{"id":74480,"date":"2002-02-01T10:50:00","date_gmt":"2002-02-01T12:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/01\/01\/una-proteina-mortal-esta-sitiada\/"},"modified":"2015-07-21T13:49:36","modified_gmt":"2015-07-21T16:49:36","slug":"una-proteina-mortal-esta-sitiada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-proteina-mortal-esta-sitiada\/","title":{"rendered":"Una prote\u00edna mortal est\u00e1 sitiada"},"content":{"rendered":"<p>El pri\u00f3n es una prote\u00edna que se multiplica como un ser vivo, produce una enfermedad incurable en el cerebro y ocasiona la muerte. Investigaciones del Centro Nacional de Resonancia Magn\u00e9tica Nuclear de Macromol\u00e9culas (CNRMN), de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), aportan indicios para explicar la reproducci\u00f3n desenfrenada de los priones, as\u00ed como para detenerlos: el grupo descubri\u00f3 una mol\u00e9cula, la SFC, que puede bloquear la multiplicaci\u00f3n de los priones.<\/p>\n<p>Pese a que no contiene material gen\u00e9tico, el pri\u00f3n, una prote\u00edna celular alterada, se multiplica como los virus y las bacterias. Alcanza a los seres humanos y a los animales con una enfermedad degenerativa que le confiere al cerebro una apariencia esponjosa, tal el estrago que causa en las c\u00e9lulas nerviosas, las neuronas. No existe cura o tratamiento para este tipo de enfermedad, denominada encefalopat\u00eda espongiforme y que puede ser transmisible, espor\u00e1dica o hereditaria.<\/p>\n<p>De las dos formas de la misma prote\u00edna, una es anormal: el pri\u00f3n. Se supone que se combina con sus equivalentes normales y los torna anormales, en una reacci\u00f3n en cadena. La enfermedad se desencadena cuando un organismo es contaminado por cantidades elevadas de los priones as\u00ed generados. Al reproducirse a gran escala, el pri\u00f3n provoca las encefalopat\u00edas, que causan temblores incontrolables, demencia y muerte. Una de \u00e9stas afecciones es la forma humana del mal de la vaca loca, variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob, que seria causada por la ingesti\u00f3n de carne bovina infectada.<\/p>\n<p><strong>\u00c1cidos nucleicos<br \/>\n<\/strong>\u00bfC\u00f3mo puede una prote\u00edna multiplicarse como un ser vivo? La pregunta es un desaf\u00edo desde el descubrimiento del pri\u00f3n en la d\u00e9cada del 80. De acuerdo con la propuesta del grupo de la UFRJ, un \u00e1cido nucleico &#8211; el ADN o el ARN &#8211; desempe\u00f1ar\u00eda un papel clave en esta multiplicaci\u00f3n. Seg\u00fan esta hip\u00f3tesis, un \u00e1cido nucleico modular\u00eda las respuestas del organismo a las prote\u00ednas anormales: de esta manera, en presencia de peque\u00f1as cantidades de priones alterados, el \u00e1cido nucleico los mantendr\u00eda aprisionados, previniendo la replicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, el consumo de carne contaminada redundar\u00eda en un aumento de la concentraci\u00f3n de priones en el organismo. Esto descontrolar\u00eda al \u00e1cido nucleico que, env\u00e9s de eliminar al pri\u00f3n, estimular\u00eda su multiplicaci\u00f3n. &#8220;El \u00e1cido nucleico act\u00faa en ese caso como un catalizador para la formaci\u00f3n de placas de priones&#8221;, dice Jerson Lima Silva, uno de los investigadores del equipo.La teor\u00eda fue esgrimida cuando los tests del grupo llevaron a un descubrimiento: los priones eran impedidos de multiplicarse en presencia de una substancia que neutraliza a los \u00e1cidos nucleicos.<\/p>\n<p>El resultado de la investigaci\u00f3n fue publicado el 16 de octubre pasado en la revista\u00a0<em>Journal of Biological Chemistry<\/em> de Estados Unidos, en un art\u00edculo firmado por Lima Silva, D\u00e9bora Foguel y Yraima Cordeiro, del CNRMN, junto a los coautores Luiz Juliano Neto y Maria Aparecida Juliano, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), y Ricardo Brentani, del Instituto Ludwig de Investigaciones sobre el C\u00e1ncer de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p><strong>La mol\u00e9cula salvadora<br \/>\n<\/strong>En otro art\u00edculo ser\u00e1n divulgados los resultados obtenidos con una mol\u00e9cula que puede servir de base para remedios que bloqueen la multiplicaci\u00f3n de los priones. Denominada SFC &#8211; iniciales de los apellidos Silva, Foguel y Cordeiro &#8211; la mol\u00e9cula deriva del compuesto anilino naftaleno, utilizado para mapear el ovillado de prote\u00ednas. &#8220;Est\u00e1bamos usando esa mol\u00e9cula para otros fines, cuando observamos que la misma evitaba la agregaci\u00f3n entre los priones&#8221;, comenta la bioqu\u00edmica D\u00e9bora.<\/p>\n<p>Esta mol\u00e9cula, seg\u00fan el equipo, se encaja en lugares de conexi\u00f3n entre la prote\u00edna normal (PrP) y el pri\u00f3n (PrP-Sc), actuando como un envoltorio que inhibe la agregaci\u00f3n. Impedidos de asociarse, los priones dejan de multiplicarse y de formar las placas. En las pruebas, la mol\u00e9cula no se ha mostrado t\u00f3xica a c\u00e9lulas en cultivo, incluso cuando ha sido utilizada en una concentraci\u00f3n 50 veces mayor que la necesaria para la inhibici\u00f3n de la agregaci\u00f3n. Los ensayos demostraron tambi\u00e9n que la SFC se conecta en la misma regi\u00f3n en donde el \u00e1cido nucleico se une al pri\u00f3n. Al no tener c\u00f3mo conectarse al \u00e1cido nucleico, los priones no se multiplicaron.