{"id":73148,"date":"2001-04-01T00:00:00","date_gmt":"2001-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/04\/01\/un-valioso-patrimonio-que-ahora-se-encuentra-protegido\/"},"modified":"2015-02-03T13:40:42","modified_gmt":"2015-02-03T15:40:42","slug":"un-valioso-patrimonio-que-ahora-se-encuentra-protegido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-valioso-patrimonio-que-ahora-se-encuentra-protegido\/","title":{"rendered":"Un valioso patrimonio que ahora se encuentra protegido"},"content":{"rendered":"<p>Hubo un tiempo en que el tercer museo en importancia en Am\u00e9rica Latina se destacaba por su nula seguridad. Solamente una puerta de vidrio separaba el ambiente externo &#8211; la calle &#8211; del \u00e1rea de exposici\u00f3n, donde se encuentran obras de important\u00edsimos artistas, como Picasso, Modigliani y Matisse. &#8220;El riesgo de robo era alto&#8221;, admite el director de la instituci\u00f3n, el Museo de Arte Contempor\u00e1neo (MAC) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), Jos\u00e9 Teixeira Coelho Netto.<\/p>\n<p>Pero hab\u00eda otros problemas. La estructura hab\u00eda sido proyectada incluyendo un sistema de aire acondicionado, pero \u00e9ste nunca fue instalado. As\u00ed, el edificio no contaba ni siquiera con ventilaci\u00f3n natural, por m\u00e1s precaria que esta fuera. &#8220;El calor era insoportable, el edificio era un verdadero horno, la gente no lograba permanecer m\u00e1s de media hora en el museo&#8221;, dice Coelho Netto. Y la cosa no paraba ah\u00ed. El gran calor amenazaba incluso la propia integridad de las obras.<\/p>\n<p>La lista contin\u00faa. El sistema de protecci\u00f3n contra incendios se reduc\u00eda pr\u00e1cticamente a algunos extinguidores dispersos por el edificio, algo nada adecuado para un museo de ese porte. Lo m\u00ednimo que se pod\u00eda decir al respecto de la distribuci\u00f3n de espacios era que era p\u00e9sima. La precaria iluminaci\u00f3n estaba constituida por l\u00e1mparas comunes, las mismas que se usan en f\u00e1bricas y oficinas, totalmente desaconsejables para un ambiente de exposiciones.<\/p>\n<p><strong>Humedad<br \/>\n<\/strong>Afortunadamente, se iniciaron las refacciones, en gran medida, con el uso de una partida de 2,6 millones de reales del Programa de Infraestructura de la Fapesp. M\u00e1s de la mitad de esos fondos se destin\u00f3 a la instalaci\u00f3n de un sistema de aire acondicionado que no solo torna m\u00e1s agradable la vida de los visitantes y los empleados, sino que tambi\u00e9n, por ser tecnol\u00f3gicamente bastante avanzado, controla electr\u00f3nicamente la temperatura y la humedad relativa del ambiente, algo fundamental para la preservaci\u00f3n de las obras.<\/p>\n<p>No fue tarea f\u00e1cil hacer funcionar ese aire acondicionado. La infraestructura para la instalaci\u00f3n de los equipos ya exist\u00eda. Pero las tuber\u00edas eran inmensas, y en ciertos casos, llegaban a cubrir la mitad de las paredes. La soluci\u00f3n fue instalar paredes falsas de placas de yeso a lo largo de las paredes de material. De esa manera se cubrieron las inmensas bocas de aire. Tanto mejor para el museo. El equipamiento qued\u00f3 totalmente embutido y las nuevas paredes se encuentran libres para la colocaci\u00f3n de cuadros, sin contaminaci\u00f3n visual.<\/p>\n<p>Para mejorar la seguridad, el \u00e1rea de exposiciones fue desplazada hacia atr\u00e1s y ahora no tiene contacto con el hall de entrada, protegida por puertas m\u00e1s resistentes. El MAC cuenta ahora tambi\u00e9n con un sistema de combate a incendios muy eficiente, similar a que est\u00e1instalado en el Museo del Louvre, en Par\u00eds. Si un sensor detecta un foco de incendio, el sistema lanza autom\u00e1ticamente en el \u00e1rea en cuesti\u00f3n un gas inerte presurizado, el FM-200, que apaga las llamas sin provocar da\u00f1os a personas u obras. La liberaci\u00f3n del gas se restringe solamente al \u00e1rea identificada como foco del fuego por los microprocesadores del sistema y no llega a otros lugares.