{"id":73149,"date":"2001-04-01T00:00:00","date_gmt":"2001-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/04\/01\/una-inmersion-en-280-anos-de-historia-de-sao-paulo\/"},"modified":"2015-02-03T14:01:01","modified_gmt":"2015-02-03T16:01:01","slug":"una-inmersion-en-280-anos-de-historia-de-sao-paulo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-inmersion-en-280-anos-de-historia-de-sao-paulo\/","title":{"rendered":"Una inmersi\u00f3n en 280 a\u00f1os de historia de S\u00e3o Paulo"},"content":{"rendered":"<p>El segundo acervo de documentos hist\u00f3ricos de Brasil en importancia, superado tan solo por el Archivo Nacional, se encuentra en S\u00e3o Paulo. Es el Archivo del Estado (AE), que existe desde 1721, cuando el secretario de Gobierno de la entonces capitan\u00eda de S\u00e3o Paulo, Gerv\u00e1sio Leite Rabelo, comenz\u00f3 a organizar los documentos oficiales. Los recursos nunca fueron muchos. En 280 a\u00f1os, el archivo pas\u00f3 por seis sedes diferentes. Aun as\u00ed, sus documentos siempre sirvieron de base para importantes investigaciones sobre S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n empez\u00f3 a mejorar en 1997, cuando el Archivo del Estado recibi\u00f3 una nueva sede, en la calle Volunt\u00e1rios da P\u00e1tria, en el barrio de Santana, en la zona norte de la capital paulista. Por primera vez en su historia, el archivo dej\u00f3 de ocupar instalaciones improvisadas para afincarse en un edificio apropiado, planeado de acuerdo con sus necesidades. Al a\u00f1o siguiente, comenz\u00f3 a recibir fondos del Programa de Infraestructura de la FAPESP. Una inversi\u00f3n de 565 mil reales est\u00e1 ayudando al AE a recuperar y tornar accesible su acervo con mayor tecnolog\u00eda y de una manera menos precaria.<\/p>\n<p>El trabajo est\u00e1 solamente comenzando, pero ya est\u00e1 dando muestras de su inmensa riqueza. Oficialmente, el archivo fue constituido en 1891, en el edificio de la secretar\u00eda de Gobierno, teniendo como n\u00facleo inicial el material que comenz\u00f3 a ser organizado por Leite Rabelo. Por entonces su nombre era Repartici\u00f3n de Estad\u00edstica y del Archivo del Estado de la Secretar\u00eda del Interior. Ese nombre bast\u00f3 para que empezara a llegar y ser apilado material de toda \u00edndole.<\/p>\n<p><strong>Imperio<br \/>\n<\/strong>En el archivo se encuentran, por ejemplo, papeles de las secretar\u00edas del gobierno estadual, del Poder Judicial, de los registros civiles (cart\u00f3rios) y de los gobiernos municipales. No faltan tambi\u00e9n documentos de naturaleza particular. Con el correr del tiempo, el archivo fue recibiendo donaciones, incluso de material referente al per\u00edodo colonial y al Imperio. El archivo puede ser una mina de oro para los investigadores, que lo consideran una referencia en la historiograf\u00eda de S\u00e3o Paulo y de Brasil.<\/p>\n<p>Pero es una pesadilla para los archivistas.Pr\u00e1cticamente durante toda su historia, sus empleados trabajaron de improvisadamente y enfrentaron las nuevas situaciones seg\u00fan \u00e9stas iban apareciendo. Con ello fueron creados incluso algunos misterios, como el caso de las latas. Hasta el comienzo de la d\u00e9cada de 1950, los documentos eran archivados en forma de atados de papel. Fue entonces que alguien tuvo la idea de guardar los documentos en latas cerradas, pensando que as\u00ed permanecer\u00edan mejor protegidos.