{"id":73936,"date":"2012-01-16T10:20:21","date_gmt":"2012-01-16T12:20:21","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=73936"},"modified":"2017-02-23T18:03:00","modified_gmt":"2017-02-23T21:03:00","slug":"mauricio-da-rocha-e-silva-el-secreto-de-la-visibilidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mauricio-da-rocha-e-silva-el-secreto-de-la-visibilidad\/","title":{"rendered":"Mauricio da Rocha e Silva: El secreto de la visibilidad"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-154106\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Mauricio-da-Rocha-e-Silva_Leo-Ramos1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"429\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Mauricio-da-Rocha-e-Silva_Leo-Ramos1.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Mauricio-da-Rocha-e-Silva_Leo-Ramos1-120x172.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Mauricio-da-Rocha-e-Silva_Leo-Ramos1-250x358.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>Hace siete a\u00f1os, el fisi\u00f3logo Mauricio da Rocha e Silva cambi\u00f3 el laboratorio por la redacci\u00f3n. En v\u00edsperas de su jubilaci\u00f3n en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), en 2004, decidi\u00f3 que era hora de cambiar de aire y encarar nuevos problemas por los que valiese la pena luchar. Acept\u00f3 el desaf\u00edo planteado por la Facultad de Medicina para recrear la revista de la casa con la intenci\u00f3n de transformarla en una publicaci\u00f3n cient\u00edfica de renombre. M\u00e1s all\u00e1 de las reformas necesarias para convertirla en objeto de deseo de los investigadores del campo m\u00e9dico, lo m\u00e1s importante era aumentar significativamente el factor de impacto (FI) de la publicaci\u00f3n. El FI es una medida creada para estimar la influencia de un peri\u00f3dico en un \u00e1rea espec\u00edfica. Representa el n\u00famero promedio de veces que un art\u00edculo de la publicaci\u00f3n en cuesti\u00f3n es citado por otros trabajos en un determinado per\u00edodo de tiempo.<\/p>\n<p>Hasta ahora, Rocha e Silva ha tenido \u00e9xito. El FI de la revista\u00a0<em>Clinics<\/em>\u00a0ascendi\u00f3 desde 0,35 hasta 1,54 bajo su direcci\u00f3n, y \u00e9l espera que pase de 2 en 2013. Simult\u00e1neamente, asumi\u00f3 la defensa de las revistas cient\u00edficas brasile\u00f1as contra los criterios del sistema Qualis de evaluaci\u00f3n de peri\u00f3dicos, implementado por la Coordinaci\u00f3n de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes), al que considera injusto. No se trata de algo infundado. \u00c9l considera que un pa\u00eds que aspire a tener ciencia de alta calidad debe contar con publicaciones que resguarden y reflejen esa ciencia con un apoyo m\u00e1s sensato y equilibrado por parte de los organismos gubernamentales.<\/p>\n<p>Rocha e Silva es hijo de Maur\u00edcio Oscar da Rocha e Silva, &#8220;descubridor en los a\u00f1os 1940 de la bradicinina, un compuesto que origin\u00f3 una l\u00ednea de medicamentos contra la hipertensi\u00f3n&#8221;, por quien fue decisivamente influenciado. Se refiere a su padre a menudo por su nombre de pila, un distanciamiento que tambi\u00e9n refleja admiraci\u00f3n y respeto por su figura profesional. Los aportes cient\u00edficos del hijo fueron por sus estudios con la hormona vasopresina y la hipert\u00f3nica, una soluci\u00f3n de agua y sal s\u00faper concentrada, capaz de restablecer la circulaci\u00f3n sangu\u00ednea en personas con graves hemorragias. A continuaci\u00f3n, exponemos los tramos principales de la entrevista.<\/p>\n<p><strong>Usted est\u00e1 transformando la\u00a0<em>Clinics<\/em>, una revista sin prestigio durante d\u00e9cadas, en una publicaci\u00f3n con buen factor de impacto. \u00bfC\u00f3mo sucedi\u00f3 eso?