{"id":73141,"date":"2001-04-01T00:00:00","date_gmt":"2001-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/04\/01\/la-mas-antigua-de-las-bibliotecas-publicas-de-sao-paulo-esta-preservada\/"},"modified":"2015-06-19T12:44:46","modified_gmt":"2015-06-19T15:44:46","slug":"la-mas-antigua-de-las-bibliotecas-publicas-de-sao-paulo-esta-preservada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-mas-antigua-de-las-bibliotecas-publicas-de-sao-paulo-esta-preservada\/","title":{"rendered":"La m\u00e1s antigua de las bibliotecas p\u00fablicas de S\u00e3o Paulo est\u00e1 preservada"},"content":{"rendered":"<p>Do\u00f1a Giacomina confiesa: ten\u00eda tanto miedo que ni siquiera lograba dormir tranquila. Entre las grandes estanter\u00edas de acero y madera maciza, que guardaban libros y documentos preciosos, algunos datando de varios siglos atr\u00e1s, corr\u00edan cables instalados hace 70 a\u00f1os, pr\u00e1cticamente sin aislaci\u00f3n. El riesgo de que se produjera un incendio, que fatalmente destruir\u00eda la mayor parte de ese patrimonio, era permanente. Y no ser\u00eda el primero. En 1880, el fuego consumi\u00f3 el antiguo edificio del convento de S\u00e3o Francisco, donde funcionaba la facultad. La biblioteca escap\u00f3 por poco.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Giacomina Faldini es la directora de la biblioteca de la Facultad de Derecho de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), que funciona el Largo de S\u00e3o Francisco (especie de plaza), en el centro de S\u00e3o Paulo. Se trata de la biblioteca p\u00fablica m\u00e1s antigua de la capital del estado. Bajo custodia de Giacomina y su equipo se encuentran 320 mil items, y algunos de ellos datan del siglo XVI. Desde su construcci\u00f3n, en la d\u00e9cada de 1930, el edificio levantado en el mismo predio en el que estaba emplazado el antiguo convento destruido por el fuego, donde funciona el Servicio de Biblioteca y Documentaci\u00f3n de la Facultad de Derecho, nunca hab\u00eda pasado por una reforma.<\/p>\n<p>El peligro de incendio era apenas uno de los aspectos de la cuesti\u00f3n. En las trastiendas o bastidores de la biblioteca, lugares en los cuales normalmente entran solo los empleados, el escenario era tr\u00e1gico. La iluminaci\u00f3n era precaria, los estantes estaban abarrotados; libros, diarios y revistas apilados por los rincones. Cerca de 6.500 obras caracterizadas como raras y muy valiosas no contaban con ninguna preservaci\u00f3n especial.<\/p>\n<p><strong>El ruido del tr\u00e1nsito<br \/>\n<\/strong>En la parte reservada al p\u00fablico, en la sala de lectura de la biblioteca central, la situaci\u00f3n no era mucho mejor. No hab\u00eda espacio para los usuarios, y el ruido del tr\u00e1nsito intenso del Largo de S\u00e3o Francisco dominaba todo. Los frecuentadores se quejaban por la falta de computadoras para investigar. En las diez bibliotecas departamentales, situadas en el segundo y tercer piso del edificio, la situaci\u00f3n era parecida.<\/p>\n<p>Si alguien quisiera un libro que estuviese en lo alto de las inmensas estanter\u00edas que cubr\u00edan todas las paredes, era necesario arrastrar una pesada escalera de acero de m\u00e1s de cuatro metros de altura y subirse a ella sin ninguna seguridad. En la biblioteca circulante, que funcionaba en dos salas en la planta baja, no era raro que usuarios y empleados, cargando pilas de libros, resbalaran en las escaleras estrechas y escarpadas.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1arse el alivio con el que Giacomina y los otros empleados de la biblioteca recibieron el apoyo y el financiamiento de la Fapesp. Desde 1996, una inversi\u00f3n de 800 mil reales de la Fundaci\u00f3n contribuy\u00f3 para salvar un tesoro de valor incalculable. La primera medida que se tom\u00f3 fue la reforma completa de las instalaciones el\u00e9ctricas. Pero el trabajo no qued\u00f3 por ah\u00ed. Llegaron otras refacciones en las instalaciones, la higienizaci\u00f3n y reorganizaci\u00f3n del acervo, la restauraci\u00f3n de las obras raras y las informatizaci\u00f3n de los servicios.