{"id":73115,"date":"2001-04-01T00:00:00","date_gmt":"2001-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/04\/01\/los-nuevos-flashes-do-sol\/"},"modified":"2015-04-02T19:08:28","modified_gmt":"2015-04-02T22:08:28","slug":"los-nuevos-flashes-do-sol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-nuevos-flashes-do-sol\/","title":{"rendered":"Los nuevos flashes do Sol"},"content":{"rendered":"<p>Instalado hace casi dos a\u00f1os en el Complejo Astron\u00f3mico El Leoncito (Casleo), en los Andes argentinos, el Telescopio Solar para Ondas Submilim\u00e9tricas (SST), un proyecto internacional concebido y coordinado por brasile\u00f1os, parece haber captado &#8220;la luz&#8221; que justifica su existencia. La antena, de un metro y medio de di\u00e1metro, que opera en las altas frecuencias de 212 y 405 GHz (gigahertz, una unidad que equivale a mil millones de hertz o ciclos por segundo), en la franja del infrarrojo lejano, reuni\u00f3 evidencias de la existencia de una forma de emisi\u00f3n nunca antes comprobada: son pulsos o\u00a0<em>flashes<\/em> extremadamente r\u00e1pidos, provenientes de una regi\u00f3n con manchas solares solo perceptibles a trav\u00e9s de radiotelescopios que trabajan en esa franja del espectro electromagn\u00e9tico. Con duraci\u00f3n de milisegundos, ese nuevo pulso parece suministrar una buena pista sobre la producci\u00f3n de energ\u00eda durante la actividad solar, un proceso a\u00fan poco comprendido.<\/p>\n<p>Las emisiones en esas frecuencias pueden estar asociadas a microabrillantamientos, ondas o movimientos s\u00edsmicos en las regiones activas del Sol. &#8220;Es como si estos\u00a0<em>flashes<\/em> fueran una especie de preanuncio de las explosiones que ocurrir\u00e1n en las manchas solares. Esas discretas emisiones no tienen periodicidad, pero su incidencia se acent\u00faa de manera dram\u00e1tica momentos antes de que ocurra una erupci\u00f3n&#8221;, dice Pierre Kaufmann, director del Centro de Radioastronom\u00eda y Aplicaciones Espaciales (Craae), consorcio que opera el SST, integrado por investigadores de la Universidad Presbiteriana Mackenzie (UPM), del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) y de las Universidades de S\u00e3o Paulo (USP) y de Campinas (Unicamp).<\/p>\n<p>El descubrimiento de esas emisiones, identificadas por primera vez el 22 de marzo de 2000 durante una gran explosi\u00f3n solar, fue narrado en la edici\u00f3n del 10 de febrero pasado de la revista estadounidense\u00a0<em>The Astrophysical Journal<\/em>. Firmado por Kaufmann, profesor de la UPM, y otros cient\u00edficos brasile\u00f1os, el art\u00edculo tiene como coautores a investigadores del Casleo, del Instituto de Astronom\u00eda y F\u00edsica Espacial de Buenos Aires y del Instituto Max Planck para F\u00edsica Extraterrestre, de Alemania.<\/p>\n<p><strong>Pulsos de \u00e1rea activa<br \/>\n<\/strong>Los seis canales del SST &#8211; cuatro operan en 212 GHz y dos en 405 GHz &#8211; registraron ese d\u00eda 1.300 pulsos surgidos de una regi\u00f3n activa &#8211; un sistema de manchas solares, \u00e1rea sujeta por lo tanto a explosiones &#8211; catalogada por el NOAA como 8910. Los canales que focalizaban \u00e1reas m\u00e1s pr\u00f3ximas a las manchas captaron m\u00e1s claramente los pulsos. Los orientados hacia puntos m\u00e1s distantes de \u00e9stas registraron discretamente las emisiones.<\/p>\n<p>Para demostrar que no hab\u00eda ning\u00fan error de interpretaci\u00f3n, el equipo de Kaufmann compar\u00f3 las emisiones surgidas del \u00e1rea activa con mediciones efectuadas en un punto central y calmo del Sol &#8211; sin manchas &#8211; y en una zona de limbo, \u00e1rea menos brillante y distante del centro de la estrella. Ambas comparaciones dejaron claro que la antena del radiotelescopio SST hab\u00eda captado pulsos provenientes de las manchas y no una interferencia.