<br \/>\n<\/strong>La\u00a0<em>Clinics<\/em>\u00a0naci\u00f3 en 2005 basada en una publicaci\u00f3n anterior, la\u00a0<em>Revista do Hospital de Cl\u00ednicas da Faculdade de Medicina da Universidade de S\u00e3o Paulo<\/em>, a la que se la conoc\u00eda como la &#8220;Revista del HC&#8221;, y hab\u00eda sido importante al crearse, en 1946, dos a\u00f1os despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n del hospital. Durante cinco a\u00f1os, en la d\u00e9cada de 1990, no tuvo citas. Eso significa que ni los propios autores citaban los art\u00edculos que publicaban en ella. En 1998 me invitaron para dirigirla, pero no acept\u00e9. Las bibliotecas cient\u00edficas electr\u00f3nicas SciELO (<em>Science Electronics Library On Line<\/em>) y PubMed reci\u00e9n se creaban y me faltaban seis a\u00f1os para jubilarme.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 fue importante esa revista?<br \/>\n<\/strong>Porque conten\u00eda relatos de los casos complejos estudiados en el HC. Pero eso fue perdiendo relevancia y se convirti\u00f3 en una revista de investigaci\u00f3n original. En ese momento, se enfrent\u00f3 con un problema com\u00fan para casi todas las revistas brasile\u00f1as del siglo pasado, la invisibilidad. Adem\u00e1s, hab\u00eda una postura fundamentalista de la comunidad cient\u00edfica brasile\u00f1a por querer publicar art\u00edculos en portugu\u00e9s, argumentando que era importante defender la lengua materna. Mientras tanto, en los a\u00f1os 1980, las revistas francesas y alemanas estaban publicando en ingl\u00e9s, incluso hasta cambiando de nombre. La raz\u00f3n de eso se conoce desde hace tiempo: la lengua de la ciencia es el ingl\u00e9s. En Brasil, la \u00fanica revista original en ingl\u00e9s es\u00a0<em>Brazilian Journal of Medical Biological Research<\/em>, editada en Ribeir\u00e3o Preto por Lewis Joel Greene, un estadounidense naturalizado brasile\u00f1o. Fue el primer peri\u00f3dico en el campo de la salud que adquiri\u00f3 calidad internacional.<\/p>\n<p><strong>Memorias del Instituto Oswaldo Cruz, de 1909, en el comienzo era biling\u00fce, se publicaba en portugu\u00e9s y alem\u00e1n.<br \/>\n<\/strong>Esa comenz\u00f3 bien, luego tuvo una fase \u00fanicamente en portugu\u00e9s, donde tan s\u00f3lo se presentaban los trabajos de la Fiocruz. Se perjudic\u00f3 doblemente: en portugu\u00e9s y circunscrita a lo interno. En los a\u00f1os 1980 ellos empezaron a editarla en ingl\u00e9s. Ahora es la mejor revista cient\u00edfica de Brasil. Ayuda el hecho de que cuentan con una tem\u00e1tica excelente, porque, al fin y al cabo, el Instituto Oswaldo cruz es pionero en medicina tropical, ex\u00f3tica. Y aprovechan bien ese nicho, publican buena ciencia. Se trata de la \u00fanica revista brasile\u00f1a cuyo \u00edndice de impacto super\u00f3 el 2.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n se hizo cargo de la <em>Revista del HC<\/em>?<br \/>\n<\/strong>Pedro Puech-Le\u00e3o, profesor de cirug\u00eda vascular de la casa. \u00c9l hizo magia: la revista comenz\u00f3 a editarse en ingl\u00e9s, obtuvo un peer\u00a0<em>review<\/em>\u00a0serio y sali\u00f3 en busca de buenos art\u00edculos. Sali\u00f3 del cero absoluto. Cuando me hice cargo, el impacto calculado era de 0,35. Eso representa un milagro mayor que pasar de 0,35 a 1. Estar en cero significa que nadie quiere publicar.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY por qu\u00e9 asumi\u00f3 la direcci\u00f3n en 2004?<br \/>\n<\/strong>Ese a\u00f1o, Pedro decidi\u00f3 retirarse y el consejo deliberativo del HC me ofreci\u00f3 nuevamente la publicaci\u00f3n. Almorc\u00e9 con \u00e9l, y me dijo: &#8220;Ellos realmente quieren crear una revista decente; hazte cargo t\u00fa, pero pide un equipo completo, con todo lo que necesites para trabajar, que ellos te lo brindar\u00e1n&#8221;. Hubo otro detalle que me impuls\u00f3 a aceptar. En los a\u00f1os 1990 form\u00e9 parte del consejo editorial de una revista estadounidense,\u00a0<em>Circulatory Shock<\/em>. Como \u00e9sta ten\u00eda problemas