{"id":73143,"date":"2001-04-01T00:00:00","date_gmt":"2001-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/04\/01\/recursos-para-mejorar-la-investigacion-en-todo-el-estado-de-sao-paulo\/"},"modified":"2015-06-19T12:48:38","modified_gmt":"2015-06-19T15:48:38","slug":"recursos-para-mejorar-la-investigacion-en-todo-el-estado-de-sao-paulo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/recursos-para-mejorar-la-investigacion-en-todo-el-estado-de-sao-paulo\/","title":{"rendered":"Recursos para mejorar la investigaci\u00f3n en todo el estado de S\u00e3o Paulo"},"content":{"rendered":"<p>Fue necesario mucho trabajo y mucho dinero. La FAPESP invirti\u00f3 1,4 millones de reales y 26,2 mil d\u00f3lares. Pero despu\u00e9s de cinco a\u00f1os de reformas e informatizaci\u00f3n, las ocho bibliotecas que integran el complejo de la Escuela Polit\u00e9cnica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) cobraron nueva vida y elogios permanentes por parte de los empleados y los usuarios. &#8220;Es el mejor espacio para estudiar de la escuela, ya sea de manera individual o grupal&#8221;, dice un alumno. &#8220;La biblioteca no es m\u00e1s aquel monstruo que da miedo&#8221;, agrega otra alumna. Antes de la reforma, ella hab\u00eda entrado tan solo tres veces en el recinto. Ahora es una asidua frecuentadora.<\/p>\n<p>&#8220;Fue una transformaci\u00f3n total&#8221;, afirma la directora t\u00e9cnica, Maria Cristina Olaio Villela, quien informa que la frecuencia se elev\u00f3 de 300 mil alumnos en 1996 a 458 mil en 1999: un aumento del 35%. Olaio Villela ocupa el cargo hace solo un ano m\u00e1s o menos, pero trabaja en la instituci\u00f3n desde 1989. Cuando entr\u00f3 en la Polit\u00e9cnica, el servicio de bibliotecas hab\u00eda pasado por una reestructuraci\u00f3n, coordinada por la anterior directora, Maria Alice Fernandes Carrera. Debido a ella, la biblioteca central retuvo el acervo b\u00e1sico para los dos primeros a\u00f1os y las obras m\u00e1s antiguas. El resto fue distribuido en siete bibliotecas sectoriales, que atienden a los 15 departamentos de la escuela.<\/p>\n<p>En todas ellas, el panorama era el mismo: muebles muy antiguos, espacios mal distribuidos, organizaci\u00f3n deficiente del acervo y equipamientos faltantes. &#8220;Felizmente, recibimos todo el apoyo necesario por parte de la FAPESP para revertir esa situaci\u00f3n&#8221;, dice Olaio Villela. Hubo bibliotecas, como la de Ingenier\u00eda Mec\u00e1nica, Naval y Oce\u00e1nica y la de Ingenier\u00eda El\u00e9ctrica, en las cuales se sustituy\u00f3 totalmente la antigua estructura. Las instalaciones fueron reformadas completamente. Ahora cuentan con muebles nuevos, computadoras, aire acondicionado, portones electr\u00f3nicos y nueva se\u00f1alizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Peque\u00f1as salas<br \/>\n<\/strong>Uno de los puntos fuertes de la reforma consiste en el mejor aprovechamiento de los espacios. La biblioteca de Ingenier\u00eda Mec\u00e1nica, por ejemplo, se agrand\u00f3 casi 500 metros cuadrados con el aprovechamiento de un s\u00f3tano que serv\u00eda antes apenas como dep\u00f3sito de muebles rotos. Se crearon ambientes para actividades diversas, tales como investigaciones\u00a0<em>online<\/em>, salas de video y recintos para peque\u00f1as conferencias. Varias peque\u00f1as salas son usadas ahora para trabajos grupales. Eso resolvi\u00f3 el problema del ruido, que iba en detrimento de la concentraci\u00f3n, y dio mayor libertad para intercambiar informaciones y discusiones en grupo.