{"id":73211,"date":"2001-03-01T00:00:00","date_gmt":"2001-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/03\/01\/el-vigia-de-los-vientos-y-las-olas\/"},"modified":"2015-08-28T17:09:34","modified_gmt":"2015-08-28T20:09:34","slug":"el-vigia-de-los-vientos-y-las-olas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-vigia-de-los-vientos-y-las-olas\/","title":{"rendered":"El vig\u00eda de los vientos y las olas"},"content":{"rendered":"<p>Desde su laboratorio de meteorolog\u00eda instalado en el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), en S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, a 85 kil\u00f3metros de la costa, el matem\u00e1tico Valdir Innocentini ayuda a salvar barcos y evita tragedias litor\u00e1neas. Cuando detecta que un cicl\u00f3n est\u00e1 form\u00e1ndose en el Atl\u00e1ntico Sur, con posibilidades de generar y propagar olas gigantes hacia las regiones costeras, telefonea a las emisoras de radio y televisi\u00f3n, y a los peri\u00f3dicos del litoral brasile\u00f1o para que \u00e9stos alerten a los pescadores y navegantes sobre los riesgos de salir al mar en ese momento. Al mismo tiempo, alimenta el banco de datos de la p\u00e1gina de pron\u00f3stico meteorol\u00f3gico marino que el Inpe tiene en Internet &#8211; <a href=\"http:\/\/www.inpe.br\/\" target=\"_blank\">www.inpe.br<\/a>\u00a0&#8211; con mapas, gr\u00e1ficos y textos, que incluyen la velocidad de los vientos y la altura de las olas. Los datos son actualizados diariamente y puestos a disposici\u00f3n a modo de previsiones con hasta tres d\u00edas de antecedencia, en cualquier parte del planeta.<\/p>\n<p>El servicio meteorol\u00f3gico mar\u00edtimo en tiempo real, disponible en Internet desde el 15 de febrero de 2000, se hizo posible gracias al Sistema de Previsi\u00f3n de Olas que Innocentini y su equipo desarrollaron en el marco del proyecto tem\u00e1tico\u00a0<em>La Din\u00e1mica del Ciclog\u00e9nesis sobre el Atl\u00e1ntico Sur<\/em>, financiado por la FAPESP. La investigaci\u00f3n cont\u00f3 con la asociaci\u00f3n del Instituto de Investigaciones Meteorol\u00f3gicas (IPM) de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) en Baur\u00fa y la colaboraci\u00f3n del Instituto de Estudios del Mar Almirante Paulo Moreira (IEAPM) de la Marina, en Arraial do Cabo (R\u00edo de Janeiro).<\/p>\n<p>El trabajo del grupo ya ha ayudado a la poblaci\u00f3n de R\u00edo de Janeiro a enfrentar grandes resacas (fuertes marejadas), como la del 31 de mayo y el 1\u00ba de junio de 1999. En esa ocasi\u00f3n, Innocentini avis\u00f3 a la Defesa Civil con dos d\u00edas de anticipaci\u00f3n sobre la posible intensificaci\u00f3n de un cicl\u00f3n extratropical (formaciones de vientos procedentes del Atl\u00e1ntico Sur o Norte) cerca del litoral carioca, acompa\u00f1ado de una intensa agitaci\u00f3n mar\u00edtima. Recomend\u00f3 a la gente no saliera a pescar ni fueran a los pe\u00f1ascos para admirar las olas. &#8220;Despu\u00e9s de nuestros avisos, los barcos pesqueros no salen al mar. Sin embargo, en aquel episodio de 1999 hubo unnaufragio y una turista de S\u00e3o Paulo fuellevada por las olas mientras admiraba la resaca en la playa&#8221;.<\/p>\n<p>La voz de alerta a las autoridades, a la prensa y en la p\u00e1gina de Internet, que indica los locales de riesgo, solo es posible porque el sistema desarrollado, con la aplicaci\u00f3n de varios modelos matem\u00e1ticosy datos de sat\u00e9lites y boyas, identifica los ciclones tropicales y extratropicales que ocurren en todo el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico &#8211; de los cuales solo los extratropicales llegan a Brasil &#8211; y prev\u00e9 la evoluci\u00f3n de esos meteoros en las siguientes 72 horas.