{"id":73199,"date":"2001-03-01T10:30:00","date_gmt":"2001-03-01T13:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/03\/01\/sin-animales-la-selva-se-muere\/"},"modified":"2015-07-21T16:47:50","modified_gmt":"2015-07-21T19:47:50","slug":"sin-animales-la-selva-se-muere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/sin-animales-la-selva-se-muere\/","title":{"rendered":"Sin animales, la selva se muere"},"content":{"rendered":"<p>En el lugar del murmurar de las interacciones entre los seres vivos de las selvas, la amenaza de un escenario sin actores. Investigadores comprobaron que la caza y la explotaci\u00f3n intensiva de las semillas con las que se alimentan los animales dejan a los bosques y selvas brasile\u00f1os cada vez m\u00e1s cerca de su desaparici\u00f3n. En la Amazonia, los casta\u00f1ares envejecen con reducidas probabilidades de renovaci\u00f3n porque la explotaci\u00f3n intensiva del casta\u00f1ar de Brasil (castanheiro do Par\u00e1,\u00a0<em>Bertholletia excelsa<\/em>) amenaza la supervivencia del agut\u00ed\u00a0<em>(Dasyprocta spp)<\/em>, principal dispersor de las casta\u00f1as. En el caso de los remanentes de Bosque Atl\u00e1ntico en el interior del estado de S\u00e3o Paulo, la amenaza se cierne sobre decenas de especies de \u00e1rboles que dependen del agut\u00ed para dispersar sus semillas para impulsar as\u00ed la regeneraci\u00f3n de los fragmentos de la selva.<\/p>\n<p>Para determinar la extensi\u00f3n del peligro en esos espacios, el bi\u00f3logo Mauro Galetti, del Instituto de Biociencias de la Universidad Estadual Paulista (Unesp), en R\u00edo Claro, estudi\u00f3 la interferencia de la fragmentaci\u00f3n del bosque en la dispersi\u00f3n de semillas y est\u00e1 estructurando un banco de datos sobre las interacciones de los animales frug\u00edvoros con distintas especies vegetales. Galetti, cuyo objetivo es servir de apoyo en proyectos de manejo, analiza el tema desde un punto de vista global: &#8220;Las selvas tropicales son actualmente la \u00faltima frontera en t\u00e9rminos de conocimiento, especialmente en lo que se refiere a biodiversidad. Son consideradas las mayores fuentes de productos naturales y tambi\u00e9n las responsables por el mantenimiento de recursos esenciales para hombre, como el agua, y porla regulaci\u00f3n de la temperaturaglobal. Pero los altos \u00edndices de tala y la transformaci\u00f3n de los h\u00e1bitats primitivos a manos del hombre han provocado una acentuada declinaci\u00f3n en el n\u00famero de especies animales y vegetales. La peor de las extinciones es una que pocas personas notan: la p\u00e9rdida de las interacciones entre los animales y las plantas, que son responsables por el mantenimiento de las selvas&#8221;.<\/p>\n<p>Los fragmentos dispersos del interior componen un bosque semideciduo &#8211; donde muchas especies pierden su follaje en la estaci\u00f3n seca- llamado Bosque Atl\u00e1ntico de la Meseta. &#8220;Es el bosque de Brasil m\u00e1s amenazado de extinci\u00f3n total, y ser\u00e1 necesario el manejo en todos los fragmentos que quedaron. De lo contrario, muchos de \u00e9stos desaparecer\u00e1n en menos de cien a\u00f1os&#8221;, alerta Galetti. La Fundaci\u00f3n SOS Mata Atl\u00e2ntica comprueba: de los 8,9 millones de hect\u00e1reas de \u00e1rea originaria de bosque semideciduo del estado, quedaron 189.000 hect\u00e1reas, es decir, un 2,06%.