financieros, sus due\u00f1os decidieron dejar de publicarla y crear una nueva, denominada\u00a0<em>Shock<\/em>. Fui uno de los fundadores como miembro editorial. Para dirigirla, lleg\u00f3 un cient\u00edfico muy bueno en edici\u00f3n. Entonces nos conjuramos todos. Combinamos que las 30 personas del cuerpo editorial proveer\u00edan un art\u00edculo por a\u00f1o para la\u00a0<em>Shock<\/em>. Y ese art\u00edculo deber\u00eda ser citado entre tres y cuatro veces durante los dos a\u00f1os siguientes en otras revistas del Primer Mundo. Todos lo hicieron. Durante el primer a\u00f1o, el impacto fue de 0,7. Debemos considerar que una revista americana ingresa en el ISI (Institute for Scientific Information, servicio de bases bibliom\u00e9tricas que actualmente forma parte de la Thomson Reuters, responsable por el c\u00e1lculo de factor de impacto de las publicaciones) al d\u00eda siguiente de su creaci\u00f3n y eso ayuda mucho en su impacto. En 15 a\u00f1os ella lleg\u00f3 a 3,5. Yo aprend\u00ed esas jugadas. Hay algunas \u00e9ticas y otras no tanto. El editor de la\u00a0<em>Shock<\/em>\u00a0es un modelo de comportamiento \u00e9tico.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUsted decidi\u00f3 entonces utilizar esos m\u00e9todos en la\u00a0<em>Clinics<\/em>?<br \/>\n<\/strong>Exactamente. Cuando asum\u00ed, ten\u00eda esa denominaci\u00f3n imposible. Hab\u00eda 10 maneras diferentes para buscar citas. Pedro quer\u00eda cambiarlo, pero tem\u00eda perder el registro en PubMed (de la National Library of Medicine, el modelo patr\u00f3n del sistema de peri\u00f3dicos en el campo de la salud). Viaj\u00e9 a Washington para entrevistarme con la gente de la National Library of Medicine. Ellos comprendieron. A partir del primer n\u00famero,\u00a0<em>Clinics<\/em>\u00a0ya figuraba en el PubMed. Hablo buen ingl\u00e9s, fui educado en Estados Unidos e Inglaterra, entonces ellos no creen que sea un salvaje. El hecho de hablar correctamente su idioma y conversar personalmente hace la diferencia.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 el nuevo nombre?<br \/>\n<\/strong>Pedro quer\u00eda\u00a0<em>Cl\u00ednicas<\/em>. Pero lleva acento, los extranjeros cometer\u00edan errores&#8230; Pens\u00e9 en<em>Clinics<\/em>, descubrimos que el nombre estaba vacante y lo registramos. Reci\u00e9n despu\u00e9s descubrimos los beneficios colaterales. No contar con un nombre que evidencie el origen tercermundista juega a favor en cuanto al factor de impacto y para solicitar art\u00edculos. Los chinos saben bastante de eso. Ya no tienen el &#8220;<em>Chinese Journal<\/em>&#8220;. Todo es &#8220;<em>International Journal<\/em>&#8220;.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1nto tiempo demand\u00f3 el montaje de esa estrategia para mejorar la revista?<br \/>\n<\/strong>Ingresamos en el ISI en 2007. Tardamos tres a\u00f1os para lograr el primer impacto. En 2009 alcanzamos 1,59 y quedamos tan s\u00f3lo detr\u00e1s de\u00a0<em>Mem\u00f3rias<\/em>. En 2010, ca\u00edmos un poco, a 1,42, y estamos en tercer lugar. Los resultados de 2011 todav\u00eda no se conocen, aunque seg\u00fan mis c\u00e1lculos, volveremos al segundo puesto. La revista de Manguinhos es mi modelo a seguir. Ellos lograron el primer salto por encima de 2 publicando un suplemento sobre el mal de Chagas. Todo el mundo lo cita. Por eso dise\u00f1\u00e9 un suplemento sobre neurocomportamiento, con art\u00edculos de revisi\u00f3n de Miguel Nicolelis y del ingl\u00e9s Timothy Bliss. Bliss fue quien descubri\u00f3 en los a\u00f1os 1980, c\u00f3mo fijan la memoria las neuronas. Tiene un art\u00edculo con m\u00e1s de 5 mil citas. Nuestro suplemento sali\u00f3 en junio de 2011, pero demora seis meses para que lo comiencen a citar. Creo que pasaremos de 2.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 resulta importante contar con buenas revistas aqu\u00ed?