{"id":73203,"date":"2001-03-01T00:00:00","date_gmt":"2001-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/03\/01\/en-busca-del-pensamiento-perdido\/"},"modified":"2016-02-01T16:09:05","modified_gmt":"2016-02-01T18:09:05","slug":"en-busca-del-pensamiento-perdido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/en-busca-del-pensamiento-perdido\/","title":{"rendered":"En busca del pensamiento perdido"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfComo se articulaba el pensamiento cient\u00edfico y t\u00e9cnico entre Portugal y Brasil en el Renacimiento? Debido a las dificultades para hallar referencias para investigar el per\u00edodo, el profesor Roberto de Andrade Martins, del Grupo de Historia y Teor\u00eda de la Ciencia, de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), decidi\u00f3 en 1989 hacer un estudio sobre el tema. Curiosamente, se depar\u00f3 con cierto hecho material y, en 1991, comenz\u00f3 a desarrollar una base de datos informatizada. Se trata del gigantesco proyecto Lusodat, que cuenta con el apoyo de la Fundaci\u00f3n de Apoyo a la Investigaci\u00f3n del Estado de S\u00e3o Paulo (FAPESP), del Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq) de Brasil y tambi\u00e9n de la\u00a0<em>Commission on Bibliography and Documentation of the International Union of History and Philosophy of Science<\/em>.<\/p>\n<p>&#8220;El proyecto comenz\u00f3 con pocas expectativas&#8221;, admite el investigador. &#8220;Yo cre\u00eda inicialmente que habr\u00eda menos de mil libros cient\u00edficos publicados en Portugal y Brasil antes de 1822, y el proyecto, en un primer momento, ir\u00eda solo hasta la Independencia de Brasil&#8221;, explica. &#8220;De dicho per\u00edodo existen en verdad 7 mil libros&#8221;, revela. Para su sorpresa, el investigador y su equipo integrado por seis personas ya han registrado hasta ahora m\u00e1s de 80 mil ejemplares, en un per\u00edodo de investigaci\u00f3n que se ampli\u00f3 del Renacimiento hasta 1900. El trabajo a\u00fan no ha terminado y, seg\u00fan los c\u00e1lculos de Martins, podr\u00e1 finalizarse con la catalogaci\u00f3n de m\u00e1s de 100 mil publicaciones que posteriormente ser\u00e1n colocadas a disposici\u00f3n en Internet.<\/p>\n<p>&#8220;El motivo principal de la investigaci\u00f3n fue estudiar las ra\u00edces cient\u00edficas y t\u00e9cnicas del pa\u00eds&#8221;, cuenta Martins. &#8220;Obviamente, deb\u00edamos incluir la historia de la ciencia y la t\u00e9cnica de Portugal&#8221;. El investigador observa que, al contrario de lo que ocurre en los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados, en Brasil y en Portugal existe una laguna cuando se trata de saber qu\u00e9 g\u00e9nero de informaciones cient\u00edficas circulaba en aquel rico per\u00edodo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>&#8220;Es bastante f\u00e1cil descubrir qu\u00e9 se public\u00f3 en las revistas de los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados en el siglo XIX sobre cualquier tema de la f\u00edsica, por ejemplo, utilizando los elementos bibliogr\u00e1ficos existentes&#8221;, observa. &#8220;Pero salvo algunas pocas excepciones, las publicaciones portuguesas o brasile\u00f1as no est\u00e1n presentes&#8221;, completa.<\/p>\n<p><strong>Una amplia investigaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>El estudio realizado por ese equipo de la Unicamp es amplio. Son documentos primarios y secundarios sobre todos los temas cient\u00edficos: desde medicina, qu\u00edmica y zoolog\u00eda hasta farmacia, veterinaria, antropolog\u00eda, astronom\u00eda, navegaci\u00f3n y artes militares, solo para mencionar algunos ejemplos. Ellos buscan unicamente trabajos de autores portugueses y brasile\u00f1os, in\u00e9ditos o publicados en cualquier pa\u00eds e idioma. Quedaron afuera obras extranjeras sobre Portugal y Brasil y referencias sobre literatura de ficci\u00f3n, obras jur\u00eddicas, religiosas y discursos. Sin embargo, existe una excepci\u00f3n entre los textos religiosos. Se trata de la traducci\u00f3n del Evangelio hecha por los portugueses al chino y al japon\u00e9s en el siglo XVI. &#8220;Esa obra determina el dominio ling\u00fc\u00edstico de los portugueses en aquella \u00e9poca y entra en el g\u00e9nero de la filolog\u00eda&#8221;, explica Roberto de Andrade Martins.<\/p>\n<p>Si inicialmente la investigaci\u00f3n inclu\u00eda solo libros impresos hasta 1822, a partir de 1993 se extendi\u00f3 la tarea, incluyendo as\u00ed bibliograf\u00eda secundaria, manuscritos del per\u00edodo, mapas, folletos y tesis, art\u00edculos de peri\u00f3dicos y datos biogr\u00e1ficos sobre los autores de las obras incluidas en el banco de datos, entre otras.