{"id":74522,"date":"2002-03-01T00:00:00","date_gmt":"2002-03-01T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/02\/01\/entre-la-malaria-y-las-enfermedades-emergentes\/"},"modified":"2015-08-28T16:36:21","modified_gmt":"2015-08-28T19:36:21","slug":"entre-la-malaria-y-las-enfermedades-emergentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/entre-la-malaria-y-las-enfermedades-emergentes\/","title":{"rendered":"Entre la malaria y las enfermedades emergentes"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_95704\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-95704\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/03\/art1709img12.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"114\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/03\/art1709img12.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/03\/art1709img12-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">eduardo cesar<\/span>Carnadas humanas: practicantes de la USP capturan mosquitos<span class=\"media-credits\">eduardo cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>La investigaci\u00f3n de enfermedades tropicales vive un momento especial en Rond\u00f4nia. S\u00ed, aquel antiguo territorio federal fuertemente colonizado por migrantes del sur del pa\u00eds, en las d\u00e9cadas del 60 y del 70, elevado a la condici\u00f3n de estado hace solamente 21 a\u00f1os, est\u00e1 produciendo estudios de avanzada, cuando los temas son la malaria, la leishmaniosis y otras enfermedades, antiguas o emergentes, transmitidas al hombre por un ej\u00e9rcito de insectos, mosquitos y garrapatas infectados por bacterias, virus y par\u00e1sitos de todo tipo.<\/p>\n<p>Fue, por ejemplo, a orillas del r\u00edo Madeira, en Portochuelo, un distrito de Porto Velho situado a una hora de distancia en barco del \u00e1rea urbana de la capital de Rond\u00f4nia, que investigadores del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (ICB\/ USP), que mantiene hace cinco a\u00f1os un n\u00facleo avanzado de estudios en el interior del estado, y del Centro de Investigaciones en Medicina Tropical (Cepem), de Porto Velho, obtuvieron en 1999 la comprobaci\u00f3n de una vieja sospecha sobre una caracter\u00edstica de la malaria nacional que dificulta el control de dicha endemia.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos demostraron, de forma inequ\u00edvoca, la existencia en el Amazonas de portadores asintom\u00e1ticos del\u00a0<em>Plamodium vivax<\/em>, protozoario que causa cerca del 80% de los casos de la enfermedad en Brasil -el otro 20% es provocado enmayor medida por el\u00a0<em>Plamodium falciparum<\/em>, la especie m\u00e1s agresiva del par\u00e1sito de la malaria o paludismo, que mata anualmente de 1 a 2 millones de personas, sobre todo ni\u00f1os, en\u00c1frica, y, en un porcentaje casi despreciable, por el\u00a0<em>Plamodium malariae<\/em>.<\/p>\n<p>La confirmaci\u00f3n definitiva de que hab\u00eda -y hay- v\u00edctimas del\u00a0<em>P. vivax<\/em> sin s\u00edntoma alguno de malaria fue obtenida con el empleo de un m\u00e9todo molecular m\u00e1s preciso que la prueba vulgar de laboratorio usada para hacer el diagn\u00f3stico de la enfermedad: la t\u00e9cnica de PCR (reacci\u00f3n en cadena de la polimerasa), que amplifica el ADN de los par\u00e1sitos y permite la identificaci\u00f3n de la especie a que pertenecen los protozoarios vivos presentes en la sangre de los enfermos, a\u00fan en cantidades m\u00ednimas. El trabajo repercuti\u00f3 internacionalmente y rindi\u00f3 un art\u00edculo cient\u00edfico publicado en la revista inglesa\u00a0<em>Lancet<\/em>, una de las m\u00e1s renombradas publicaciones m\u00e9dicas del mundo.