{"id":73263,"date":"2000-12-01T00:00:00","date_gmt":"2000-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2000\/12\/01\/newton-el-mago-de-la-razon\/"},"modified":"2016-02-01T16:02:29","modified_gmt":"2016-02-01T18:02:29","slug":"newton-el-mago-de-la-razon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/newton-el-mago-de-la-razon\/","title":{"rendered":"Newton, el mago de la raz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Keats no le perdonaba a Newton que &#8220;hubiera destruido toda la poes\u00eda del arco iris&#8221;, haciendo, quiz\u00e1s la primera cr\u00edtica al excesivo racionalismo cient\u00edfico, del cual Sir Isaac, desde entonces, fue entronizado como su m\u00e1s ortodoxo \u00edcono. Pero a decir verdad, lejos de ser el primer representante de la edad de la Raz\u00f3n, Newton fue &#8220;el \u00faltimo de los magos, el \u00faltimo de los babilonios y los sumerios, la \u00faltima gran mente que vio m\u00e1s all\u00e1 del mundo visible y racional, con los mismos ojos de aquellos que iniciaron la construcci\u00f3n de nuestra herencia intelectual&#8221;; as\u00ed lo defini\u00f3 otro ingl\u00e9s, Keynes. El mundo prefiri\u00f3 no escuchar la definici\u00f3n de Newton dada por el c\u00e9lebre economista en 1942, tras haber comprado en una subasta los manuscritos de Newton y descubierto, at\u00f3nito, el intenso inter\u00e9s del cient\u00edfico por el mundo oculto.<\/p>\n<p>Michael White, editor de ciencia de varias publicaciones inglesas, sigui\u00f3 la pista de 50 a\u00f1os atr\u00e1s y resolvi\u00f3 investigar. El resultado es una sorprendente biograf\u00eda del padre de la f\u00edsica moderna,\u00a0<em>Isaac Newton: o \u00daltimo Feiticeiro<\/em> (Record, 378 p\u00e1ginas, R$ 40,00) (Isaac Newton, el \u00faltimo hechicero), que revela el intenso inter\u00e9s de Newton por el ocultismo y de qu\u00e9 forma el mismo fue responsable por sus descubrimientos cient\u00edficos m\u00e1s importantes. &#8220;El siempre fue considerado un cient\u00edfico r\u00edgido, adepto pertinaz al empirismo. Nadie pod\u00eda creer que pudiera tener ideas ajenas a la corriente cient\u00edfica tradicional. Pero \u00e9l ten\u00eda, en secreto, otro campo de estudio, la alquimia, a trav\u00e9s del cual pretend\u00eda develar los secretos del universo, en lugar de hacerlo por medio de las matem\u00e1ticas y la ciencia.\u00a0<em>Los Principia<\/em>, en especial, son prueba de ello&#8221;, asegura White.<\/p>\n<p>Seg\u00fan White, de los m\u00e1s de 4 millones de palabras que Newton dej\u00f3 escritas, 3 millones remiten al mundo oculto. &#8220;\u00c9l, sin embargo, tem\u00eda mostrar al p\u00fablico ese envolvimiento, pues la alquimia era un crimen penado con la muerte, ya que sus adeptos quer\u00edan producir oro y eso era una amenaza para el sistema monetario&#8221;, explica el periodista. &#8220;Fue la alquimia, con su concepto de un esp\u00edritu de afinidad qu\u00edmica difundida por medio de la materia y permitiendo la existencia de reacciones qu\u00edmicas, aliada al arianismo secreto de Newton y a su noci\u00f3n del cuerpo espiritual de Cristo difundido por el universo, como un medio en donde la materia puede moverse, lo que le permiti\u00f3 aceptar que la fuerza de la gravedad pudiera obrar a una distancia aparente&#8221;, explica.<\/p>\n<p>\u00bfY la manzana? Bien, ya sab\u00edamos que la historia de la inspiraci\u00f3n de la ca\u00edda de la fruta ante los ojos de Newton no era para ser tomada en cuenta seriamente. A quien desconoc\u00edamos era al autor de la ficci\u00f3n: qui\u00e9n sino el propio Sir Isaac. &#8220;El invent\u00f3 esa historia para encubrir la verdadera l\u00ednea de razonamiento oculta que utiliz\u00f3 para llegar a las fuerzas gravitacionales. Newton, ya anciano, quiso encubrir sus estudios alqu\u00edmicos y tambi\u00e9n dejar una imagen p\u00f3stuma fascinante y digna de su status de gran genio de su era. Adoraba autopromocionarse&#8221;, cuenta White. &#8220;Pero debemos siempre remitirnos a su \u00e9poca y no juzgarlo con nuestros ojos. Para \u00e9l, nada hab\u00eda de equivocado en, junto a las herramientas cient\u00edficas, echar mano a conocimientos extra\u00eddos de la Biblia y de la alquimia&#8221;, dice.