{"id":73253,"date":"2000-12-01T10:20:00","date_gmt":"2000-12-01T12:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2000\/12\/01\/un-avance-contra-la-malaria\/"},"modified":"2015-07-21T17:16:54","modified_gmt":"2015-07-21T20:16:54","slug":"un-avance-contra-la-malaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-avance-contra-la-malaria\/","title":{"rendered":"Un avance contra la malaria"},"content":{"rendered":"<p>El plasmodio, protozoario causante de la malaria y que se transmite al ser humano a trav\u00e9s de la picadura de un mosquito, es conocido hace m\u00e1s de un siglo y se est\u00e1 haciendo cada vez m\u00e1s resistente a los medicamentos cl\u00e1sicos, como la cloroquina. Para desarrollar nuevas terap\u00e9uticas qu\u00edmicas, es imprescindible entender los mecanismos que regulan el ciclo de vida del plasmodio. Los investigadores de un equipo del Departamento de Fisiolog\u00eda del Instituto de Biociencias (IB) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) encontraron una s\u00f3lida pista sobre esos mecanismos.<\/p>\n<p>Al estudiar c\u00e9lulas de cobayos y de humanos infectadas con plasmodios, el equipo &#8211; coordinada por la bioqu\u00edmica C\u00e9lia Garcia, con la colaboraci\u00f3n de la farmacologista Regina Markus &#8211; demostr\u00f3 que la hormona melatonina contenida en el hospedador parece ser responsable por la fina sincron\u00eda del ciclo de vida del par\u00e1sito dentro del organismo.<\/p>\n<p><strong>Sincron\u00eda sorprendente<br \/>\n<\/strong>El trabajo, que tuvo resonancia en una publicaci\u00f3n especializada de la revista inglesa\u00a0<em>Nature<\/em>, fue desarrollado en el proyecto tem\u00e1tico\u00a0<em>Biolog\u00eda Celular y Molecular del Plasmodium: Aspectos Comparativos de Estudio de la Transducci\u00f3n de Se\u00f1al en la Relaci\u00f3n Par\u00e1sito-Hospedador<\/em>, financiado por la FAPESP. Ese organismo unicelular del g\u00e9nero\u00a0<em>Plasmodium<\/em> se aloja en las gl\u00e1ndulas salivales del mosquito\u00a0<em>An\u00f3feles<\/em> y penetra en el organismo a trav\u00e9s de la picadura del insecto. Dentro del hospedador &#8211; adem\u00e1s de al hombre, el par\u00e1sito infecta a otros mam\u00edferos, aves y anfibios -, el plasmodio se dirige a las c\u00e9lulas del h\u00edgado y despu\u00e9s a los hemat\u00edes o eritrocitos, los gl\u00f3bulos rojos de la sangre.<\/p>\n<p>Es precisamente dentro de los hemat\u00edes donde el protozoo revela una peculiaridad de su ciclo de vida que dificulta mucho el control de la infecci\u00f3n. Obedeciendo a una delicada sincron\u00eda, los par\u00e1sitos, pr\u00e1cticamente todos al mismo tiempo, maduran, se multiplican, atacan y rompen la membrana de la c\u00e9lula infectada, abriendoas\u00ed el camino para ganar simult\u00e1neamente el torrente sangu\u00edneo einvadir c\u00e9lulas a\u00fan sanas.<\/p>\n<p>Era necesario develar el mecanismo que rige el avance orquestado de los plasmodios, llegar a un descubrimiento que ayudara en el desarrollo de remedios m\u00e1s eficaces contra la malaria, enfermedad que mata a un mill\u00f3n de personas por a\u00f1o en el mundo. All\u00ed surge la buena noticia de la investigaci\u00f3n del equipo. Por medio de estudios con c\u00e9lulas de ratones y de humanos infectadas con plasmodios, el equipo mostr\u00f3 la relaci\u00f3n entre la cantidad de hormonas de melatonina presentes en las c\u00e9lulas y la sincron\u00eda verificada en todas las fases del ciclo de vida del par\u00e1sito.