{"id":73146,"date":"2001-04-01T00:00:00","date_gmt":"2001-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/04\/01\/un-centro-de-investigacion-en-el-medio-del-bosque\/"},"modified":"2015-06-19T12:54:07","modified_gmt":"2015-06-19T15:54:07","slug":"un-centro-de-investigacion-en-el-medio-del-bosque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-centro-de-investigacion-en-el-medio-del-bosque\/","title":{"rendered":"Un centro de investigaci\u00f3n en el medio del bosque"},"content":{"rendered":"<p>La carretera de tierra est\u00e1 relativamente libre de baches. Aun as\u00ed, es tan sinuosa que dif\u00edcilmente se demora menos de una hora para hacer el trayecto de unos 50 kil\u00f3metros hasta la farmacia o hasta el peque\u00f1o supermercado m\u00e1s cercano. El acceso dif\u00edcil est\u00e1 hecho adrede. Desanima a los cortadores clandestinos de palmitos y bromelias. Esa es la v\u00eda de acceso a la Estaci\u00f3n Biol\u00f3gica de Borac\u00e9ia, un \u00e1rea de 96 hect\u00e1reas de Bosque Atl\u00e1ntico, en el litoral norte del estado de S\u00e3o Paulo, perteneciente al Museo de Zoolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). No es una simple \u00e1rea de preservaci\u00f3n. Es tambi\u00e9n un importante centro de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Puede verse tambi\u00e9n all\u00ed la mano del Programa de Infraestructura de la FAPESP. Hasta hace poco tiempo, la estaci\u00f3n se hallaba seriamente comprometida por la falta de recursos. Las instalaciones eran muy antiguas y no contaban con mantenimiento. A duras penas consegu\u00edan albergar a ocho investigadores. No hab\u00eda laboratorios, las aulas eran improvisadas. Ahora, las tres edificaciones de la estaci\u00f3n han sido reformadas. Son modestas, pero c\u00f3modas &#8211; algo importante para quienes permanecen a veces m\u00e1s de una semana aislados en la estaci\u00f3n, que no tiene tel\u00e9fono-, como para realizar una investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En cierta forma, la estaci\u00f3n est\u00e1 imbuida de una nueva filosof\u00eda de trabajo. Antes, los cient\u00edficos procuraban principalmente conocer para preservar. Desgraciadamente, en la actualidad es necesario preservar antes de conocer. &#8220;Los bi\u00f3logos trabajan contra el tiempo, compitiendo contra los intereses econ\u00f3micos de la industria maderera y de extracci\u00f3n y con los intereses de las comunidades locales que, por necesidad e ignorancia, contribuyen con la degradaci\u00f3n ambiental&#8221;, dice S\u00f4nia Casari, jefe de la secci\u00f3n de Apoyo a la Estaci\u00f3n Biol\u00f3gica de Borac\u00e9ia.<\/p>\n<p><strong>Bromelias<br \/>\n<\/strong>La estaci\u00f3n est\u00e1 situada en un \u00e1rea de bosque primitivo, de 16.450 hect\u00e1reas, preservada por la C\u00eda. de Saneamiento B\u00e1sico del estado de S\u00e3o Paulo (Sabesp), la Aductora del R\u00edo Claro, situada en el municipio de Sales\u00f3polis, a unos 110 kil\u00f3metros al este de la capital. A diferencia de lo que ocurre en \u00e1reas m\u00e1s frecuentadas, las bromelias y las orqu\u00eddeas, muy buscadas por los taladores clandestinos, son vistas con facilidad en los \u00e1rboles. Hay muchos p\u00e1jaros e insectos.<\/p>\n<p>Huellas de peque\u00f1os animales aparecen en el suelo en los senderos. La abundancia de vida salvaje llega a causar incomodidad entre los investigadores. Pese al gran calor, \u00e9stos solo entran en el bosque con ropas de mangas largas y botas altas de goma. Es una manera de protegerse contra los mosquitos y las v\u00edboras. Pero muchas investigaciones pueden realizarse sin entrar en las sendas. Por las noches, basta encender una l\u00e1mpara especial, instalada al frente de uno de los alojamientos, para atraer una multitud de insectos.<\/p>\n<p>Tan solo en el a\u00f1o 2000, investigadores de la USP concluyeron nueve proyectos con base en las cazas efectuadas en las estaci\u00f3n, la mayor parte referente a insectos o anfibios. Adem\u00e1s, la estaci\u00f3n recibi\u00f3 a 60 investigadores de otras instituciones, 15 de ellos extranjeros. Varios investigadores llegan provenientes de organismos particulares, como la profesora Izaura Bezerra Francini, de la Universidad Cat\u00f3lica de Santos, participante del proyecto\u00a0<em>Estudio de la Fauna de Cole\u00f3pteros<\/em> de la EBB. &#8220;Ser\u00eda dif\u00edcil realizar un trabajo de esa envergadura en otro local&#8221;, afirma.<\/p>\n<p><strong>Quino<br \/>\n<\/strong>La estaci\u00f3n fue creada en 1938, como un centro experimental para el estudio del cultivo del quino del Instituto Agron\u00f3mico de Campinas (IAC). El quino, un arbusto oriundo de los Andes, era el origen de la quina, un remedio muy usado en la \u00e9poca para combatir el paludismo. A partir de 1941, investigadores del entonces Departamento de Zoolog\u00eda de la Secretar\u00eda de Agricultura, hoy Museo de Zoolog\u00eda de la USP, comenzaron a organizar expediciones al \u00e1rea para reunir material cient\u00edfico. En 1952, el IAC dej\u00f3 los trabajos con la quina y, en 1954, la estaci\u00f3n fue oficialmente transformada en centro de estudios.<\/p>\n<p>La estaci\u00f3n no presta servicios solamente para investigaciones. Tambi\u00e9n es un importante punto de apoyo para la formaci\u00f3n de mano de obra calificada para trabajos de campo. El a\u00f1o pasado, 86 alumnos y 11 profesores participaron de seis cursos ofrecidos por la EBB. Eso se fue posible gracias a la creaci\u00f3n de la nueva sala de clases y del laboratorio con capacidad para 25 alumnos.<\/p>\n<p>El laboratorio no cuenta con equipos sofisticados. No hay computadoras en la estaci\u00f3n. Pero los bi\u00f3logos que trabajan en el campo est\u00e1n acostumbrados pasar largos per\u00edodos solo con lo b\u00e1sico. Existe otra ventaja en esa manera austera de investigar: disminuyen los desperdicios que todos est\u00e1n obligados a llevarse consigo en el regreso a la ciudad. Una de las reglas de la estaci\u00f3n es la indica que cada uno debe llevarse la basura que produce. &#8220;La estaci\u00f3n debe permanecer intacta, para garantizar la vida de las plantas y animales y el futuro de las investigaciones biol\u00f3gicas&#8221;, subraya S\u00f4nia Casari.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La FAPESP ayuda a recuperar una estaci\u00f3n biol\u00f3gica","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[401],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-73146","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-especial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73146","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73146"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73146\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73146"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73146"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73146"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73146"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}