<\/p>\n<p><strong>Guardarropas<br \/>\n<\/strong>Pese a todo, la reforma no acab\u00f3 con el status del lugar, uno de los m\u00e1s tradicionales de S\u00e3o Paulo. Por ejemplo, todas las mesas compradas para la ampliaci\u00f3n del espacio destinado a los usuarios fueron hechas a pedido respetando el mismo estilo de las existentes. El antiguo guardarropas permanece en la entrada de la sala de lectura de la biblioteca central. El sal\u00f3n mantiene la imponencia de los tiempos en los que la facultad del Largo de S\u00e3o Francisco ya era un de los grandes centros culturales e intelectuales del pa\u00eds. El techo se encuentra a casi 5 metros de altura. La luz que entra por las grandes ventanas vidriadas llega a la oscura madera de las mesas y de las estanter\u00edas.<\/p>\n<p>El antiguo carrito sobre rieles y el montacargas usado para transportar los libros desde dep\u00f3sito hasta el sal\u00f3n a\u00fan funcionan. El ambiente es tradicional, pero los equipos de inform\u00e1tica, situados en uno de los costados del sal\u00f3n, muestran que las cosas est\u00e1n cambiando. Junto a compendios jur\u00eddicos editados en siglos pasados, las computadoras brindan acceso a informaciones de bancos de datos brasile\u00f1os e extranjeros, tales como Web of\u00a0<em>Science<\/em>, Probe, Scielo y otras bibliotecas virtuales.<\/p>\n<p>De las 25 microcomputadoras compradas para la informatizaci\u00f3n de los sistemas, 13 est\u00e1n a disposici\u00f3n de los usuarios. Con estos equipos, se efect\u00faan consultas en revistas y publicaciones jur\u00eddicas en CD-ROM y se establecen conexiones v\u00eda Internet con sitios especializados. Una red interna provee acceso a bancos de datos de la propia Facultad de Derecho, facilitando la consulta de tesis y art\u00edculos de peri\u00f3dicos, y haciendo m\u00e1s f\u00e1cil la b\u00fasqueda de referencias bibliogr\u00e1ficas.<\/p>\n<p><strong>Primer d\u00eda<br \/>\n<\/strong>La biblioteca tiene una\u00a0<em>home page<\/em>. A trav\u00e9s de \u00e9sta, gente de cualquier parte del mundo puede consultar el acervo y hacer pedidos por tel\u00e9fono, fax o\u00a0<em>e-mail<\/em>. La supervisora del Servicio de Atenci\u00f3n al Usuario, Maria L\u00facia Beffa, dice que se sorprendi\u00f3 con el aumento en el n\u00famero de investigaciones. Ya el primer d\u00eda en el que el sitio sali\u00f3 al aire, llegaron diez pedidos por\u00a0<em>e-mail<\/em>.<\/p>\n<p>Las bibliotecas departamentales fueron agrupadas en seis salas, en un pasillo del segundo piso. La entrada se encuentra protegida por un port\u00f3n electr\u00f3nico. Las salas cuentan con nuevas mesas y sillas, aumentando as\u00ed el n\u00famero de lugares disponibles para los usuarios, y nuevas computadoras e impresoras. No menos importantes son las escaleras m\u00e1s livianas y seguras, destinadas a facilitar el acceso a las estanter\u00edas m\u00e1s altas. Con el aire acondicionado, instalado en todas las salas, las ventanas permanecen cerradas, disminuyendo as\u00ed el ruido de la calles.<\/p>\n<p><strong>Obras raras<br \/>\n<\/strong>En el segundo piso puede verse otro producto de las inversiones de la Fapesp: dos salas fueron completamente reformadas y ahora albergan las obras raras y peri\u00f3dicos antiguos. La reforma incluy\u00f3 la instalaci\u00f3n de aire acondicionado y estantes deslizantes. All\u00ed, por ejemplo, se encuentran 6.500 vol\u00famenes de obras editadas entre los siglos XVI y XVIII. Sin embargo, el acceso est\u00e1 restringido. Para consultar esas obras se requiere de una autorizaci\u00f3n especial y la presencia de un bibliotecario.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n de las nuevas salas ayud\u00f3 a despejar el gran dep\u00f3sito central, que ahora tiene una organizaci\u00f3n mucho mejor y espacio para incrementar su acervo, de 320 mil items actualmente. Parte de este acervo ya ha sido sometido a un tratamiento de limpieza y preservaci\u00f3n. Adem\u00e1s, se restauraron 231 vol\u00famenes de los siglos XVI y XVII. Algunas de esas obras participaron, el a\u00f1o pasado, de exposiciones relativas a los 500 a\u00f1os del Descubrimiento de Brasil.<\/p>\n<p>La obra m\u00e1s antigua de la biblioteca es una edici\u00f3n italiana de 1520 de la\u00a0<em>Divina Comedia<\/em>, de Dante Alighieri. Los lugares siguientes son ocupados por obras jur\u00eddicas.