<\/p>\n<p>El cicl\u00f3n &#8211; tambi\u00e9n llamado de tif\u00f3n cuando surge en el Oc\u00e9ano Pac\u00edfico, hurac\u00e1n en el Caribe y cicl\u00f3n tropical en el Oc\u00e9ano \u00cdndico &#8211; es bien visible en las im\u00e1genes de sat\u00e9lite. Es impulsado por vientos convergentes pr\u00f3ximos a la superficie. Son vientos intensos &#8211; m\u00e1s de 40 metros por segundo (m\/s) o 144 kil\u00f3metros por hora (km\/h) -, con un \u00e1rea de acci\u00f3n reducida (cerca de 400 kil\u00f3metros de di\u00e1metro). Necesitan aguas c\u00e1lidas en el oc\u00e9ano para desarrollarse. En general, se forman en una peque\u00f1a perturbaci\u00f3n en la presi\u00f3n atmosf\u00e9rica que se propaga aproximadamente a lo largo de la latitud de 10 grados, en plena zona tropical, de este a oeste, y alcanzan su fuerza m\u00e1xima en la regi\u00f3n del Caribe. Se caracterizan por tener un ojo &#8211; el centro del cicl\u00f3n, libre de nebulosidad &#8211; y formar pistas (\u00e1reas en las que el viento act\u00faa con cierta uniformidad espacial) en una extensi\u00f3n de 200 kil\u00f3metros, con vientos fuertes e intensos que llegan al mar del Caribe, el golfo de M\u00e9xico y la pen\u00ednsula de Florida.<\/p>\n<p>&#8220;Los ciclones extratropicales en Am\u00e9rica del Sur&#8221;, aclara el investigador, &#8220;no se intensifican sobre el continente, como se pensaba inicialmente, y s\u00ed en el oc\u00e9ano, en torno a la latitud de 35 a 45 grados, a lo largo de los litorales de Uruguay y Argentina. Normalmente surgen en el Pac\u00edfico, atraviesan los Andes junto con los frentes fr\u00edos y cuando llegan al Atl\u00e1ntico se intensifican, formando fuertes vientos que generan pistas de hasta 5 mil kil\u00f3metros de extensi\u00f3n y, consecuentemente, le transfieren energ\u00eda en forma de movimiento al mar, creando olas que se propagan hasta la costa brasile\u00f1a, principalmente entre los meses de abril y octubre&#8221;. Aunque tienen efectos mucho menos devastadores que los tropicales, los ciclones extratropicales, cuando son acompa\u00f1ados por vientos superiores a los 15 metros por segundo, equivalentes a 54 km\/h, producen la gran mayor\u00eda de las olas que llegan a las playas.<\/p>\n<p><strong>Ciclones acoplados<br \/>\n<\/strong>Innocentini comenta que algunas veces un cicl\u00f3n tropical, cuando se encuentra en fase de debilitamiento, es absorbido por uno extratropical, que se intensifica r\u00e1pidamente. Fue lo que sucedi\u00f3 entre el 24 y el 26 de octubre de 1999 con el cicl\u00f3n tropical Irene. El mismo se origin\u00f3 en la costa de \u00c1frica, atraves\u00f3 el Atl\u00e1ntico, super\u00f3 parte de la costa de Florida, sigui\u00f3 hacia el norte y estaba cerca de Nova York, perdiendo fuerza, cuando se junt\u00f3 a un cicl\u00f3n extratropical que estaba desarroll\u00e1ndose a lo largo de la costa canadiense. Tras la uni\u00f3n, se form\u00f3 una regi\u00f3n con pistas enormes y velocidad de casi 20 m\/s (72 km\/h). Las olas se propagaron en direcci\u00f3n al sur por el Atl\u00e1ntico y llegaron con mucha energ\u00eda al archipi\u00e9lago de S\u00e3o Pedro y S\u00e3o Paulo, un peque\u00f1o conjunto rocoso brasile\u00f1o situado a 950 kil\u00f3metros al nordeste de la costa del estado de R\u00edo Grande do