{"id":73901,"date":"2012-01-02T10:03:35","date_gmt":"2012-01-02T12:03:35","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=73901"},"modified":"2017-02-23T18:49:32","modified_gmt":"2017-02-23T21:49:32","slug":"una-planta-enga%c3%b1osa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-planta-enga%c3%b1osa\/","title":{"rendered":"Una planta enga\u00f1osa"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_97684\" style=\"max-width: 240px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-97684 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/060-061_Paleo_1911-230x300.jpg\" alt=\"\" width=\"230\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Cicas: las especies actuales descienden de ancestros que vivieron hace 12 millones de a\u00f1os<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>Cualquier paisaje con dinosaurios no est\u00e1 completo sin las cicas. En la misma \u00e9poca en que esos reptiles se hicieron gigantes y se propagaron por la Tierra, estas plantas \u2013 las cicad\u00e1ceas, f\u00edsicamente similares a las palmeras, aunque emparentadas con los pinos \u2013 dominaron el panorama en el planeta. Registros f\u00f3siles revelan que las cicas surgieron hace alrededor de 270 millones de a\u00f1os y perduran hasta hoy. Como su apariencia no ha variado a lo largo del tiempo, son consideradas f\u00f3siles vivientes. Mejor dicho, lo eran. Un estudio realizado por un equipo internacional que cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de un investigador brasile\u00f1o acaba de modificar radicalmente el rumbo de esta historia.<\/p>\n<p>No hay nada mejor que un an\u00e1lisis de ADN para arrojar luz al estudio de la evoluci\u00f3n de la vida. Bas\u00e1ndose en la morfolog\u00eda \u2013 es decir, en el aspecto visible de las plantas \u2013, los bi\u00f3logos no notaban muchas diferencias significativas entre los f\u00f3siles con decenas de millones de a\u00f1os de edad y sus semejantes vivos. La \u00fanica gran diferencia era la cantidad de especies. Aparentemente, en tiempos remotos, la variedad era bastante mayor (el auge fue durante el Jur\u00e1sico, entre 201 y 146 millones de a\u00f1os atr\u00e1s), lo cual condujo a que muchos investigadores supusieran que incluso fue la extinci\u00f3n de los dinosaurios lo que provoc\u00f3 la reducci\u00f3n en la biodiversidad de las cicas.<\/p>\n<p>El nuevo estudio, liderado por Sarah Matthews y Nathalie Nagalingum, de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, parti\u00f3 de las especies actualmente halladas (alrededor de 300, un n\u00famero bastante modesto) para trazar su filogenia, una especie de \u00e1rbol geneal\u00f3gico reconstruido a partir del ADN. Para ello, analizaron un gen espec\u00edfico, el fitocromo P (PHYP). La idea era utilizar las variaciones halladas en ese gen, asociadas con las dataciones del registro f\u00f3sil, para especificar cu\u00e1ndo vivi\u00f3 el ancestro com\u00fan de las especies.<\/p>\n<p>Este concepto de datar bas\u00e1ndose en las diferencias gen\u00e9ticas parte de una suposici\u00f3n muy sencilla: las mutaciones aleatorias ocurren en el ADN a un ritmo m\u00e1s o menos homog\u00e9neo, con variaciones mayores o menores entre grupos distintos, que tambi\u00e9n son tomadas en cuenta por los cient\u00edficos. Creando una correlaci\u00f3n entre la cantidad de diferencias y el tiempo que demandar\u00eda la aparici\u00f3n de esa divergencia, resulta posible estimar cu\u00e1ndo vivi\u00f3 el ancestro com\u00fan. Es as\u00ed, por ejemplo, que logramos confirmar nuestro parentesco m\u00e1s cercano con los chimpanc\u00e9s (que poseen un 96% del ADN id\u00e9ntico al nuestro) que con los ratones (un 90%).<\/p>\n<p>Pues bien. Al analizar el gen PHYP en 199 especies (dos tercios de las existentes actualmente), aparte de otros dos genes (rbcL. y matK) en un n\u00famero menor de plantas, descubrieron que el ancestro com\u00fan de cada uno de los g\u00e9neros que agrupan las especies actuales vivi\u00f3 hace 12 millones de a\u00f1os. Es bastante tiempo, aunque no tan radical a punto tal de sugerir que esas especies permanecieron ah\u00ed, m\u00e1s o menos inmutables durante 200 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>&#8220;Este resultado revela que las especies vivas actualmente surgieron durante los \u00faltimos 10 millones de a\u00f1os, lo que en tiempos geol\u00f3gicos, es algo muy reciente&#8221;, afirma Tiago Quental, bi\u00f3logo de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) quien particip\u00f3 del estudio, publicado en la revista cient\u00edfica estadounidense\u00a0<em>Science<\/em>. &#8220;Esto indica que esas especies no pueden ser consideradas f\u00f3siles vivos y que las especies actualmente vivas ciertamente no se hallaban presentes en la \u00e9poca de los dinosaurios, extinguidos hace 65 millones de a\u00f1os&#8221;.