<\/p>\n<p>Olaio Villela, graduada en la d\u00e9cada de 1960, dice que presenci\u00f3 una revoluci\u00f3n en los servicios de biblioteca. &#8220;Casi todo lo que aprend\u00ed ya ha sido superado actualmente&#8221;, afirma. Los nuevos m\u00e9todos de trabajo llegaron a asustar a algunos empleados. Una empleada, responsable por el servicio de intercambio de documentos entre bibliotecas, entr\u00f3 en p\u00e1nico cuando los formularios que eran completados manualmente y enviados por correo fueron reemplazados por un proceso informatizado. &#8220;Se desesper\u00f3 al creer que nunca lograr\u00eda hacer eso&#8221;, recuerda Maria Alice Fernandes Carrera. Pero al final todo sali\u00f3 bien.<\/p>\n<p>La biblioteca de la Polit\u00e9cnica fue pionera en varios m\u00e9todos, incluso en el servicio\u00a0<em>Comut-on-line<\/em> . Su \u00e9xito llam\u00f3 la atenci\u00f3n de otras bibliotecas de la USP y sirvi\u00f3 de modelo para el programa de informatizaci\u00f3n desarrollado por el Servicio Integrado de Bibliotecas (SIBi). El programa se basa en el uso del\u00a0<em>software<\/em> Ariel, con el cual art\u00edculos y cap\u00edtulos de libros son copiados por un esc\u00e1ner y convertidos en archivos. De ese modo pueden ser transmitidos por correo electr\u00f3nico. Un proceso que antes demoraba un mes, dura hoy como m\u00e1ximo tres d\u00edas.<\/p>\n<p><strong>Fundaciones<br \/>\n<\/strong>\u00c9ste es un ejemplo m\u00e1s de pionerismo en la historia de la Polit\u00e9cnica, fundada en agosto de 1893. Fue la tercera facultad de ingenier\u00eda del pa\u00eds, precedida solo por la Polit\u00e9cnica de R\u00edo de Janeiro, de 1810, y por la Escuela de Minas de Ouro Preto, de 1875. Sus profesores y alumnos son responsables por muchas obras importantes en la ciudad de S\u00e3o Paulo. La Poli ayud\u00f3 a verticalizar S\u00e3o Paulo de diversas maneras. Fue en sus laboratorios que se solucionaron problemas de fundaciones surgidos durante la construcci\u00f3n del edificio Martinelli (patrimonio hist\u00f3rico, lleg\u00f3 a ser el m\u00e1s alto de la ciudad), entre 1925 y 1930, por ejemplo.<\/p>\n<p>Durante esos a\u00f1os, la escuela acumul\u00f3 un gran acervo, con libros, peri\u00f3dicos, mapas, planos y fotograf\u00edas antiguas. No todos est\u00e1n disponibles. Cerca de 23 mil vol\u00famenes antiguos no pueden ni siquiera tocarse. Est\u00e1n cubiertos de polvo y muchos se est\u00e1n deshaciendo. Maria Cristina Olaio Villela intenta ahora conseguir fondos para higienizar ese acervo, de modo tal que el mismo pueda ser examinado. As\u00ed podr\u00e1n ser identificadas las obras prioritarias para la restauraci\u00f3n. Y se solucionar\u00e1 tambi\u00e9n otro problema. Ese material provoca tos y estornudos constantes entre los que trabajan en el dep\u00f3sito de libros de la biblioteca central.<\/p>\n<p><strong>Unicamp<br \/>\n<\/strong>No fueron solo las grandes escuelas de la capital las que tuvieron problemas para adecuar las reformas a un gran n\u00famero de bibliotecas. En la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), por ejemplo, el movimiento abarc\u00f3 19 bibliotecas, 17 de ellas situadas en Campinas, una en Piracicaba y otra en Limeira.<\/p>\n<p>Todas ellas se vieron beneficiadas, en mayor o menor medida. Junto a las reformas, se cre\u00f3 la infraestructura para el desarrollo de un plan de automaci\u00f3n, que incluy\u00f3 desde la adaptaci\u00f3n de la red el\u00e9ctrica para soportar la mayor demanda de energ\u00eda hasta la instalaci\u00f3n de los cables para los sistemas de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8220;Salimos de la Edad Media para entrar en la Modernidad&#8221;, declara la coordinadora del sistema de bibliotecas de la Unicamp, Maria Alice Rebello Nascimento. El n\u00famero de microcomputadoras se elev\u00f3 de 139 a 420. Uno de los grandes impacto fue la adquisici\u00f3n de un\u00a0<em>software<\/em> de \u00faltima generaci\u00f3n para el gerenciamiento de bibliotecas. Con \u00e9l, todas ellas fueron interconectadas. Servicios que eran efectuados en sistemas independientes fueron integrados en la nueva plataforma. &#8220;Eliminamos muchas etapas de trabajo innecesarias&#8221;, destaca Rebello Nascimento.