Norte, donde la Marina brasile\u00f1a tiene una estaci\u00f3n cient\u00edfica desde 1998. Dos investigadores que estaban en la isla Sudoeste, donde fue instalada la estaci\u00f3n, solo sobrevivieron porque se refugiaron en el faro local, \u00fanico punto a salvo, pero las olas destruyeron los nidos de las aves y da\u00f1aron parte de la infraestructura de la estaci\u00f3n y los instrumentos de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno es raro: &#8220;Solo ocurre una o dos veces por d\u00e9cada&#8221;, dice el investigador. El y su equipo realizaron un trabajo de reconstituci\u00f3n del episodio con la aplicaci\u00f3n de un modelo de generaci\u00f3n y propagaci\u00f3n de olas. Con base en ecuaciones matem\u00e1ticas, formuladas para cuantificar los procesos f\u00edsicos que influyen sobre las olas, el modelo combina varias informaciones, principalmente las relativas a los vientos de superficie, y calcula la evoluci\u00f3n de la altura de las olas en cada punto del oc\u00e9ano.<\/p>\n<p><strong>Agitaci\u00f3n en el mar<br \/>\n<\/strong>Aunque faltaran observaciones sobre las olas que llegaron al archipi\u00e9lago para confirmar el modelo, el trabajo &#8211;\u00a0<em>Olas en el Litoral Norte de Brasil Generadas por Huracanes: El Caso del 24 de Octubre de 1999<\/em> &#8211; muestra la generaci\u00f3n de las olas en el extremo norte del Atl\u00e1ntico, cruzando el Ecuador, propag\u00e1ndose hacia el litoral norte brasile\u00f1o y alcanzando el archipi\u00e9lago. Por los resultados del modelo, ese cicl\u00f3n extratropical gener\u00f3 olas de m\u00e1s de 8 metros de altitud en mar abierto cerca de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, del norte de \u00c1frica y de las Azores, que acabaron llegando a Brasil.<\/p>\n<p>Pese a las previsiones del sitio del Inpe, a\u00fan se producen naufragios y otros desastres. El 14 de diciembre del a\u00f1o pasado, por ejemplo, los investigadores advirtieron: los d\u00edas 16 y 17 y durante la semana siguiente habr\u00eda una intensa agitaci\u00f3n mar\u00edtima en los litorales de Santa Catarina, Paran\u00e1 y S\u00e3o Paulo. El resultado de fue que ese fin de semana un velero que sali\u00f3 de Angra dos Reis desapareci\u00f3 &#8211; el domingo 17 &#8211; y solo fue encontrado por la noche en el litoral sur de Paran\u00e1 con apenas uno de los tres tripulantes. Seg\u00fan el relato del sobreviviente, el velero fue tumbado dos veces por olas muy altas, que lanzaron al mar a los otros tripulantes, considerados avezados navegantes.<\/p>\n<p>Durante el mismo fin de semana, en Ilhabela, un barco naufrag\u00f3 en la Ponta dos Castelhanos con 13 personas a bordo, de las cuales 12 fueron rescatadas. En R\u00edo de Janeiro, 21 personas quedaron solas en tres islas, y el rescate fue realizado en helic\u00f3ptero, pues el mar estaba demasiado agitado. Innocentini, un matem\u00e1tico recibido en la USP, donde realiz\u00f3 su maestr\u00eda en Meteorolog\u00eda, se doctor\u00f3 en la universidad inglesa de Reading en 1986. En 1989 empez\u00f3 a trabajar en el Inpe y, al visitar el instituto de investigaciones de la Marina brasile\u00f1a en Arraial do Cabo, t\u00e9cnicos de mismo le manifestaron la necesidad de efectuar el pron\u00f3stico de las olas en el pa\u00eds. Era necesario superar un gran atraso, corroborado por la siguiente frase en la p\u00e1gina del Inpe en Internet: &#8220;Aunque la previsi\u00f3n de la agitaci\u00f3n mar\u00edtima generada por los vientos a trav\u00e9s de t\u00e9cnicas objetivas se haya iniciado al final de los a\u00f1os 50, el inter\u00e9s de los investigadores brasile\u00f1os por el tema parece haberse suscitadosoloa finales de los a\u00f1os 80&#8221;.