<\/p>\n<p><strong>J\u00f3venes con cara de viejos<br \/>\n<\/strong>Aunque indirectamente, este resultado pone en duda fundamentalmente el concepto de f\u00f3sil viviente. Puesto que los paleont\u00f3logos solamente pueden evaluar la morfolog\u00eda de los f\u00f3siles \u2013 y se descubri\u00f3 que \u00e9sa no es una t\u00e9cnica completamente segura para detectar la aparici\u00f3n de nuevas especies (un fen\u00f3meno denominado especiaci\u00f3n) y de modificaciones gen\u00e9ticas relevantes \u2013, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda decir que otros f\u00f3siles vivos no son tan s\u00f3lo nuevas especies con aspecto arcaico?<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de revelar lo que las actuales cicas no son, el an\u00e1lisis tambi\u00e9n ayuda a reconstruir su narrativa evolutiva. Las cicas son plantas gimnospermas, lo cual quiere decir que presentan sus semillas desnudas, sin flores. En tiempos de los dinosaurios, los gigantes herb\u00edvoros las com\u00edan y dispersaban sus semillas en otros sitios. Aunque aquellas que cohabitaron con esos reptiles, ahora se sabe por medio del an\u00e1lisis filogen\u00e9tico, no son las especies vivas actualmente.<\/p>\n<p>En realidad, en lugar de tratarse de supervivientes adaptados desde el pasado remoto, las cicas casi desaparecieron por completo a mitad de camino hasta el presente. Su resurgimiento, ahora documentado mediante el an\u00e1lisis filogen\u00e9tico, ocurri\u00f3 hace alrededor de 10 millones de a\u00f1os. &#8220;Y lo curioso es que ese resurgimiento se dio en forma sincronizada en todo nuestro planeta, lo cual sugiere que alg\u00fan efecto global podr\u00eda haber originado este suceso&#8221;, dice Quental.<\/p>\n<p>Los investigadores conocen esto porque analizaron especies de diversas partes del mundo. La mayor variedad de especies se encuentra en Australia, aunque tambi\u00e9n existen cicas en regiones c\u00e1lidas y templadas de \u00c1frica, Asia y Am\u00e9rica Central. Y en estas diferentes regiones la variedad local de especies parece haber aumentado de manera relevante m\u00e1s o menos en la misma \u00e9poca.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, los cient\u00edficos especulan con que se trat\u00f3 de algo ocurrido en toda la Tierra para otorgar esa nueva posibilidad a las cicas, probablemente alg\u00fan cambio clim\u00e1tico. En aquella ocasi\u00f3n, lo que ocurri\u00f3 fue un enfriamiento global.<\/p>\n<p>No resulta insensato afirmar, por consiguiente, que actualmente atravesamos una \u00e9poca no muy buena para estas plantas. Y el creciente aumento de las temperaturas medias de la Tierra, en parte como consecuencia de las actividades antropog\u00e9nicas, no las ayudar\u00e1 a prosperar. &#8220;La actual diversificaci\u00f3n de las cicas parece estar disminuyendo, y su evoluci\u00f3n reciente probablemente no es garant\u00eda ante la pr\u00f3xima ola de extinciones&#8221;, sopesa Susanne Renner, bi\u00f3loga de la Universidad de M\u00fanich, Alemania, quien no particip\u00f3 en la investigaci\u00f3n pero fue invitada por la revista\u00a0<em>Science<\/em>\u00a0para comentarla.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nNAGALINGUM, N.S.\u00a0<em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencemag.org\/content\/334\/6057\/796\" target=\"_blank\">Recent synchronous radiation of a living fossil<\/a>.\u00a0<strong>Science<\/strong>. v. 334. 11 nov. 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio cuestiona el origen de un \u00e1rbol del grupo de los pinos","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[282,300,306],"coauthors":[111],"class_list":["post-73901","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-botanica-es","tag-evolucion","tag-genetica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73901"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73901\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73901"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}