<\/p>\n<p>Pero no fue solo eso. Las bibliotecas recibieron muebles m\u00e1s adecuados. Se solucion\u00f3 tambi\u00e9n, por lo menos temporalmente, el cr\u00f3nico problema de la falta de espacio. &#8220;Se trata de un problema muy com\u00fan&#8221;, afirma Maria Alice, &#8220;pues, al fin de cuentas, las bibliotecas crecen&#8221;. El acervo de la Unicamp aumenta, en promedio, un 10% por a\u00f1o. Donde existen 500 mil libros, esa cifra representa 50 mil libros m\u00e1s en un per\u00edodo de 12 meses.<\/p>\n<p><strong>\u00c1rea f\u00edsica<br \/>\n<\/strong>Lo que casi siempre ocurre con ese aumento es que el acervo va invadiendo \u00e1reas destinadas a los usuarios y diminuye el espacio para las consultas. Pero en la Unicamp ocurri\u00f3 lo contrario. Con el mejor aprovechamiento de los espacios y la adaptaci\u00f3n de un anexo de 1.000 metros cuadrados en el Instituto de Filosof\u00eda y Ciencias Humanas, el \u00e1rea f\u00edsica de las bibliotecas creci\u00f3 de 19.308 a 21.488 metros cuadrados.<\/p>\n<p>Un paso importante fue la adopci\u00f3n de estantes deslizantes, para guardar colecciones especiales y obras raras. De acuerdo con Rebello Nascimento, este tipo de estante no puede usarse para obras de gran circulaci\u00f3n o de libre acceso. Pero su empleo, incluso en \u00e1reas especiales, ayuda a ganar espacio y conservar mejor el material.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n a las obras raras, ahora son mejor tratadas, gracias a una lectora-copiadora, con la cual los documentos pueden ser copiados en microfilms o en papel. Con ello se reduce ostensiblemente el contacto con los originales. El nuevo sistema de aire condicionado ayuda a preservar esas obras, muchas de las cuales provienen de colecciones donadas por intelectuales ya fallecidos, como los historiadores S\u00e9rgio Buarque de Hollanda y Peter Isenberg. El trabajo debe aumentar con la creaci\u00f3n de un laboratorio de encuadernaci\u00f3n, restauraci\u00f3n e higienizaci\u00f3n en la propia universidad. Eso significar\u00e1 una gran econom\u00eda, ya que dichas tareas son actualmente realizadas por terceros.<\/p>\n<p>Una de las preocupaciones de Maria Alice es la completar la digitalizaci\u00f3n del cat\u00e1logo, pues cerca de la mitad de las obras a\u00fan no est\u00e1 disponible por medios electr\u00f3nicos. Otra es un upgrade en el sistema de gerenciamiento que fue instalado hace cuatro a\u00f1os. Pero mientras tanto, medidas aparentemente peque\u00f1as, aunque de gran impacto, ya est\u00e1n en marcha.<\/p>\n<p>Para este a\u00f1o, est\u00e1 prevista a adecuaci\u00f3n de las bibliotecas para los portadores de deficiencias f\u00edsicas, lo que incluye desde la construcci\u00f3n de rampas para sillas de ruedas hasta la adquisici\u00f3n de equipos de inform\u00e1tica destinados a deficientes visuales. &#8220;Muchas veces, esas personas llegan a interrumpir sus carreras, ante las dificultades con las que se encuentran&#8221;, afirma Maria Alice.