<\/p>\n<p><strong>Movimientos<br \/>\n<\/strong>\u00bfUna exageraci\u00f3n? No si se considera el valor del acervo del MAC. &#8220;El museo tiene la mayor y m\u00e1s importante colecci\u00f3n de arte moderno y contempor\u00e1neo de Brasil&#8221;, declara el director, Coelho Netto. Entre \u00f3leos, grabados y esculturas, el MAC tiene cerca de 8 mil obras, una cantidad mayor, por ejemplo, a la del Museo de Arte Moderno de S\u00e3o Paulo (Masp). En su patrimonio estable est\u00e1n representados pr\u00e1cticamente todos los principales movimientos art\u00edsticos del siglo XX, tanto los surgidos en el exterior como los de Brasil.<\/p>\n<p>Entre los artistas extranjeros con obras en el MAC se encuentran, por ejemplo, Picasso, Modigliani, De Chirico, L\u00e9ger, Matisse, Kandinsky, Max Ernst, Morandi, Appel, Albers, Vasarely, Fontana, Calder, Rauschenberg y Wasselman. Entre los brasile\u00f1os, Tarsila do Amaral, Anita Malfatti, Portinari, Goeldi, Fl\u00e1vio de Carvalho, Waldemar Cordeiro, Lygia Clark, H\u00e9lio Oiticica, Volpi, Mario Zanini, Bonadei, Gomide, Ant\u00f4nio Henrique Amaral, Nelson Leirner, Tomie Ohtake, Manabu Mabe, Aguilar, Paulo Pasta, Evandro Jardim y Regina Silveira.<\/p>\n<p>Cuando surge una oportunidad de acceso m\u00e1s f\u00e1cil, aun en condiciones que no son precisamente las ideales, ese acervo es bastante apreciado por el p\u00fablico. Una exposici\u00f3n realizada por el MAC en la Galer\u00eda de la Federaci\u00f3n de Industrias del Estado de S\u00e3o Paulo (Fiesp), en la ciudad de S\u00e3o Paulo, entre abril y agosto de 1999, atrajo a 90 mil personas, un r\u00e9cord para exposiciones de colecciones nacionales. Otra medida del valor del patrimonio del MAC es la frecuencia con la que sus obras son requeridas para exposiciones en grandes museos internacionales. Se han concretado pr\u00e9stamos, por ejemplo, a instituciones tales como el Museo de Arte Moderno de Nueva York (Moma), el Museo Nacional de Alemania, en Berl\u00edn, y la Fundaci\u00f3n Antoni Tapi\u00e8s, de Barcelona.<\/p>\n<p><strong>Modigliani<br \/>\n<\/strong>Una de las obras m\u00e1s solicitadas por los museos extranjeros es una de las m\u00e1s relevantes del MAC, el \u00fanico autorretrato del pintor y escultor italiano Amedeo Modigliani. &#8220;Se trata de una obra fundamental para cualquier exposici\u00f3n de este artista&#8221;, dice Coelho Netto. Otra obra muy solicitada es\u00a0<em>A Negra<\/em>, de Tarsila do Amaral, considerado el cuadro m\u00e1s representativo del Modernismo brasile\u00f1o. Pero la colecci\u00f3n cuenta con otras preciosidades, como algunas decenas de obras de Di Cavalcanti, 21 telas de Volpi y m\u00e1s de 100 grabados de Renina Katz. En la \u00faltima Bienal de S\u00e3o Paulo, en 1998, hab\u00eda nada menos que 40 obras del MAC en las paredes de la exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero algunas de las preciosidades existentes en el museo a\u00fan est\u00e1n siendo descubiertas. El MAC tiene un archivo permanente. Parte de su contenido permaneci\u00f3 guardada en paquetes, ignorada, cuando el acervo fue trasladado de su antiguo local, en el Parque do Ibirapuera, al edificio nuevo, en el campus de la USP. Para organizar y tornar accesible ese material, compuesto principalmente por carteles y objetos donados por artistas, se necesitaba fundamentalmente dinero, y una vez m\u00e1s \u00e9ste surgi\u00f3 del Programa de Infraestructura de la FAPESP.<\/p>\n<p>&#8220;Loque ten\u00edamos antes guardado en la USP o en el Ibirapuera era un archivo muerto, apilado en condiciones inadecuadas, dentro de cajas o paquetes, tal como lleg\u00f3 cuando fue donado por los artistas&#8221;, dice la especialista en documentaci\u00f3n Silvana Karpinski, una de las responsables del trabajo, juntamente con la directora de la Biblioteca del MAC, Dina Elizabeth Uliana. &#8220;Ahora tenemos un archivo vivo, en condiciones de recibir a los investigadores, de f\u00e1cil acceso paro los que lo quieran consultar&#8221;, prosigue Karpinski.<\/p>\n<p><strong>Armarios especiales<br \/>\n<\/strong>El trabajo de apertura del archivo revel\u00f3 muchas sorpresas, como por ejemplo, los documentos personales del artista Ernesto de Fiori, sueltos entre el material. Todos los documentos fueron tratados y la mayor\u00eda est\u00e1 guardada en archivos deslizantes de acero. Algunos carteles y otros documentos de dif\u00edcil manipuleo fueron a parar a armarios especiales. El acervo fue digitalizado y grabado en CD-ROM. &#8220;No existe m\u00e1s el riesgo de que parte del mismo se pierda o se deteriore&#8221;, afirma Silvana.