{"id":73919,"date":"2012-01-02T10:13:31","date_gmt":"2012-01-02T12:13:31","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=73919"},"modified":"2023-10-14T12:12:17","modified_gmt":"2023-10-14T15:12:17","slug":"de-qu%c3%a9-tienes-hambre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/de-qu%c3%a9-tienes-hambre\/","title":{"rendered":"\u00bfDe qu\u00e9 tienes hambre?"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_97921\" style=\"max-width: 307px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-97921 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/080-085_Especiarias_191-11-297x300.jpg\" alt=\"\" width=\"297\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Naturaleza muerta con bananas y guayabas, Albert Eckhout. \u00d3leo sobre lienzo, 103 x 89 cm, c. 1640. Reproducci\u00f3n del libro Albert Eckhout \/ Vis\u00f5es do para\u00edso selvagem \u2013 obra completa, ed. capivara, 2010<\/span>La exuberancia de las frutas en la visi\u00f3n de Albert Eckhout, en el siglo XVII<span class=\"media-credits\">Naturaleza muerta con bananas y guayabas, Albert Eckhout. \u00d3leo sobre lienzo, 103 x 89 cm, c. 1640. Reproducci\u00f3n del libro Albert Eckhout \/ Vis\u00f5es do para\u00edso selvagem \u2013 obra completa, ed. capivara, 2010<\/span><\/p><\/div>\n<p>Hacerse de la historia &#8220;por el est\u00f3mago&#8221;. \u00c9sta es la estrategia de la historiadora Leila Algranti, docente de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), para narrar con otra clave de lectura del Imperio Portugu\u00e9s. &#8220;Mi inter\u00e9s es la historia colonial. La comida fue una forma m\u00e1s que encontr\u00e9 para entender la din\u00e1mica de ese Imperio&#8221;, explica. &#8220;Al fin y al cabo, entender la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica es captar las formas de comunicaci\u00f3n entre los conquistadores y los conquistados, la integraci\u00f3n y las modificaciones entre el Viejo y el Nuevo Mundo; la alimentaci\u00f3n le permite al historiador entender no solamente los resultados de ese intercambio cultural, sino tambi\u00e9n su proceso&#8221;, afirma.<\/p>\n<p>Ese inter\u00e9s fue lo que la llev\u00f3 a desarrollar la investigaci\u00f3n intitulada\u00a0<em>Las especias en la cocina y en la botica \u2013 Un estudio de historia de la alimentaci\u00f3n en la Am\u00e9rica portuguesa<\/em>, en el cual analiza la alimentaci\u00f3n en el mundo lusitano entre los siglos XVI y XVIII, para reflexionar sobre los trueques culturales, las apropiaciones y las resignificaciones de elementos entre los habitantes de diferentes regiones del Imperio, un fant\u00e1stico intercambio cultural.<\/p>\n<p>La alimentaci\u00f3n no es un tema superfluo: el hambre se ubica a\u00fan en el centro de las pol\u00edticas gubernamentales. La comida no es solamente el sustento, sino que es estructuradora de la organizaci\u00f3n social de un grupo humano, pues abarca todos los aspectos de la vida social, de la espiritualidad al poder, pasando por la sexualidad y por las diferencias de g\u00e9nero. En su investigaci\u00f3n, Leila debate con cl\u00e1sicos tales como S\u00e9rgio Buarque de Holanda, Gilberto Freyre, Caio Prado Jr. y C\u00e2mara Cascudo, quienes, de diversas formas, se valieron de la comida para explicar la formaci\u00f3n nacional debido al mestizaje de las &#8220;tres razas&#8221;. &#8220;La nueva historiograf\u00eda muestra que la tesis de la mezcla de elementos es algo distinto de hacer nacer algo nuevo, es una tesis superada, es como si se pensase que la comida brasile\u00f1a fuese un poquito de la cocina ind\u00edgena con una pizca de la cultura africana y mucho de la comida portuguesa&#8221;, advierte.<\/p>\n<p>Conceptos tradicionales tales como la importancia ind\u00edgena y africana en la dieta cotidiana, la adaptaci\u00f3n de los portugueses a un nuevo r\u00e9gimen alimenticio de productos locales o las im\u00e1genes de hambre debido al monocultivo deben pasar por una sinton\u00eda fina. Al fin y al cabo, eran tiempos en que los intelectuales brasile\u00f1os se volv\u00edan sobre el pasado colonial con el fin de pensar el futuro de Brasil. En el caso de Caio Prado Jr., el abordaje de la colonizaci\u00f3n pon\u00eda el foco en el monocultivo volcado al mercado externo, que absorb\u00eda a todos y nadie se encargaba de los cultivos alimenticios.