;Si usted necesita una respuesta r\u00e1pida, es m\u00e1s seguro mandar un mensaje por la red que usar el tel\u00e9fono&#8221;, comenta el presidente de la comisi\u00f3n de inform\u00e1tica del instituto y profesor del Departamento de Rayos C\u00f3smicos del IFGW, Jos\u00e9 Augusto Chinellato.<\/p>\n<p>Para el profesor Chinellato, la red hizo posible tambi\u00e9n la participaci\u00f3n en una importante investigaci\u00f3n internacional: el proyecto Auger. En el marco de dicho proyecto, con el apoyo de la FAPESP, investigadores de la Unicamp participan junto a cient\u00edficos de m\u00e1s de 20 pa\u00edses en la operaci\u00f3n y an\u00e1lisis de los datos captados por el observatorio de rayos c\u00f3smicos Pierre Auger, construido en la regi\u00f3n semides\u00e9rtica de Pampa Amarilla, en el sur de la provincia de Mendoza, en Argentina.<\/p>\n<p>Sin una red como la existente en la Unicamp, conectada a la red ANSP y a Internet, estos cient\u00edficos no podr\u00edan ni siquiera so\u00f1ar en participar en el proyecto. Su objetivo es detectar, examinar e interpretar part\u00edculas raras de alta energ\u00eda que penetran en la atm\u00f3sfera, provenientes del espacio. La esperanza de los cient\u00edficos reside en obtener m\u00e1s informaciones sobre el big bang, la gran explosi\u00f3n que, seg\u00fan una de las teor\u00edas m\u00e1s aceptadas en la F\u00edsica, habr\u00eda dado origen al universo. Se trata de un proyecto que involucra tanta tecnolog\u00eda y tanto dinero que hizo necesaria una cooperaci\u00f3n internacional. La contribuci\u00f3n de Brasil ronda los 3,5 millones de d\u00f3lares, y parte de ese monto fue invertido por la FAPESP.<\/p>\n<p>&#8220;La participaci\u00f3n en proyectos como el Auger ser\u00eda completamente inviable sin un medio r\u00e1pido de transmisi\u00f3n de datos&#8221;, comenta el profesor Chinellato. &#8220;La entrada del IFGW solo fue posible porque el instituto est\u00e1 tecnol\u00f3gicamente a la altura del proyecto&#8221;. Chinellato comenta que est\u00e1 en contacto permanente con investigadores de Estados Unidos, Rusia, China, Argentina, Grecia y otros pa\u00edses, discutiendo y intercambiando informaci\u00f3n. Los datos recabados por el observatorio son enviados diariamente a un banco ubicado en Italia.<\/p>\n<p>Chinellato no fue el \u00fanico beneficiado. Parte del trabajo del investigador Douglas Galv\u00e3o, del \u00e1rea de Biof\u00edsica del instituto, consiste en discriminar mol\u00e9culas potencialmente cancer\u00edgenas y proponer drogas m\u00e1s eficientes para su control. La investigaci\u00f3n exige c\u00e1lculos solo posibles mediante computadoras de alto desempe\u00f1o. Antiguamente, Galv\u00e3o recurr\u00eda con frecuencia a la supercomputadora Cray del centro del Cenapad, en Rio Grande do Sul. Pero el uso de ese equipamiento a distancia dificultaba el trabajo. &#8220;La situaci\u00f3n era cr\u00edtica, pues muchas personas usaban esa supercomputadora&#8221;, recuerda. Con la capacidad de procesamiento paralelo de la red, Galv\u00e3o empez\u00f3 a efectuar sus c\u00e1lculos en el propio instituto. &#8220;Eso facilit\u00f3 bastante nuestra investigaci\u00f3n&#8221;, declara.<\/p>\n<p>Los del Instituto de F\u00edsica de Campinas no son casos aislados. Actualmente, las investigaciones tienden a ser cada vez m\u00e1s multidisciplinarias y cooperativas. En muchas \u00e1reas, el hecho de tener o no acceso a las nuevas tecnolog\u00edas puede significar para un grupo tener o no capacidad para producir ciencia.<\/p>\n<p>&#8220;Hoy en d\u00eda existe una n\u00edtida separaci\u00f3n entre los pa\u00edses que tienen acceso a la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n y los que no lo tienen&#8221;, comenta el profesor Brito Cruz. &#8220;Por eso el gran m\u00e9rito de los programas de infraestructura de la FAPESP consisti\u00f3 en colocar a las universidades paulistas del lado de los que tienen acceso a esa tecnolog\u00eda&#8221;. Pero \u00e9l mismo advierte: &#8220;No podemos pensar que ya est\u00e1 todo listo. La evoluci\u00f3n de esa tecnolog\u00eda es muy r\u00e1pida&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La computaci\u00f3n paralela reemplaza a las supercomputadoras","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[401],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-73099","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-especial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73099","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73099"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73099\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73099"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73099"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73099"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73099"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}