<\/p>\n<p>A partir de 1994, se ampli\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la investigaci\u00f3n, que pas\u00f3 a contener informaciones hist\u00f3ricas y una cronolog\u00eda sobre el per\u00edodo. &#8220;De esa manera se puede seguir el proceso hist\u00f3rico de ambos pa\u00edses&#8221;, observa el investigador. &#8220;Permite tambi\u00e9n la comprensi\u00f3n de los factores econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos que influyeron sobre el desarrollo cient\u00edfico y t\u00e9cnico&#8221;, explica Martins. Fue a partir de entonces que el per\u00edodo investigado se extendi\u00f3 hasta 1900.<\/p>\n<p>Sumando a los 7 mil libros publicados entre el siglo XV y 1822, los mapas, manuscritos y art\u00edculos de revistas, las referencias sobre el per\u00edodo ascienden a 20 mil. &#8220;Desde 1823 hasta 1900 deben existir unos 70 mil items y otros 10 mil con informaciones biogr\u00e1ficas, literatura secundaria y datos hist\u00f3ricos entre otros&#8221;, calcula el investigador. Eso explica por qu\u00e9 ellos no proseguir\u00e1n la investigaci\u00f3n adentr\u00e1ndose en el siglo XX. &#8220;A partir de all\u00ed el n\u00famero de obras publicadas hace eclosi\u00f3n y ser\u00eda un trabajo insano&#8221;, se lamenta.<\/p>\n<p>&#8220;Encontramos fases interesantes de la producci\u00f3n cient\u00edfica que determinan el grado de publicaciones relacionadas con el per\u00edodo hist\u00f3rico que se viv\u00eda&#8221;, dice el investigador. &#8220;Cerca de 1760, por ejemplo, con la reforma pombalina y la expulsi\u00f3n de los jesuitas en Portugal, cambi\u00f3 el sistema educativo&#8221;, cuenta. &#8220;Poco despu\u00e9s fue creada la Academia de Ciencias de Lisboa y la producci\u00f3n cient\u00edfica creci\u00f3 como nunca&#8221;, concluy\u00f3 Martins. &#8220;Mientras tanto en Brasil, si observamos el per\u00edodo de la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica, verificamos claramente una ca\u00edda de un 30% en la producci\u00f3n, hecho que a\u00fan no logramos explicar&#8221;, compara Martins.<\/p>\n<p><strong>Falta de estudios globales<br \/>\n<\/strong>Ese trabajo es in\u00e9dito y facilitar\u00e1, con certeza, la vida de los investigadores sobre cualquiera de los g\u00e9neros catalogados. Hasta entonces, en Brasil, exist\u00edan pocos estudios y, normalmente, sobre temas espec\u00edficos. Est\u00e1n los antiguos estudios globales editados por Fernando de Azevedo y por M\u00e1rio Guimar\u00e3es Ferri y Shozo Motoyama, por ejemplo. M\u00e1s recientemente, los grupos de Historia de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y de Geociencias de la Unicamp realizaron estudios sobre el desarrollo de algunas instituciones importantes en el siglo XIX. Tambi\u00e9n hay estudios sobre qu\u00edmica en los siglos XVIII y XIX, y sobre la historia de la matem\u00e1tica. La Casa de Oswaldo Cruz ha realizado un trabajo de investigaci\u00f3n de fuentes de medicina. El Museo de Astronom\u00eda y Ciencias Afines realiz\u00f3 un estudio de archivos en R\u00edo de Janeiro. &#8220;Pero cada uno procura recabar informaciones para sus estudios espec\u00edficos, sin hacer un relevamiento sistem\u00e1tico de las fuentes de investigaci\u00f3n disponibles&#8221;, observa Martins. &#8220;Hasta ahora nunca se hab\u00eda planeado en Brasil una investigaci\u00f3n tan abarcativa como la de este proyecto&#8221;, completa el profesor.<\/p>\n<p>El investigador informa que en Portugal la situaci\u00f3n no es muy diferente, aunque en dicho pa\u00eds existe una tradici\u00f3n m\u00e1s larga de estudios sobre la historia de las ciencias y de las t\u00e9cnicas. &#8220;Pese a los buenos estudios sobre temas espec\u00edficos o sobre las personalidades m\u00e1s conocidas, nunca fue posible tener una visi\u00f3n global de la producci\u00f3n de este g\u00e9nero en ese pa\u00eds&#8221;, complementa. No es una tarea f\u00e1cil investigar, juntar y organizar millares de referencias bibliogr\u00e1ficas. El trabajo del equipo de la Unicamp consiste en buscar informaciones tanto en obras de referencia impresas (bibliograf\u00edas, cat\u00e1logos y estudios hist\u00f3ricos) como en la consulta directa en bibliotecas y archivos.<\/p>\n<p>Primero se utilizan obras encontradas por medio de bibliograf\u00edas de bibliograf\u00edas, de consultas en ficheros de bibliotecas o por medio de citas encontradas en otras obras. Despu\u00e9s buscan cada uno de los items seleccionados en el banco de datos para verificar si ya no ha sido registrado. &#8220;Si ya existe, a\u00f1adimos las informaciones nuevas&#8221;, dice. Caso contrario, se crea un nuevo registro y se digitan las informaciones.