<\/p>\n<p>&#8220;De este modo, la idea de una cocina mestiza, h\u00edbrida y sincr\u00e9tica ya no satisface, pues muestra \u00fanicamente el resultado final, sin revelar el proceso de mediaci\u00f3n cultural, de superposici\u00f3n de diferentes formas de alimentaci\u00f3n. Si bien hubo sustituci\u00f3n, tambi\u00e9n hubo resistencia de identidades&#8221;, afirma Leila, ubicada en contramano de la flexibilidad alimentaria de los portugueses preconizada por Freyre, por ejemplo. &#8220;Debemos pensar la alimentaci\u00f3n en su dimensi\u00f3n imperial, pues la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica es tan s\u00f3lo una parte de un emprendimiento mayor: la expansi\u00f3n mar\u00edtima portuguesa&#8221;, dice la investigadora.<\/p>\n<p>Luego de dominar el comercio de especias, para garantizar el sabor en las mesas europeas, los portugueses, en el siglo XVII, vieron c\u00f3mo los holandeses y los ingleses les robaban su monopolio. La crisis desemboc\u00f3 en un intercambio de productos y saberes entre las colonias: Portugal trajo a Brasil semillas de especias de Oriente y llev\u00f3 plantas a otras partes del Imperio, a punto tal de camuflar el origen de la flora. &#8220;El cocotero, por ejemplo, lleg\u00f3 aqu\u00ed aproximadamente en 1553, a bordo de embarcaciones provenientes de Cabo Verde. Actualmente es uno de los s\u00edmbolos de Brasil. Lo mismo sucedi\u00f3 con el mango, la yaca o panap\u00e9n, la canela, el az\u00facar y el algod\u00f3n. Se incentivaba ese intercambio para diversificar los cultivos y salvar la balanza comercial&#8221;, sostiene la historiadora M\u00e1rcia Mois\u00e9s Ribeiro, investigadora del Instituto de Estudios Brasile\u00f1os de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IEB\/ USP) y coordinadora del proyecto\u00a0<em>Traves\u00eda de ultramar: la circulaci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico en el imperio colonial portugu\u00e9s<\/em>, que cuenta con el apoyo de la FAPESP en la modalidad Joven Investigador.<\/p>\n<p>&#8220;La Metr\u00f3poli intentaba compensar la p\u00e9rdida de las especias de Oriente, empero, gracias a eso, el cultivo de drogas de la India en Brasil ayud\u00f3 a promover la circulaci\u00f3n de una cultura cient\u00edfica por los dominios lusitanos, la &#8216;aventura de las plantas'&#8221;. Con todo, era un movimiento contradictorio: hab\u00eda avidez por novedades y diversidad, pero la empresa estaba dominada por la tradici\u00f3n de encuadrar lo desconocido bajo patrones familiares, como se ver\u00e1.<\/p>\n<div id=\"attachment_97922\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-97922 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/080-085_Especiarias_191-21.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"221\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/080-085_Especiarias_191-21.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/080-085_Especiarias_191-21-120x88.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/080-085_Especiarias_191-21-250x184.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Um jantar brasileiro, Debret. Acuarela sobre papel, 15,9 x 21,9 cm, 1827. <\/span>Las comidas del amo y del esclavo eran igualmente pobres en valor nutricional<span class=\"media-credits\">Um jantar brasileiro, Debret. Acuarela sobre papel, 15,9 x 21,9 cm, 1827. <\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Humores<\/strong><br \/>\nLas c\u00e9lebres especias ten\u00edan su origen en la palabra latina &#8220;drogas&#8221;, y m\u00e1s all\u00e1 del sentido com\u00fan, no eran deseables \u00fanicamente como forma de conservar los alimentos o camuflar sabores de carnes en estado de putrefacci\u00f3n. &#8220;Representaban la asociaci\u00f3n entre la cocina y la cura basada en la farmacolog\u00eda gal\u00e9nica de los &#8216;humores&#8217;, cuyas alteraciones estaban vinculadas a lo que se com\u00eda. Para corregir desequilibrios, se com\u00edan platos que tendr\u00edan cualidades contrarias al &#8216;humor&#8217; desbalanceado. Las recetas culinarias y medicinales eran iguales y la comida, adem\u00e1s de un gusto, era una cuesti\u00f3n de salud&#8221;, sostiene Leila. Esto salta a la vista en el primer libro de cocina portugu\u00e9s,\u00a0<em>Arte de cozinha<\/em>\u00a0(1680), de Domingos Rodrigues, con recetas de una comida condimentada al gusto de la \u00e9poca y que tambi\u00e9n ser\u00eda buena para la salud. La exuberancia del Nuevo Mundo, en donde los ind\u00edgenas se val\u00edan de la abundancia de la tierra en lo que hace a la caza, la pesca, las ra\u00edces y tub\u00e9rculos tales como la mandioca y el ma\u00edz, que los nativos aprendieron a dominar, deber\u00eda haber llevado a los portugueses a desistir de su dieta natal dando lugar a lo nuevo, tal como preconizaba la antigua generaci\u00f3n historiogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>&#8220;Pero el colonizador se mantuvo fiel a su dieta de trigo, vino y aceite de oliva mientras le fue posible. La incorporaci\u00f3n de pr\u00e1cticas alimenticias en Am\u00e9rica fue m\u00e1s r\u00e1pida que el proceso inverso, ya que los europeos opusieron resistencia a los productos americanos, con el costo que implicaba la importaci\u00f3n, en vez de adoptar lo com\u00fan de la tierra: fr\u00edjol, harina de mandioca y charqui&#8221;, consigna Leila. &#8220;El suministro de alimentos de sus pa\u00edses de origen a los colonizadores llev\u00f3 a la reproducci\u00f3n de la alimentaci\u00f3n en el Nuevo Mundo: todo lo que fuese transportable en t\u00e9rminos de comida fue introducido en Am\u00e9rica.&#8221;<\/p>\n<p>Cuando los europeos llegaron ac\u00e1, la poblaci\u00f3n aut\u00f3ctona ten\u00eda en el ma\u00edz y en la mandioca sus alimentos de base. Posteriormente, ambos tambi\u00e9n formar\u00edan la base de la alimentaci\u00f3n en la Am\u00e9rica portuguesa. Pero cada uno procur\u00f3 mantener su modo de vida: los nativos emplearon las t\u00e9cnicas extranjeras de preparaci\u00f3n, pero en alimentos que ellos conoc\u00edan. &#8220;Los europeos solamente aceptaban la alimentaci\u00f3n oriundas del reino; s\u00f3lo cuando no pudieron mantener ese men\u00fa optaron por sustitutos tales como la mandioca en lugar del trigo&#8221;, explica el historiador Rubens Panegassi, de la Universidad Federal de Vi\u00e7osa. \u00c9sa es la tesis de Evaldo Cabral de Mello en\u00a0<em>Olinda restaurada<\/em>\u00a0(Topbooks, 1998): la aceptaci\u00f3n de los alimentos nativos por parte de la elite azucarera de la Colonia s\u00f3lo se dio como consecuencia de la inestabilidad del abastecimiento de suministros importados debido a las guerras holandesas. Solamente cuando la \u00fanica opci\u00f3n posible contra el hambre fue el empleo de la harina de mandioca, que ten\u00eda un estatus inferior al trigo, la elite se someti\u00f3.<\/p>\n<p>La &#8220;eterna culpa&#8221; del monocultivo es otro punto que debe abordarse con m\u00e1s cuidado. &#8220;Si bien la colonizaci\u00f3n de Brasil se dio bajo la impronta del cultivo de productos para la demanda europea, en detrimento del abastecimiento interno, en el d\u00eda a d\u00eda, la alimentaci\u00f3n fue motivo de atenci\u00f3n y cuidados permanentes&#8221;, advierte Rubens. Al fin y al cabo, la idea de una Colonia de monocultivo no representa a la Am\u00e9rica portuguesa en su totalidad. &#8220;Las regiones del sur de los grandes centros productores de ca\u00f1a de az\u00facar, y las del norte, no estaban muy relacionadas con el comercio exterior y se dedicaban a la agricultura. En Maranh\u00e3o, la producci\u00f3n local hac\u00eda posible el consumo de alimentos frescos&#8221;, afirma la historiadora Paula Pinto e Silva, autora de\u00a0<em>Farinha, feij\u00e3o e carne-seca: un trip\u00e9 culin\u00e1rio no Brasil colonial<\/em>\u00a0(Senac, 2005).