{"id":73301,"date":"2000-11-01T00:00:00","date_gmt":"2000-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2000\/11\/01\/algas-en-profundidad\/"},"modified":"2015-04-02T13:42:29","modified_gmt":"2015-04-02T16:42:29","slug":"algas-en-profundidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/algas-en-profundidad\/","title":{"rendered":"Algas en profundidad"},"content":{"rendered":"<p>Tras cuatro d\u00e9cadas de investigaci\u00f3n y m\u00e1s de 40 mil kil\u00f3metros de andanzas recolectando material por mar, r\u00edos, lagos y represas, el bi\u00f3logo Carlos Bicudo se apresta a concluir el mapeamiento de las algas del territorio paulista. Ese hecho comenz\u00f3 hacerse realidad en julio del a\u00f1o pasado, con el inicio del proyecto tem\u00e1tico\u00a0<em>Flora Ficol\u00f3gica del Estado de S\u00e3o Paulo<\/em>, financiado por la FAPESP y coordinado por Bicudo, en el cual participan 42 investigadores de 27 centros de Brasil y el exterior.<\/p>\n<p>Este proyecto de identificaci\u00f3n de toda a flora ficol\u00f3gica (relativa a las algas) paulista, que forma parte del programa Biota-FAPESP de relevamiento de los recursos biol\u00f3gicos del estado, es in\u00e9dito en Brasil. Ayudar\u00e1 al monitoreo preciso de la calidad del agua de los manantiales, adem\u00e1s de suministrar indicadores para la conservaci\u00f3n o la recuperaci\u00f3n de ambientes acu\u00e1ticos. Es un proyecto de taxonom\u00eda, la ciencia de la identificaci\u00f3n y clasificaci\u00f3n de las especies. &#8220;De la misma manera que no se puede leer sin conocer el alfabeto, no se puede hacer ciencia sin taxonom\u00eda&#8221;, enfatiza Bicudo, bi\u00f3logo de 63 a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Un pasado desconocido<br \/>\n<\/strong>Por medio de este trabajo se puede incluso conocer lo que ya no existe m\u00e1s: en todo el mundo se extinguen especies de la flora y la fauna y, muchas veces, no se conocen los organismos que existieron antes. El estado de S\u00e3o Paulo ya fue \u00edntegramente cubierto por selvas, que hoy cubren menos del 10% del territorio. Qu\u00e9 exist\u00eda en el r\u00edo Tiet\u00ea, por ejemplo, nadie lo sabe. Bicudo ya ten\u00eda eso en mente cuando fue a trabajar en el Instituto de Bot\u00e1nica (hoy ligado a la Secretar\u00eda de Medio Ambiente) en 1960, a\u00fan siendo estudiante. Por ese entonces empez\u00f3 a organizar un herbario con sus colegas Rosa Maria Teixeira Bicudo, Marilza Cordeiro Marino y Noemy Yamagushi Tomita. Actualmente, el herbario re\u00fane 15 mil muestras de algas marinas secas estiradas en papel y otras 3 mil de agua dulce conservadas en frascos.<\/p>\n<p>Entretanto, casi todo estaba por hacerse en ese inicio. Las primeras 200 algas que fueron al herbario del instituto, por ejemplo, eran duplicados identificados durante el siglo XIX por naturalistas extranjeros, como Von Martius. \u00c9stas estaban antes en el acervo de la antigua Comisi\u00f3n Geogr\u00e1fica y Geol\u00f3gica del estado de S\u00e3o Paulo (actual Instituto Geol\u00f3gico de la Secretar\u00eda de Medio Ambiente).<\/p>\n<p>Las restantes fueron reunidas durante los \u00faltimos 40 a\u00f1os por los investigadores y pasantes del Instituto de Bot\u00e1nica. Con todo, se estima que las 2.642 especies de algas ya reunidas representan tan solo la mitad de lo que existe en la naturaleza. Con la reuni\u00f3n de m\u00e1s material en 400 municipios paulistas, el total de especies clasificadas ascender\u00eda a 5 mil. Bicudo revela que desde el inicio del proyecto se encontraron unas 500 especies a\u00fan no documentadas en el estado, de las cuales 40 son in\u00e9ditas en el mundo. Desde el inicio de la d\u00e9cada del 60, Bicudo y su grupo investigaron en todo el estado y reunieron las 3 mil muestras de algas de agua dulce del herbario.