<\/p>\n<p><strong>El algarrobo, el mono y el tapir<br \/>\n<\/strong>Entre los estudios del proyecto, Galetti destaca la dispersi\u00f3n de semillas de algarrobo (cuapinol, jatob\u00e1 en portugu\u00e9s,\u00a0<em>Hymenaea courbaril<\/em>) por el agut\u00ed. As\u00ed como otras especies de la familia de las leguminosas y algunas palmeras, el algarrobo tiene semillas muy grandes &#8211; m\u00e1s de 2,5 cent\u00edmetros de di\u00e1metro. Las plantas con semillas grandes, que ning\u00fan ave logra tragar, son las m\u00e1s amenazadas en fragmentos forestales. Son dispersadas exclusivamente por el tapir o anta (<em>Tapirus terrestris<\/em>) y el agut\u00ed. Como los tapires fueron cazados hasta su extinci\u00f3n en el lugar, los agut\u00edes heredaron el t\u00edtulo de \u00fanicos dispersores de grandes semillas grandes en los fragmentos forestales.<\/p>\n<p>As\u00ed como las ardillas, los agut\u00edes comen algunas semillas y entierran las restantes, para tener alimento en la siguiente estaci\u00f3n. Cuando el roedor se muda de territorio, deja algunas semillas o es ultimado por felinos, las semillas abandonadas germinan y dan origen a una nueva planta. Galetti revela que el agut\u00ed tambi\u00e9n es blanco de los cazadores en fragmentos de selva del interior de S\u00e3o Paulo, lo que amenaza la supervivencia del algarrobo y de otras 50 especies de \u00e1rboles de frutos grandes, que cuentan con esta especie como \u00fanico dispersor, entre ellas varias especies de palmeras, como la del palmito amargo\u00a0<em>(Syagrus oleracea)<\/em> y la breja\u00fava\u00a0<em>(Astrocaryum aculeatissimum)<\/em>.<\/p>\n<p>El investigador dice que el mono capuchino\u00a0<em>(Cebus apella)<\/em> y el mono ara\u00f1a\u00a0<em>(Brachyteles arachnoides)<\/em> comen la pulpa del fruto del algarrobo y desechan sus grandes y duras semillas, que despu\u00e9s son comidas o enterradas lejos por los agut\u00edes. Aun cuando una semilla germine debajo de un algarrobo, la planta joven no podr\u00e1 competir con la adulta por la luz y por los nutrientes. Adem\u00e1s, cuanto m\u00e1s cerca de la planta madre, mayor es la posibilidad de que la semilla sea devorada por otros roedores y puercos de monte, atra\u00eddos por la cantidad de frutos existentes bajo el \u00e1rbol. &#8220;Sin la dispersi\u00f3n realizada por el agut\u00ed, vamos tener solo f\u00f3siles vivos: por ejemplo, cuando un algarrobo de 150 a\u00f1os muera, no habr\u00e1 otros alrededor para sustituirlo. Eso puede llegar a modificar mucho la din\u00e1mica de la selva, generando en un efecto domin\u00f3, ocasionando desequilibrios en toda la cadena alimentaria.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Estrategias y p\u00e1jaros<br \/>\n<\/strong>Otra interacci\u00f3n curiosa ocurre entre la erva-de-passarinho (mu\u00e9rdago), arbusto del g\u00e9nero\u00a0<em>Phoradendron<\/em> que parasita el lapacho (<em>ip\u00ea<\/em> en portugu\u00e9s &#8211;\u00a0<em>Tabebuia spp<\/em>), y los gaturamos, p\u00e1jaros del g\u00e9nero\u00a0<em>Euphonia<\/em> que son los \u00fanicos dispersores de esa planta. Los gaturamos comen el fruto del mu\u00e9rdago y las semillas llegan al tronco del lapacho a trav\u00e9s de sus heces. Cubiertas de visco, las semillas se adhieren al tronco, donde germinan r\u00e1pidamente. &#8220;Es una relaci\u00f3n de interdependencia muy delicada y estamos estudiando c\u00f3mo \u00e9sta puede romperse debido a las perturbaciones ambientales&#8221;, dice Galetti.