<\/p>\n<p>La reforma realizada en el recinto del campus de la USP tambi\u00e9n mejor\u00f3 la disposici\u00f3n de las \u00e1reas de exposici\u00f3n. Antes, el museo funcionaba en un solo sal\u00f3n. Ahora se encuentra dividido en ocho secciones. Con ello, se gan\u00f3 en flexibilidad a la hora de distribuir las obras para su exposici\u00f3n. La iluminaci\u00f3n tambi\u00e9n cambi\u00f3. Las antiguas l\u00e1mparas fueron reemplazadas. Las nuevas fueron proyectadas especialmente para el museo. Con ellas es posible orientar y regular la cantidad de luz en cada una de las secciones del MAC.<\/p>\n<p>La adecuaci\u00f3n del espacio posibilit\u00f3 la duplicaci\u00f3n de la reserva t\u00e9cnica, los lugares donde est\u00e1n las obras que no est\u00e1n en exposici\u00f3n en el momento. Con ello se hizo posible que llegase parte del material que continuaba en el espacio del Ibirapuera &#8211; cerca de la mitad del acervo -, donde las condiciones de seguridad contin\u00faan siendo malas. &#8220;Falt\u00f3 espacio para acomodar todo el acervo en el espacio de la USP, pero ahora estamos mucho m\u00e1s tranquilos con relaci\u00f3n a la seguridad&#8221;, declara Coelho Netto. Las principales obras est\u00e1n en el MAC.<\/p>\n<p><strong>Una gran galer\u00eda<br \/>\n<\/strong>De las ocho galer\u00edas en las que ahora est\u00e1 dividido el nuevo edificio, cuatro est\u00e1n en el Ala Oeste y dos, gemelas, en el centro. El grupo se completa con una Alta Galer\u00eda, para piezas de pared de mayor porte, y una Gran Galer\u00eda, preparada como un espacio especialmente adecuado para la presentaci\u00f3n de obras contempor\u00e1neas.Los cambios parecen estar gustando. El museo, que reabri\u00f3 sus puertas en diciembre del a\u00f1o pasado, tras siete meses de reforma, definitivamente no es el mismo. El promedio de visitantes, que era de 30 personas por d\u00eda antes de la reforma, se elev\u00f3 a 80. En el primer d\u00eda de la reinauguraci\u00f3n, recibi\u00f3 a 2 mil personas, un n\u00famero nunca antes alcanzado en su historia.<\/p>\n<p>La entrada vidriada permanece, llamando la atenci\u00f3n entre los otros edificios de la calle de la Rector\u00eda, en el campus de la USP. El concreto expuesto tratado y la instalaci\u00f3n de paneles de vidrio esfumado y de una marquesina de protecci\u00f3n en la entrada principal le otorgaron una nueva apariencia a la fachada. El vest\u00edbulo o hall de entrada cuenta con un peque\u00f1o local para la venta de souvenires, siguiendo el ejemplo de otros grandes museos del mundo. En breve, estar\u00e1n funcionando tambi\u00e9n cafeter\u00edas. Los domos o c\u00fapulas de fibra de vidrio del techo fueron reemplazados por lozas de hormig\u00f3n, aumentando as\u00ed la seguridad y la resistencia al agua de la lluvia.<\/p>\n<p><strong>Obra Nova<br \/>\n<\/strong>Coelho Netto cuenta que las reformas tuvieron gran repercusi\u00f3n tambi\u00e9n en el ambiente art\u00edstico. De los cien artistas invitados para la inauguraci\u00f3n de Obra Nova, la muestra de reapertura del museo tras la reforma, 97 confirmaron inmediatamente su presencia y los otros tres justificaron su ausencia debido a problemas personales o viajes al exterior. &#8220;Los artistas tambi\u00e9n han aparecido m\u00e1s por el museo&#8221;, afirma el director. &#8220;Muchos de ellos se mostraron impresionados con el aspecto moderno y agradable del edificio&#8221;, agrega.<\/p>\n<p>Hubo casos en los que dicho reconocimiento tuvo un car\u00e1cter pr\u00e1ctico. Varios artistas se mostraron tan entusiasmados con la renovaci\u00f3n del MAC que decidieron contribuir con el patrimonio del museo. En pocas semanas, se registraron m\u00e1s de 20 donaciones, incluso por parte de artistas tan conocidos como Cl\u00e1udio Tozzi, Ubirajara Ribeiro, Maria Bonomi, Archangelo Ianelli y Renina Katz.