{"id":73292,"date":"2000-11-01T00:00:00","date_gmt":"2000-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2000\/11\/01\/los-arquitectos-de-la-nueva-cana\/"},"modified":"2015-08-28T17:12:03","modified_gmt":"2015-08-28T20:12:03","slug":"los-arquitectos-de-la-nueva-cana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-arquitectos-de-la-nueva-cana\/","title":{"rendered":"Los arquitectos de la nueva ca\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p>La ca\u00f1a de az\u00facar ideal puede llegar a existir. Esa ca\u00f1a, m\u00e1s productiva, resistente a plagas y enfermedades, tolerante a la sequ\u00eda y a los herbicidas, y eficiente en la absorci\u00f3n de nutrientes a punto tal de sobrevivir m\u00e1s f\u00e1cilmente en suelos \u00e1cidos o poco f\u00e9rtiles, podr\u00e1 tomar cuerpo a partir de los descubrimientos del Genoma Ca\u00f1a, que est\u00e1 arribando a su conclusi\u00f3n, un a\u00f1o y medio despu\u00e9s de haber sido anunciado p\u00fablicamente. Los 240 investigadores que est\u00e1n trabajando en este proyecto \u2013el primer secuenciamiento de un vegetal realizado en Brasil\u2013 identificaron cerca de 80 mil genes que brindan un mapa completo acerca de c\u00f3mo vive la planta, c\u00f3mo se reproduce y c\u00f3mo muere\u2013 y, debidamente manipulados, pueden hacer posibles esas caracter\u00edsticas tan anheladas por los productores y los fabricantes de az\u00facar y alcohol.<\/p>\n<p>La ca\u00f1a redise\u00f1ada ya tiene fecha de nacimiento. \u201cEn dos a\u00f1os estar\u00edan listas, por lo menos en laboratorio, las primeras variedades de ca\u00f1a resistentes a dos plagas, la bacteria <em>Leifsonia xyli<\/em> y el hongo del carb\u00f3n\u201d, anuncia Paulo Arruda, coordinador de ADN, que est\u00e1 al frente de una red de 60 laboratorios, 22 de ellos atentos al secuenciamiento y otros 48 dedicados al procesamiento o prospecci\u00f3n de datos, el llamado <em>data mining<\/em>. \u201cPodemos volar a\u00fan m\u00e1s alto\u201d, dice \u00c9der Giglioti, investigador de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar). A\u00fan no es la prioridad, pero seg\u00fan Giglioti, ya se puede pensar en utilizar la ca\u00f1a de az\u00facar como biorreactor, capaz de producir no solo az\u00facar y alcohol, sino tambi\u00e9n compuestos qu\u00edmicos de inter\u00e9s para la industria farmac\u00e9utica, como ya est\u00e1 comenzando a hacerse en otros pa\u00edses.<\/p>\n<p>En breve, el Genoma Ca\u00f1a o Sucest, del ingl\u00e9s <em>Sugarcane EST<\/em>, se desdoblar\u00e1 en dos vertientes. Por un lado, se fortalecer\u00e1 la investigaci\u00f3n aplicada, en busca de nuevas variedades de ca\u00f1a. Por otro, prosiguen los estudios b\u00e1sicos, tendientes a una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de los mecanismos biol\u00f3gicos de la ca\u00f1a. Arruda imagina que esas dos l\u00edneas van cruzarse y se beneficiar\u00e1n continuamente. \u201cVamos a unir la frontera del conocimiento cient\u00edfico a la b\u00fasqueda de resultados\u201d, dice. La novedad es la participaci\u00f3n de los productores de az\u00facar y alcohol, con quienes Arruda ha conversado intensamente en los \u00faltimos meses. Sus objetivos: identificar los problemas espec\u00edficos que deben ser trabajados con las informaciones recogidas por el Genoma Ca\u00f1a y encontrar nuevos socios que puedan financiar una parte de las investigaciones en esta nueva fase. \u201cQueremos que este trabajo ayude a resolver problemas concretos\u201d, dice.