<\/p>\n<p><strong>Contraataque<br \/>\n<\/strong>La melatonina es una hormona producida durante la noche por la gl\u00e1ndula pineal, en un ritmo circadiano, es decir, cada 24 horas. Ya se sab\u00eda que esa hormona sincroniza diversas funciones de los sistemas inmunol\u00f3gico, nervioso y endocrino. Pero se descubri\u00f3 a\u00fan m\u00e1s: &#8220;Tanto\u00a0<em>in vitro<\/em> como\u00a0<em>in vivo<\/em>, la melatonina es capaz de modular el ciclo del par\u00e1sito. Dimos un paso al frente para develar la regulaci\u00f3n del sincronismo del plasmodio en las c\u00e9lulas del hospedador. Fuimos pioneros en eso&#8221; &#8211; asegura C\u00e9lia, graduada en Qu\u00edmica en la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), donde hizo su maestr\u00eda y su doctorado. Su investigaci\u00f3n gan\u00f3 las p\u00e1ginas de la edici\u00f3n de julio de\u00a0<em>Nature Cell Biology<\/em>, una de las publicaciones de la renombrada revista cient\u00edfica inglesa\u00a0<em>Nature<\/em>.<\/p>\n<p>El equipo tambi\u00e9n verific\u00f3 que la sincron\u00eda del ataque del par\u00e1sito puede romperse si el ritmo de producci\u00f3n de la melatonina se altera, cosa que, en teor\u00eda, deja la infecci\u00f3n m\u00e1s vulnerable y f\u00e1cil de derrotar. Cuando se impidi\u00f3 la secreci\u00f3n de esa hormona en cobayos -por medio de la extirpaci\u00f3n de su gl\u00e1ndula pineal &#8211; o les fueron suminstradas drogas que le impiden al par\u00e1sito detectar la presencia de melatonina, el ciclo de vida del protozoario fue totalmente alterado.<\/p>\n<p><strong>Acci\u00f3n bioqu\u00edmica<br \/>\n<\/strong>En l\u00edneas generales, se puede decir que el aumento de la concentraci\u00f3n de melatonina en el hospedador hace que los plasmodios que invadieron hemat\u00edes evolucionen simult\u00e1neamente desde sus estadios iniciales, denominados anillo y trofozoito, hasta el estadio m\u00e1s avanzado, el esquizonte. Al final de dicho estadio, tras haberse reproducido asexuadamente, los par\u00e1sitos hacen estallar la c\u00e9lula hospedadora, entran al torrente sangu\u00edneo y reinician el proceso de infecci\u00f3n. Cuando pasa de la fase de trofozoito a la de esquizonte, cada par\u00e1sito genera entre 18 y 35 nuevos plasmodios dentro del gl\u00f3bulo invadido: ese pelot\u00f3n se encargar\u00e1 de destruirlo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el modelo propuesto, se cree que la membrana plasm\u00e1tica del par\u00e1sito est\u00e1 dotada de un receptor de melatonina que, al entrar en contacto con dicha hormona del hospedador promueve una serie de reacciones qu\u00edmicas. El equipo ya hab\u00eda demostrado que el plasmodio est\u00e1 dotado de un equipamiento para la se\u00f1alizaci\u00f3n con calcio similar al de organismos superiores, de modo tal que bien podr\u00eda usar el calcio como se\u00f1alizador de sus procesos celulares. Usando indicadores fluorescentes que permiten la cuantificaci\u00f3n del ion calcio, se demostr\u00f3 que la melatonina es capaz de provocar la liberaci\u00f3n del calcio contenido en los dep\u00f3sitos intracelulares del protozoo.<\/p>\n<p>El calcio es extremadamente importante, pues determina diversos procesos, especialmente la divisi\u00f3n celular. Ergo, como la melatonina del hospedador activa la liberaci\u00f3n de calcio dentro de lac\u00e9lula del par\u00e1sito, dicho calcio puede activar el proceso que provoca la maduraci\u00f3n y la multiplicaci\u00f3n celular del propio plasmodio.