{"id":74494,"date":"2002-02-01T00:00:00","date_gmt":"2002-02-01T02:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/01\/01\/la-primera-patente\/"},"modified":"2015-04-28T13:20:00","modified_gmt":"2015-04-28T16:20:00","slug":"la-primera-patente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-primera-patente\/","title":{"rendered":"La primera patente"},"content":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, empresarios, economistas, abogados, investigadores y autoridades del gobierno brasile\u00f1o han comenzado a valorar el derecho a la propiedad industrial como nunca antes lo hab\u00edan hecho. Los efectos de la globalizaci\u00f3n, las disputas por la reducci\u00f3n de los precios de medicamentosimportantes y la necesidad cada vez mayor de apoyar los descubrimientos surgidos de estudios de universidades e institutos de investigaci\u00f3n llevan a que actualmente todos se empe\u00f1en para proteger a un n\u00famero mayor de patentes brasile\u00f1as en el pa\u00eds y en el exterior.<\/p>\n<p>Este esfuerzo actual es indispensable, pero las m\u00e1s antiguas medidas para el otorgamiento de patentes datan del comienzo del siglo XIX. La primera resoluci\u00f3n se emiti\u00f3 1809, un a\u00f1o despu\u00e9s de que la familia real portuguesa trasladara a la Corte a Brasil. Hasta ese entonces, un decreto de la reina Mar\u00eda I de 1785 prohib\u00eda las f\u00e1bricas, manufacturas e industrias en la distante colonia. \u00c9sa era en realidad una manera de contar con monopolios comerciales que transfirieran las riquezas de las colonias a la metr\u00f3poli. Pero a partir de la instalaci\u00f3n del gobierno portugu\u00e9s en Brasil, se hizo necesario crear medios para el desarrollo industrial -entre ellos, la concesi\u00f3n de privilegios a los inventores e creadores de nuevas m\u00e1quinas, que tendr\u00edan el derecho exclusivo de explotar sus invenciones durante 14 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Otro decreto permiti\u00f3 la liberaci\u00f3n de recursos para impulsar las invenciones y otorgar premios. \u00c9stas y otras acciones culminaron con el pedido de privilegio industrial para una m\u00e1quina de pelar y bru\u00f1ir (pulir) caf\u00e9, en julio de 1822. Fue la primera patente brasile\u00f1a, pedida por Luiz Louvain y Sim\u00e3o Clothe, con base en el decreto de 1809, de acuerdo con el libro\u00a0<em>Propiedade Industrial no Brasil &#8211; 50 Anos de Hist\u00f3ria<\/em>, de la Asociaci\u00f3n Brasile\u00f1a de los Agentes de Propiedad Industrial (Abapi).<\/p>\n<p>Louvain y Clothe pidieron el privilegio de cinco a\u00f1os para el invento, una &#8220;m\u00e1quina para pelar caf\u00e9, que adem\u00e1s de ser enteramente de invenci\u00f3n propia de los solicitantes, produce todo el buen resultado (&#8230;) por la perfecci\u00f3n con que pela el caf\u00e9 sin romper el grano, es decir, por su brevedad y econom\u00eda y la simplicidad del trabajo&#8221;. La Constituci\u00f3n de 1824 consagraba el principio de la &#8220;propiedad del inventor&#8221; y hac\u00eda referencia a la remuneraci\u00f3n &#8220;en caso de vulgarizaci\u00f3n del invento&#8221;.<\/p>\n<p>La primera ley de patentes surgi\u00f3 en 1830 y, al margen de contener una pol\u00edtica m\u00e1s amplia de fomento a la industria, proteg\u00eda a los inventores, garantiz\u00e1ndoles el uso exclusivo de su descubrimiento por per\u00edodos de entre cinco y veinte a\u00f1os. La legislaci\u00f3n m\u00e1s antigua de la que se tenga noticia sobre este tema fue creada en Venecia, Italia, en 1474, \u00e9poca en que la ciudad era un gran centro comercial. En el caso brasile\u00f1o, los avances fueron tan solo una consecuencia de la pol\u00edtica de fomento a la industria. Actualmente, el concepto es diferente: las patentes estatuyen el derecho que cualquier ciudadano, empresa o instituci\u00f3n tienen sobre todo lo que resulta de su inteligencia o su creatividad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El pedido de privilegio industrial para la m\u00e1quina de pelar caf\u00e9 data de 1822","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[],"coauthors":[104],"class_list":["post-74494","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74494","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74494"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74494\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74494"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74494"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74494"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=74494"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}