<\/p>\n<p><strong>Lagunas en el mar<br \/>\n<\/strong>Pero hab\u00eda lagunas: &#8220;El an\u00e1lisis de las 47 publicaciones dedicadas a la taxonom\u00eda de las algas marinas macrosc\u00f3picas bent\u00f3nicas del estado de S\u00e3o Paulo, por ejemplo, mostr\u00f3 que esa flora est\u00e1 representada por 308 especies, de las cuales 198 son\u00a0<em>Rhodophyceae, 68 Chlorophyceae y 42 Phaeophyceae<\/em>&#8220;. Faltaba informaci\u00f3n sobre esa flora porque no se investig\u00f3 el \u00e1rea m\u00e1s profunda del llamado infralitoral, solo accesible mediante buceo. En el caso de las algas azules (<em>Cyanophyceae<\/em>) marinas de la franja supralitoral, de aguas m\u00e1s playas: la literatura solo listaba 108 especies, pues el \u00e1rea cubierta era extremadamente restricta.<\/p>\n<p>Hasta que se inici\u00f3 el proyecto, 2.226 especies de agua dulce estaban identificadas, cerca del 40% de la diversidad existente. Es que a lo largo de los \u00faltimos 40 a\u00f1os, muchos ambientes acu\u00e1ticos desaparecieron y fue d\u00e1ndose una tendencia mayor a la b\u00fasqueda de material en los ambientes l\u00e9nticos (lagos, lagunas, pantanos) y semil\u00e9nticos (embalses y reservorios) que en los l\u00f3ticos (r\u00edos, arroyos y riachos).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de ser importantes para la preservaci\u00f3n del ecosistema, pues forman el primer eslab\u00f3n de la cadena alimentaria en lagos, represas, r\u00edos y mares, las algas indican la calidad del agua. Las\u00a0<em>Charophyceae<\/em> , por ejemplo, habitan lugares excelentes para la piscicultura. Las\u00a0<em>Cyanophyceae<\/em> y las\u00a0<em>Euglenoplyceae<\/em> sugieren ambientes ricos en nitr\u00f3geno y f\u00f3sforo -es decir, contaminados por desag\u00fces-, mientras que las\u00a0<em>Bacillariophyceae<\/em> o diatom\u00e1ceas no toleran esos ambientes y su presencia es se\u00f1al de agua en buenas condiciones.<\/p>\n<p>Fue a partir de las algas que se constat\u00f3 la contaminaci\u00f3n por desag\u00fces del lago de las Garzas, en el Jard\u00edn Bot\u00e1nico paulistano: &#8220;Estamos estudiando el material y las condiciones f\u00edsicoqu\u00edmicas del lago para despu\u00e9s definir el proyecto de recuperaci\u00f3n&#8221;. Al final del proyecto, el n\u00famero de especies de agua dulce conocidas del estado podr\u00eda llegar f\u00e1cilmente al doble. Las\u00a0<em>Zygnemaphyceae<\/em> , por ejemplo, pasar\u00edan de 1.053 a 1.500 \u00f3 1.600, y las 61\u00a0<em>Bacillariophyceae<\/em> llegar\u00edan a 900.<\/p>\n<p>Para tal fin se ha intensificado la cosecha. Hasta agosto, se hab\u00edan realizado 18 de los 50 viajes programados. El grupo que estudia especies de agua dulce, con cuatro investigadores y seis estudiantes, realiz\u00f3 15 viajes al interior y reuni\u00f3 material de agua corriente, poco representado en el herbario. El grupo de algas marinas, con cuatro investigadores del instituto, tres profesores de la USP y cinco estudiantes, realiz\u00f3 tres viajes de investigaci\u00f3n al litoral norte: como ya hab\u00eda muchas muestras de buena calidad del \u00e1rea entre las mareas baja y alta, la colecta empez\u00f3 a hacerse en las aguas m\u00e1s profundas de la franja infralitoral -abajo de la marea baja- y en las islas.