{"id":74446,"date":"2002-01-01T10:20:00","date_gmt":"2002-01-01T12:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/12\/01\/los-amerindios-eran-siberianos\/"},"modified":"2015-07-21T14:00:51","modified_gmt":"2015-07-21T17:00:51","slug":"los-amerindios-eran-siberianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-amerindios-eran-siberianos\/","title":{"rendered":"Los amerindios eran siberianos"},"content":{"rendered":"<p>La evoluci\u00f3n gen\u00e9tica de los ind\u00edgenas sudamericanos en el transcurso de los milenios se revela en el modelo que los geneticistas Eduardo Tarazona, S\u00e9rgio Pena y Fabr\u00edcio Santos, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), empezaron a elaborar en 1999. De acuerdo con dicho modelo, las poblaciones ind\u00edgenas del oeste y del este de Am\u00e9rica del Sur se distinguen por haber seguido patrones opuestos en su historia gen\u00e9tica. Los investigadores tambi\u00e9n concluyeron que los ind\u00edgenas de las tres Am\u00e9ricas tienen el mismo y muy bien demarcado origen: dos pueblos siberianos cuyo linaje a\u00fan sobrevive.<\/p>\n<p>Confirmaron tambi\u00e9n la teor\u00eda usual, que indica que los antepasados de los amerindios llegaron oriundos de Asia por el estrecho de Bering, cuando exist\u00eda en su lugar una franja de tierra firme. Y demostraron que todos los amerindios tienen una gran similaridad gen\u00e9tica: por eso creen que llegaron juntos, en una gran corriente migratoria.<\/p>\n<p>Una constataci\u00f3n b\u00e1sica inspir\u00f3 dicho estudio: poblaciones gen\u00e9ticamente aisladas preservan las identidades gen\u00e9ticas que ten\u00edan antes de los grandes movimientos migratorios sucedidos en el mundo despu\u00e9s de las grandes navegaciones del siglo XVI. Por eso los geneticistas se interesan por estas poblaciones aisladas &#8211; como los esquimales, los Yanomami de Brasil y Venezuela e incluso los berberes del Sahara y los finlandeses &#8211; e intentan delinear sus or\u00edgenes y rutas de migraci\u00f3n, cosas que en general la historia no puede registrar.<\/p>\n<p>El estudio muestra que las contribuciones del Proyecto Genoma Humano pueden servir no solamente para el \u00e1rea m\u00e9dica, sino tambi\u00e9n para descubrir los aspectos de nuestro pasado: &#8220;\u00c9ste es el primer estudio m\u00e1s detallado, desde el punto de vista gen\u00f3mico de poblaciones aut\u00f3ctonas de Am\u00e9rica del Sur, que sugiere un modelo coherente con cuestiones hist\u00f3ricas, arqueol\u00f3gicas, ling\u00fc\u00edsticas y climatol\u00f3gicas&#8221;, afirma Fabr\u00edcio Santos, del Instituto de Ciencias Biol\u00f3gicas de la UFMG, que dirige el doctorado de Tarazona.<\/p>\n<p>Para llegar al modelo evolutivo propuesto, los investigadores optaron por estudiar la variabilidad molecular del cromosoma Y en sudamerindios. Este cromosoma es de linaje paterno, es decir, es transmitido solamente por el padre a los hijos de sexo masculino, y pasa inalterado a lo largo de las generaciones, hasta que se produzca una mutaci\u00f3n (variaci\u00f3n en el ADN, el \u00e1cido desoxirribonucleico, portador del c\u00f3digo gen\u00e9tico). De esta manera intentaron descubrir qu\u00e9 sucedi\u00f3 desde el inicio del poblamiento.<\/p>\n<p>&#8220;Hacemos una especie de arqueolog\u00eda molecular&#8221;, dice Tarazona, &#8220;y esto es posible porque las vicisitudes demogr\u00e1ficas que una poblaci\u00f3n atraviesa dejan una marca en la distribuci\u00f3n de sus genes. A trav\u00e9s del an\u00e1lisis del ADN, logramos identificar esas marcas, que nos dicen qu\u00e9 es lo que sucedi\u00f3&#8221;. Fabr\u00edcio Santos explica que, inicialmente, buscaban una respuesta gen\u00e9tica para la relaci\u00f3n entre los pueblos de los Andes y los de otras regiones sudamericanas.