<\/p>\n<p>Para arribar a estas conclusiones, las investigadoras realizaron experimentos\u00a0<em>in vivo<\/em> con cobayos e\u00a0<em>in vitro<\/em> con cultivos celulares de roedores y de humanos. Primero adicionaron melatonina a un cultivo de c\u00e9lulas de ratones de la especie denominada Balb\/C infectados con\u00a0<em>Plasmodium chabaudi<\/em>, el protozoario de la malaria que infecta ese animal. Diecisiete horas m\u00e1s tarde, verificaron que hubo un aumento del n\u00famero de hemat\u00edes invadidos por par\u00e1sitos proporcional a la cantidad de hormona inyectada. Ese resultado indicaba que la melatonina acelera la reproducci\u00f3n del par\u00e1sito.<\/p>\n<p><strong>Aceleraci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Para comprobar que la melatonina realmente acelera la infecci\u00f3n, el equipo efectu\u00f3 un experimento similar en un cultivo de c\u00e9lulas humanas. Contaminado con el\u00a0<em>Plasmodium falciparum<\/em> &#8211; la especie del par\u00e1sito de la malaria que ataca m\u00e1s com\u00fanmente al hombre -, dicho cultivo tambi\u00e9n recibi\u00f3 dosis graduales de melatonina. Paralelamente, se mantuvo como grupo de control un cultivo de hemat\u00edes humanos contaminados con la misma especie de plasmodio, pero sin someterla a dosis de melatonina.<\/p>\n<p>El resultado fue exactamente el que se esperaba: pasadas 24 horas desde que empez\u00f3 el tratamiento con melatonina, los hemat\u00edes infectados con\u00a0<em>Plasmodium falciparum<\/em> ten\u00edan una cantidad mucho mayor de par\u00e1sitos en el estadio final de esquizonte que los del grupo de control, prueba de que la melatonina hab\u00eda acelerado el desarrollo del par\u00e1sito en los hemat\u00edes.<\/p>\n<p>Sin embargo, en ambos grupos el n\u00famero de c\u00e9lulas infectadas del hospedador permanec\u00eda id\u00e9ntico que antes de iniciar el experimento, lo que puede parecer extra\u00f1o, pero tambi\u00e9n era esperado. Es que no hubo tiempo para que ese n\u00famero se altere, pues el ciclo de vida del\u00a0<em>Plasmodim falciparum<\/em> dentro de los hemat\u00edes es de 48 horas, 16 horas en la fase de anillo, 20 en la de trofozoito y 12 en la de esquizonte. Esto quiere decir que esa especie de par\u00e1sito necesita dos d\u00edas para pasar por las tres fases -desarrollo, maduraci\u00f3n y multiplicaci\u00f3n- antes de romper el eritrocito invadido y estar apto para atacar nuevas c\u00e9lulas. &#8220;El ciclo de vida de todos los plasmodios es siempre un m\u00faltiplo de 24 horas&#8221;, a\u00f1ade C\u00e9lia.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de reunir evidencias de que la hormona melatonina dictaba el ritmo de maduraci\u00f3n del par\u00e1sito en cultivos de laboratorio, los investigadores dieron inicio a los experimentos\u00a0<em>in vivo<\/em> con ratas. El objetivo era determinar si la ausencia de producci\u00f3n de melatonina por parte del hospedador o de percepci\u00f3n de la misma por parte del par\u00e1sito tambi\u00e9n tendr\u00eda alguna repercusi\u00f3n sobre el ciclo de desarrollo de la malaria.<\/p>\n<p>Entonces retiraron la gl\u00e1ndula pineal -lo que paraliza toda la producci\u00f3n de la hormona- de roedores de la especie Balb\/C y los infectaron con una poblaci\u00f3n de\u00a0<em>Plasmodium chabaudi<\/em>, cuyo ciclo de vida en el hospedador es de 24 horas. Setenta y dos horas despu\u00e9s del inicio de la infecci\u00f3n, la cantidad de par\u00e1sitos en el estadio inicial de anillo era dos veces mayor en los cobayos que no produc\u00edan melatonina que en los del grupo de control, que manten\u00edan su gl\u00e1ndula pineal. Tambi\u00e9n se verific\u00f3 que la cantidad de par\u00e1sitos en la fase de trofozoito era mucho menor en los animales incapaces de secretar la hormona que en la del grupo de control. Osea que, sin la melatonina delhospedador, el ciclo del par\u00e1sito perd\u00eda la sincron\u00eda.