<\/p>\n<p>El misterio reside en un polvo que se coloc\u00f3 en las latas, junto con los papeles. En un comienzo, se pens\u00f3 que se tratase de un veneno para insectos y hongos. Pero antes de empezar a trabajar con ese material, el archivo le solicit\u00f3 al Instituto Adolfo Lutz que analizara el polvo, para tener la certeza de que \u00e9ste no les har\u00eda mal a los empleados. El resultado indic\u00f3 que dicho polvo era completamente inocuo, ni siquiera era veneno. &#8220;Despu\u00e9s de tanto tiempo, no conseguimos ya saber qu\u00e9 era dicho polvo&#8221;, cuenta el coordinador general de las \u00c1reas T\u00e9cnicas del Archivo, Lauro \u00c1vila Pereira.<\/p>\n<p><strong>Mantenimiento<br \/>\n<\/strong>Uno de los puntos principales de la reforma es la informatizaci\u00f3n. Del total invertido por la FAPESP, cerca de un tercio, aproximadamente 200 mil reales, se destina a esa \u00e1rea. Solo con la a creaci\u00f3n de un sistema confiable y la digitalizaci\u00f3n de los documentos ser\u00e1 posible brindarles un buen servicio a los investigadores y al resto del p\u00fablico. Ya hubo una iniciativa en 1994 que fue desastrosa, de acuerdo con Pereira. Una empresa contratada arm\u00f3 una red interna con 16 puntos. Pero los programas escogidos no eran adecuados y el mantenimiento de los equipos no estaba a la altura de las necesidades.<\/p>\n<p>Con la partida de la FAPESP se cre\u00f3 un sistema de digitalizaci\u00f3n. El archivo cuenta ahora tambi\u00e9n con m\u00e1s computadoras, incluso para las consultas del p\u00fablico, y un servidor de red. Los puntos de la red aumentaron de 12 a 62. El objetivo ahora es microfilmar y digitalizar todo el acervo. No es poca cosa. Tan solo en el edificio de Santana, son 4 mil metros lineales de documentaci\u00f3n permanente, es decir, que nunca ser\u00e1 descartada.Se suman a \u00e9stos otros materiales, como los provenientes del Departamento de Orden Pol\u00edtico y Social (Deops), clasificados como documentos intermedios, o sea, que pueden ser descartados despu\u00e9s de un cierto tiempo.<\/p>\n<p><strong>Im\u00e1genes<br \/>\n<\/strong>Como parte del programa de informatizaci\u00f3n, informa Pereira, el archivo est\u00e1 creando en este momento tres segmentos de fondos cerrados, es decir, digitalizando los documentos en las estructuras que no van a crecer. El primero est\u00e1 constituido por im\u00e1genes del antiguo peri\u00f3dico\u00a0<em>\u00daltima Hora<\/em>. Son alrededor de 2 mil im\u00e1genes correspondientes al per\u00edodo 1951-1971, con relieve para las caricaturas de los dibujantes N\u00e1ssara, Jaguar y Lan.<\/p>\n<p>Este material proviene del acervo del fundador del peri\u00f3dico, Samuel Wainer, y le fue comprado por la Secretar\u00eda de Cultura del Estado a la hija de \u00e9ste, Pinky Wainer, en 1989, quedando bajo la custodia del Archivo del Estado. Son 170 mil copias de fotograf\u00edas, 800 mil negativos y 2 mil caricaturas, adem\u00e1s de 246 vol\u00famenes encuadernados, con las ediciones paulista y carioca del diario. Este material tambi\u00e9n est\u00e1 siendo publicado en papel, con cuatro tomos ya terminados de la serie\u00a0<em>Arquivo em Imagens &#8211; s\u00e9rie \u00daltima Hora<\/em>.<\/p>\n<p>El segundo segmento est\u00e1 constituido por cartas, mapas y plantas, con destaque para cerca de mil fotograf\u00edas que documentan, paso por paso, la construcci\u00f3n de la sede del Museo de Ipiranga. El tercero re\u00fane material de revistas ilustradas de comienzos del siglo 20, como\u00a0<em>A Cigarra, Revista Feminina y A Lua<\/em>, con cerca de 40 mil im\u00e1genes.