<\/p>\n<p>Con ese enfoque, deben ser a\u00fan m\u00e1s valorizadas las investigaciones de tres laboratorios de mejora gen\u00e9tica que ya participaban en el Genoma y mantienen contactos frecuentes con los plantadores de ca\u00f1a. Son ellos el Centro de Tecnolog\u00eda de la Cooperativa de Productores de Ca\u00f1a, Az\u00facar y Alcohol del Estado de S\u00e3o Paulo (Copersucar), que en esta etapa inicial contribuy\u00f3 con alrededor de 400 mil d\u00f3lares en el proyecto, el Instituto Agron\u00f3mico de Campinas (IAC) y el Centro de Ciencias Agrarias de la UFSCar, en Araras, construido a partir de las instalaciones del Plan Nacional de Mejora de la Ca\u00f1a de az\u00facar (Planalsucar), desmantelado en el inicio de los a\u00f1os 90.<\/p>\n<p>Hechas las cuentas, el Genoma Ca\u00f1a estar\u00eda concluido casi un a\u00f1o antes del plazo previsto y habr\u00eda insumido la mitad de los 8 millones de d\u00f3lares aprobados por la FAPESP. La econom\u00eda obedece en parte a la existencia de la infraestructura ya instalada y a la experiencia del equipo: de los 32 laboratorios iniciales, 15 del grupo de secuenciamiento y ocho del <em>data mining<\/em> hab\u00edan participado del Genoma <em>Xylella<\/em>, proyecto pionero de secuenciamiento de la bacteria <em>Xylella<\/em> <em>fastidiosa<\/em>, concluido al comienzos de este a\u00f1o, que puso a la comunidad cient\u00edfica nacional en la l\u00ednea de avanzada de la gen\u00f3mica mundial.<\/p>\n<p>R\u00e9plicas de los clones de la ca\u00f1a, de la <em>Xylella <\/em>y, futuramente, de otras dos bacterias, la <em>Xanthomonas citri<\/em> y la <em>Leifsonia<\/em>, cuyos mapeamientos se encuentran en curso, van a permanecer en el Laboratorio de Almacenamiento y Distribuci\u00f3n de Clones, que comenzar\u00e1 a funcionar el pr\u00f3ximo mes en el campus de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) en Jaboticabal, y que convierte a Brasil en proveedor de material gen\u00e9tico para el mundo (lea el recuadro).<\/p>\n<p>Los investigadores superaron la meta inicial de 50 mil genes activos o expresados, directamente asociados al metabolismo de la planta. Ya se conoce la funci\u00f3n de dos tercios de ese total, a causa de la semejanza que tienen con los genes de otros organismos, descritos en bancos de datos internacionales. La otra parte es a\u00fan m\u00e1s importante: un tercio de los genes encontrados es in\u00e9dito, sin equivalente en otros organismos. Puede residir all\u00ed el origen de las caracter\u00edsticas m\u00e1s peculiares de la ca\u00f1a. Es una monta\u00f1a de informaciones que los investigadores pretenden organizar hasta diciembre, en la forma de un \u00edndice, una lista de los genes de la ca\u00f1a agrupados por funci\u00f3n. Existen 40 categor\u00edas estructuradas y 15 mil genes ya clasificados, entre ellos los de entre ocho y diez asociados a la producci\u00f3n de sacarosa, cuya acci\u00f3n puede en principio verse facilitada en la b\u00fasqueda de u\u00f1a ca\u00f1a m\u00e1s dulce.<\/p>\n<p><strong>Comparaciones<\/strong><br \/>\nEl trabajo de an\u00e1lisis de los datos o <em>data mining<\/em> implica pasar horas frente a la computadora en procura de semejanzas gen\u00e9ticas entre la ca\u00f1a y otras plantas o incluso otras especies, incluyendo a los microorganismos, los animales y el hombre. Una trabajo febril: existen cerca de 500 proyectos de secuenciamiento en marcha en el mundo, desde el de la manzana hasta el del gato dom\u00e9stico. Fue de esta manera como Eiko Eurya Kuramae encontr\u00f3 240 genes relacionados a la producci\u00f3n de sustancias de defensa contra pat\u00f3genos (hongos, virus, bacterias) e insectos en la Facultad de Ciencias Agron\u00f3micas de la Unesp, en Botucat\u00fa.