<\/p>\n<p><strong>Equipamiento<br \/>\n<\/strong>Los investigadores viajan munidos de red, cortaplumas, frascos y una soluci\u00f3n fijadora para preservar el material. Llevan tambi\u00e9n tres aparatos: un GPS de localizaci\u00f3n por sat\u00e9lite, un medidor de PH (acidez o alcalinidad) y otro de la conductividad del agua (que indica la cantidade de iones presentes). Baja conductividad, por ejemplo, es se\u00f1al de agua de buena calidad, en tanto alta conductividad indica agua contaminada.<\/p>\n<p>Ya hubo investigaciones en los mayores r\u00edos paulistas -Grande, Paran\u00e1, Tiet\u00ea, Paranapanema y Turvo-, as\u00ed como en las represas. El tama\u00f1o de los ejemplares va de 0,002 mil\u00edmetro (es el caso de las algas del g\u00e9nero\u00a0<em>Diogenes<\/em>, de agua dulce estancada) hasta 2 metros (las car\u00e1ceas, de agua dulce) e incluso a 35 metros de largo (las\u00a0<em>Macrocystis<\/em> marinas, de aguas profundas).El material es analizado por los 43 investigadores brasile\u00f1os y extranjeros participantes. Algunos de los extranjeros trabajan aqu\u00ed y otros reciben el material en sus respectivos pa\u00edses. Bicudo revela que fue necesario recurrir a especialistas de la Rep\u00fablica Checa, Jap\u00f3n, Estados Unidos, Australia y Argentina para identificar y clasificar algunas especies de agua dulce.<\/p>\n<p>Cuando realizaba su tesis doctoral, en 1969, Bicudo necesit\u00f3 una nueva muestra de algunos ambientes de la capital paulista. En el <em>Campo do Ch\u00e1<\/em>, en donde actualmente se encuentra el Vale do Anhangaba\u00fa, ya crecieron especies que no pudieron ser recolectadas nuevamente, pues el riacho del Anhangaba\u00fa fue enteramente canalizado. &#8220;Tenemos incluso muestras de algas diatom\u00e1ceas colectadas en la avenida Paulista al final del siglo XIX, que hoy ya no existen m\u00e1s.&#8221;<\/p>\n<p>El investigador dice que el trabajo del profesor Aylthon Brand\u00e3o Joly sobre las algas de la bah\u00eda de Santos constituye un hito en el estudio de las algas en el estado: &#8220;\u00c9l identific\u00f3 100 especies de algas que aparec\u00edan all\u00ed y hoy, con seguridad, no existen ni siquiera 50 de esas especies. El lugar creci\u00f3, hubo impactos en el medio ambiente, perdimos diversidad, perdimos especies&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Trece vol\u00famenes<br \/>\n<\/strong>Bicudo revela que ni siquiera en Estados Unidos, pa\u00eds que invierte 1,5 millones de d\u00f3lares anuales durante cinco a\u00f1os en la formaci\u00f3n de taxonomistas, no se concibi\u00f3 un proyecto similar al organizado en S\u00e3o Paulo. &#8220;Ac\u00e1 estamos mapeando d\u00f3nde aparece cada especie&#8221;. Algunas aparecen en todo el estado, otras solamente en ciertas regiones. Adem\u00e1s de la conservaci\u00f3n y la recuperaci\u00f3n ambiental, el proyecto tiene por objeto la formaci\u00f3n de recursos humanos: 70 personas de Brasil y de pa\u00edses vecinos pasaron por la Secci\u00f3n de Ficolog\u00eda del Instituto de Bot\u00e1nica, para investigar algas de agua dulce y marinas.<\/p>\n<p>El proyecto resultar\u00e1 en la publicaci\u00f3n de\u00a0<em>Flora Ficol\u00f3gica do Estado de S\u00e3o Paulo<\/em>, un conjunto de 13 vol\u00famenes con la descripci\u00f3n de las investigaciones desde el siglo pasado hasta el a\u00f1o 2000. El primer volumen est\u00e1 listo para su publicaci\u00f3n y refiere a 31 especies de algas\u00a0<em>Carofaceae<\/em> existentes en el estado. Tambi\u00e9n se producir\u00e1n manuales de identificaci\u00f3n de algas para ser usados en escuelas secundarias y universidades de todo Brasil.