<\/p>\n<p>La localizaci\u00f3n de casos asintom\u00e1ticos de malaria en Rond\u00f4nia constituye quiz\u00e1s el mayor hecho cient\u00edfico de los dos centros de investigaci\u00f3n instalados en ese estado, que realizan estudios de manera conjunta y por separado. Pero no el \u00fanico. El n\u00facleo amaz\u00f3nico del ICB mostr\u00f3 grandes evidencias de la existencia de una especie de protozoarios a\u00fan desconocida del g\u00e9nero\u00a0<em>Leishmania<\/em> que ser\u00eda un nuevo agente causante de la leishmaniosis tegumentaria americana (LTA), enfermedad infecciosa que ataca la piel y las mucosas de 28 mil brasile\u00f1os anualmente, de norte a sur del pa\u00eds.<\/p>\n<p>En Monte Negro, municipio situado 250 kil\u00f3metros al sur de Porto Velho, donde funciona la base del ICB, los investigadores tambi\u00e9n constataron una alt\u00edsima incidencia, una de las mayores del mundo, de una enfermedad de la piel poco diagnosticada, la cromoblastomicosis, e identificaron un nuevo tipo de garrapata, del g\u00e9nero\u00a0<em>Amblyomma<\/em>, encontrada en animales terrestres, sobre todo en antas o tapires (<em>Tapir terrestris<\/em>), que puede transmitir al hombre alguna enfermedad. &#8220;En Rondonia, casi todo es nuevo y hay mucho que investigar&#8221;, dice Erney Plessmann de Camargo, de 66 a\u00f1os, ex profesor titular del ICB, recientemente nombrado director del Instituto Butantan y coordinador de un proyecto cuyo objetivo es registrar la fauna de garrapatas en Rond\u00f4nia y verificar si prevalecen tres g\u00e9neros de bacterias potencialmente pat\u00f3genas,\u00a0<em>Rickettsia, Borrelia y Ehrlichia<\/em>, en esos artr\u00f3podos.<\/p>\n<p>Plessmann es coautor del art\u00edculo sobre el descubrimiento de portadores asintom\u00e1ticos del plasmodio de la malaria en Rond\u00f4nia, junto con Fabiana Alves (ICB) y Luiz Hildebrando Pereira da Silva, director cient\u00edfico del Cepem y autoridad mundial en enfermedades tropicales. Luis Hildebrando, ex director de dos departamentos del Instituto Pasteur de Francia es posiblemente el principal responsable porque Rond\u00f4nia haya entrado en el mapa de la investigaci\u00f3n brasile\u00f1a. &#8220;Creemos que esas personas asintom\u00e1ticas presentan inmunidad a la malaria y sirven como depositarios de la enfermedad&#8221;, dice el veterano parasit\u00f3logo, con m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas dedicadas a la ciencia.<\/p>\n<p>En la visi\u00f3n de los especialistas del ICB y del Cepem, identificar y tratar a los portadores asintom\u00e1ticos de\u00a0<em>P. vivax<\/em> es importante tanto para detener el avance de la malaria como para poner en pr\u00e1ctica las medidas tradicionales de control de esa endemia: combatir al agente transmisor, el llamado vector (en Brasil, las hembras del mosquito\u00a0<em>Anopheles darlingi<\/em> infectadas con el plasmodio), y medicar lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible a los casos sintom\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Estudiar a los portadores asintom\u00e1ticos es tambi\u00e9n una forma de entender los mecanismos involucrados en la aparente inmunizaci\u00f3n natural adquirida por esas personas, lo que puede ser \u00fatil para el desarrollo de una vacuna contra la malaria por\u00a0<em>P. vivax<\/em>, un sue\u00f1o distante por lo menos una d\u00e9cada, en la opini\u00f3n de Luiz Hildebrando. &#8220;La mayor\u00eda de las investigaciones de vacunas contra la malaria trabaja con los casos de infecci\u00f3n causada por el\u00a0<em>P. falciparum<\/em>&#8220;, dice Hildebrando. El genoma del\u00a0<em>falciparum<\/em>, por otra parte, fue recientemente secuenciado por un consorcio internacional de laboratorios.