<\/p>\n<p>Convencido de haber descubierto un nuevo tipo de emisi\u00f3n solar, Kaufmann averigu\u00f3 si exist\u00eda otro registro de explosiones en las \u00e1reas activas asociadas a la regi\u00f3n 8910 en aquel d\u00eda, cosa que confirm\u00f3. Datos de dos sat\u00e9lites, el Soho (de las las agencias espaciales de Europa y Estados Unidos) y el Trace (estadounidense), suministraron indicios de que se hab\u00edan producido grandes desplazamientos de energ\u00eda en dicha \u00e1rea a partir de las 17 horas de Greenwich (14 horas de Brasilia). Todo se encajaba. Las im\u00e1genes en la frecuencia ultravioleta del Trace mostraban la formaci\u00f3n de una gran alteraci\u00f3n en la estructura magn\u00e9tica de las manchas de la regi\u00f3n, que formaba un arco sobre ella. Las del Soho, obtenidas en luz blanca, testimoniaban la eyecci\u00f3n de materia de la corona solar &#8211; la parte exterior del astro -: un gran acontecimiento energ\u00e9tico causado por una explosi\u00f3n en el \u00e1rea activa 8910. &#8220;Los pulsos submilim\u00e9tricos pueden ser de gran val\u00eda para investigar a inestabilidad de los plasmas (gases ionizados extremadamente calientes) pr\u00f3ximos a la superficie del Sol, que de alguna manera estar\u00edan relacionados con el lanzamiento de masa coronaria hacia el espacio interplanetario&#8221;, afirma Kaufmann.<\/p>\n<p><strong>A distancia<br \/>\n<\/strong>El Sol emite radiaciones electromagn\u00e9ticas variadas, desde ondas de radio hasta rayos X y gama, pasando por microondas, luz visible y radiaci\u00f3n ultravioleta. En algunas frecuencias no existen pruebas de que existan pulsos solares: era el caso de la regi\u00f3n del infrarrojo lejano en el que el SST act\u00faa. Como ocurre con el estudio de casi todos los cuerpos celestes, la exploraci\u00f3n de esa inmensa central de energ\u00eda c\u00f3smica se realiza a distancia, por medio de sat\u00e9lites, sondas y telescopios espaciales terrestres. Una de las lagunas en el trabajo de observaci\u00f3n de la actividad solar fue rellenada en mayo de 1999, con la entrada en operaci\u00f3n del SST, el primero y \u00fanico radiotelescopio del mundo proyectado para trabajar en las altas frecuencias de 212 y 405 GHz. Su construcci\u00f3n demor\u00f3 siete a\u00f1os y demand\u00f3 un mill\u00f3n de d\u00f3lares, poco m\u00e1s de dos tercios de \u00e9stos aportados por la FAPESP, que financia tambi\u00e9n cerca de la mitad del proyecto actual, de 300 mil d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Dos razones explican el hecho de que \u00e9ste sea un proyecto de vanguardia, valorado y seguido por una asesor\u00eda internacional. La primera es su concepci\u00f3n, con los m\u00e1s modernos artefactos de observaci\u00f3n, algunos fabricados a pedido. La antena y su cubierta protectora llegaron de Estados Unidos, los receptores de Alemania y el posicionador de precisi\u00f3n de Israel. El telescopio fue probado en Suiza en el Instituto de F\u00edsica Aplicada de la Universidad de Berna, uno de los socios del proyecto, y, despu\u00e9s de instalado, por el equipo del Casleo. Esa tecnolog\u00eda de punta le permite al SST captar pulsos extremadamente r\u00e1pidos, con una duraci\u00f3n de hasta un milisegundo.<\/p>\n<p>Otra peculiaridad es su localizaci\u00f3n privilegiada. En El Leoncito hay cielo claro alrededor de 300 d\u00edas al a\u00f1o y la humedad del ambiente es baj\u00edsima, cerca de un 5%. Estas dos condiciones favorecen las observaciones de pulsos en el infrarrojo lejano: &#8220;El SST se encuentra en una \u00e1rea de frontera de la ciencia, en la cual existen posibilidades y riesgos. Pero su potencial para realizar descubrimientos, esperados e inesperados, es animador&#8221;, eval\u00faa Kaufmann.<\/p>\n<p>Hace alrededor de 30 a\u00f1os, con equipos adaptados, investigadores brit\u00e1nicos y estadounidenses creyeron haber captado emisiones submilim\u00e9tricas. Pero en esa \u00e9poca, sin la precisi\u00f3n de los instrumentos actuales, no lograron comprobar la existencia tales emisiones, que el equipo de Kaufmann est\u00e1 examinando ahora m\u00e1s detalladamente. Es que el momento para la observaci\u00f3n de pulsos relacionados con las explosiones solares es excelente.