<\/p>\n<p>El pron\u00f3stico era importante para el litoral del estado de R\u00edo de Janeiro, frecuentemente afectado por fuertes e inesperadas marejadas. Es com\u00fan que las personas salgan del barco para pescar en algunas islas y, cuando llega la resaca, con olas y vientos muy fuertes, no logran volver. Por eso, incluso barcos grandes &#8211; de entre 30 y 50 pies (entre 10 y 15 metros de longitud) &#8211; naufragan, hay muertes y la Marina se ve obligada a efectuar rescates con helic\u00f3pteros. M\u00e1s all\u00e1 de los naufragios, Innocentini constat\u00f3 que, cuando las olas son muy altas, operaciones de rutina en los puertos y las plataformas de petr\u00f3leo se hacen dif\u00edciles y existe un alto riesgo de accidentes.<\/p>\n<p><strong>Modelo avanzado<br \/>\n<\/strong>Los problemas provocados por los ciclones extratropicales se producen principalmente entre R\u00edo Grande do Sul y Esp\u00edrito Santo, pero hasta que se concret\u00f3 el trabajo del equipo del Inpe, lo m\u00e1ximo que se hac\u00eda era estudiar las mareas. &#8220;Losinvestigadores del Instituto Ocenogr\u00e1fico de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) recaban datos en Ilha Comprida para hacer estudios de las variaciones de la altura del mar, y en la Escuela Polit\u00e9cnica de la USP, en la capital paulista, los ingenieros llevan a cabo proyectos que demuestran los efectos de las olas en diversas localidades de la costa brasile\u00f1a. Pero nadie trabaja con previsi\u00f3n de olas generadas por la acci\u00f3n del viento, en el intervalo de 1 a 30 segundos, que es la variaci\u00f3n de tiempo posible entre el paso de dos olas&#8221;, dice Innocentini.<\/p>\n<p>Por eso, Innocentini trabaj\u00f3 entre 1992 y 1994 en un proyecto de investigaci\u00f3n precursor del actual y tambi\u00e9n financiado por la FAPESP. En dicho proyecto, desarroll\u00f3 un modelo num\u00e9rico de olas basado en trabajos publicados en revistas internacionales para prever la agitaci\u00f3n mar\u00edtima provocada por los vientos. Con todo, tuvo dificultades para confirmar si el modelo funcionaba bien y si las previsiones eran confiables, porque no hab\u00eda datos sobre los fen\u00f3menos de la costa brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, el ocean\u00f3grafo italiano Luigi Cavaleri, investigador del Istituto Studio Dinamica Grandi Massa, de Venecia, Italia, suministr\u00f3 datos tomados en el mar Mediterr\u00e1neo referentes a un mes de medidas de vientos y olas. A partir de entonces, Innocentini y el investigador Ernesto dos Santos Caetano Neto, del IPM de la Unesp de Baur\u00fa, crearon el modelo de previsi\u00f3n de olas para el Mediterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>En 1997, Innocentini empez\u00f3 a coordinar el actual proyecto tem\u00e1tico y, con los recursos obtenidos, pudo contar con un equipo de cinco investigadores, adem\u00e1s de las estaciones de trabajo (computadoras potentes) de \u00faltima generaci\u00f3n conectadas a Internet. Todo eso permiti\u00f3 desarrollar un modelo num\u00e9rico m\u00e1s avanzado, inicialmente basado en las informaciones de dos organismos norteamericanos:\u00a0<em>National Centers for Environmental Prediction (NCEP) y National Oceanic and Atmospheric Administration (Noaa)<\/em>. Eso fue necesario debido a que, para efectuar una buena previsi\u00f3n en cualquier lugar de la costa brasile\u00f1a, era preciso contar con datos de todo el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, desde Canad\u00e1 y Gran Breta\u00f1a hasta las Islas Malvinas, pues las olas que llegan a la costa de Brasil son generadas por encima de la latitud de 40 grados, en el Atl\u00e1ntico Norte, y debajo de los 40 grados en el Atl\u00e1ntico Sur, en puntos cercanos a los polos.