<\/p>\n<p>Hasta entonces, la mayor parte de los estudios sobre variabilidad molecular en poblaciones nativas era orientada de manera tal de responder apenas cu\u00e1ndo y c\u00f3mo los primeros pueblos llegaron al continente americano. Esta vez, los investigadores buscaron una mayor profundidad.<\/p>\n<p><strong>Realidades opuestas<br \/>\n<\/strong>Para tal fin estudiaron grupos andinos de Per\u00fa y Ecuador. Y a los datos de esos grupos les sumaron los de los ind\u00edgenas brasile\u00f1os &#8211; de los grupos Xavante, Wai-Wai, Karitiana, Ticuna, Gavi\u00e3o, Zor\u00f3 y Suru\u00ed &#8211; anteriormente estudiados por Denise Carvalho Silva (del mismo grupo de la UFMG), as\u00ed como tambi\u00e9n de tribus argentinas y paraguayas ya estudiadas por el grupo de N\u00e9stor Bianchi, de Buenos Aires.<\/p>\n<p>Mediante el an\u00e1lisis de las muestras del ADN de 192 individuos, en 18 grupos ind\u00edgenas de siete pa\u00edses, arribaron a la conclusi\u00f3n de que las poblaciones del este y del oeste siguieron patrones de comportamiento demogr\u00e1fico opuestos, y eso se reflej\u00f3 en la diferenciaci\u00f3n gen\u00e9tica. De esta manera, en la regi\u00f3n andina los grupos ind\u00edgenas tienen poblaciones grandes y experimentaron entre s\u00ed mayores niveles de flujo g\u00e9nico &#8211; intercambios de material gen\u00e9tico en los cruzamientos.<\/p>\n<p>Esto implica por una parte una tendencia a la homogeneizaci\u00f3n en el plano general, y por otra, una mayor diferenciaci\u00f3n gen\u00e9tica entre los individuos de una misma poblaci\u00f3n. Lo contrario sucedi\u00f3 en el este, entre los grupos de la Amazonia, de la Meseta Central Brasile\u00f1a y del Chaco. \u00c9stos tienen poblaciones menores y niveles bajos de flujo g\u00e9nico de un grupo hacia otro. De all\u00ed resultan tendencias a la generaci\u00f3n de grupos aislados y gen\u00e9ticamente diferenciados, as\u00ed como a la homogeneidad dentro de cada grupo.<\/p>\n<p>De esta manera, las poblaciones andinas, aunque numerosas y geogr\u00e1ficamente distantes entre s\u00ed, experimentaron un intenso flujo g\u00e9nico y mantuvieron una identidad cultural com\u00fan, compartiendo sus costumbres y su lengua, el quechua &#8211; otras lenguas de la regi\u00f3n, como el aimar\u00e1 y araucano, son muy parecidas al quechua dominante y pertenecen a la misma familia ling\u00fc\u00edstica. Dentro de cada tribu existe una gran diferenciaci\u00f3n gen\u00e9tica y, de una manera global, muchas semejanzas entre grupos que viven incluso a m\u00e1s de 3 mil kil\u00f3metros de distancia uno del otro, desde Per\u00fa hasta el norte de Argentina.<\/p>\n<p>En tanto, las tribus de las regiones brasile\u00f1as y del Chaco muestran caracter\u00edsticas opuestas a las andinas. Est\u00e1n f\u00edsicamente m\u00e1s pr\u00f3ximas que, por ejemplo, los andinos del norte y del sur. Con todo, dado su mutuo aislamiento, pese a la mayor cercan\u00eda, est\u00e1n lejos de un nivel de similaridad cultural, hablan idiomas muy diferentes y revelan poca diferenciaci\u00f3n gen\u00e9tica entre los individuos de cada tribu.<\/p>\n<p><strong>Glaciares y selvas<br \/>\n<\/strong>Datos paleoecol\u00f3gicos, ling\u00fc\u00edsticos e hist\u00f3ricos se combinan bien para fundamentar el modelo propuesto. Por ejemplo, en el \u00faltimo per\u00edodo glacial &#8211; que extendi\u00f3 desde 60 mil hasta 13 mil a\u00f1os atr\u00e1s-, la altitud de los hielos en los Andes era mucho menor y el fr\u00edo era mucho m\u00e1s intenso, lo que limitaba el poblamiento. Entretanto, en el este predominaba un ambiente abierto de sabana, pr\u00e1cticamente sin bosques cerrados, lo que por alg\u00fan tiempo favoreci\u00f3 la comunicaci\u00f3n y el flujo g\u00e9nico.