<\/p>\n<p><strong>Tenue e intenso<br \/>\n<\/strong>Desde el siglo XIX, se sabe que la actividad solar responde a un r\u00e9gimen fijo, que cambia de intensidad cada 11 a\u00f1os: alterna per\u00edodos de relativa calma (el m\u00ednimo del ciclo solar, sin manchas ni explosiones) y \u00e9pocas de gran actividad (el m\u00e1ximo del ciclo, con manchas y explosiones frecuentes). En estos momentos, la estrella que nos ilumina se encuentra en el apogeo de un ciclo intenso, marcado por una gran formaci\u00f3n de manchas, que crean puntos oscuros en su superficie, y constantes erupciones y explosiones, con liberaci\u00f3n de enormes cantidades de energ\u00eda. Los investigadores saben que el actual ciclo acaba de entrar en su punto m\u00e1s agudo (m\u00e1ximo solar). Esto quiere decir que los pr\u00f3ximos a\u00f1os ser\u00e1n, en teor\u00eda, excelentes para observar fen\u00f3menos relacionados con explosiones solares y comprobar definitivamente la nueva forma de emisi\u00f3n detectada por el SST.<\/p>\n<p>Pese a que cuenta con equipamientos modernos, buena localizaci\u00f3n y a\u00f1os de fuerte intensidad solar por delante, el radiotelescopio tendr\u00e1 que enfrentar un problema administrativo: la falta gente para operarlo de manera permanente en El Leoncito, lugar de dif\u00edcil acceso en los Andes. Esto que hace que el equipamiento permanezca parado la mayor parte del tiempo. Desde que fue inaugurado hace casi dos a\u00f1os, solo funcion\u00f3 unos 80 d\u00edas, producto de misiones de corta duraci\u00f3n, de una o dos semanas cada dos meses.<\/p>\n<p><strong><em>Misterios estelares<br \/>\n<\/em><\/strong>Una esfera gaseosa con un n\u00facleo mucho m\u00e1s denso, formada hace 5 mil millones de a\u00f1os. Casi todo lo que se refiere al Sol es grandioso. Due\u00f1o del 99,8% de la masa del sistema solar, pesa 330 mil veces m\u00e1s que la Tierra. En su di\u00e1metro de 1,3 millones de kil\u00f3metros cuadrados cabr\u00edan alrededor de 110 planetas del tama\u00f1o del nuestro.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 estudiar la actividad del Sol? M\u00e1s all\u00e1 de la importancia de esa estrella que le suministra calor y luz a la Tierra y que proporcion\u00f3 las condiciones b\u00e1sicas para que la vida floreciera en este planeta, existen otros motivos. La actividad de este cuerpo incandescente &#8211; una serie de eventos puntuales, como las explosiones, y perennes, como el viento solar, que es un r\u00edo permanente de part\u00edculas cargadas electr\u00f3nicamente que sale del astro en direcci\u00f3n al espacio &#8211; puede afectar el sistema de telecomunicaciones y la red de energ\u00eda de la Tierra, as\u00ed como tambi\u00e9n derribar sat\u00e9lites.<\/p>\n<p>La conquista del Sol es a todas luces imposible. Su distancia, 150 millones de kil\u00f3metros, es 400 veces mayor que la que separa a la Tierra de la Luna. La corona solar &#8211; la capa m\u00e1s externa de su atm\u00f3sfera, una especie de manto grueso que envuelve a la estrella- tiene una temperatura media de 1,1 millones de grados Celsius (\u00b0C). Esa capa externa, a\u00fan no se sabe bien por qu\u00e9, es m\u00e1s caliente que la superficie propiamente dicha, con temperaturas del orden de los 5000\u00b0C. En el n\u00facleo, el misterio es a\u00fan mayor: se producen all\u00ed reacciones de fusi\u00f3n nuclear de hidr\u00f3geno &#8211; que corresponde al 75% de la composici\u00f3n del astro &#8211; y la temperatura llega a 14 millones de grados. El Sol no es un cuerpo s\u00f3lido: como la mayor parte del Universo, es una masa de plasma: gases calentados a tal punto que sus part\u00edculas se cargan el\u00e9ctricamente bajo la forma de protones (carga positiva) y electrones (negativa).<\/p>\n<p><strong>EL PROYECTO<br \/>\n<\/strong>Aplicaciones del Telescopio Solar para Ondas Submilim\u00e9tricas (SST)<br \/>\n<strong>Modalidad<br \/>\n<\/strong>Proyecto tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinador<br \/>\n<\/strong>Pierre Kaufmann &#8211; Universidad Presbiteriana Mackenzie<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>R$ 137.496,00 y US$ 83.061,06<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Telescopio capta se\u00f1ales que parecen anticipar grandes explosiones","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-73115","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73115","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73115"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73115\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73115"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73115"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73115"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73115"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}