<br \/>\n<\/strong>La ciencia brasile\u00f1a est\u00e1 progresando y llegar\u00e1 a ser de alta calidad. De no contar con revistas nacionales capaces de reflejarlo, esa ciencia ir\u00e1 directamente al exterior y nuestros autores podr\u00edan enfrentarse a una competencia desleal por parte de los editores extranjeros protegiendo su grupo. Es un imperativo para lograr la autonom\u00eda de la ciencia brasile\u00f1a contar, tal vez en 10 a\u00f1os, con revistas brasile\u00f1as con alta calidad. Necesitamos contar con algunos peri\u00f3dicos con un \u00edndice de impacto 4.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUsted public\u00f3 siempre en el exterior y en ingl\u00e9s?<br \/>\n<\/strong>Cuando comenc\u00e9 a investigar, lo primero que mi padre me ense\u00f1\u00f3 fue: nunca publiques en una revista brasile\u00f1a, en portugu\u00e9s, si puedes publicar afuera. Y Michel Rabinovitch, un gran docente, repet\u00eda lo mismo. Situ\u00e9monos en 1960. Nadie lee portugu\u00e9s en el exterior, no se suscriben a revistas del Tercer Mundo y, si la enviamos gratis, no la exponen en las bibliotecas. Publicar de tal manera significaba ocultar los datos.<\/p>\n<p><strong>Pese a todo, las revistas brasile\u00f1as est\u00e1n cobrando relevancia.<br \/>\n<\/strong>Eso sucede ahora, gracias a SciELO y PubMed, que surgieron m\u00e1s o menos en el mismo per\u00edodo. La verdadera revoluci\u00f3n apareci\u00f3 con la invenci\u00f3n de internet. A partir de 1999, se pod\u00eda ingresar gratis en el sitio\u00a0<em>web<\/em>\u00a0de PubMed, ingresar la contrase\u00f1a y realizar la b\u00fasqueda. Cuando me gradu\u00e9, en 1961, visitaba la biblioteca cada semana para ver qu\u00e9 hab\u00eda salido. Eso pr\u00e1cticamente ya no existe. Basta con acceder al sitio de las publicaciones cient\u00edficas para ver qu\u00e9 hay de nuevo en el \u00e1rea. SciELO surgi\u00f3 en Brasil, con el apoyo de la FAPESP, en la misma \u00e9poca que PubMed en Estados Unidos. Fue una idea genial de Rog\u00e9rio Meneghini, la creaci\u00f3n de una colecci\u00f3n de revistas que fueran seleccionadas seriamente, con acceso irrestricto e instant\u00e1neo. Los art\u00edculos brasile\u00f1os se hicieron visibles. En 10 a\u00f1os, el acceso pas\u00f3 de cero a 100 millones de descargas por a\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEso fue lo que elev\u00f3 la visibilidad de las revistas brasile\u00f1as?<br \/>\n<\/strong>Las buenas revistas, como son los casos de\u00a0<em>Mem\u00f3rias<\/em>,\u00a0<em>Brazilian Journal<\/em>,\u00a0<em>Journal of the Brazilian Chemical Society<\/em>, superaron el n\u00famero m\u00e1gico y alcanzaron un factor de impacto mayor que 1 en 2002. Nunca una revista brasile\u00f1a hab\u00eda llegado a eso. Ahora tenemos una con impacto mayor que 2 y 15 de ellas, mayor que 1.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo es su lucha contra el sistema Qualis de evaluaci\u00f3n de peri\u00f3dicos de la Capes?<br \/>\n<\/strong>Escrib\u00ed un estudio acad\u00e9mico al respecto, que sali\u00f3 publicado en diciembre en\u00a0<em>Clinics<\/em>. La Capes utiliza un sistema equivocado para evaluar los art\u00edculos cient\u00edficos. No es la \u00fanica, los NIH (National Institutes of Health de Estados Unidos y otras instituciones) utilizan criterios similares. No soy s\u00f3lo yo quien lo considera equivocado. El padre del factor de impacto, Eugene Garfield, ha dicho que invocar el factor de impacto de la revista en la cual se public\u00f3 un art\u00edculo para afirmar que un art\u00edculo es bueno, es un grave error te\u00f3rico. Todas las revistas presentan una distribuci\u00f3n de citas asim\u00e9trica. Es decir, un 20% de los art\u00edculos concentra el 50% de las citas y el 20% m\u00e1s bajo concentra un 3% de las mismas. De tal manera que el\u00a0<em>New England Journal of Medicine<\/em>, la revista m\u00e9dica con m\u00e1s alto impacto en el mundo, por ejemplo, cuenta con un 20% de art\u00edculos que son muy poco citados. Eso vale para cualquier revista. Para realizar ese trabajo estudi\u00e9 60 revistas con factor de impacto que iba de 1 a 50. No hall\u00e9 ninguna que no presentara esa distribuci\u00f3n. El argumento de la Capes y de los NIH es \u00e9ste: si uno publica en una buena revista, es bueno. No es tan as\u00ed.