<\/p>\n<p>El equipo concluy\u00f3 en 1998 un sistema propio de previsi\u00f3n de olas para el Atl\u00e1ntico: el Modelo Atmosf\u00e9rico de \u00c1rea Limitada (Maal), que abarca la costa brasile\u00f1a. En \u00e9l, trabajan con ecuaciones de los movimientos atmosf\u00e9ricos, usan datos &#8211; presi\u00f3n atmosf\u00e9rica, humedad relativa, etc. &#8211; provenientes de varias fuentes y diagnostican todos los par\u00e1metros meteorol\u00f3gicos, incluidos los vientos que ocurren a 10 metros de la superficie. Con los vientos previstos por el modelo atmosf\u00e9rico es posible detectar los lugares en donde se producen, propagan, refractan y disipan las olas en todo el Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Actualmente los investigadores suministran informaciones sobre vientos y olas diariamente en el Atl\u00e1ntico y efect\u00faan previsiones con hasta 72 horas de antecedencia para toda la costa brasile\u00f1a, espec\u00edficamente para el litoral norte de S\u00e3o Paulo. Las informaciones son divulgadas a trav\u00e9s de la TV Vanguarda del Vale do Para\u00edba y del sitio del Inpe. En el futuro, Innocentini y su equipo pretenden implementar un modelode olas m\u00e1s adecuado para mar poco profundo (con menos de 50 metros de profundidad), que deber\u00e1 generar informaciones a\u00fan m\u00e1s detalladas sobre la propagaci\u00f3n en las regiones costeras, primero del litoral norte paulista y despu\u00e9s de toda la costa brasile\u00f1a. Un trabajo que deber\u00e1 contribuir a\u00fan m\u00e1s a evitar accidentes, y abrir\u00e1 nuevos campos de utilizaci\u00f3n, facilitando el atraque de nav\u00edos y ayudando a los surfistas a elegir la playa.<\/p>\n<p><strong>El modelo de olas es transferido a Per\u00fa<\/strong><\/p>\n<p>La Marina de Guerra del Per\u00fa cuenta desde el a\u00f1o pasado con un modelo de previsi\u00f3n de olas para todo el Pac\u00edfico, implementado por Valdir Innocentini y basado en la tecnolog\u00eda desarrollada por los t\u00e9cnicos del Inpe. El objetivo es saber en detalle c\u00f3mo se producen los ciclones en el Pac\u00edfico y tener un modelo de previsi\u00f3n de olas para las peque\u00f1as cuencas, dice Fernando Vegas Casta\u00f1eda, teniente de la Divisi\u00f3n de Hidrograf\u00eda y Navegaci\u00f3n de la marina peruana. Vegas lidera una misi\u00f3n de cuatro personas que lleg\u00f3 a Brasil el 3 de enero pasado para realizar una pasant\u00eda de seis meses en el Inpe y en la USP.<\/p>\n<p>Los peruanos recibieron nuestra tecnolog\u00eda y lograron pasar al frente de Brasil, comenta Innocentini. El modelo de previsi\u00f3n de olas de los peruanos se insert\u00f3 en el proyecto Naylamp\u00a0<em>(El Ni\u00f1o Anual y las Muestras Medias del Pac\u00edfico)<\/em>, para estudiar el efecto del fen\u00f3meno El Ni\u00f1o en la costa peruana con un financiamiento de 5 millones de d\u00f3lares del Banco Mundial. Esos fondos sirvieron para comprar seis boyas bien equipadas (dos son de repuesto) por 250 mil d\u00f3lares cada una, y equipos de inform\u00e1tica para implementar los modelos num\u00e9ricos de previsi\u00f3n de olas.