<\/p>\n<p>Pero hace 12 mil a\u00f1os se produjo la transici\u00f3n Pleistoceno-Holoceno, y eso cambi\u00f3 radicalmente. En los Andes, el nivel de los hielos subi\u00f3 bastante, y eso permiti\u00f3 la colonizaci\u00f3n humana en gran escala, que a su vez favoreci\u00f3 el desarrollo cultural homog\u00e9neo, evidente hasta hoy. &#8220;Los hielos&#8221;, dice Tarazona, &#8220;liberaron a los Andes, permitiendo que las poblaciones humanas se asentaran y desarrollaran un complejo cultural com\u00fan &#8211; tambi\u00e9n biol\u00f3gico, seg\u00fan este estudio -, lo que facilit\u00f3 las migraciones&#8221;.<\/p>\n<p>En tanto, en el este, los cambios clim\u00e1ticos provocaron la expansi\u00f3n de los refugios aislados de selva tropical, que fueron ocupando y cerrando los espacios de la sabana, hasta formar la inmensa Selva Amaz\u00f4nica &#8211; bosque cerrado que, a diferencia de la sabana, pas\u00f3 a limitar el flujo g\u00e9nico. De ello result\u00f3 la fragmentaci\u00f3n poblacional y el aislamiento cultural. De esa manera, la transici\u00f3n Pleistoceno-Holoceno habr\u00eda sido una especie de interruptor evolutivo, determinando patrones divergentes de variabilidad gen\u00e9tica. Por eso los pueblos andinos de \u00e1reas muy distantes se parecen m\u00e1s entre s\u00ed que los Ticuna del Amazonas y los Suru\u00ed de Rond\u00f4nia, por ejemplo.<\/p>\n<p><strong>Por la Beringia<br \/>\n<\/strong>El grupo est\u00e1 ampliando los estudios y probando su modelo, basado en las variaciones del cromosoma Y. El paso siguiente consistir\u00e1 en confrontar estos datos con los del ADN mitocondrial, que es transmitido por linaje materno,de la madre a los hijos de ambos sexos. Los estudios del ADN mitocondrial cuentan con la colaboraci\u00f3n de Silvia Fuselli y Davide Pettener, de la Universidad de Bologna, Italia, en donde Tarazona realiz\u00f3 un doctorado en antropolog\u00eda. Los resultados, seg\u00fan Tarazona, est\u00e1n siendo altamente consistentes con el modelo. En realidad, el modelo de variabilidad del cromosoma Y es la tercera etapa del estudio que Fabr\u00edcio Santos inici\u00f3 en 1993, cuando se estaba doctorando en la UFMG, dirigido por S\u00e9rgio Pena.<\/p>\n<p>Santos relata que el grupo ha realizado importantes contribuciones por medio del estudio de los linajes paternos: &#8220;Nuestras primeras publicaciones, en 1995 y 1996, revelaron una identidad gen\u00e9tica entre los pueblos nativos de las tres Am\u00e9ricas, como si todos descendieran de un \u00fanico padre &#8211; el Ad\u00e1n americano -, que habr\u00eda vivido entre 12 y 25 mil a\u00f1os atr\u00e1s. En 1999, otra publicaci\u00f3n revel\u00f3 el retrato gen\u00e9tico de ancestros de los abor\u00edgenes americanos que habitaban Asia entre 20 mil y 30 mil a\u00f1os atr\u00e1s. Es como si efectu\u00e1ramos una serie de an\u00e1lisis de paternidad que involucraran a miles de generaciones pasadas&#8221;.<\/p>\n<p>Los estudios iniciales confirmaron la teor\u00eda corriente, de que los antepasados de los nativos americanos llegaron al continente entre 40 mil y 13 mil a\u00f1os atr\u00e1s; pero hay muchas divergencias en torno a las fechas. Con todo, dichos estudios limitaron la fecha de llegada a una franja m\u00e1s restringida, situada entre 15 mil y 30 mil a\u00f1os atr\u00e1s. Tambi\u00e9n confirmaron que los amerindios llegaron por la Beringia, franja de tierra firme que en la \u00e9poca de las glaciaciones un\u00eda Asia y Alaska, en donde se encuentra actualmente el Estrecho de Bering (de all\u00ed el nombre Beringia).