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo funciona el Qualis?<br \/>\n<\/strong>Las revistas se clasifican en ocho categor\u00edas. A1, A2, B1 a B5 y C. Las categor\u00edas superiores utilizan factor de impacto y las inferiores no. Entonces, si uno publica en una revista A1, obtiene la nota de A1. Pero un 70% de los art\u00edculos que aparecen en la revista A1 no cuenta con aquel buen nivel de citas, que proviene del 30% de los art\u00edculos. Por eso, un 70% de los art\u00edculos publicados all\u00ed recibe un\u00a0<em>upgrade<\/em>\u00a0equivalente al del otro 30%. Ninguna revista brasile\u00f1a es A1. En las revistas con categor\u00eda intermedia el problema es m\u00e1s grave, porque tienen obligatoriamente un l\u00edmite inferior y uno superior. Quien publica un art\u00edculo ah\u00ed, obtiene la nota de la revista. Y cuenta con un 50% de posibilidades de recibir un\u00a0<em>upgrade<\/em>. Yo lo he calculado, y est\u00e1 en mi art\u00edculo. Pero quien publica en esa revista tiene un 20% de riesgo de estar siendo desvalorizado, porque su art\u00edculo logra m\u00e1s citas que el promedio de citas de la revista. Si un 20% concentra el 50% de las citas, est\u00e1 claro que entre ellos hay art\u00edculos con muchas m\u00e1s citas que el promedio de ese grupo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPero la probabilidad mayor es que el art\u00edculo sea &#8220;elevado&#8221;?<br \/>\n<\/strong>As\u00ed es. Pero existe una posibilidad, para nada desde\u00f1able, de que uno sea devaluado a causa del sistema de rango. La Capes no est\u00e1 calificando a la revista, lo que hace es calificar a los art\u00edculos de las \u00e1reas de posgrado que salen en las revistas. Ellos dicen eso, y es verdad. S\u00f3lo que al momento de asignar una baja calificaci\u00f3n a una revista, ellos est\u00e1n dici\u00e9ndoles a los posgraduandos y a sus tutores: &#8220;no publiquen en esa revista si pueden publicar en otra con un factor de impacto m\u00e1s alto&#8221;. O sea, no califican a la revista pero la perjudican. Mi empe\u00f1o est\u00e1 puesto en subir el factor de impacto. Si el Qualis no tuviera este problema interno, de aqu\u00ed a 10 a\u00f1os contar\u00edamos con una colecci\u00f3n de grandes revistas internacionales brasile\u00f1as porque se estimular\u00eda la publicaci\u00f3n. Antes que crean que me equivoco al respecto de la Capes, quiero aclarar: es muy importante, constituye el motor del posgrado brasile\u00f1o y, por lo tanto, de la producci\u00f3n cient\u00edfica. El portal de peri\u00f3dicos Capes es fant\u00e1stico. La \u00fanica tonter\u00eda es el Qualis.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPero en alg\u00fan momento el sistema de evaluaci\u00f3n de la Capes incentiv\u00f3 a los investigadores a publicar m\u00e1s?<br \/>\n<\/strong>Si. Alguna forma de evaluaci\u00f3n de los art\u00edculos del posgrado resulta esencial. El anterior Qualis ten\u00eda un grave defecto: era muy tibio y permisivo. Todos lograban la m\u00e1xima nota por sus publicaciones. En 2008 cambiaron y crearon el nuevo Qualis, que creo que est\u00e1 bastante bien para Harvard, pero no para la comunidad cient\u00edfica brasile\u00f1a. Es probable que hayan apretado demasiado el cintur\u00f3n en los posgrados, y en forma err\u00f3nea.<\/p>\n<p><strong>Hablemos sobre sus aportes cient\u00edficos. \u00bfUsted trabaj\u00f3 con su padre en las investigaciones sobre la bradicinina?