<\/p>\n<p><strong>Licuadora<br \/>\n<\/strong>No obstante, las inversiones de la FAPESP no se restringen al \u00e1rea de inform\u00e1tica. Una buena parte fue aplicada a la reforma del laboratorio de conservaci\u00f3n del archivo. &#8220;Me siento como se estuviera saliendo de una choza para ir a un hermoso departamento&#8221;, afirma la conservadora del archivo, Maria Am\u00e9lia Arraes de Alencar Pinheiro de Castro. Para tratar los documentos del AE, muchos de los cuales est\u00e1n tan deteriorados que se deshacen ante el m\u00e1s simple toque, Maria Am\u00e9lia ten\u00eda solo guantes, una m\u00e1scara, una mesa, un estilete y cola. La cola de metilcelulosa, usada en la restauraci\u00f3n de documentos, era preparada en una licuadora com\u00fan de cocina.<\/p>\n<p>Ahora el archivo cuenta con equipos como la M\u00e1quina Obturadora de Papel, usada para restaurar las fibras. El papel est\u00e1 constituido por fibras que se rompen cuando \u00e9ste es atacado por un insecto cualquiera de los que atacan este tipo de material, por ejemplo. La M\u00e1quina Obturadora recompone las fibras y tapa con celulosa los agujeros hechos por los insectos.<\/p>\n<p>Otro ejemplo es la cabina de seguridad biol\u00f3gica, usada para evitar que el restaurador entre en contacto con los productos t\u00f3xicos utilizados para remover residuos de cola y cinta adhesiva o los venenos colocados antiguamente en los papeles para combatir insectos o microorganismos. Una novedad es la cabina de succi\u00f3n, utilizada para la limpieza de los documentos. &#8220;Antes de la llegada de esa cabina, trabaj\u00e1bamos en cabinas improvisadas de cart\u00f3n que constru\u00edamos nosotros mismos&#8221;, cuenta Maria Am\u00e9lia.<\/p>\n<p><strong>Celulosa<br \/>\n<\/strong>La conservadora comenta que la calidad del papel usado actualmente es muy inferior a la de los documentos m\u00e1s antiguos. En el siglo XIX y a comienzos del siglo XX, se usaba principalmente papel hecho a base de harapos, en especial de lino. &#8220;Desde 1928 en adelante, se empez\u00f3 a usar pulpa de madera y la calidad empeor\u00f3&#8221;, comenta. De cualquier manera, los conservadores piensan en el futuro. La cola de metilcelulosa, por ejemplo, preparada en el propio laboratorio, es hecha de manera tal que puede ser retirada con facilidad en futuras restauraciones.<\/p>\n<p>El laboratorio del AE es tan respetado que suele tener pedidos de organismos p\u00fablicos o particulares en busca de consejos acerca de c\u00f3mo preservar documentos antiguos. El club Esporte Clube Pinheiros, por ejemplo, fue ecientemente al laboratorio para saber c\u00f3mo conservar su colecci\u00f3n de fotograf\u00edas, algunas con m\u00e1s de cien a\u00f1os. &#8220;Conservar significa prevenir el deterioro y prolongar la vida del documento&#8221;, ense\u00f1a Maria Am\u00e9lia. &#8220;Es necesario intervenir lo m\u00ednimo posible en el documento, y las intervenciones inevitables deben pasar desapercibidas. La restauraci\u00f3n usa t\u00e9cnicas que reparan el material da\u00f1ado&#8221;, completa.<\/p>\n<p><strong>Inventario<br \/>\n<\/strong>En total, el Archivo del Estado guarda m\u00e1s de 500 toneladas de documentos. \u00c9stos incluyen 50 mil libros, 12 mil ejemplares de peri\u00f3dicos, 1 mill\u00f3n de im\u00e1genes y centenas de millares de otros papeles, oficiales y particulares. El m\u00e1s antiguo documento existente en el archivo es el inventario del zapatero Dami\u00e3o Sim\u00f5es, de 1578. Forma parte de un fondo, o sector, llamado Inventarios y Testamentos, que va de 1578 a 1801 y es muy importante para el estudio de S\u00e3o Paulo en la \u00e9poca colonial.<\/p>\n<p>Sobre el per\u00edodo del Imperio, se guard\u00f3 toda la correspondencia emitida y recibida por los gobernadores de la provincia, adem\u00e1s de registros de actos de gobierno. Una lectura interesante es la de la correspondencia entre el jefe de polic\u00eda y el gobernador y el registro de los actos policiales que tratan, por ejemplo, de esclavos fugitivos. Sin embargo, el material no se limita a actos oficiales. Personalidades de la pol\u00edtica dejaron sus documentos personales al AE. Entre ellos, Washington Lu\u00eds, J\u00falio Prestes y Armando Salles Oliveira.