<\/p>\n<p>Pero fueron m\u00e1s lejos: demostraron que los nativos de las tres Am\u00e9ricas tiene una gran semejanza gen\u00e9tica, al margen de la alta diversidad ling\u00fc\u00edstica y cultural, lo que sugiere que todos llegaron juntos desde Asia en una oleada migratoria principal. Yendo m\u00e1s all\u00e1, en 1999 concluyeron que los ancestros de los abor\u00edgenes americanos fueron pueblos siberianos de los grupos ling\u00fc\u00edsticos ket\u00edes y alta\u00edes. Los alta\u00edes son del gran grupo de las lenguas t\u00farquicas, el mismo de los pueblos de Mongolia y Jap\u00f3n. En tanto, los ket\u00edes integran un grupo ling\u00fc\u00edstico aislado, sin similar en el mundo, y cuya lengua original est\u00e1 pr\u00e1cticamente extinguida.<\/p>\n<p>En algunas etapas, el grupo investig\u00f3 junto a equipos de otras universidades de Brasil (especialmente el grupo de Francisco Salzano, de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul), de otros pa\u00edses sudamericanos, de Mongolia y de Inglaterra. En 1995, Santos y S\u00e9rgio Pena publicaron en\u00a0<em>Nature Genetics<\/em> el trabajo\u00a0<em>Principal Efecto Fundador en las Poblaciones Ind\u00edgenas Americanas<\/em>. Al a\u00f1o siguiente, un grupo de la Universidad de Stanford (EE. UU.) confirm\u00f3 las conclusiones de los brasile\u00f1os y utiliz\u00f3 una nueva variaci\u00f3n de ADN, el DYS199, con dos bases diferentes: el alelo C, presente en todos los europeos, asi\u00e1ticos y africanos, y el T, caracter\u00edstico de los amerindios.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, otros americanos de la Universidad de Tucson tambi\u00e9n confirmaron los datos de los brasile\u00f1os, que en 1999 apuntaron a los ket\u00edes y a los alta\u00edes, entre los diversos grupos siberianos examinados, como aqu\u00e9llos con mayor grado de parentesco con el principal cromosoma Y de los abor\u00edgenes americanos. El\u00a0<em>Modelo de Evoluci\u00f3n para las Poblaciones Aut\u00f3ctonas de Am\u00e9rica del Sur<\/em>, elaborado por Tarazona y Fabr\u00edcio Santos, fue presentado en abril de 2001 en el evento intitulado\u00a0<em>Portugalia Genetica<\/em>, en septiembre en el 10\u00ba Congreso Internacional de Gen\u00e9tica, en Viena, y en octubre en el Congreso Brasile\u00f1o de Gen\u00e9tica en \u00c1guas de Lind\u00f3ia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n rindi\u00f3 un art\u00edculo publicado en junio \u00faltimo en el\u00a0<em>American Journal of Human Genetics<\/em>. Ahora, los geneticistas de Minas Gerais pretenden investigar otros misterios, como el origen espec\u00edfico de los pueblos tup\u00edes que poblaban la costa en la \u00e9poca del Descubrimiento y tuvieron una influencia decisiva en la formaci\u00f3n del pueblo brasile\u00f1o. Tambi\u00e9n pretenden confrontar, con los datos gen\u00e9ticos reunidos, otras teor\u00edas sobre el origen de los pueblos de la Amazonia y de la Meseta Central brasile\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio de la UFMG revela gen\u00e9ticamente una cierta historia no escrita de los pueblos precolombinos\r\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-74446","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74446","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74446"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74446\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74446"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74446"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74446"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=74446"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}