<\/p>\n<p>&#8220;Tambi\u00e9n la distancia entre S\u00e3o Paulo y las regiones centrales estimul\u00f3 la autosuficiencia: la independencia de los importados, sumada al contacto con los ind\u00edgenas y a la opci\u00f3n por el ma\u00edz como alimento b\u00e1sico, constituy\u00f3 el repertorio alimentario particular de la regi\u00f3n&#8221;, sostiene Rubens. Es conocido el empe\u00f1o paulista por suministrar alimentos a Minas Gerais, cuya obsesi\u00f3n por la miner\u00eda, tal como se lee en la historiograf\u00eda, deriv\u00f3 en un desinter\u00e9s en lo que hace a la agricultura de subsistencia, dando lugar a hambrunas. &#8220;Hoy en d\u00eda sabemos de la existencia de cinturones verdes alrededor de la explotaci\u00f3n minera que daban lugar a la producci\u00f3n de alimentos. Tambi\u00e9n en el nordeste del pa\u00eds hubo una producci\u00f3n de subsistencia, sin negar la falta cr\u00f3nica de alimentaci\u00f3n&#8221;, sostiene Leila. Fueron soslayadas por estudios generalizadores las huertas que rodeaban a los ingenios, destinadas a la aclimataci\u00f3n de especies europeas y al cultivo de otras nacionales.<\/p>\n<p>&#8220;Las especies aclimatadas crec\u00edan, pero las verduras y las legumbres de la tierra enseguida invad\u00edan las huertas &#8216;europeas&#8217;; por eso, en la cocina de las casas grandes se dio inicio a un proceso de sustituci\u00f3n de los ingredientes originales de las recetas por sus equivalentes locales&#8221;, sostiene Paula.<\/p>\n<div id=\"attachment_97923\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-97923 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/080-085_Especiarias_191-32.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"70\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/080-085_Especiarias_191-32.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/080-085_Especiarias_191-32-120x28.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/080-085_Especiarias_191-32-250x58.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Cana-de-a\u00e7\u00facar, Debret. Acuarela, 7,8 x 23 cm, c. 1818. Reproducci\u00f3n del libro Debret e o Brasil \u2013 obra completa, ed. capivara, 2009<\/span>El monocultivo de la ca\u00f1a (al lado) enriqueci\u00f3 a la Metr\u00f3poli; junto con las frutas (arriba), dio origen a los dulces, la marca cultural de la Colonia<span class=\"media-credits\">Cana-de-a\u00e7\u00facar, Debret. Acuarela, 7,8 x 23 cm, c. 1818. Reproducci\u00f3n del libro Debret e o Brasil \u2013 obra completa, ed. capivara, 2009<\/span><\/p><\/div>\n<p>Estaban tambi\u00e9n las huertas erigidas a escondidas por los esclavos negros. &#8220;La contribuci\u00f3n africana se dio en distintos aspectos, pero urge contar con una biograf\u00eda m\u00e1s detallada de los platos que se cree que son africanos. Su influencia se dio m\u00e1s por el gusto y por la forma de preparar los alimentos que por la elaboraci\u00f3n de comidas nativas&#8221;, advierte Leila.<\/p>\n<p>&#8220;Ellos no trajeron elementos de sus sistemas alimentarios, sino que esos elementos fueron introducidos en Brasil por los comerciantes y dejaron su impronta en nuestra comida; es decir, formaban parte del comercio atl\u00e1ntico Portugal-Brasil-\u00c1frica, que inclu\u00eda la trata de esclavos&#8221;, afirma la antrop\u00f3loga Maria Eunice Maciel, de la Universidad Federal del Rio Grande do Sul (UFRGS) y autora del estudio\u00a0<em>Una cocina a la brasile\u00f1a<\/em>. &#8220;La permanencia de recetas africanas no se debe \u00fanicamente a la persistencia de h\u00e1bitos alimenticios, as\u00ed como los cambios que se fueron produciendo en esas recetas no fueron \u00fanicamente producto de la falta de ingredientes. Ambas cosas son parte de una din\u00e1mica cultural de constante recreaci\u00f3n de la manera de vivir.&#8221;<\/p>\n<p>Incluso el origen de la\u00a0<em>feijoada<\/em>\u00a0o frijolada revela una lucha simb\u00f3lica. &#8220;Si es cierto que la versi\u00f3n de su surgimiento en las\u00a0<em>senzalas<\/em>\u00a0o boh\u00edos \u2012los barracones de los esclavos\u2012 es un mito, cabe recordar que el mito habla. Por eso, esa narraci\u00f3n revela las relaciones de clase y de raza en Brasil. Lo propio vale para las versiones que la niegan&#8221;. Esto va tambi\u00e9n para la\u00a0<em>cacha\u00e7a<\/em>\u00a0o cachaza, originariamente la espuma formada por las impurezas que sub\u00edan desde los tachos en los que se herv\u00eda el sumo de la ca\u00f1a dada a los animales, a los negros y a los indios, luego fermentada. Ese destilado era una novedad para los europeos, acostumbrados al vino. Reprimida por no pagar impuestos y robarle mercado a las bebidas del Reino, su consumo fue objeto de la persecuci\u00f3n de los jesuitas. El aguardiente se us\u00f3 para conquistar corazones y mentes de indios, en calidad de moneda de cambio por los conocimientos de la tierra que los nativos pose\u00edan. Los negros eran &#8220;calmados&#8221; con la bebida. &#8220;Pero no se puede ignorar el valor cal\u00f3rico de las aguardientes y su importancia en la dieta pobre e insatisfactoria de los esclavos&#8221;, dice Leila.