<\/p>\n<p><strong>Obras en papel<br \/>\n<\/strong>Despu\u00e9s de la iniciativa de la FAPESP, comenzaron a llegar otras donaciones importantes al museo. Vitae, por ejemplo, una asociaci\u00f3n que apoya proyectos en las \u00e1reas de cultura y educaci\u00f3n, le entreg\u00f3 98 mil reales al organismo de la USP. Ese dinero fue utilizado para pagar parte de los gastos ocasionados por la instalaci\u00f3n de una sala especial para la preservaci\u00f3n de obras en papel. La empresa de marketing Thompson est\u00e1 preparando gratuitamente un proyecto de divulgaci\u00f3n del museo. Y una empresa de transportes, Alves Tegan, transporta de forma gratuita las obras del MAC a exposiciones en otros lugares.<\/p>\n<p>Para la sala de las obras en papel, el Gabinete de Papel, se tuvieron especialmente en cuenta las necesidades de los investigadores, adem\u00e1s del inter\u00e9s del p\u00fablico. Las obras no permanecen propiamente expuestas, sino guardadas en gavetas especiales. Caben as\u00ed en el local 400 obras, cuando en una exposici\u00f3n com\u00fan no ser\u00eda posible guardar la d\u00e9cima parte de esa cifra. El museo encuadra al Gabinete de Papel en un concepto que denomina &#8220;atenci\u00f3n variada&#8221;, pues atiende simult\u00e1neamente a investigadores, artistas, educadores y p\u00fablico en general.<\/p>\n<p><strong>Estructura de apoyo<br \/>\n<\/strong>&#8220;Tecnol\u00f3gicamente, el MAC es actualmente el museo m\u00e1s avanzado de Brasil&#8221;, afirma Coelho Netto, &#8220;y en t\u00e9rminos de agradabilidad y adecuaci\u00f3n del espacio, est\u00e1 entre los mejores de Am\u00e9rica del Sur&#8221;. El director recuerda que estas cualidades son fundamentales para un organismo creado no solo para realizar bellas exposiciones, sino tambi\u00e9n para brindar apoyo a la investigaci\u00f3n. Adem\u00e1s de sus obras y de una estructura de apoyo a los investigadores, el MAC tiene tambi\u00e9n un conjunto de laboratorios de conservaci\u00f3n y restauraci\u00f3n. Tambi\u00e9n en ese \u00e1rea la FAPESP marc\u00f3 presencia, con inversiones en proyectos de car\u00e1cter cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Cabe recordar que el MAC tiene una divisi\u00f3n de ense\u00f1anza y de acci\u00f3n cultural, que act\u00faa en escuelas p\u00fablicas de S\u00e3o Paulo. Son frecuentes, por ejemplo, las visitas guiadas de alumnos de escuelas primarias a sus instalaciones. El MAC est\u00e1 organizando un manual para profesores, destinado a ayudar a \u00e9stos en la preparaci\u00f3n de sus alumnos para efectuar visitas de esta \u00edndole. Existen tambi\u00e9n programas orientados a ni\u00f1os con deficiencias f\u00edsicas y mentales, contando incluso con materiales y actividades dirigidas a ese p\u00fablico especial.<\/p>\n<p><strong>Donaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Coelho Netto afirma que la participaci\u00f3n de la FAPESP est\u00e1 siendo decisiva para la vida del museo. Relata que el primer gran momento del MAC fue en 1963, cuando la pareja Francisco Matarazzo Sobrinho &#8211; Yolanda Penteado don\u00f3 las obras de arte de sus colecciones particulares y las que constitu\u00edan el entonces Museo de Arte Moderno (MAM) a la USP. A cambio, la universidad se comprometi\u00f3 a crear el MAC y a construir un edificio para albergar esa colecci\u00f3n. \u00c9ste es el edificio actual, sito en la calle de la Rector\u00eda, inaugurado en octubre de 1992.<\/p>\n<p>El segundo gran momento para la instituci\u00f3n, en la opini\u00f3n del director, fue cuando el MAC, con el apoyo de la FAPESP, logr\u00f3 montar una infraestructura comparable a la de los grandes museos internacionales. &#8220;Sin duda, se trata del segundo gran acontecimiento en la vida de museo&#8221;, afirma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El MAC brinda mayor seguridad y confort a sus visitantes","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[401],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-73148","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-especial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73148","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73148"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73148\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73148"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73148"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73148"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73148"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}