<\/p>\n<p>Basta efectivamente recordar que Newton, nacido en 1642 y muerto en 1727, vivi\u00f3 en una era en la cual se hac\u00edan guerras y se asesinaban hombres por sus creencias religiosas, y los an\u00e1lisis meticulosos de la naturaleza de la luz ocurr\u00edan concomitantemente a las tentativas serias de encontrar la piedra filosofal. Lejos de un Newton disminuido, encontramos al cient\u00edfico humano y creativo. &#8220;Hasta hoy, la mayor\u00eda de los cient\u00edficos no piensa en t\u00e9rminos puramente matem\u00e1ticos o emp\u00edricos y son personas muy imaginativas. Incluso la ciencia que enterr\u00f3 a la f\u00edsica newtoniana, la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, convengamos, no es una cosa de las m\u00e1s l\u00f3gicas, y si intentamos entenderla solo con la raz\u00f3n no lo lograremos&#8221;, dice.<\/p>\n<p>Pero la alquimia no est\u00e1 tan lejos de la f\u00edsica como cree nuestra filosof\u00eda. &#8220;Los alquimistas procuraban abarcar todos los secretos del universo de manera, como decimos hoy, hol\u00edstica. Eran excelentes observadores del mundo f\u00edsico, el cual intentaban entender y explicar su funcionamiento, con una mirada alternativa hacia el universo. Newton comprendi\u00f3 que, si deseaba llevar adelante la f\u00edsica, tendr\u00eda tambi\u00e9n que reinventar el universo y crear una nueva narraci\u00f3n&#8221;, afirma. &#8220;Ergo, para \u00e9l, la alquimia no era una diversi\u00f3n, sino su musa inspiradora. Y debe lo\u00e1rselo por inventar una ciencia creativa y que va m\u00e1s del dato inmediato&#8221;, avisa. &#8220;Era un hombre muy religioso y cre\u00eda que era su deber develar los secretos del universo, y solo exist\u00edan dos maneras hacerlo: estudiando la palabra de Dios, la Biblia, y la obra divina, la naturaleza. \u00c9l intent\u00f3 reunir esos universos en equilibrio&#8221;. Pero antes que su bi\u00f3grafo y que Keynes, un contempor\u00e1neo suyo hab\u00eda revelado la extra\u00f1a pasi\u00f3n del sabioracional: su archienemigo Leibniz.<\/p>\n<p>&#8220;Leibniz denunci\u00f3 que el concepto de la gravedad estaba muy vinculado al mundo del ocultismo. De hecho, Newton se dej\u00f3 caer en una trampa intelectual al tentar esconder ese su lado secreto. Al verse acorralado, sin poder revelar la fuente de sus ideas, \u00e9l se vali\u00f3 de un &#8216;\u00e9ter&#8217; hipot\u00e9tico a fin de explicar la gravedad. Eso no solo iba al encuentro con su pregonado compromiso con la raz\u00f3n experimental, sino que tambi\u00e9n lo dej\u00f3 expuesto al ataque -para \u00e9l terrible dado su credo religioso &#8211; de que era un mecanicista&#8221;, cuenta White. El cient\u00edfico gast\u00f3 40 a\u00f1os de su vida persiguiendo a su colega Leibniz, en una campa\u00f1a nunca antes vista en el mundo acad\u00e9mico, para destruirlo, convencido de que hab\u00eda sido robado por su compa\u00f1ero de ciencia en la formulaci\u00f3n del c\u00e1lculo.<\/p>\n<p>&#8220;Newton era una persona detestable, un hombre amargo, extra\u00f1o, recluido. Cuenta la leyenda que solo se ri\u00f3 una vez en la vida: cuando le preguntaron que utilidad hallaba en Euclides. Eso es, con seguridad, una exageraci\u00f3n, pero no est\u00e1 del todo lejos de ilustrar su personalidad real&#8221;, comenta White. &#8220;Cuando cumpli\u00f3 19 a\u00f1os, escribi\u00f3 una lista con los pecados que hab\u00eda cometido en toda su existencia y el del n\u00famero 13 es asombroso: &#8216;Quise quemar a mi padrastro y a mi madre, y la casa sobre ellos&#8217;. El siguiente tampoco es mejor: &#8216;Les dese\u00e9 la muerte a muchas personas y me gustar\u00eda que realmente les llegara a algunos&#8217;.