<br \/>\n<\/strong>Maur\u00edcio es una influencia casi imposible de soslayar. Al comienzo de mi carrera tambi\u00e9n estaba Rabinovitch, motivador de j\u00f3venes investigadores. Mi padre fue a trabajar en la USP de Ribeir\u00e3o Preto cuando yo cursaba el tercer a\u00f1o en la Facultad de Medicina de S\u00e3o Paulo, y me qued\u00e9 aqu\u00ed. Una buena raz\u00f3n para ello era Rabino. \u00c9l era como un im\u00e1n. El primer destino de la gente que ansiaba investigar era el laboratorio de Rabino. En aquella \u00e9poca, Maur\u00edcio me dio un problema para estudiar: el efecto de la bradicinina sobre la funci\u00f3n renal. Como yo hab\u00eda aprendido el\u00a0<em>know-how<\/em>\u00a0de la fisiolog\u00eda renal, lo resolv\u00ed. Pas\u00e9 cuatro vacaciones, de comienzo y de mitad de a\u00f1o, en Ribeir\u00e3o, estudiando eso. La bradicinina induc\u00eda la secreci\u00f3n de hormonas antidiur\u00e9ticas. Quien estudiaba fisiolog\u00eda renal de verdad, aqu\u00ed en S\u00e3o Paulo, era Gerhard Malnic, otro gran investigador. Fui a buscarlo y comenzamos a trabajar en eso. Para entonces, nosotros s\u00f3lo sab\u00edamos que la bradicinina produc\u00eda el efecto de la vasopresina, que era antidiur\u00e9tica. La vasopresina tiene ese nombre porque lo primero que se descubri\u00f3 es que ella aumenta la presi\u00f3n arterial. Su efecto fisiol\u00f3gico b\u00e1sico consiste en controlar la diuresis. Tambi\u00e9n se la denomina hormona antidiur\u00e9tica. Es la hormona de la hip\u00f3fisis, que controla el volumen b\u00e1sico de diuresis. En muy altas concentraciones, produce efecto en los vasos sangu\u00edneos. \u00c9se fue mi gran aporte en cuanto a la vasopresina. En mi tesis doctoral, de 1963, demostr\u00e9 que la bradicinina induc\u00eda la secreci\u00f3n de hormona antidiur\u00e9tica, produc\u00eda la antidiuresis, pero ese efecto desaparec\u00eda si extirp\u00e1bamos la hip\u00f3fisis del animal. Luego, en 1969, prob\u00e9 por primera vez que la vasopresina no s\u00f3lo elevaba la presi\u00f3n, sino que formaba parte del mecanismo de regulaci\u00f3n de la presi\u00f3n arterial. Alguien ya hab\u00eda formulado tal hip\u00f3tesis, pero nadie hab\u00eda realizado nunca un experimento que lo probara.<\/p>\n<p><strong>\u00bfD\u00f3nde lo hizo?<br \/>\n<\/strong>Ac\u00e1, en la Facultad de Medicina. Y se public\u00f3 en el\u00a0<em>Journal of Physiology<\/em>, en 1969, la revista m\u00e1s prestigiosa de fisiolog\u00eda del mundo. Anteriormente, durante un per\u00edodo que pas\u00e9 en Londres, logr\u00e9 demostrar cu\u00e1l es el mecanismo mediante el cual la bradicinina secretaba la hormona diur\u00e9tica. Cuando regres\u00e9, pens\u00e9 que eso deber\u00eda tener una acci\u00f3n fisiol\u00f3gica. Concebimos un experimento aqu\u00ed, Manuela Rosenberg, una estudiante, y yo, para ver si pod\u00edamos probarlo. Y funcion\u00f3. Fue mi tesis de libre docencia.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUsted siempre pens\u00f3 en investigar?<br \/>\n<\/strong>S\u00ed, siempre. En realidad yo iba a estudiar f\u00edsica. Pero Maur\u00edcio me dijo: &#8220;no seas tonto, vas a acabar siendo empleado de un m\u00e9dico&#8221;. As\u00ed, bien fascista. Estudi\u00e9 medicina porque su influencia era muy fuerte, y acert\u00f3. Siempre digo que tuve suerte en hacer aquello que estaba condenado a hacer por mi influencia paterna. Maur\u00edcio se pas\u00f3 la vida creyendo que s\u00f3lo exist\u00eda la salvaci\u00f3n en la ciencia.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUstedes trabajaron juntos?<br \/>\n<\/strong>Solamente durante las vacaciones. \u00c9l era dif\u00edcil, muy exigente. En aquella \u00e9poca nos llev\u00e1bamos bien. Despu\u00e9s nos peleamos y al final nos amigamos de nuevo. Su dureza no me incomodaba tanto porque yo quer\u00eda trabajar. Un d\u00eda lo ayudaba en una cirug\u00eda de un perro y mi brazo estaba apoyado en una l\u00e1mpara con pantalla de metal. Le advert\u00ed, &#8220;Me estoy quemando el brazo&#8221;. Y \u00e9l me dijo: &#8220;\u00bfte piensas que est\u00e1s en las termas? Sujeta el separador y qu\u00e9date quieto&#8221;. \u00c9se era su estilo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUsted viaj\u00f3 a Inglaterra en 1970 por razones pol\u00edticas?