<\/p>\n<p>La estrategia de supervivencia del olho-de-cabra (ojo de cabra) o tento\u00a0<em>(Ormosia arborea)<\/em>, \u00e1rbol de la familia de las leguminosas, depende de un tipo de episodio extremadamente raro, descubierto por Galetti despu\u00e9s de tres a\u00f1os de observaci\u00f3n con el uso de c\u00e1maras autom\u00e1ticas. La semilla roja y negra de esa especie, usada en collares y pulseras, se parece a un fruto carnoso, lo que atrae a las aves. Es un sistema par\u00e1sito, porque la planta no ofrece nada a las aves, pero a pesar del bajo \u00edndice de dispersi\u00f3n, el trueque funciona: cuando el ave nota el enga\u00f1o, ya ha comido o regurgitado la semilla que, ya en el suelo, podr\u00e1 germinar.<\/p>\n<p>Imitando esta estrategia, Galetti y sus alumnas Eliana Cazeta y Cec\u00edlia Costa confeccionaron frutos artificiales con arcilla de modelado para verificar las alteraciones en el comportamiento de las aves que comen frutos de plantas del tipo de los arbustos. Esparcieron frutos artificiales blancos, rojos y negros &#8211; colores de los frutos que las aves comen- por los bordes y en el interior de los fragmentos de bosque. Escogieron la franja del sub-bosque, porque en ella, que tiene vegetaci\u00f3n m\u00e1s baja, cerca del 85% de las plantas es esparcido por aves o murci\u00e9lagos y solo un 15% lo dispersa un mecanismo de propia planta: la explosi\u00f3n, que arroja lejos las semillas. En la franja de \u00e1rboles altos, como el jequitib\u00e1 blanco\u00a0<em>(Cariniana legalis)<\/em>, con 30 \u00f3 40 metros de altura, los animales solo dispersan las semillas de la mitad de las especies: en la otra mitad la dispersi\u00f3n es realizada por el viento o por la propia planta.<\/p>\n<p>&#8220;Los resultados&#8221;, dice Galetti, &#8220;mostraron que en las matas mayores hubo m\u00e1s frutos picados y removidos que en las menores, indicando as\u00ed una probable disminuci\u00f3n de la dispersi\u00f3n de semillas a cargo de aves en fragmentos peque\u00f1os. Adem\u00e1s, los frutos negros son menos picados en el interior del bosque que en el borde, mientras que en los frutos rojos no se registra diferencia entre borde e interior. Ese experimento muestra por primera vez que la fragmentaci\u00f3n de una selva incide sobre la probabilidad de que un fruto sea disperso por una ave dependiendo del color del mismo y de d\u00f3nde est\u00e1 localizada la planta en el ambiente. Por eso se espera que fragmentos peque\u00f1os posean m\u00e1s arbustos con frutos negros en el borde que bosques poco alterados. Nadie imaginaba que la fragmentaci\u00f3n forestal pudiera afectar de esa manera a las especies de sub-bosque, dependiendo del color de la fruta&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Efecto borde<br \/>\n<\/strong>Este sencillo experimento indica un factor de riesgo importante para la regeneraci\u00f3n de fragmentos forestales: el efecto borde. Galetti explica que, cuando el bosque se fragmenta, sus bordes reciben mucho m\u00e1s viento y rayos solares que el interior, lo que hace caer sensiblemente la humedad, entre otras cosas. Eso facilita la invasi\u00f3n por parte de especies ex\u00f3ticas, es decir, no aut\u00f3ctonas del bosque. El capim (gram\u00ednea forrajera), por ejemplo, no existe dentro del bosque preservado, donde no logra competir por la luz. Con todo, el capim que invade los bordes impide la regeneraci\u00f3n del bosque en el local. Y el ciclo prosigue: cuanto mayor es la luz en los bordes, menor es la humedad, mayor la invasi\u00f3n del capim o de otras especies ex\u00f3ticas. Ese proceso de achicamiento del bosque originario puede llevar a que muchos fragmentos forestales desaparezcan en menos de cien a\u00f1os.