<\/p>\n<p><strong>Material precario<br \/>\n<\/strong>No obstante, las mayor dificultad reside en la manipulaci\u00f3n todo ese material, dado el precario estado en el que se encuentran las bibliotecas del pa\u00eds. Andrade Martins recuerda, por ejemplo, que la Biblioteca Nacional de R\u00edo de Janeiro guarda un verdadero tesoro hist\u00f3rico. &#8220;La instituci\u00f3n recibi\u00f3 todo el acervo de la familia real portuguesa&#8221;, observa el investigador. &#8220;Pero existe mucho material deteriorado, atacado por insectos y termitas&#8221;, advierte Martins.<\/p>\n<p>Los investigadores de la Unicamp no se desplazan hasta Portugal para consultar sus archivos, el trabajo es realizado a trav\u00e9s del an\u00e1lisis de los cat\u00e1logos de la instituci\u00f3n. Pero Martins cuenta que, al final del siglo XIX, en la Biblioteca Nacional de Lisboa se efectu\u00f3 un inventario de todo su patrimonio. &#8220;Nosotros tenemos una copia de ese material, que sigue siendo la mejor fuente de informaci\u00f3n sobre el patrimonio antiguo de la Biblioteca Nacional de Lisboa&#8221;, comenta. &#8220;Las bibliotecas de Portugal, incluida la Nacional, est\u00e1n informatizando todo, pero empezando por las obras que van adquiri\u00e9ndose&#8221;, afirma el profesor.<\/p>\n<p>A\u00fan as\u00ed, Andrade Martins encontr\u00f3 algunas preciosidades en la Biblioteca Nacional de R\u00edo de Janeiro que parecen no existir en Portugal. Una de ellas, apuntada por el investigador, es el\u00a0<em>Paradoxo ou Senten\u00e7a Philosophica Contra a Opini\u00e3o do Vulgo: Que a Natureza N\u00e3o Faz o Hombre Sen\u00e3o a Ind\u00fastria<\/em>, de Jo\u00e3o Cointha, que fue impreso en Lisboa en 1566. &#8220;Es una obra filos\u00f3fica de un autor franc\u00e9s (Jean Cointhe), pero traducida al portugu\u00e9s y publicada en Portugal, por eso fue incluida en nuestro proyecto&#8221;, aclara Martins. La Biblioteca de R\u00edo posee tres ejemplares de esa obra, uno de ellos que perteneci\u00f3 a la Real Bibliotheca, que lleg\u00f3 a Brasil cuando la familia real portuguesa huy\u00f3 hacia ese pa\u00eds en 1808. Adem\u00e1s de dichos ejemplares, de acuerdo con el investigador, se conoce la existencia de otro en la Universidad de Harvard.<\/p>\n<p>Otra obra de esa biblioteca que vale la pena mencionar, seg\u00fan Martins, es\u00a0<em>De Regimine Cibi At que Potus, et de Caeterarum Rerum Non Naturalium Usu Nova Enarratio (Nueva Narrativa Sobre el R\u00e9gimen de Alimentos y Bebidas, y del Uso de Otras Cosas No Naturales)<\/em>, de Henrique Jorge Henriques, impreso en Salamanca (Espa\u00f1a) en 1594. Cabe observar que, a la \u00e9poca, Portugal se encontraba bajo dominio de la corona espa\u00f1ola. &#8220;Es una gran obra m\u00e9dica (444 p\u00e1ginas), de autor portugu\u00e9s, y muy rara&#8221;, observa. Los ejemplos citados por el investigador se incluyen entre las m\u00e1s importantes obras encontradas en el estudio del siglo XVI. &#8220;Pero podr\u00edan ser mencionados m\u00e1s ejemplos, como las tesis filos\u00f3ficas del siglo XVIII, coleccionadas por Diogo Barbosa-Machado, muchas de las cuales solo existen en R\u00edo&#8221;, subraya Manrtins. Seg\u00fan sus c\u00e1lculos, con la inclusi\u00f3n de todo el material investigado en Internet, el proyecto solo ser\u00e1 finalizado en 2005. Informaciones sobre Lusodat en la direcci\u00f3n: <a href=\"http:\/\/www.ifi.unicamp.br\/~ghtc\/datab.htm\" target=\"_blank\">www.ifi.unicamp.br\/~ghtc\/datab.htm<\/a><\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Proyecto Lusodat\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/6816\/servidor-web-do-projeto-lusodat\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 05\/01615-2<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Auxilio a proyecto de investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Roberto de Andrade Martins &#8211; Grupo de Historia y Teor\u00eda De la Ciencia de la Unicamp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 19.665,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La evoluci\u00f3n de las ideas cient\u00edficasen Portugal y Brasil\r\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-73203","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73203","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73203"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73203\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73203"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73203"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73203"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73203"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}