<\/p>\n<p><strong>Procesos<br \/>\n<\/strong>Entretanto, lo que m\u00e1s est\u00e1 atrayendo la atenci\u00f3n de los visitantes e investigadores en los \u00faltimos tiempos es el fondo de Deops. \u00c9ste cubre el per\u00edodo que va desde 1924 a 1983, pero la \u00e9poca que cuenta con el mayor n\u00famero de consultas es la referente a la \u00faltima fase del per\u00edodo militar. En total, explica el coordinador Pereira, el fondo Deops tiene 1,1 millones de fichas nominales y 9 mil carpetas con procesos. Los procesos son tem\u00e1ticos y a veces un documento de tan solo una p\u00e1gina remite a m\u00e1s de 150 fichas. Por ejemplo, el documento sobre el congreso de la Uni\u00f3n Nacional de Estudiantes (UNE) de Ibi\u00fana lleva a fichas de la mayor\u00eda de los estudiantes detenidos en el lugar.<\/p>\n<p>Las b\u00fasquedas en ese fondo non son realizadas solamente por inter\u00e9s hist\u00f3rico. &#8220;Parientes de personas muertas durante la represi\u00f3n pol\u00edtica o afectadas de otra manera por el r\u00e9gimen, o que precisan documentos para jubilarse, realizan investigaciones en nuestro Archivo&#8221;, comenta el coordinador. Un certificado emitido por el Archivo del Estado es reconocido como prueba en casos de pedidos de indemnizaci\u00f3n o para justificar una inactividad forzosa.<\/p>\n<p>Merced a un convenio con la Imprenta Oficial del Estado, el trabajo del AE no se limita a la custodia de documentos. Ya ha editado varios estudios sobre la historia del Estado y gu\u00edas sobre su acervo. Se est\u00e1 preparando una serie similar a la realizada con el archivo de\u00a0<em>\u00daltima Hora<\/em> con el material de\u00a0<em>Di\u00e1rios Associados<\/em>, tambi\u00e9n incorporado al AE. Se est\u00e1 editando tambi\u00e9n una revista, llamada\u00a0<em>Hist\u00f3rica<\/em>, con art\u00edculos de investigadores, y tiene una serie,\u00a0<em>Como Fazer<\/em>, que trata sobre trabajos de conservaci\u00f3n preventiva en archivos y bibliotecas.<\/p>\n<p>Otra actividad del AE consiste en la preparaci\u00f3n de<em>kits<\/em> con material did\u00e1ctico para profesores de historia y la organizaci\u00f3n de visitas guiadas de estudiantes primarios y secundarios para conocer el acervo. Recientemente se concret\u00f3 un acuerdo con el campus de la Unesp de Assis para que estudiantes de dicha universidad realicen pasant\u00edas en las instalaciones de S\u00e3o Paulo. El Archivo del Estado no solo cumple con idoneidad la tarea de guardar gran parte de la memoria de S\u00e3o Paulo, sino que permite tambi\u00e9n que el conocimiento llegue con mayor facilidad a los interesados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El Archivo del Estado guarda documentos desde 1721","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[401],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-73149","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-especial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73149","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73149"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73149\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73149"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73149"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73149"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73149"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}