<\/p>\n<p><strong>Dulces<\/strong><br \/>\nFue otro el caso de las frutas, evitadas por los europeos, que tem\u00edan sus efectos, y destinadas a los esclavos. &#8220;Los se\u00f1ores com\u00edan \u00fanicamente frutas cocidas con az\u00facar, en compotas, mermeladas, dulces secos y cristalizadas. La confiter\u00eda revela la adaptaci\u00f3n de las frutas tropicales al cotidiano europeo, un ejemplo notable del ajuste cultural en las cocinas de los ingenios&#8221;, afirma Paula.<\/p>\n<p>En los dulces se ve\u00eda tambi\u00e9n la preocupaci\u00f3n con la salud. &#8220;Los registros de \u00e9poca muestran la presencia de dulces en la mesa de los colonos y en la cabecera de los enfermos&#8221;, dice Leila. &#8220;La confiter\u00eda es la tradici\u00f3n m\u00e1s original de la cocina portuguesa, un paradigma de la mediaci\u00f3n cultural. No es un segmento secundario de la alimentaci\u00f3n en la Am\u00e9rica portuguesa, sino la m\u00e1s importante producci\u00f3n colonial, que alter\u00f3 los h\u00e1bitos alimentarios y nutritivos en la era moderna&#8221;, analiza. Si bien en las comidas saladas el plato del amo y el del esclavo eran un tanto similares en &#8220;pobreza&#8221;, los dulces pertenecen a otra esfera. El az\u00facar, una especia rara y preciosa, al principio era utilizada en las farmacias, y reci\u00e9n en el siglo XV provoc\u00f3 el renacimiento en la era de las golosinas. &#8220;Antiguamente se encontraba az\u00facar solamente en las boticas para los enfermos. Hoy en d\u00eda se devora por glotoner\u00eda. Aquello que era remedio, ahora es gula&#8221;, sostuvo el ge\u00f3grafo Ortelius en 1572.<\/p>\n<p>Con la abundancia de frutos tropicales, aparte de los que trajeron los colonizadores, se hac\u00edan dulces que recordaban a los de la Metr\u00f3poli. &#8220;Pero la combinaci\u00f3n de productos nuevos con t\u00e9cnicas tradicionales portuguesas dio origen a dulces y productos distintos, que incluso manten\u00edan el nombre original, como el bizcochuelo, llamado en portugu\u00e9s\u00a0<em>p\u00e3o de l\u00f3<\/em>, aunque diferentes de los europeos. Esto resulta sintom\u00e1tico, pues la continuidad del nombre marcaba un cambio importante de contenido, es decir, una palabra antigua daba nombre a un producto nuevo&#8221;, sostiene Leila.<\/p>\n<div id=\"attachment_97924\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-97924 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/080-085_Especiarias_191-41.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/080-085_Especiarias_191-41.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/080-085_Especiarias_191-41-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/080-085_Especiarias_191-41-250x187.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Loja di carne secca, Jean-Baptiste debret. Acuarela sobre papel, 15,2 x 20,4 cm, 1825.<\/span>Venta de productos para la alimentaci\u00f3n: el dibujo de Debret muestra la escasa diversidad de la cocina de la \u00e9poca<span class=\"media-credits\">Loja di carne secca, Jean-Baptiste debret. Acuarela sobre papel, 15,2 x 20,4 cm, 1825.