<\/p>\n<p>Con ellos, Eiko lleg\u00f3 a un modelo sobre c\u00f3mo la planta act\u00faa ante un ataque externo, un conocimiento estrat\u00e9gico cuando se piensa en desarrollar plantas m\u00e1s resistentes a las plagas. Es una lucha dif\u00edcil, de punta a punta. Cuando es atacada, la planta procura impedir la entrada de los microorganismos. Si no lo logra, produce sustancias t\u00f3xicas que inhiben el avance de los invasores (vea la ilustraci\u00f3n en la p\u00e1gina 32). Seg\u00fan Eiko, las reacciones dependen de los sistemas de interacci\u00f3n con el pat\u00f3geno, de la edad, del tejido atacado y de las condiciones de nutrici\u00f3n de la planta. \u201cEl control gen\u00e9tico de resistencia a los pat\u00f3genos en plantas est\u00e1 determinado por la interacci\u00f3n gen a gen\u201d, dice Eiko. \u201cLa respuesta de resistencia es inducida solamente si el pat\u00f3geno codifica un gen de avirulencia espec\u00edfico, el avr, y la planta carga un gen correspondiente de resistencia, el R\u201d. La enfermedad se da solamente si el gen R de la planta y el avr de los invasores no existen o son inactivos.<\/p>\n<p>A una de esas sustancias, el \u00e1cido jasm\u00f3nico, Vicente Eug\u00eanio de Rosa Jr., codirigido por Eiko, dedica su doctorado. Sobre otra, el \u00e1cido salic\u00edlico, trabaja Marleide de Andrade Lima en su posdoctorado. Estos estudios en este campo tienen aplicaciones pr\u00e1cticas: el sistema de defensa de la planta puede ampliarse mediante el aumento de la expresi\u00f3n de los genes asociados a la producci\u00f3n de esas sustancias de defensa.<\/p>\n<p>Quien tambi\u00e9n trabaj\u00f3 con las sustancias de defensa, con un enfoque complementario, fue Suzelei de Castro Fran\u00e7a, en la Universidad de Ribeir\u00e3o Preto (Unaerp). Estudiando los genes expresados de la ca\u00f1a, ella descubri\u00f3 que cada tejido de la misma presenta reacciones diferenciadas contra pat\u00f3genos, predadores o heridas en general, valorizando ora uno, ora otro compuesto qu\u00edmico, de acuerdo a la situaci\u00f3n (vea la ilustraci\u00f3n en la p\u00e1gina 33). En este momento, Suzelei se aboca al estudio de la se\u00f1alizaci\u00f3n celular, mecanismo por el cual los diferentes \u00f3rganos de la ca\u00f1a se comunican entre s\u00ed, y poco a poco crea alternativas para la manipulaci\u00f3n de la producci\u00f3n de las sustancias ligadas al estr\u00e9s. Desde el punto de vista agron\u00f3mico, eso significa plantas m\u00e1s saludables, resistentes a las intemperies y, por lo tanto, cultivos m\u00e1s rentables.<\/p>\n<p><strong>Funciones esenciales<\/strong><br \/>\nPuede tenerse la falsa impresi\u00f3n de que el interior de la c\u00e9lula no exhibe m\u00e1s secretos, tal la familiaridad con la que los investigadores se refieren a las intimidades de la ca\u00f1a y le agregan novedades al conocimiento ya establecido. Un ejemplo es la mitocondria, un compartimento de la c\u00e9lula que tiene una tarea ya comprobada: la producci\u00f3n de energ\u00eda. Pero Francisco Gorg\u00f4nio da N\u00f3brega, de la Universidad del Vale do Para\u00edba (Univap), en S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, verific\u00f3 que la mitocondria cumple otras funciones esenciales. Una de ellas es la producci\u00f3n del llamado centro hierro-azufre, asociaciones de \u00e1tomos de hierro y azufre que tienen la funci\u00f3n de transportar de electrones dentro de la c\u00e9lula. Forman tambi\u00e9n, como \u00e9l tambi\u00e9n comprob\u00f3, una especie de caja que les brinda estabilidad a las prote\u00ednas elaboradas por la c\u00e9lula.