<\/p>\n<p><strong><em>Desde Von Martius<br \/>\n<\/em><\/strong>Fueron los naturalistas extranjeros del siglo XIX los primeros en identificar algas brasile\u00f1as. Entre ellos se destac\u00f3 el b\u00e1varo Carl Friedrich Philip von Martius (1794-1868), integrante de la misi\u00f3n cient\u00edfica que investig\u00f3 en el pa\u00eds entre 1817 y 1820. Von Martius reuni\u00f3 y list\u00f3 80 especies de algas en el libro cl\u00e1sico\u00a0<em>Flora Brasiliensis<\/em>, de 1833. Otros extranjeros del siglo XIX identificaron algas brasile\u00f1as, en general a partir de muestras que les fueron enviadas en sus pa\u00edses. Despu\u00e9s, casi nada fue hecho hasta mediados del siglo XIX.<\/p>\n<p>En 1960, Carlos Bicudo y sus colegas Rosa Maria Bicudo, Marilza Marino y Noemy Tomita reunieron las primeras especies marinas en la bah\u00eda de S\u00e3o Vicente y en la regi\u00f3n de Ubatuba. En esa \u00e9poca, segu\u00edan la carrera de Historia Natural (origen del actual Instituto de Biociencias) en la por entonces Facultad de Filosof\u00eda, Ciencias y Letras de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Y ten\u00edan clases de taxonom\u00eda de algas marinas con el profesor Aylthon Brand\u00e3o Joly, considerado el creador de la ficolog\u00eda brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>En 1957, Joly public\u00f3\u00a0<em>Contribuici\u00f3n ao Conhecimento da Flora Ficol\u00f3gica Marinha da Ba\u00eda de Santos e Arredores<\/em>, el primer inventario planeado de las algas de una determinada regi\u00f3n de Brasil. Con base en el material recolectado por su grupo, Joly publicar\u00eda en 1965 el importante estudio\u00a0<em>Flora Marinha do Litoral Norte do Estado de S\u00e3o Paulo e Regi\u00f5es Circunvizinhas<\/em>.<\/p>\n<p>En 1961 y 1962, Bicudo y Rosa Maria realizaron las primeras cosechas de agua dulce en la Reserva Biol\u00f3gica del Parque Estadual das Fontes do Ipiranga y despu\u00e9s publicaron dos fasc\u00edculos sobre tema. Entre 1963 y 1965, Bicudo realiz\u00f3 su residencia y su maestr\u00eda sobre algas en la Universidad de Michigan (EE.UU.), dirigido por Gerald W. Prescott. Volvi\u00f3 al pa\u00eds con diez cajas de fotocopias de todo lo que se hab\u00eda publicado sobre algas brasile\u00f1as en Estados Unidos y comenz\u00f3 a reunir material de agua dulce en el estado. De all\u00ed en adelante, fue desarrollando el estudio que deriv\u00f3 en el ambicioso proyecto actual de mapeamiento.<\/p>\n<p><strong>EL PROYECTO<br \/>\n<\/strong>Flora Ficol\u00f3gica del Estado de S\u00e3o Paulo<br \/>\n<strong>Modalidad<br \/>\n<\/strong>Proyecto tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinador<br \/>\n<\/strong>Carlos Eduardo de Mattos Bicudo &#8211; Instituto de Bot\u00e1nica<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>R$ 87.750,00 y US$ 83.786,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Proyecto concluye cuatro d\u00e9cadas de mapeo de las especies de S\u00e3o Paulo","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-73301","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73301","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73301"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73301\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73301"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73301"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73301"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73301"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}