<\/p>\n<p>El ataque m\u00e1s o menos agresivo del efecto borde sobre un fragmento depende de muchas variables, lo que requiere un estudio acerca del manejo espec\u00edfico acorde con cada \u00e1rea. &#8220;En fragmentos que tienen alrededor plantaciones de eucalipto se produce menos el efecto de borde que en los rodeados por ca\u00f1a de az\u00facar o pasto. Esto se debe a que los eucaliptos obstaculizan la acci\u00f3n del viento, que puede derribar muchos \u00e1rboles en el borde. Como no se produce la regeneraci\u00f3n en el borde por causa del capim, el fragmento va achic\u00e1ndose cada vez m\u00e1s. &#8220;La cantidad de variables ambientales encontrada fue un tanto frustrante para el equipo: &#8220;Busc\u00e1bamos un patr\u00f3n sobre los efectos de la fragmentaci\u00f3n en la dispersi\u00f3n de semillas para los bosques semideciduos de S\u00e3o Paulo, en procura de hallar soluciones para sus problemas. Pese a que existen algunos patrones claros, como es el caso del algarrobo, las variables de cada fragmento son tantas que cada \u00e1rea respondi\u00f3 de una manera. Cada fragmento tiene un historial propio de perturbaci\u00f3n, tipo de entorno &#8211; caf\u00e9, ca\u00f1a o eucalipto -, presi\u00f3n de caza y otras perturbaciones&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Manejo continuo<br \/>\n<\/strong>En resumen, si desaparecen los animales que realizan gratuitamente el trabajo de dispersi\u00f3n de semillas, para recomponer un bosque y que \u00e9ste se vuelva autosostenible, ser\u00e1 necesario replantar especies y tambi\u00e9n reintroducir animales. Galetti agrega que los fragmentos deben remanejarse continuamente: insertar en el ambiente animales dispersores como el agut\u00ed y controlar su caza, por ejemplo, puede hacer que la poblaci\u00f3n animal aumente demasiado y cause otro impacto en la cadena alimentaria. &#8220;Una vez ocurrida la perturbaci\u00f3n del bosque, se hace dif\u00edcil rehacer la naturaleza.&#8221;<\/p>\n<p>Y en Brasil hay poca gente calificada para efectuar un manejo adecuado de los fragmentos forestales: &#8220;No existen en las universidades cursos que capaciten a los que en Estados Unidos son llamados\u00a0<em>wildlife managers<\/em>, dedicados al manejo de la vida silvestre. Quienes acaban realizando el manejo son los bi\u00f3logo o los ingenieros forestales. Todas las unidades de conservaci\u00f3n deber\u00edan tener un grupo de investigadores dedicados al manejo local. Sin manejo un adecuado, perderemos cada vez m\u00e1s nuestra biodiversidad. Esto muestra que existe un campo de trabajo gigantesco para los bi\u00f3logos en ese \u00e1rea, mucho mayor que el que ofrece la biotecnologia&#8221;.