<\/p>\n<p>La reproducci\u00f3n celular tambi\u00e9n se ha tornado razonablemente clara. Fue estudiada por Paulo Ferreira y Adriana Hemerly, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), uno de los primeros grupos de <em>data mining<\/em> de fuera de S\u00e3o Paulo en integrar el proyecto, en abril del a\u00f1o pasado. Descubrieron hasta ahora 15 genes exclusivos de la ca\u00f1a, asociados a por lo menos cuatro formas diferentes de prote\u00ednas llamadas quinasas, cuya funci\u00f3n ahora se conoce bien: son ellas, seg\u00fan Ferreira, las que activan o desactivan cada etapa del ciclo celular, desde la duplicaci\u00f3n del ADN hasta la separaci\u00f3n de dos c\u00e9lulas. \u201cLas quinasas son prote\u00ednas de habilitaci\u00f3n, que disparan el proceso de divisi\u00f3n celular y permiten la acci\u00f3n de las prote\u00ednas del complejo de reconocimiento de origen, que se conectan al ADN\u201d, dice. Est\u00e1n tambi\u00e9n las prote\u00ednas llamadas complejo promotor de la anafase o APC, accionadas por las quinasas, que despu\u00e9s son destruidas por la c\u00e9lula, de manera tal de permitir que los cromosomas se separen.<\/p>\n<p>No todo ha sido comprendido, evidentemente. Carlos Martins Menck, en el Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas (ICB) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), investiga c\u00f3mo reparar la mol\u00e9cula de ADN en los organismos, por medio de otras mol\u00e9culas. Las prote\u00ednas de reparaci\u00f3n reconocen la lesi\u00f3n, re\u00fanen las enzimas que eliminan el tramo lesionado y le abren el camino a otras enzimas que van a poner en el ADN el tramo que deb\u00eda estar correcto desde el inicio. Si el ADN permanece da\u00f1ado, se producen enfermedades graves, como el s\u00edndrome de Cockayne, con problemas de desarrollo y retraso mental.<\/p>\n<p>Menck compar\u00f3 los genes de reparaci\u00f3n de los seres humanos, de la levadura (organismo unicelular) y de dos vegetales: la ca\u00f1a y la <em>Arabidopsis thaliana<\/em>, una planta de la familia de la mostaza de apenas cinco pares de cromosomas, usada como modelo en los estudios de biolog\u00eda molecular. Encontr\u00f3 85 genes en com\u00fan, una semejanza del 73%. An\u00e1lisis m\u00e1s refinados indicaron la proximidad entre los grupos. \u201cNuestro sistema de reparaci\u00f3n se parece m\u00e1s al de una planta que al de una levadura\u201d, dice. De ese total, un tercio de los genes encontrados en la ca\u00f1a a\u00fan no hab\u00eda sido descrito en las plantas.<\/p>\n<p>Las combinaciones son intrigantes, e indican que, m\u00e1s que meras semejanzas, parece haber una unidad entre los seres vivos. Seg\u00fan Menck, existen genes de reparaci\u00f3n en una bacteria que aparentemente no existe en los seres humanos, pero que est\u00e1n presentes en las plantas. Por otra parte, genes importantes de reparaci\u00f3n del ADN, como el conocido por la sigla XPA, presentes en los seres humanos y en las levaduras, a\u00fan no han sido encontrados en la <em>Arabidopsis<\/em> o en la ca\u00f1a. Menck tiene una hip\u00f3tesis: \u201cEs posible que las plantas tengan mecanismos diferentes o redundantes de reparaci\u00f3n del ADN\u201d. Pero a\u00fan no existe una manera de entender qu\u00e9 es lo puede estar haciendo en la ca\u00f1a el gene BRCA1, cuya deficiencia causa el c\u00e1ncer de mama en los seres humanos.