<\/p>\n<p>Hicieron un estudio m\u00e1s en el que cual modificaron el enfoque del hospedador hacia par\u00e1sito. Trabajando con dos especies de ratas, Balb\/C y C3H, inyectaron en ellas la droga luzindole &#8211; un inhibidor de receptores de melatonina &#8211; y, al mismo tiempo, los infectaron con\u00a0<em>Plasmodium chabaudi<\/em>. De manera general, el inhibidor reduce la capacidad del par\u00e1sito para identificar la melatonina del hospedador y reaccionar frente a ella, lo que altera todo el proceso qu\u00edmico que comanda sus mudanzas de estadio y su divisi\u00f3n celular. En esa situaci\u00f3n, el hospedador contin\u00faa produciendo normalmente la melatonina, pero el par\u00e1sito no logra notarla completamente.<\/p>\n<p>El resultado del experimento fue similar al realizado con los animales de los cuales se extrajo la gl\u00e1ndula pineal: m\u00e1s anillos y menos trofozoitos en los roedores que recibieron la dosis de luzindole que en el grupo de control. El m\u00e1s reciente frente de investigaci\u00f3n de C\u00e9lia Garcia es el ciclo del par\u00e1sito de la malaria en lagartos. El motivo: la mitad de las cerca de 170 especies de plasmodios existentes infecta lagartos que, extra\u00f1amente, tienen un baj\u00edsimo \u00edndice de mortalidad derivada de esa infecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 los lagartos resisten tan bien a los plasmodios? Los investigadores procuran la respuesta estudiando el ciclo de vida de los par\u00e1sitos dentro del organismo de esos reptiles. Eso puede indicar alg\u00fan camino en el sentido de evitar la letalidad de la malaria en otras especies, en especial en el hombre. Hay dos especies de lagartos de la Amazonia que ya est\u00e1n estudi\u00e1ndose en los laboratorios de Biociencias de la USP:\u00a0<em>Ameiva ameiva<\/em> y el\u00a0<em>Tupinambis meriane<\/em>.<\/p>\n<p><strong>El verdugo de los tr\u00f3picos<\/strong><\/p>\n<p>La malaria causa fiebre alta a intervalos regulares, m\u00e1s o menos cada 24 horas, momento en el que los par\u00e1sitos rompen los hemat\u00edes infectados y ganan nuevamente el torrente sangu\u00edneo para invadir otros gl\u00f3bulos rojos. Otros s\u00edntomas son v\u00f3mitos y dolores de cabeza y en las articulaciones. Los casos m\u00e1s graves evolucionan hasta el estado de coma y la muerte. No existen vacunas aprobadas por la comunidad cient\u00edfica &#8211; algunas est\u00e1n siendo probadas -, pero aunque a veces resiste a los medicamentos, la infecci\u00f3n puede controlarse si se la trata r\u00e1pida y adecuadamente.<\/p>\n<p>Con todo, los n\u00fameros siguen impresionando. El flagelo de la malaria mata a entre dos y tres millones de personas por a\u00f1o en el mundo, sobre todo ni\u00f1os-se estima que un ni\u00f1o muere v\u00edctima de la malaria cada 30 segundos, casi tres mil por d\u00eda.<\/p>\n<p>Manteniendo el c\u00edrculo vicioso, el mosquito transmisor\u00a0<em>An\u00f3feles<\/em>\u00a0pica a 300 y 500 millones de personas por a\u00f1o e inyecta en ellas el protozoo plasmodio que provoca el mal en nuevas v\u00edctimas. De cada diez casos, nueve se producen en la porci\u00f3n de \u00c1frica ubicada abajo del Sahara. De los restantes, seis pa\u00edses concentran dos tercios, entre ellos Brasil. Y se calcula que cerca del 40% de la poblaci\u00f3n mundial vive en \u00e1reas bajo riesgo de transmisi\u00f3n. Para la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, la malaria es la enfermedad tropical m\u00e1s grave ocasionada por un par\u00e1sito.