<\/p>\n<p><strong>Unesp<br \/>\n<\/strong>Sin embargo, en materia de n\u00famero de bibliotecas, es dif\u00edcil encuentrar tantas beneficiadas como las que integran el sistema de la Universidad Estadual Paulista (Unesp). Los fondos de 12,3 millones de reales invertidos por la FAPESP contribuyeron a alterar el paisaje en nada menos que 23 bibliotecas, tres en la capital y el resto en otras ciudades del estado. &#8220;El aspecto general era de abandono&#8221;, dice, recordando el per\u00edodo anterior, la coordinadora de bibliotecas de la Unesp, Mari\u00e2ngela Spotti Lopes Fujita. Actualmente, afirma, los visitantes se impresionan con la estructura existente.<\/p>\n<p>&#8220;Principalmente los investigadores extranjeros&#8221;, destaca. No es para menos. Unode los trabajos realizados con los fondos recibidos de parte de la FAPESP consisti\u00f3 en la instalaci\u00f3n de un sistema de investigaci\u00f3n informatizado, comparable a los mejores del mundo. &#8220;Decididamente, el espacio de la biblioteca es multidisciplinario y multimedios&#8221;, dice Mari\u00e2ngela. El n\u00famero de consultas, que pueden ser hechas a distancia por todos los alumnos y profesores de la universidad, aument\u00f3 bastante. &#8220;Ellos son atra\u00eddos por el confort y por los equipos, que son muy r\u00e1pidos&#8221;, destaca. &#8220;No encuentran esos recursos en ning\u00fan otro lugar.&#8221;<\/p>\n<p>Con su amplia base geogr\u00e1fica, la Unesp ten\u00eda problemas propios. En la biblioteca de Ilha Solteira, por ejemplo, con clima tropical h\u00famedo, la temperatura, que llega frecuentemente a 41 grados, hac\u00eda que usuarios y empleados mantuvieran las ventanas abiertas, facilitando la entrada de tierra, hongos e insectos. &#8220;La climatizaci\u00f3n del espacio solucion\u00f3 el problema&#8221;, afirma Spotti Lopes Fujita. La temperatura ahora se mantiene en 20 grados y la humedad del aire en un 50%, condiciones consideradas ideales para la conservaci\u00f3n del acervo.<\/p>\n<p>De cualquier manera, los planes futuros de las bibliotecas de la Unesp incluyen un ajuste en la seguridad. &#8220;El hurto de libros era una pr\u00e1ctica que se estaba haciendo cada vez m\u00e1s frecuente&#8221;, recuerda Mari\u00e2ngela. La instalaci\u00f3n de portones electr\u00f3nicos y la magnetizaci\u00f3n del acervo parecen haber solucionado ese problema. La universidad pretende ahora colocar c\u00e1maras de TV esparcidas por la biblioteca, para disminuir los casos de personas que garabatean libros o arrancan p\u00e1ginas y fotograf\u00edas.<\/p>\n<p>&#8220;Eso es fruto de una cultura que desgraciadamente no ha aprendido a\u00fan a respetar a los libros como parte del patrimonio cultural de la humanidad&#8221;, lamenta. Pero, mientras tanto, la Unesp se preocupa por ayudar a los usuarios a aprovechar bien su acervo, impulsando cursos para ense\u00f1arles a usar de manera adecuada los programas de b\u00fasqueda. &#8220;La intenci\u00f3n de la biblioteca es facilitar al m\u00e1ximo el desarrollo cient\u00edfico&#8221;, afirma. &#8220;Para ello, debe ofrecer a los investigadores las condiciones para obtener el m\u00e1ximo de informaci\u00f3n con el m\u00ednimo de esfuerzo.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los nuevos tiempos de las universidades p\u00fablicas","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[401],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-73143","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-especial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73143","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73143"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73143\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73143"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73143"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73143"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73143"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}