<\/p>\n<p><strong>Causa de mutaciones<\/strong><br \/>\nTampoco se entiende bien a\u00fan el comportamiento de los transposones, los genes saltadores, que saltan de un cromosoma a otro, descubiertos en la d\u00e9cada del 40 por la geneticista norteamericana Barbara McClintock (1902-1992, Nobel de Medicina de 1983) y aceptados a duras penas por la comunidad cient\u00edfica. Marie-Anne Van Sluys, en el Instituto de Biociencias da USP, no esperaba encontrar muchos de \u00e9stos en la ca\u00f1a, pero fueron nada menos que 13 tipos diferentes de transposones.<\/p>\n<p>Se pensaba que los genes saltadores funcionasen en lugares muy espec\u00edficos, del mismo tejido. Pero no es as\u00ed. Como Van Sluys descubri\u00f3, m\u00e1s de uno de esos genes inquietos permanecen activos en c\u00e9lulas del mismo tejido al mismo tiempo. \u201cNunca antes hab\u00eda sido evaluada la capacidad de que los transposones se expresaran juntos en un mismo tejido\u201d, dice Marie-Anne, que deja escapar dos preguntas. \u00bfPor qu\u00e9 existen diferentes transposones en un mismo tejido? \u00bfTendr\u00edan estos otra funci\u00f3n a\u00fan desconocida? En las bacterias, est\u00e1n asociados a la resistencia a los antibi\u00f3ticos. En las dros\u00f3filas, la mosca de las frutas, garantizan la estructura de los tel\u00f3meros, las puntas de los cromosomas. Debido a que saltan mucho, los transposones provocan mutaciones y la variabilidad gen\u00e9tica de las especies, seleccionadas en el transcurso del proceso evolutivo. Por esta raz\u00f3n, Marie-Anne los ve como candidatos a marcadores gen\u00e9ticos de variedades de las ca\u00f1a que ser\u00e1n desarrolladas.<\/p>\n<p>Con el arroz, otra planta del grupo de las gram\u00edneas, la ca\u00f1a tiene por lo menos un gen hom\u00f3logo (semejante): el XA21, que le confiere resistencia a la bacteria <em>Xanthomonas orizae<\/em>. A partir de all\u00ed, Lu\u00eds Eduardo Aranha Camargo y la estudiante de maestr\u00eda Mariana Sena Quirino, de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la USP, resolvieron trabajar por aproximaci\u00f3n: pretenden que el XA21 sea a\u00fan m\u00e1s eficiente contra una bacteria similar, t\u00edpica de la ca\u00f1a, la <em>Xanthomonas albilineans<\/em>. Realizaron experimentos valorizando la expresi\u00f3n de ese gen y ahora examinan el ADN de las plantas padres y las plantas hijas.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n mostr\u00f3 cuatro variaciones del mismo gen (alelos), \u201ctal vez con funciones diferentes\u201d, dice Camargo. En este punto, el trabajo adquiere otros contornos. \u201cPodemos usar las informaciones del genoma de la cana para buscar los genes ancestrales, responsables por la ca\u00f1a moderna\u201d. Si todo sale bien, van a saber qu\u00e9 alelos provienen de <em>la Saccharum officinarum<\/em> o de la <em>Saccharum spontaneum<\/em>, las dos especies que dieron origen a la ca\u00f1a actual, un organismo considerado complejo.<\/p>\n<p>La ca\u00f1a actualmente utilizada para producir az\u00facar, alcohol, aguardiente y la prosaica rapadura tiene un n\u00famero variable de cromosomas: entre 100 y 130. Una de las probables razones para ello es que en cada c\u00e9lula se mantienen por lo menos en parte las cargas gen\u00e9ticas de las especies originales: la <em>S. spontaneum<\/em> tiene entre 36 y 128 cromosomas, y la <em>S. officinarum<\/em>, entre 70 y 140. La planta actual es un h\u00edbrido o, desde el punto de vista celular, un organismo poliploide: cada cromosoma tiene entre seis y diez copias, no siempre iguales. Esta peculiaridad hizo que el secuenciamiento \u00edntegro del genoma fuera descartado desde el inicio. Ser\u00eda probablemente caro, desgastante y demorado en demas\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Az\u00facares especiales<\/strong><br \/>\nComo alternativa, el