<br \/>\n<\/strong>Decid\u00ed irme el d\u00eda que cesantearon a 40 personas en Brasil, de las cuales 25 eran de la USP, con el Acto Institucional N\u00famero 5 [AI-5]. Me dirig\u00ed a Ribeir\u00e3o para ver a mi padre, que hab\u00eda sufrido un accidente automovil\u00edstico y se hab\u00eda fracturado unas costillas. Regres\u00e9 a S\u00e3o Paulo y pas\u00e9 por la casa de Alberto Carvalho da Silva, que era mi jefe en fisiolog\u00eda y me hab\u00eda pedido noticias de Maur\u00edcio. Cuando arrib\u00e9 all\u00ed, \u00e9l hab\u00eda sido cesanteado y apartado del cargo de director cient\u00edfico de la FAPESP. Ese d\u00eda decid\u00ed irme.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY por qu\u00e9 a Londres?<br \/>\n<\/strong>Viaj\u00e9 dos veces all\u00e1. Gan\u00e9 una beca del British Council en 1964 para investigar en el National Institute for Medical Research, donde hab\u00eda un grupo avanzado en el estudio de la vasopresina. Regres\u00e9 hacia el final del gobierno de Castello Branco. En 1970, luego del episodio de las cesant\u00edas, regres\u00e9 all\u00e1. Les escrib\u00ed a mis amigos ingleses solicit\u00e1ndoles ayuda y obtuve empleo en el mismo National Institute. Me qued\u00e9 cuatro a\u00f1os all\u00e1. Cuando volv\u00ed, trabaj\u00e9 en el Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la USP. Diez a\u00f1os despu\u00e9s, en 1984, regres\u00e9 a la Facultad de Medicina, donde estoy.<\/p>\n<p><strong>\u00bfFue durante ese per\u00edodo que comenzaron las investigaciones con la hipert\u00f3nica?<br \/>\n<\/strong>Fue algo despu\u00e9s de mi regreso. A mediados de la d\u00e9cada de 1970, un reci\u00e9n graduado de la Santa Casa, Irineu Velasco, fue testigo de un error m\u00e9dico que dio en la tecla: un paciente sometido a di\u00e1lisis recibi\u00f3 err\u00f3neamente una soluci\u00f3n superconcentrada de sal. Y ese paciente, que estaba mal, en\u00a0<em>shock<\/em>, sali\u00f3 del\u00a0<em>shock<\/em>. Velasco quer\u00eda investigar sobre eso y le sugirieron que hablara conmigo. Pas\u00f3 por mi oficina y me dijo: &#8220;quiero inyectar cloruro de sodio (sal de cocina) al 7,5% en un perro &#8216;<em>shockeado<\/em>&#8216; [en estado de\u00a0<em>shock<\/em>]&#8221;. La concentraci\u00f3n normal es de un 0,9%. Lo observ\u00e9 y pens\u00e9: &#8220;cada loco se me aparece&#8221;. Para librarme de \u00e9l le ped\u00ed que preparara un protocolo para el experimento y volviera despu\u00e9s. Una semana despu\u00e9s me trajo el protocolo, que estaba bien concebido. Correg\u00ed lo necesario y decid\u00ed autorizarlo. Pens\u00e9: &#8220;mataremos al perro, ya que esto no puede funcionar&#8221;. Tuve suerte al decirle que regresara, porque la cosa funcion\u00f3. Lo curioso es que la soluci\u00f3n hipert\u00f3nica, agua con un 7,5% de sal, saca al perro del\u00a0<em>shock<\/em>, pero no funciona con ratones ni conejos, no sabemos si lo hace en gatos, nunca nadie lo intent\u00f3, y sirve en personas, pero no presenta grandes ventajas con respecto al tratamiento est\u00e1ndar, el habitual.<\/p>\n<p><strong>Si ustedes hubieran experimentado con el animal equivocado&#8230;<br \/>\n<\/strong>Hubiera parado ah\u00ed mismo. Pero los perros segu\u00edan vivos. Extra\u00edamos un 40% de la sangre del perro. Si no se hac\u00eda nada, morir\u00eda en pocas horas. Le suministr\u00e1bamos esa soluci\u00f3n superconcentrada y al d\u00eda siguiente el perro segu\u00eda vivo. Lo repetimos varias veces y siempre ocurr\u00eda lo mismo. Dise\u00f1amos un nuevo protocolo para intentar esclarecer c\u00f3mo es que aquello funcionaba y eso se convirti\u00f3 en su tesis doctoral. Velasco fue el padre de la criatura. Creo que sin mi experiencia cient\u00edfica para perfeccionar proyectos, quiz\u00e1 no hubiera avanzado tanto. Pero la idea fue suya. El trabajo se extendi\u00f3 durante varios a\u00f1os y cont\u00f3 con el apoyo de la FAPESP.