<\/p>\n<p>&#8220;Tenemos un compuesto que se ha mostrado promisorio para la inhibici\u00f3n de la agregaci\u00f3n de priones y que compite tambi\u00e9n con el ADN catalizador utilizado en la multiplicaci\u00f3n de los mismos&#8221;, dice Lima Silva. La prote\u00edna anormal PrP-Sc fue descubierta en 1982 por el neur\u00f3logo americano Stanley Prusiner, de la Universidad de California. Prusiner formul\u00f3 la hip\u00f3tesis de que el agente de la enfermedad estar\u00eda formado por material proteico y gan\u00f3 el Nobel de Medicina de 1997 por sus estudios sobre el tema.<\/p>\n<p>Una neurona atacada por priones presenta agujeros y forma estructuras fibrilares con aspecto de esponja. Las encefalopat\u00edas espongiformes provocan s\u00edntomas parecidos en hombres y animales: alteraciones en el comportamiento, demencia, tremores violentos, par\u00e1lisis progresiva y la muerte. Aparecen tambi\u00e9n dificultades para hablar y caminar, pese a que la inteligencia prosigue siendo normal. La incubaci\u00f3n demora, pero cuando sobrevienen las primeras manifestaciones, la enfermedad evoluciona en pocos meses hasta ocasionar la muerte.<\/p>\n<p><strong>Vaca loca<br \/>\n<\/strong>La enfermedad de Creutzfeldt-Jacob, una de las formas de encefalopat\u00eda espongiforme que afecta a los seres humanos, tambi\u00e9n se manifiesta de maneras diversas. El pri\u00f3n puede transmitirse por el uso de hormona del crecimiento retirada de cad\u00e1veres (pr\u00e1ctica ya abolida) y llegar tambi\u00e9n a personas sometidas a transplantes de c\u00f3rnea. Otra forma de transmisi\u00f3n es la hereditaria, que alcanza a personas que heredan un gen mutante y desarrollan la enfermedad despu\u00e9s de los 50 a\u00f1os. Existen registros de centenas de familias en el mundo que son portadoras de esa mutaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1986, fue descubierta una encefalopat\u00eda que afecta a los animales y que cobr\u00f3 notoriedad mundial: la enfermedad de la vaca loca, cuja causa apuntada fue el uso de restos de carnero y de vaca en alimentos balanceados para bovinos. Estudios divulgados en septiembre pasado por la Universidad de Edimburgo, Escocia, indican que la forma humana de las encefalopat\u00edas espongiformes crece un 20% al a\u00f1o en Gran Breta\u00f1a y 140 mil personas podr\u00edan estar infectadas. En enero de 2000, una variaci\u00f3n de esta dolencia (llamada\u00a0<em>scrapie<\/em>), que afecta a ovejas y cabras, fue confirmada en tres animales de una estancia de Guarapuava (Paran\u00e1) y motiv\u00f3 el sacrificio de 290 cabezas de ganado.<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s prote\u00ednas<br \/>\n<\/strong>En otra l\u00ednea de trabajo con prote\u00ednas como el pri\u00f3n, el objetivo del equipo es el p\u00e9ptido (parte de la prote\u00edna) beta-amiloide, importante en el desarrollo del mal de Alzheimer. Para el tratamiento de esta enfermedad, que provoca demencia y afecta a millones de personas con m\u00e1s de 65 a\u00f1os, solamente existen medicamentos contra los s\u00edntomas. &#8220;Estamos probando compuestos para inhibir la agregaci\u00f3n del beta-amiloide, con resultados prometedores&#8221;, dice D\u00e9bora. El grupo estudia otra prote\u00edna, la transtirretina, responsable por la amiloidosis sist\u00e9mica senil, una enfermedad que, seg\u00fan los investigadores, afecta a alrededor de un cuarto de las personas con m\u00e1s de 80 a\u00f1os.<\/p>\n<p>La transtirretina provoca par\u00e1lisis y muerte al acumularse sobre las c\u00e9lulas nerviosas y las del coraz\u00f3n. La misma sustancia utilizada contra los priones, la SFC, tambi\u00e9n inhibe la agregaci\u00f3n de la transtirretina. En cooperaci\u00f3n con la Universidad de Harvard, el grupo est\u00e1 probando tambi\u00e9n sustancias para bloquear la agregaci\u00f3n de la alfa-sinucle\u00edna, una prote\u00edna vinculada a la instalaci\u00f3n del mal de Parkinson, que tambi\u00e9n afecta a la poblaci\u00f3n de edad avanzada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un grupo de la UFRJ abre el camino para la comprensi\u00f3n y la detenci\u00f3n de lala reproducci\u00f3n del pri\u00f3n que destruye cerebros y mata","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-74480","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74480","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74480"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74480\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74480"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74480"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74480"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=74480"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}