equipo del Genoma trabaj\u00f3 por muestreo, vali\u00e9ndose de la t\u00e9cnica de <em>Expressed Sequence Tags<\/em> o etiquetas de secuencias expresadas (ESTs), que acelera los descubrimientos al identificar solamente a los tramos de genes expresados, responsables por la formaci\u00f3n de prote\u00ednas. Los descubrimientos se acumulaban a un ritmo admirable. En marzo de 1998, \u00e9poca de las conversaciones preliminares sobre el proyecto, las ESTs de plantas sumaban un 4,8% del total depositado en el GenBank, en el cual las ESTs humanos llegaban al 63,4%. En dos a\u00f1os, el n\u00famero de ESTs de plantas aument\u00f3 m\u00e1s de 15 veces y hoy representa un 18,2% del total (vea el gr\u00e1fico).<\/p>\n<p>En la ca\u00f1a imaginada a partir de los genes descubiertos, el tenor de az\u00facar no es un problema preocupante: desde los a\u00f1os 70, la productividad del az\u00facar ha crecido un 1% al a\u00f1o, por medio de la mejora gen\u00e9tica tradicional, con cruzamiento y selecci\u00f3n de nuevas variedades. La ca\u00f1a brasile\u00f1a produce entre 120 y 130 kilogramos de az\u00facar por tonelada, equiparable a los est\u00e1ndares internacionales, empero un poco abajo de la de los australianos (140 a 150 kilogramos por tonelada).<\/p>\n<p>La constataci\u00f3n de que existen 162 genes ligados al metabolismo de los az\u00facares en general (el 44% de los genes ya descritos en plantas y animales con la misma funci\u00f3n) estimula vuelos m\u00e1s altos, como la perspectiva de producir az\u00facares especiales. Es el caso de la trealosa, que adem\u00e1s de tener valores comerciales m\u00e1s elevados, tiene importancia biol\u00f3gica: en otros organismos, confiere resistencia al fr\u00edo y a la sequ\u00eda, una caracter\u00edstica poco explotada en la ca\u00f1a. Eug\u00eanio Ulian, investigador de la Copersucar que encontr\u00f3 dos genes que llevan a la s\u00edntesis de trealosa, no est\u00e1 mirando solamente hacia adelante. En julio de este a\u00f1o, recuerda, hubo una fuerte helada en S\u00e3o Paulo que afect\u00f3 las plantaciones de ma\u00edz, caf\u00e9 y, en menor escala, las de ca\u00f1a. Ulian cree que las p\u00e9rdidas podr\u00edan ser menores si ya estuvieran m\u00e1s claros los mecanismos de activaci\u00f3n de la producci\u00f3n de trealosa.<\/p>\n<p><strong>Alcance nacional<\/strong><br \/>\nEstas perspectivas se configuran a partir del trabajo integrado de los laboratorios situados en las tres universidades p\u00fablicas estaduales (USP, Unicamp y Unesp), tres particulares (en Ribeir\u00e3o Preto, Mogi das Cruzes y S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos), en el IAC y en el Centro de Tecnolog\u00eda de la Copersucar. Forman parte de la red ONSA (Organizaci\u00f3n de An\u00e1lisis y Secuenciamiento de Nucle\u00f3tidos), apoyada por dos pilares, el Centro de Biolog\u00eda Molecular e Ingenier\u00eda Gen\u00e9tica (CBMEG) y el Laboratorio de Bioinform\u00e1tica, ambos en la Unicamp, el primero preparando el material que ser\u00e1 secuenciado por los laboratorios (realiz\u00f3 cerca de 1 mill\u00f3n de clones del genoma de la ca\u00f1a) y el segundo organizando las informaciones en el banco de datos, analizado por los grupos de <em>data mining<\/em>.<\/p>\n<p>Desde la etapa de planeamiento, las investigaciones contaron con el respaldo internacional del <em>steering committe<\/em>, el comit\u00e9 externo evaluador, integrado por Jean Christophe Glaszmann, del Centro Internacional de Cooperaci\u00f3n en Investigaci\u00f3n Agron\u00f3mica para el Desarrollo (Cirad), de Francia, y Andrew Paterson, de la Universidad de Georgia, Estados Unidos. Aunque el proyecto es paulista, los resultados son compartidos con otros Estados cada vez en mayor medida.