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEsa soluci\u00f3n fue probada en humanos?<br \/>\n<\/strong>Varias veces. El primer estudio sistem\u00e1tico lo realiz\u00f3 un onc\u00f3logo, ahora famoso, Riad Younes, en el HC. Despu\u00e9s se llevaron a cabo dos grandes experimentos multic\u00e9ntricos en Estados Unidos, uno coordinado por la Universidad de Houston y otro por el ej\u00e9rcito estadounidense en ocho hospitales distintos. Cuando se realiza un experimento cl\u00ednico controlado, se compara una idea nueva con la idea cl\u00e1sica, el estado del arte. Ese estudio puede concluir en tres maneras diferentes: con \u00e9xito, si la idea nueva es mejor que la antigua; en fracaso, si la nueva idea es peor; o lo que se denomina como f\u00fatil, si la idea nueva no resulta mejor ni peor. Ambos ensayos concluyeron f\u00fatiles, la soluci\u00f3n hipert\u00f3nica es tan buena como lo que se usa habitualmente, pero no mejor.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es el estado del arte?<br \/>\n<\/strong>El suero fisiol\u00f3gico normal, con un 0,9% de sal, ocho veces m\u00e1s diluido que la soluci\u00f3n hipert\u00f3nica. Desgraciadamente, existe una propiedad del an\u00e1lisis estad\u00edstico que dice que ensayar lo diferente es mucho m\u00e1s econ\u00f3mico que testear equivalencias. El problema de la equivalencia reside en que el test estad\u00edstico exige un n\u00famero mayor de entradas para poder afirmar que &#8220;es equivalente&#8221;. Por eso es que se denomina &#8220;f\u00fatil&#8221; a un resultado sin diferencias en un estudio para testear diferencias. Nunca nadie quiso gastar el dinero que la FDA, la Food and Drugs Administration, exige para poder liberar la hipert\u00f3nica como equivalente del suero fisiol\u00f3gico.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLleg\u00f3 a ser utilizado oficialmente?<br \/>\n<\/strong>Los militares estadounidenses la usaron en la Guerra de Irak y otros ej\u00e9rcitos la utilizan cuando es necesario. El uso, en s\u00ed mismo, no est\u00e1 prohibido. Basta que un m\u00e9dico prescriba una receta. Lo que no puede es comercializarse sin licencia oficial. Los militares la utilizan porque hay ventajas log\u00edsticas. En lugar de transportar dos litros por paciente, se lleva \u00bc de litro. O sea, el peso cargado en la mochila del enfermero es ocho veces menor. Adem\u00e1s, el producto con un 7,5% de sal reci\u00e9n se congela a tres grados bajo cero. Y es est\u00e9ril, por su propia naturaleza, en consecuencia, no se corrompe.<\/p>\n<p><strong>\u00bfAun as\u00ed no se comercializa?<br \/>\n<\/strong>Ni siquiera as\u00ed. Creo que la hipert\u00f3nica complet\u00f3 su ciclo como medicamento. Pero sigue siendo interesante como herramienta investigativa. Desde 1980, grandes revistas publican en promedio un art\u00edculo por semana sobre el tema. La falta de utilidad pr\u00e1ctica no modific\u00f3 ese ritmo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"C\u00f3mo producir una revista cient\u00edfica de nivel internacional","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[316],"coauthors":[104,105],"class_list":["post-73936","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevista-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73936","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73936"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73936\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73936"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73936"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73936"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=73936"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}