\u00a0<em>As Anota\u00e7\u00f5es sobre os 20 Livros das Pandectas<\/em>, un trabajo de Guillaume Bud\u00e9 sobre la legislaci\u00f3n del Imperio Romano, es de 1534. Est\u00e1 tambi\u00e9n el\u00a0<em>Comp\u00eandio do Direito Processual<\/em>, de Andrea Alciato, de 1537. Solo existen otros dos ejemplares de dicho libro en el mundo. Uno est\u00e1 en Par\u00eds y el otro en Berl\u00edn.<\/p>\n<p>En portugu\u00e9s, la obra m\u00e1s antigua es un ejemplar de otro libro jur\u00eddico, las\u00a0<em>Ordena\u00e7\u00f5es Manuelinas<\/em>, de 1539. Hay tambi\u00e9n reliquias religiosas, como una Biblia de 1584 impresa en hebreo y un curioso relato de las riquezas de Brasil dirigido a la Corte Portuguesa:\u00a0<em>Cultura e Opul\u00eancia do Brasil<\/em>, escrito por el sacerdote Jo\u00e3o Andr\u00e9 Antonil y editado en Lisboa en 1711.<\/p>\n<p><strong>Siglo XVII<br \/>\n<\/strong>No obstante, resta a\u00fan mucho por hacerse. Por ejemplo, todav\u00eda no han comenzado los trabajos de preservaci\u00f3n y restauraci\u00f3n de m\u00e1s de 700 libros del siglo XVII. Est\u00e1 tambi\u00e9n la preciosa colecci\u00f3n de antiguos diarios y peri\u00f3dicos acad\u00e9micos. La biblioteca tiene colecciones completas de peri\u00f3dicos antiguos de S\u00e3o Paulo, como el\u00a0<em>Farol Paulistano<\/em>, el primer diario impreso en prensa de madera de la ciudad, y el\u00a0<em>Observador Constitucional<\/em>, creado por L\u00edbero Badar\u00f3. No faltan tambi\u00e9n colecciones de peri\u00f3dicos m\u00e1s modernos, como el\u00a0<em>Correio Paulistano, O Commercio y O Estado de S. Paulo<\/em>.<\/p>\n<p>Pero es en los peri\u00f3dicos acad\u00e9micos, y los diarios y revistas editados por alumnos de la propia facultad, en donde parece existir el mayor potencial para nuevas investigaciones. Durante mucho tiempo, la facultad del Largo de S\u00e3o Francisco ofreci\u00f3 una de las dos \u00fanicas carreras de Derecho existentes en Brasil, la otra funcionaba en Olinda, en Pernambuco. Gente de todo el pa\u00eds llegaba a S\u00e3o Paulo en busca de un t\u00edtulo que era una escalera firme hacia los m\u00e1s altos puestos del gobierno central en el Imperio y en los primeros a\u00f1os de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Y no es exageraci\u00f3n. Durante el primer gobierno republicano, nada menos que cinco ministros, entre ellos Ruy Barbosa, se hab\u00edan graduado en el Largo de S\u00e3o Francisco. Tambi\u00e9n pasaron por sus aulas siete presidentes de la Rep\u00fablica: Prudente de Moraes, Campos Salles, Afonso Pena, Rodrigues Alves, Delfim Moreira, Wenceslau Br\u00e1s, Artur Bernardes, Washington Luiz y J\u00e2nio Quadros. A ellos se suman 12 gobernadores del estado de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Hojeando los peri\u00f3dicos acad\u00e9micos, no es dif\u00edcil encontrar art\u00edculos firmados por pol\u00edticos famosos o literatos, como Castro Alves, \u00c1lvares de Azevedo, Fagundes Varella y Jos\u00e9 de Alencar. La carrera de Derecho pod\u00eda ser circunspecta y austera. Pero la direcci\u00f3n estudiantil, el Centro Acad\u00e9mico XI de Agosto, era un centro de efervescencia cultural. Probablemente muchas obras a\u00fan desconocidas de grandes escritores y pensadores est\u00e1n en esos peri\u00f3dicos (el uso de seud\u00f3nimos era com\u00fan en el siglo XIX). Preservarlos, dice Giacomina, es el pr\u00f3ximo paso en la revitalizaci\u00f3n de la biblioteca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La Facultad de Derecho trabaja sin riesgo de incendios","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[401],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-73141","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-especial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73141","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73141"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73141\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73141"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73141"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73141"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73141"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}