<\/p>\n<p>Al final del a\u00f1o pasado se integraron otros dos grupos: uno de la Universidad Federal Rural de Pernambuco (UFRPE) y otro de la Federal de Alagoas (UFAL), con el apoyo de las respectivas fundaciones estaduales de apoyo a la investigaci\u00f3n. En julio, otro avance: se adhirieron otros 36 grupos de <em>data mining<\/em>, con grupos de institutos de investigaci\u00f3n de Minas Gerais, Paran\u00e1, Bah\u00eda, R\u00edo Grande do Norte y R\u00edo de Janeiro. Tanta es la cantidad de informaciones generada, que Paulo Arruda, coordinador del proyecto, se entusiasma con la posibilidad de dar lugar a nuevos equipos, a partir del a\u00f1o que viene.<\/p>\n<p>\u201cNecesitamos creatividad e imaginaci\u00f3n para aprovechar estas informaciones de la mejor manera posible\u201d, recuerda Menck, de la USP. El esfuerzo debe justificarse. Al transponer los l\u00edmites de la mejora gen\u00e9tica cl\u00e1sica, lo que ya se sabe sobre el genoma puede reducir el tiempo de desarrollo de nuevas variedades de ca\u00f1a, usualmente un proceso demorado, que lleva entre 12 y 15 a\u00f1os. \u201cSi se reduce en un a\u00f1o el trabajo, eso ya es \u00f3ptimo\u201d, dice William Burnquist, gerente del Centro de Tecnolog\u00eda de la Copersucar. La modestia es solo aparente: cada a\u00f1o de trabajo implica inversiones del orden de los 8 millones de d\u00f3lares. Cuando esta meta se torne viable, por medio de marcadores gen\u00e9ticos que ayuden a seleccionar las variedades de la ca\u00f1a con las caracter\u00edsticas deseadas ya en el inicio de esta marat\u00f3n, la econom\u00eda obtenida ser\u00e1 del doble de lo que se gast\u00f3 en la investigaci\u00f3n hasta ahora.<\/p>\n<p><strong>Clones de Brasil para el mundo<\/strong><\/p>\n<p>Listo para ser inaugurado, el Laboratorio de Almacenamiento y Distribuci\u00f3n de Clones o\u00a0<em>Brazilian Clone Collection Center<\/em>\u00a0(BCCC), en Jaboticabal, va a mantener los clones generados en los proyectos genoma bajo siete llaves, en una sala climatizada a 20 grados Celsius, con pared doble rellena de poliestireno expandido, dentro de ocho\u00a0<em>freezers<\/em>\u00a0mantenidos a 86 grados Celsius negativos, bajo vigilancia permanente. Cuando lleguen pedidos de clones, un sistema robotizado dotado de una c\u00e1mara de video va a colectar las bacterias en la placa de petri y organizar las muestras en microplacas, con 96 o 384 orificios, o en membranas de alta densidad, que ser\u00e1n utilizadas en los experimentos de manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica.<\/p>\n<p>Es el primer laboratorio de este g\u00e9nero en Am\u00e9rica Latina. Montado a un costo de 240 mil d\u00f3lares, funcionar\u00e1 bajo moldes similares a los de los bancos de la American Type Collection Clones (ATCC) o del Image Consortium, de Estados Unidos. Podr\u00e1 atender a instituciones p\u00fablicas de investigaci\u00f3n a precio de costo, actualmente entre 30 y 50 d\u00f3lares, con el compromiso escrito de que el material solo ser\u00e1 usado con finalidades acad\u00e9micas, sin fines comerciales. \u201cDentro de tres a\u00f1os, el laboratorio deber\u00e1 de ser autosuficiente\u201d, afirma Jesus Aparecido Ferro, uno de los coordinadores del Genoma Cana que se encargar\u00e1 del nuevo laboratorio.