<\/p>\n<p>Era un hombre problem\u00e1tico, solitario y sufrido&#8221;, dice. &#8220;Siempre quiso compensar sus or\u00edgenes humildes con el \u00e9xito. As\u00ed, si en la juventud realizaba sus investigaciones para glorificar a Dios, con el correr del tiempoquiso solo promocionarse, haciendo ciencia para su propio provecho&#8221;, revela el bi\u00f3grafo. El \u00faltimo de los magos, aunque mostrase modestia, diciendo haber en verdad llegado donde lleg\u00f3 subiendo a los hombros de los gigantes que lo precedieron, adoraba ser adulado por sus colegas y persegu\u00eda a todos los que, seg\u00fan \u00e9l cre\u00eda, no lo trataban como un genio \u00fanico. Solo fue extremadamente paciente con un joven disc\u00edpulo, el matem\u00e1tico suizo Nicholas Fatio de Duilier, con quien mantuvo una t\u00f3rrida correspondencia. Bien, la manzana puede no haberle inspirado la teor\u00eda gravitacional, pero le dio otras ideas, b\u00edblicas, a Sir Isaac.<\/p>\n<p>&#8220;Newton, todo lleva a creer, fue un homosexual reprimido que se enamor\u00f3 de Fatio de manera intensa. Buena parte de las cartas entre los dos tienen partes destruidas por el propio Newton para encubrir fragmentos m\u00e1s reveladores. A\u00fan as\u00ed, lo que qued\u00f3 es suficiente para sostener esa hip\u00f3tesis. Sea como fuera, tras haber parado s\u00fabitamente de corresponderse, el f\u00edsico sufri\u00f3 una depresi\u00f3n nerviosa dram\u00e1tica. Creo que la causa de ello fue el rechazo del suizo a vivir con \u00e9l en Inglaterra&#8221;, dice White.<\/p>\n<p>Eso no interesar\u00eda a la posteridad si no hubiera sido el catalizador del fin de la creatividad newtoniana. &#8220;Tras ese acontecimiento tr\u00e1gico, \u00e9l abandon\u00f3 su inter\u00e9s por sus investigaciones y se refugi\u00f3 en la vida p\u00fablica, en especial, con su nombramiento como Maestro de la Casa de la Moneda Real&#8221;, dice. &#8220;All\u00ed, Newton mostr\u00f3 lo peor de su personalidad, transform\u00e1ndose en una autoridad cruel, impiadosa, obsesiva, siempre en busca de cualquier tentativa de falsificaci\u00f3n, que castigaba con rigor exagerado. No aceptaba ning\u00fan tipo de pedido de clemencia de condenados a muerte y siempre quer\u00eda presenciar las ejecuciones&#8221;, dice White.<\/p>\n<p>&#8220;Lo propio vale para su per\u00edodo como presidente de la Royal Society, que gobern\u00f3 con mano de hierro, veng\u00e1ndose de todos aquellos que cre\u00eda que eran sus desafectos o no eran respetuosos lo suficiente de su contribuci\u00f3n cient\u00edfica&#8221;. Su primer medida fue mandar arrancar de la pared y quemar el cuadro de su antecesor y cr\u00edtico, Robert Hooke. &#8220;A\u00fan as\u00ed, esa frialdad se confunde con su habilidad para concebir el universo como si el hombre -antes el observador privilegiado, la medida de todas las cosas- fuera una nota de pie de p\u00e1gina irrelevante&#8221;, analiza el bi\u00f3grafo.<\/p>\n<p><strong><em>La relatividad de Einstein<br \/>\n<\/em><\/strong>Dio vuelta el universo celosamente engendrado por Newton, pero, as\u00ed como su predecesor pasado ingl\u00e9s, Albert Einstein tambi\u00e9n se subi\u00f3 a los hombros de gigantes oscuros. \u00c9sa es una de las conclusiones descritas en el libro recientemente lanzado en EE.UU.,\u00a0<em>Einstein in Love: a Scientific Romance<\/em>\u00a0(416 p\u00e1gs., Viking, 27,95 d\u00f3lares), de Dennis Overbye, el editor senior de ciencia de\u00a0<em>The New York Times.