<\/p>\n<p>Las cuatro boyas en actividad cuentan con sensores que miden las olas detalladamente, adem\u00e1s de diversos par\u00e1metros meteorol\u00f3gicos y oceanogr\u00e1ficos. Los investigadores peruanos pretenden con esas informaciones estudiar y desarrollar m\u00e9todos para las previsiones del fen\u00f3meno El Ni\u00f1o, que altera peri\u00f3dicamente la situaci\u00f3n meteorol\u00f3gica normal en el Oc\u00e9ano Pac\u00edfico y provoca desastres tales como inundaciones y naufragios en las costa peruana.<\/p>\n<p><strong>Vasco da Gama casi descubre Brasil<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de estudiar el diario de a bordo de la expedici\u00f3n de Vasco da Gama que descubri\u00f3 la ruta mar\u00edtima a las Indias, el equipo del Inpe consigui\u00f3 reconstruir con su modelo matem\u00e1tico las condiciones meteorol\u00f3gicas del viaje a lo largo de la costa oeste africana, especialmente las tempestades enfrentadas para transponer el Cabo de Buena Esperanza (hasta entonces llamado Cabo de las Tormentas), tanto a la ida como a la vuelta. El diario de a bordo del navegante portugu\u00e9s, en parte publicado en 1998 en la biograf\u00eda\u00a0<em>Vasco da Gama<\/em>\u00a0escrita por la francesa Genevi\u00e8ve Bouchon, tiene una laguna adrede entre el 22 de agosto y el 27 de octubre de 1497, d\u00edas que demand\u00f3 la llamada Volta ao Largo: los nav\u00edos se apartaron de \u00c1frica y se aproximaron mucho de la en ese entonces oficialmente desconocida costa brasile\u00f1a. Era secreto militar, los espa\u00f1oles y otros pa\u00edses no pod\u00edan conocer ese camino.<\/p>\n<p>En el estudio\u00a0<em>Posibles Dificultades que Acompa\u00f1aron al Viaje de Vasco da Gama a la India<\/em>, el equipo del Inpe explica que &#8220;el descubrimiento del camino de las Indias por los navegantes portugueses en el siglo XV fue el resultado de varias expediciones fracasadas en el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico&#8221;. De all\u00ed surgi\u00f3 la estrat\u00e9gica Volta ao Largo, maniobra a trav\u00e9s de la cual la flota viraba hacia el sudoeste despu\u00e9s de las islas de Cabo Verde: &#8220;Aunque el viaje era m\u00e1s largo, era m\u00e1s r\u00e1pido, pues las velas se hinchaban con los vientos del sector oeste del anticicl\u00f3n subtropical que las empujaban hacia el extremo sur del continente africano&#8221;. Adem\u00e1s, se evitaban las aguas calma pr\u00f3ximas al golfo de Guinea, as\u00ed como tambi\u00e9n los vientos del flanco derecho del anticicl\u00f3n subtropical que obstaculizan la navegaci\u00f3n rumbo al sur.<\/p>\n<p>La ruta trazada por Vasco da Gama utiliz\u00f3 la Volta ao Largo por primera vez en la historia de la navegaci\u00f3n a vela en el Atl\u00e1ntico Sur. Al dirigirse al sudoeste, los nav\u00edos aprovecharon la corriente de Brasil y los vientos del flanco izquierdo del anticicl\u00f3n subtropical del Atl\u00e1ntico, &#8220;evitando la numerosas dificultades que encontrar\u00edan a los largo de la costa africana. &#8220;Pero exist\u00eda un enorme obst\u00e1culo, confirmado por el equipo: &#8220;La mayor barrera para las expediciones era el Cabo de Buena Esperanza, donde los ciclones extratropicales son bastante intensos y generan extensas regiones con fuertes vientos y olas gigantescas en mar abierto&#8221;. El trabajo relata un caso reciente con olas superiores a los 5 metros generadas por un cicl\u00f3n en el Atl\u00e1ntico Sur que se desplaz\u00f3 hasta el Cabo de Buena Esperanza.