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Ferro, empresas e instituciones particulares de investigaci\u00f3n recibir\u00e1n un tratamiento diferenciado. \u201cUn comit\u00e9 supervisor analizar\u00e1 si el clon podr\u00e1 ser vendido o no\u201d, dice. \u201cEn un caso extremo, el pedido podr\u00e1 ser rechazado\u201d. Como medida de seguridad, agrega, van a rastrear solamente el nombre del gen y la indicaci\u00f3n de homolog\u00eda (semejanza) del gen solicitado con los de otros organismos. \u201cLa secuencia de bases, fundamental para los estudios de manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica, permanecer\u00e1 siendo confidencial\u201d, afirma Jesus Ferro.<\/p>\n<p><strong>Una antigua fuente de riquezas<\/strong><\/p>\n<p>Transportada por los portugueses de la Ilha da Madeira, la ca\u00f1a de az\u00facar lleg\u00f3 a tierras brasile\u00f1as en 1502. Y nunca m\u00e1s dej\u00f3 de ser una fuente de riqueza para el pa\u00eds. Este cultivo ocupa 5 millones de hect\u00e1reas y, en cada zafra, Brasil produce 300 millones de toneladas de ca\u00f1a, el equivalente al 25% de la producci\u00f3n mundial, convertidos en 14,5 millones de toneladas de az\u00facar y 15.300 millones de litros de alcohol. Moviliza tambi\u00e9n a 350 industrias, cerca de 50 mil productores y un contingente de 1,4 millones de trabajadores directos y otros 3,6 millones indirectos, seg\u00fan la Copersucar. S\u00e3o Paulo es el mayor productor nacional: en dicho estado brasile\u00f1o, los negocios del sector mueven cerca de 8 mil millones y dan empleo directamente a 600 mil trabajadores.<\/p>\n<p>El Genoma Ca\u00f1a fue concebido con un acentuado recorte econ\u00f3mico, con la finalidad de ampliar la productividad de la industria de az\u00facar y de alcohol. Y afronta tambi\u00e9n desaf\u00edos inminentes. Uno de ellos es el combate a la bacteria\u00a0<em>Leifsonia xyli<\/em>\u00a0subsp.\u00a0<em>xyli<\/em>, causante de una de las m\u00e1s graves enfermedades de la ca\u00f1a en todo el mundo, el raquitismo de la soca, que provoc\u00f3 p\u00e9rdidas estimadas en 2 mil millones de d\u00f3lares en Brasil durante los \u00faltimos 30 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Y a veces surgen nuevos problemas. \u00c9der Giglioti, de la UFSCar, caracteriz\u00f3 una nueva enfermedad de la ca\u00f1a de az\u00facar, la falsa estr\u00edas rojas, observada hasta el momento solamente en Brasil. Seg\u00fan Giglioti, existen evidencias de que se trata de una nueva especie de\u00a0<em>Xanthomonas<\/em>, la quinta del g\u00e9nero aislada en la ca\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Genoma Ca\u00f1a (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/29143\/projeto-genoma-fapesp-laboratorio-de-sequenciamento\/\" target=\"_blank\">97\/13475-2<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>Proyecto de investigaci\u00f3n en el marco del Programa Especial Genoma FAPESP;\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Paulo Arruda &#8211; Centro de Biolog\u00eda Molecular e Ingenier\u00eda Gen\u00e9tica de la Unicamp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>US$ 4.484.090,61<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Genoma Ca\u00f1a complementa las t\u00e9cnicas para desarrollar variedades","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-73292","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73292","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73292"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73292\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73292"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73292"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73292"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73292"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}