<\/em>\u00a0Seg\u00fan \u00e9l, siguiendo las huellas del archienemigo de Newton, Leibniz, Einstein postul\u00f3 que espacio y tiempo no pose\u00edan realidad objetiva. &#8220;Einstein no es un matem\u00e1tico, sino que trabaja bajo la influencia de oscuros impulsos f\u00edsicos y filos\u00f3ficos&#8221;, escribi\u00f3 Felix Klein, un colega matem\u00e1tico de Albert.<\/p>\n<p>El libro, as\u00ed como la biograf\u00eda de Newton de Michael White, tambi\u00e9n trae otros secretos del c\u00e9lebre cient\u00edfico, en especial su inconstancia sentimental, un pecado que, por suerte, no repet\u00eda en su vida profesional, permaneciendo fiel durante toda su vida a una sola concepci\u00f3n filos\u00f3fica del mundo. Sin embargo, eso no val\u00eda para su relaci\u00f3n con las mujeres que poblaron su existencia. En especial en su juventud, cuando el genio era muy diferente a la figura de abuelo santo con la lengua afuera a la que nos acostumbramos.<\/p>\n<p>Overbye recuerda que el f\u00edsico tuvo una hija ileg\u00edtima (cuya vida es descrita en otro libro reciente,\u00a0<em>Einstein Daughter: The Search for Lieserl<\/em>, de Michele Zackheim), Lieserl, que nunca quiso ver y pudo incluso haber obligado a la mujer, Mileva, a darla en adopci\u00f3n. Tambi\u00e9n sol\u00eda pegarle a la pobre esposa y, ni bien pudo, la enga\u00f1\u00f3 con la prima Elsa, a quien poco despu\u00e9s dej\u00f3 por otra. Cuando su hijo m\u00e1s joven empez\u00f3 a sufrir de esquizofrenia, Einstein lo rechaz\u00f3. Seg\u00fan el periodista, era un hombre mis\u00f3gino, ego\u00edsta y un mujeriego incorregible.<\/p>\n<p>Pero Overbye desmiente la vieja leyenda de que el cient\u00edfico le habr\u00eda robado las ideas de su teor\u00eda de la relatividad a su mujer, Mileva, una avezada matem\u00e1tica. Por el hecho de haber publicado un ensayo con 26 a\u00f1os poco despu\u00e9s de su casamiento con la servia, el rumor se esparci\u00f3 y afect\u00f3 por tiempo la reputaci\u00f3n de Einstein. Pero, dice el libro, m\u00e1s all\u00e1 de corregir algunas ecuaciones matem\u00e1ticas, Mileva en aquella \u00e9poca estaba realmente preocupada en criar a los hijos y dejar al marido libre para pensar. A\u00fan as\u00ed, para poder lograr la separaci\u00f3n, \u00e9l fue obligado a prometerle el dinero que ganar\u00eda si ganase el Nobel. En 1921, Einstein gan\u00f3 el cumpli\u00f3 el trato.<\/p>\n<p>Otra obra fascinante sobre \u00e9l que acaba de salir es\u00a0<em>Driving Mr Albert<\/em>\u00a0(224 p\u00e1gs., 18,95 d\u00f3lares), de Michael Paterniti. Un\u00a0<em>road book<\/em>\u00a0que describe el viaje del autor, un reportero de la\u00a0<em>Harper&#8217;s<\/em>, con el m\u00e9dico Thomas Harvey, el responsable en 1955 por la autopsia de Einstein, que rob\u00f3 el cerebro del genio y lo guard\u00f3 en su casa, cortado, dentro de un<em>tupperware<\/em>\u00a0, exhibi\u00e9ndolo ocasionalmente a cambio de alg\u00fan dinero. Arrepentido,el m\u00e9dico resolvi\u00f3 devolv\u00e9rselo a la nieta del cient\u00edfico e invit\u00f3 al periodista a acompa\u00f1arlo. Una lectura fascinante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Biograf\u00eda revela la pasi\u00f3n del cient\u00edfico por el ocultismo","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-73263","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73263","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73263"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73263\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73263"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73263"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73263"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73263"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}