<\/p>\n<p><strong>\u00daltimos resultados<br \/>\n<\/strong>Denominada por muchos como la &#8220;reina de las enfermedades&#8221; por sus altos \u00edndices de incidencia y mortalidad, la malaria continua desafiando al mundo. Para enfrentarla en Brasil, cerca de 300 especialistas participaron, entre los d\u00edas 26 y 29 de noviembre, en Rio de Janeiro, de la 7\u00aa Reuni\u00f3n Nacional de Investigaci\u00f3n en Malaria. El encuentro -que cont\u00f3 con el apoyo de la FAPESP para la financiaci\u00f3n de viajes de investigadores &#8211; trajo los \u00faltimos resultados en las \u00e1reas de vacunas, diagn\u00f3stico, control de la transmisi\u00f3n y datos nacionales.<\/p>\n<p>El tema principal fue el recrudecimiento de la enfermedad en la Amazonia, especialmente en \u00e1reas de garimpo (b\u00fasqueda de piedras y metales preciosos) y asentamientos rurales. La tendencia de crecimiento preocupa: seg\u00fan la Fundaci\u00f3n Nacional de Salud, fueron 405 mil casos en 1997 y un r\u00e9cord de 632 mil en 1999, un 34% m\u00e1s que en el a\u00f1o anterior. Este \u00faltimo a\u00f1o, el 99% de los casos se dieron en la Amazonia. Los estados de Amazonas y Par\u00e1 concentran el 66% de las v\u00edctimas, pero Acre y Maranh\u00e3o tuvieron en 99 los mayores porcentajes de aumento anual: 143% y 87%, respectivamente.<\/p>\n<p>La proliferaci\u00f3n de garimpos, la extracci\u00f3n de madera, la construcci\u00f3n de diques y los asentamientos rurales fueron indicados como los principales motivos del aumento en la Amazonia. &#8220;El desplazamiento de personas hacia la regi\u00f3n y la ocupaci\u00f3n desordenada del espacio, principalmente en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas, hizo que la situaci\u00f3n empeorara&#8221;, dijo Wilson Alecrim, de la Fundaci\u00f3n de Medicina Tropical de Amazonas. El traslado de parte de la poblaci\u00f3n desde las zonas rurales hacia las ciudades tambi\u00e9n agrava la situaci\u00f3n. &#8220;Los problemas sociales determinan el aumento de la malaria en la Amazonia&#8221;, agrega Alecrim.<\/p>\n<p>Un grupo de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), coordinado por el inmun\u00f3logo Maur\u00edcio Rodrigues, estudia la acci\u00f3n inmunizadora de la prote\u00edna MSP 1 del\u00a0<em>Plasmodium vivax<\/em>, la especie m\u00e1s com\u00fan del par\u00e1sito causante de la malaria en Brasil. En tests con cobayos, la prote\u00edna fue capaz de estimular una respuesta inmunol\u00f3gica de hasta el 90% entre los animales infectados.&#8221;Los resultados nos llevan a pensar en desarrollar una vacuna&#8221;, revel\u00f3 Rodrigues. En 2001 comienzan los tests de la prote\u00edna en monos saimiris en el Centro Nacional de Primates de Bel\u00e9m (Par\u00e1). &#8220;Vamos a verificar la respuesta inmunol\u00f3gica en esos monos, en los cuales podemos reproducir la malaria ocasionada por el\u00a0<em>vivax,<\/em>\u00a0pues son animales cercanos al hombre&#8221;, explica.<\/p>\n<p><strong>Mosquito transg\u00e9nico<br \/>\n<\/strong>El desarrollo de un mosquito resistente a infecciones causadas por par\u00e1sitos es una alternativa. La fisi\u00f3loga de insectos Margareth Capurro, de la Unifesp, explic\u00f3 que el objetivo de la investigaci\u00f3n es introducir en el mosquito transmisor de la malaria &#8211; el\u00a0<em>An\u00f3feles<\/em>\u00a0&#8211; un gen que interfiera en el desarrollo del plasmodio. As\u00ed, el mosquito se convertir\u00eda en un mal transmisor de la malaria o dejar\u00eda de transmitirla, rompiendo de ese modo el ciclo de la enfermedad.