<\/p>\n<p>&#8220;La expedici\u00f3n de Vasco da Gama fue sorprendida en el Cabo de Buena Esperanza en noviembre de 1497 por una gran tempestad en el viaje de ida a las Indias y casi toda la expedici\u00f3n naufrag\u00f3 en esa regi\u00f3n a la vuelta, en marzo de 1499, probablemente debido a los intensos ciclones migratorios del oeste&#8221;. En realidad, los navegantes ya conoc\u00edan los peligros y planearon entrar en la regi\u00f3n despu\u00e9s de octubre para evitar lo peor. Los investigadores del Inpe registraron las dificultades de los navegantes portugueses al analizar lo que ocurre frecuentemente en el Cabo de Buena Esperanza y al estudiar un fen\u00f3meno espec\u00edficamente entre el 11 y el 14 de junio de 1999, cuando dos ciclones generaron vientos y olas en el lugar. Uno de ellos iba acompa\u00f1ado con vientos de superficie a una velocidad que superaba los 20 metros por segundo (72 km\/h), suficientes para producir olas de una altura superior a los 5 metros en una extensa regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la experiencia y la bravura de los navegantes, fueron las velas latinas idealizadas por los sabios de la Escuela de Sagres que ayudaron a los aventureros a atravesar el mar, dice Innocentini. &#8220;Las velas latinas eran formadas por pa\u00f1os triangulares, capaces de impulsar a los nav\u00edos en direcci\u00f3n perpendicular al viento. De esa manera, los navegantes estaban en condiciones de vencer a los alisios de nordeste que imped\u00edan el retorno a Portugal.&#8221;<\/p>\n<p>Innocentini recuerda tambi\u00e9n que los astr\u00f3nomos y matem\u00e1ticos de la Escuela de Sagres desarrollaron tablas con la declinaci\u00f3n de los astros, as\u00ed como tambi\u00e9n eficientes instrumentos de navegaci\u00f3n, como o astrolabio y la balestilla, usados para medir la posici\u00f3n de los astros y determinar la posici\u00f3n de la embarcaci\u00f3n. Y finaliza: &#8220;Todo ese desarrollo se produjo debido a la necesidad de nuevas t\u00e9cnicas, pues las en ese entonces conocidas fueron desarrolladas para navegar en el Mediterr\u00e1neo y eran inadecuadas para el Atl\u00e1ntico&#8221;, el Mar Tenebroso, como era llamado en la \u00e9poca.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>La Din\u00e1mica de la Ciclog\u00e9nesissobre el Atl\u00e1ntico Sur\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/938\/a-dinamica-da-ciclogenese-sobre-o-atlantico-sul\/\" target=\"_blank\">95\/04573-5<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Valdir Innocentini &#8211; Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe);\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>R$ 39.230,05 y US$ 265.933,34<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Grupo del Inpe estudia la formaci\u00f3n de ciclones en el Atl\u00e1ntico Sur\r\n","protected":false},"author":128,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[438],"class_list":["post-73211","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73211","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/128"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73211"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73211\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73211"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73211"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73211"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73211"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}