<\/p>\n<p>Al comparar su estudio con el del Proyecto Din\u00e1mica Biol\u00f3gica de Fragmentos Forestales (PDBFF), llevado adelante desde 1979 en la regi\u00f3n norte de Brasil por el Instituto Nacional de Investigaci\u00f3n de la Amazonia (Inpa, en portugu\u00e9s) y la Smithsonian Institution de Estados Unidos, Galetti apunta una diferencia: el PDBFF removi\u00f3 partes de la selva y dej\u00f3 bloques sim\u00e9tricos continuos de 1, 10, 100 o 1.000 hect\u00e1reas de bosque, mientras que en S\u00e3o Paulo la fragmentaci\u00f3n es mucho m\u00e1s ca\u00f3tica y m\u00e1s antigua, con bosques aislados hace 100 o 150 a\u00f1os. &#8220;Primero, la ola del caf\u00e9 derrib\u00f3 a casi todas los bosques, principalmente porque el acceso era muy f\u00e1cil, en una regi\u00f3n plana. Despu\u00e9s vinieron los ciclos de la ca\u00f1a y del eucalipto. Un fragmento aislado en un mar de ca\u00f1a no tiene c\u00f3mo recibir semillas y, con el tiempo, va perdiendo diversidad&#8221;. El proyecto abarc\u00f3 ocho fragmentos: cuatro con cerca de 300 hect\u00e1reas y cuatro con m\u00e1s de 1.000 hect\u00e1reas.<\/p>\n<p>En la sabana esteparia (Cerrado), otro ecosistema que -como el Bosque Atl\u00e1ntico- figura en la lista de las 25 \u00e1reas de biodiversidad m\u00e1s ricas y amenazadas del planeta seg\u00fan la organizaci\u00f3n conservacionista\u00a0<em>Conservation International<\/em>, el bi\u00f3logo considera que la situaci\u00f3n es menos grave respecto a la reproducci\u00f3n de especies que la que se registra en el bosque semideciduo. &#8220;Muchas plantas del Cerrado tienen reproducci\u00f3n vegetativa, no dependen solamente de los frutos. Si se las corta, rebrotan o lanzan una ra\u00edz larga y generan otro individuo adelante, mientras que en la selva la mayor\u00eda de los \u00e1rboles talados no rebrota&#8221;.<\/p>\n<p>Galetti comenta que la dispersi\u00f3n de semillas es una l\u00ednea de investigaci\u00f3n muy reciente en el pa\u00eds. \u00c9l, que se doctor\u00f3 en la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, con un estudio sobre la dispersi\u00f3n de semillas de palmito\u00a0<em>(Euterpe edulis)<\/em> en el Bosque Atl\u00e1ntico, tambi\u00e9n estudi\u00f3 en Indonesia la dispersi\u00f3n llevada a cabo por los osos y c\u00e1laos (aves de varias especies y g\u00e9neros, semejantes a los tucanes). A su regreso, obtuvo un incentivo de la FAPESP para iniciar, en 1997, el actual proyecto, que deber\u00e1 concluir en julio. En 1998, al convertirse en docente del Departamento de Ecolog\u00eda de la Unesp de R\u00edo Claro, mont\u00f3 con la profesora Patr\u00edcia Morellato, del Departamento de Bot\u00e1nica, el Grupo de Fenolog\u00eda y Dispersi\u00f3n de Semillas.<\/p>\n<p>Pocos, adem\u00e1s del grupo de Galetti, se dedican a esas \u00e1reas en el estado. Wesley Rodrigues Silva, del Instituto de Biolog\u00eda de la Universidad de Campinas, y Jean Paul Metzger, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IB-USP), coordinan proyectos en el programa Biota-FAPESP. Tambi\u00e9n en el IB-USP, Jos\u00e9 Carlos Motta Jr. re\u00fane a investigadores dedicados al tema. Para atraer a otros interesados en el \u00e1rea, Galetti y Wesley Silva organizaron el Tercer Simposio Internacional de Frugivor\u00eda y Dispersi\u00f3n de Semillas, reunido de 6 al 11 de agosto del a\u00f1o pasado en la estancia de S\u00e3o Pedro y que reuni\u00f3 m\u00e1s de 300 participantes de 30 pa\u00edses. All\u00ed, el grupo de Galetti present\u00f3 15 trabajos y el premio al mejor p\u00f3ster le fue otorgado al trabajo de dos investigadoras del IB-USP sobre la dispersi\u00f3n de la casta\u00f1a de Brasil por los agut\u00edes.