<\/p>\n<p>En una intervenci\u00f3n piloto en t\u00e9rminos de la Amazonia, investigadores del Cepem deben iniciar en este mes la identificaci\u00f3n y el tratamiento de casos asintom\u00e1ticos de malaria en Vila Candelaria, barrio de Porto Velho, y ubicado tambi\u00e9n a orillas del r\u00edo Madeira, solo que mucho m\u00e1s cerca de la ciudad que el distrito de Portochuelo. La comunidad de la ribera de Candelaria, por donde pasaban los rieles del m\u00edtica ferrocarril Madeira-Mamor\u00e9, se encuentra situada a diez minutos en autom\u00f3vil de la parte asfaltada de la capital rondoniense -un municipio con 330 mil habitantes, diseminados en un \u00e1rea de planicie de m\u00e1s de 34 mil kil\u00f3metros cuadrados, 20 veces mayor que la ciudad de S\u00e3o Paulo- y que es frecuentada los fines de semana por una poblaci\u00f3n flotante de visitantes veraniegos provenientes de la zona de Porto Velho m\u00e1s urbanizada.<\/p>\n<p><strong>Los m\u00e9dicos hacen la diferencia<br \/>\n<\/strong>En la villa, en donde viven 260 habitantes fijos, los estudios del Cepem muestran que el 30% de los moradores cargan el P. vivax en la sangre, pero no tienen los s\u00edntomas de la malaria (fiebre de hasta 40 grados y sudor constante, de dos a cuatro horas), sin contar los 40% que tienen las dos cosas, el plasmodio y las manifestaciones cl\u00ednicas. &#8220;El tratar a los asintom\u00e1ticos puede cambiar el destino de la malaria&#8221;, dice el paulista Mauro Shugiro Tada, m\u00e9dico jefe del Cepem. Tada se mud\u00f3 hace 17 a\u00f1os a Rond\u00f4nia con la idea de investigar enfermedades tropicales en un centro, germen de su actual local de trabajo, en Costa Marques, en la frontera con Bolivia, en donde, seg\u00fan dice, &#8220;hasta los \u00e1rboles de papaya ten\u00edan malaria&#8221;.<\/p>\n<p>Hablar de malaria en Brasil es, a decir verdad, hablar de malaria en la Amazonia, una regi\u00f3n que concentra m\u00e1s del 99% de los casos de la enfermedad en el pa\u00eds. En 2001, seg\u00fan datos parciales de la Fundaci\u00f3n Nacional de la Salud (Funasa), hubo en el pa\u00eds 340 mil casos de malaria y 85 muertes. En Rond\u00f4nia, el n\u00famero de registros alcanz\u00f3 la cifra de los 50 mil. En 2000, el n\u00famero de enfermos en todo el pa\u00eds llegaba a 610 mil, con 240 muertes. Por muy malo que sea el sistema de salud brasile\u00f1o -y en la Amazonia es peor a\u00fan que en las otras regiones del pa\u00eds-, la realidad brasile\u00f1a a\u00fan es n\u00edtidamente mejor que la africana, lo que palia el peso de las endemias en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8220;Nuestra malaria grave es diferente a la africana&#8221;, dice Luiz Hildebrando, que ya sufri\u00f3 la enfermedad en Senegal y es portador del\u00a0<em>Trypanosoma cruzi<\/em>, pero no sufre del mal de Chagas. &#8220;All\u00e1 la atenci\u00f3n m\u00e9dica es mucho peor y los ni\u00f1os son las v\u00edctimas preferidas del\u00a0<em>falciparum<\/em>, que con frecuencia provoca complicaciones cerebrales y la muerte. Ac\u00e1 quienes contrae malaria grave son los adultos, generalmente agricultores, buscadores de metales y piedras preciosas o gente que vive en las m\u00e1rgenes del r\u00edo, y los problemas cerebrales son raros&#8221;. Hay pocos m\u00e9dicos en las \u00e1reas rurales del Amazonas, pero, andandoalgunos kil\u00f3metros, es posible que un enfermo encuentre alguna atenci\u00f3n m\u00ednimamente capacitada, dice el cient\u00edfico. En \u00c1frica, el caminar generalmente no conduce a nada.<\/p>\n<p>Casi todos los meses, pese a sus compromisos en S\u00e3o Paulo, Erney Plessmann va la Amazonia. &#8220;Estamos en Rond\u00f4nia con el esp\u00edritu de centinela, para acompa\u00f1ar a enfermedades antiguas, emergentes y re-emergentes&#8221;, resume. &#8220;Nunca se sabe cu\u00e1ndo puede aparecer algo diferente, como un caso de \u00e9bola&#8221;. Hasta ahora, no hay relatos confirmados de v\u00edctimas del misterioso virus, que provoca una fiebre hemorr\u00e1gica capaz de matar al paciente en d\u00edas. Los investigadores de la USP y del Cepem no act\u00faan en Rond\u00f4nia con el prop\u00f3sito espec\u00edfico de buscar casos de \u00e9bola. Pero, como el h\u00e1bitat natural del virus son las selvas africanas y asi\u00e1ticas, tiene sentido pensar que su existencia pueda extenderse a Brasil, a las selvas tropicales del pa\u00eds. Por lo tanto, como los boys scouts, ellos tienen que estar siempre alertas.