<\/p>\n<p>&#8220;Estamos estudiando el bloqueo del par\u00e1sito en las gl\u00e1ndulas salivales de los mosquitos&#8221;, dijo Capurro. Ella destac\u00f3 algunos desaf\u00edos para llegar al mosquito transg\u00e9nico: liberar ese insecto en la naturaleza con seguridad y hacer que se torne dominante, de manera que pase sus nuevos genes a las poblaciones salvajes de\u00a0<em>An\u00f3feles<\/em>. Denise Vale, de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz, tambi\u00e9n estudia el bloqueo del par\u00e1sito en el tubo digestivo del mosquito.<\/p>\n<p>Edmund Christian, de la Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud (OPS), record\u00f3 que las paredes de las casas de adobe y materiales precarios de las regiones end\u00e9micas de la enfermedad absorben muchas veces los insecticidas usados para controlar el mosquito, reduciendo su eficacia. Christian cree que &#8220;es necesario probar otras f\u00f3rmulas de insecticida para aumentar la eficacia&#8221;. Tambi\u00e9n mencion\u00f3 alternativas de prevenci\u00f3n, como un jab\u00f3n con compuestos repelentes contra los transmisores de la malaria que est\u00e1 siendo probado en Colombia y Venezuela.<\/p>\n<p>Respecto a los m\u00e9todos de diagn\u00f3stico, Cor J\u00e9sus Fontes, de la Universidad Federal de Mato Grosso, cree que es preciso mejorar los kits de diagn\u00f3stico, hacerlos m\u00e1s modernos y baratos. Fontes analiz\u00f3 muestras de sangre de 630 habitantes del estado y descubri\u00f3 que los m\u00e9todos actuales tienen una tasa de detecci\u00f3n del 80% para el\u00a0<em>Plasmodium falciparum<\/em>\u00a0&#8211; especie vinculada al mayor n\u00famero de casos graves y de mortalidad -, \u00edndice considerado insuficiente.<\/p>\n<p><strong>Plan de ataque<br \/>\n<\/strong>Pese a todo, la mortandad causada por la enfermedad en Brasil disminuy\u00f3 mucho: seg\u00fan la Fundaci\u00f3n Nacional de Salud, cerca de 150 personas murieron de malaria en 1998, cinco veces menos que en el inicio de los a\u00f1os 90. Y en la reuni\u00f3n nacional se evalu\u00f3 que el aumento de la incidencia puede ser revertido a partir de 2001, con la instrumentaci\u00f3n del Plan de Intensificaci\u00f3n del Control de la Malaria por parte del gobierno federal. La capacitaci\u00f3n del personal y la adquisici\u00f3n de microscopios para el diagn\u00f3stico est\u00e1n dentro de las estrategias del plan, que invertir\u00e1 145 millones de reales en los pr\u00f3ximos a\u00f1os para reducir en un 50% la incidencia de la malaria en la Amazonia.<\/p>\n<p><strong>EL PROYECTO<\/strong><br \/>\n<em>Biolog\u00eda Celular y Molecular del Plasmodium: Aspectos Comparativosdel Estudo de la Transducci\u00f3n de Se\u00f1alen la Relaci\u00f3n Par\u00e1sito-Hospedador<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nProyecto tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinadora<\/strong><br \/>\nC\u00e9lia Regina da Silva Garcia &#8211; Instituto de Biociencias (IB) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP)<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 220.000,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El ataque del plasmodio a los hemat\u00edes se relaciona con el nivel de melatonina","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-73253","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73253","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73253"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73253\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73253"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73253"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73253"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73253"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}