<\/p>\n<p><strong>Agut\u00edes y casta\u00f1ares<br \/>\n<\/strong>El trabajo fue efectuado en tierra ind\u00edgena caiap\u00f3, en el sudeste del estado de Par\u00e1, como parte del Proyecto Pinkaiti. Cla\u00fadia Baider trabaj\u00f3 con demograf\u00eda y dispersi\u00f3n de semillas para su tesis de doctorado, y Maria Luisa da Silva Pinto Jorge realiz\u00f3 su maestr\u00eda sobre \u00e1rea de vida, actividad diaria y densidad poblacional de los agut\u00edes. Orientadas por Carlos Augusto da Silva Peres, del IB-USP, investigaron en uno de los pocos casta\u00f1ares a\u00fan no explotados en la Amazonia, a unas de dos horas en barco de la aldea de A&#8217;Ukre, cerca de la ciudad de Reden\u00e7\u00e3o.<\/p>\n<p>La selva del casta\u00f1ar estudiado es abierta, con bosques de palmeras, bamb\u00faes y cip\u00f3s. Tiene cinco meses de estaci\u00f3n seca y en la mitad de \u00e9sta no cae ni una gota de lluvia. Cl\u00e1udia dice que la mayor parte de los casta\u00f1ares constituye aglomerados, lo que puede ser resultado del patr\u00f3n de dispersi\u00f3n de las semillas hecho por el agut\u00ed. Este roedor se come las casta\u00f1as, pero entierra algunas semillas, y \u00e9stas acaban germinando. El agut\u00cd lleva frutos hacia todas las direcciones y puede recorrer grandes distancias, pero distribuye la mayor\u00eda de las semillas relativamente cerca de los \u00e1rboles.<\/p>\n<p>El fruto, que pesa entre 800 gramos y 1,5 kilogramo, est\u00e1 constituido por una c\u00e1scara le\u00f1osa como madera recubierta por otra de corteza. Es extremadamente duro y el agut\u00ed demora entre 40 y 50 minutos para roer un agujero en \u00e9l hasta llegar alas casta\u00f1as. La casta\u00f1a de Brasil es importante para la econom\u00eda de extracci\u00f3n de la Amazonia, pero su explotaci\u00f3n desenfrenada amenaza la supervivencia de los agut\u00edes y de los propios casta\u00f1ares.<\/p>\n<p><em><strong>Los fragmentos<br \/>\n<\/strong><\/em>Fueron \u00e9stos los ocho fragmentos de Bosque Atl\u00e1ntico estudiados en el interior del estado por Galetti y su equipo:<\/p>\n<p>&#8211; Parque Estadual do Morro do Diabo, en Teodoro Sampaio. Es el mayor de los fragmentos, con 35.000 hect\u00e1reas y que preserva su fauna completa, incluso las onzas o jaguares.<br \/>\n&#8211; Estaci\u00f3n Ecol\u00f3gica de Caetetus, en G\u00e1lia, cerca de Baur\u00fa. Tiene cerca de 2.100 hect\u00e1reas y su fauna permanece casi inalterada, menos los agut\u00edes y los jaguares.<br \/>\n&#8211; Hacienda Barreiro Rico en Anhembi, Piracicaba. Son cerca de 1.800 hect\u00e1reas, se caza mucho, pero la densidad de agut\u00edes es baja y no hay tapires.<br \/>\n&#8211; Hacienda Mosquito, en el Pontal do Paranapanema, cerca de Presidente Prudente, con cerca de 2.000 hect\u00e1reas. Cuenta con toda su fauna preservada.<br \/>\n&#8211; Bosque S\u00e3o Jos\u00e9, en R\u00edo Claro. Son 230 hect\u00e1reas, sin agut\u00edes ni tapires, con pocos ejemplares de monos capuchinos\u00a0<em>(Cebus apella)<\/em>\u00a0y tit\u00edes\u00a0<em>(Callithrix aurita)<\/em>.<br \/>\n&#8211; Bosque de Santa Genebra. Reserva Municipal de Campinas con 250 hect\u00e1reas. No hay agut\u00edes ni tapires, solo monos capuchinos y monos aulladores\u00a0<em>(Aloutta fusca)<\/em>.<br \/>\n&#8211; Bosque de Ribeir\u00e3o Cachoeira, en Campinas, con cerca de 230 hect\u00e1reas. Solo hay monos aulladores.<br \/>\n&#8211; Hacienda Igur\u00ea, en G\u00e1lia. Son cerca de 320 hect\u00e1reas, sin agut\u00edes ni antas, pero cuenta con aves dispersoras como los tucanes (familia\u00a0<em>Ramphastidae<\/em>) y las arapongas\u00a0<em>(Procnias nudicolis)<\/em>.