<\/span><\/p><\/div>\n<p>&#8220;Entre los siglos XVI y XIX, la cocina de la Am\u00e9rica portuguesa se fue erigiendo y transformando, toda vez que se trata de un arte combinatorio y de interrelaciones, m\u00e1s que de invenciones, con procesos basados m\u00e1s en la variaci\u00f3n que en la creaci\u00f3n pura. Por eso no existe solamente una dulcer\u00eda o una cocina colonial, h\u00edbrida o mestiza, indicativa del fin de un trayecto, sino una convivencia de cocinas \u2013 en plural \u2013, y de pr\u00e1cticas alimentarias con continuidades del arte culinario de la Metr\u00f3poli, pero tambi\u00e9n alteradas y rele\u00eddas en Am\u00e9rica&#8221;, analiza Leila. Un salto desde el relato del cura Cardim, en el siglo XVI, quien describe c\u00f3mo se le serv\u00edan a un obispo lusitano vinos del reino y platos medievales en pleno sert\u00f3n de Bah\u00eda. De todos modos, no era una &#8220;cocina brasile\u00f1a&#8221;, sino una yuxtaposici\u00f3n de &#8220;cocinas&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Tuvimos una interculturalidad materializada en redes de relaciones perceptibles en el espacio de las comidas, en el uso de los artefactos, en las t\u00e9cnicas de procesamiento de los alimentos, en las recetas, en el &#8216;hacer la comida&#8217; en la Am\u00e9rica portuguesa&#8221;, eval\u00faa la historiadora. Es m\u00e1s: la propia construcci\u00f3n de la naci\u00f3n ser\u00e1 acompa\u00f1ada por la transformaci\u00f3n de la alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Prueba de ello es la publicaci\u00f3n, en el siglo XIX, de\u00a0<em>Cozinheiro imperial<\/em>, libro en el cual no hay ni siquiera un dulce hecho con frutas nacionales. &#8220;La sociedad brasile\u00f1a se cre\u00eda avanzada por leer manuales de buenos modos en la mesa. Eso demuestra de qu\u00e9 modo la comida fue elegida como uno de los lemas centrales a la hora de distinguir entre civilizados y &#8216;no civilizados'&#8221;, sostiene Leila. Todo aquello que evocase cierta animalidad ser\u00eda objeto de castigo, y la comida, m\u00e1s all\u00e1 de la satisfacci\u00f3n del cuerpo, serv\u00eda para exponer la nueva sociabilidad.<\/p>\n<p>Con la Rep\u00fablica, la publicaci\u00f3n de\u00a0<em>Cozinheiro nacional<\/em>\u00a0refuerza ese principio, mediante la inclusi\u00f3n de recetas que un\u00edan lo nacional y lo europeo. Antes, en 1780, otro libro de recetas ya revelaba las relaciones pol\u00edticas de la comida en la nueva din\u00e1mica colonial:<em>\u00a0O cozinheiro moderno ou a nova arte de cozinhar<\/em>\u00a0(1780), de Lucas Rigaud. &#8220;Son recetas de cocina m\u00e1s sencillas, con condimentos y hiervas arom\u00e1ticas livianas para realzar el sabor y no para esconderlo con el gusto fuerte de las especias. Son indicaciones significativas del comercio de determinados productos, sumados a los intercambios culturales m\u00e1s amplios que ocurr\u00edan en el espacio del Atl\u00e1ntico Sur. La comida es pol\u00edtica pura&#8221;, advierte Leila.<\/p>\n<p>Y eso no fue solamente en Brasil.\u00a0<em>La ciencia en la cocina y el arte de comer bien<\/em>\u00a0(1891), del italiano Pellegrino Artusi, compilaba recetas de todas las regiones italianas, una unificaci\u00f3n por el est\u00f3mago tan s\u00f3lo dos d\u00e9cadas despu\u00e9s de la unificaci\u00f3n pol\u00edtica italiana.<\/p>\n<p>&#8220;Ahora existe un deseo de recuperar la alimentaci\u00f3n del pasado, una nostalgia del buen comer de las recetas antiguas. Puedo comer\u00a0<em>fast food<\/em>\u00a0o &#8216;en restaurante por kilo&#8217;, pero la ideal es la &#8216;comida de la abuelita&#8217;, una b\u00fasqueda inconsciente de una identidad que est\u00e1 en nuestra cocina&#8221;, sostiene Leila. Lista para agarrarnos por el est\u00f3mago.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La alimentaci\u00f3n permite entender las relaciones del Brasil colonial","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[320],"coauthors":[684],"class_list":["post-73919","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-nutricion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73919","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73919"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73919\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":495409,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73919\/revisions\/495409"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73919"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73919"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73919"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73919"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}