<\/p>\n<p><em><strong>\u00a0Los frutos y sus semillas<br \/>\n<\/strong><\/em>El color, el tama\u00f1o y otras caracter\u00edsticas de los frutos son importantes para identificar a los dispersores de semillas. Galetti revela que los frutos dispersos por las aves son en general rojos o negros y un tanto dulces, como el del\u00a0pau-viola\u00a0(palo guitarra, dama, penda,\u00a0<em>Citharexyllum mirianthum<\/em>) y la pitanga (manzana de agua,\u00a0<em>Eugenia spp.<\/em>), o grasosos, como la cumala (<em>Virola spp.<\/em>). Los dispersos por mam\u00edferos son casi siempre dulces, amarillos, arom\u00e1ticos y pulposos, como la\u00a0guabira\u00a0(<em>Campomanesia spp.<\/em>) y el bacupar\u00ed (<em>Rheedia gardneriana<\/em>, de la familia del eucalipto). Y los dispersos por murci\u00e9lagos son verdes, con aroma fuerte y de f\u00e1cil captura durante el vuelo: higo (<em>Ficus spp.<\/em>) y\u00a0chap\u00e9u-de-praia\u00a0(sombrero de playa,\u00a0<em>Terminalia cattapa<\/em>, sim. verdolago). Hay algunas especies adaptadas a la dispersi\u00f3n realizada por las hormigas, como la mamona (higuereta,\u00a0<em>Riccinus communis<\/em>) y el anicillo (<em>Croton spp.<\/em>), que tiene una peque\u00f1a recompensa aceitosa (elaiossomo) para los insectos. Y hay frutos que ni siquiera necesitan a los animales para dispersar sus semillas: utilizan el viento para eso, pues est\u00e1n dotados de alas o plumas, como el ararib\u00e1\u00a0<em>(Centrolobium tomentosum)<\/em>, el jequitib\u00e1\u00a0<em>(Cariniana legalis)<\/em>\u00a0y el cedro\u00a0<em>(Cedrella fissilis)<\/em>.<\/p>\n<p><strong>LOS PROYECTOS<br \/>\n<\/strong>Frutos y Frug\u00edvoros en Bosques Semideciduos: Estructura de la Comunidad e Impacto en la Dispersi\u00f3n de Semillas en Fragmentos Forestales en S\u00e3o Paulo<br \/>\n<strong>Modalidad<br \/>\n<\/strong>Programa de Apoyo a J\u00f3venes Investigadores<br \/>\n<strong>Coordinador<br \/>\n<\/strong>Mauro Rodrigues Galetti &#8211; Instituto de Biociencias de la Unesp en R\u00edo Claro<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>R$ 104.087,00<\/p>\n<p>Demograf\u00eda y Ecolog\u00eda de la Dispersi\u00f3n de Semillas de Bertholletia excelsa HBK (Lecythidaceae) en Casta\u00f1ares Silvestres de la Amazonia Oriental<br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nAuxilio a proyecto de investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nCarlos Eduardo da Silva Peres &#8211; USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 72.138,19<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La desaparici\u00f3n de los animales que dispersan semillas pone en riesgo la supervivencia de remanentes del Bosque Atl\u00e1ntico\r\n","protected":false},"author":133,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[442],"class_list":["post-73199","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73199","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/133"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73199"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73199\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73199"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73199"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73199"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73199"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}