<\/p>\n<p><strong>Exponi\u00e9ndose a los mosquitos<br \/>\n<\/strong>Aun cuando no puede viajar, Plessmann sabe que el proyecto de las garrapatas est\u00e1 en buenas manos: en las de su hijo, Lu\u00eds Marcelo Aranha Camargo, de 40 a\u00f1os y coordinador del N\u00facleo Avanzado de Investigaci\u00f3n del ICB. Con dos malarias en su curr\u00edculum -Monte Negro tiene una alta incidencia tanto en la malaria como en la leishmaniosis tegumentaria americana-, Camargo permanece la mayor parte del a\u00f1o en Rond\u00f4nia. Vuelve S\u00e3o Paulo para dar clases y orientar a sus alumnos, en promedio, cada 45 d\u00edas. En la ciudad de 12 mil habitantes, donde la falta de luz y el tel\u00e9fono mudo no es ninguna novedad, una de sus tareas es coordinar un trabajo sistem\u00e1tico de captura de vectores de enfermedades: mosquitos y garrapatas. Muchas veces, en la b\u00fasqueda de un mosquito, se usan las llamadas carnadas humanas: se ofrece al insecto la suculenta pierna descubierta de un funcionario o practicante. El m\u00e9todo lleva aparejado el riesgo de una picada, pero da resultado. El ICB ya ha capturado m\u00e1s de 80 mil mosquitosy,mediante otras t\u00e9cnicas, 10 mil garrapatas.<\/p>\n<p>Fue en colectas de vectores en la selva que el equipo de Camargo captur\u00f3 ejemplares del candidato a la nueva especie de garrapata, notablemente parecida con la\u00a0<em>Amblyomma incisum<\/em>. Los investigadores del ICB buscan evidencias de que las garrapatas, adem\u00e1s de los mosquitos, son transmisores a\u00fan poco estudiados de una serie de enfermedades -antiguas o emergentes- a los animales y a los seres humanos. En muchos casos, esa relaci\u00f3n a\u00fan no est\u00e1 clara. En otros, la misma ya es conocida. \u00c9se es el caso de la fiebre maculosa, causada por la bacteria\u00a0<em>Rickettsia rickettsii<\/em>, transmitida al hombre por la garrapata estrella (<em>Amblyomma cayennensis<\/em>), com\u00fan en caballos y en otros animales silvestres. Y quienes piensan que la enfermedad est\u00e1 presente solamente en la Amazonia se enga\u00f1an. La fiebre maculosa es una endemia tanto en \u00e1reas de la ciudad S\u00e3o Paulo como en la regi\u00f3n de Campinas, en donde ya ha provocado muertes.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la candidata a la nueva garrapata, el equipo permanente de Camargo en Monte Negro y Jeffrey Shaw, investigador con base en la sede paulista del ICB, tambi\u00e9n identificaron en pacientes de leishmaniosis tegumentaria americana lo que parece ser una especie a\u00fan no descrita en la literatura cient\u00edfica del par\u00e1sito que causa la enfermedad. Hasta ahora, se sabe que seis especies de protozoarios del g\u00e9nero\u00a0<em>Leishmania<\/em>, transmitidos al hombre por mosquitos del g\u00e9nero\u00a0<em>Lutzomyia<\/em>, desencadenan en Brasil la infecci\u00f3n de la piel en las personas:\u00a0<em>Leishmania braziliensis, L. amazonensis y L. guyanensis<\/em> (las tres m\u00e1s importantes), y\u00a0<em>L. lainsoni, L. naiffi y L. shawi<\/em>.<\/p>\n<p>&#8220;Tenemosfuertes evidencias de que descubrimos una s\u00e9ptima especie del par\u00e1sito que tambi\u00e9n causa la leishmaniosis tegumentaria&#8221;, dice Camargo. En sus estudios sobre la enfermedad, el jefe del n\u00facleo de amazonas del ICB tambi\u00e9n cuenta con el auxilio del m\u00e9dico S\u00e9rgio Basano, su director de tesis en la maestr\u00eda que realiz\u00f3 en la USP y uno de los miembros del equipo del instituto en Rond\u00f4nia, que dispone de dos laboratorios y una peque\u00f1a \u00e1rea rural para investigaciones de campo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Monte Negro, los investigadores constataron una alt\u00edsima incidencia de una casi desconocida enfermedad de la piel causada por hongos encontrados en restos de animales y residuos de materia org\u00e1nica de la floresta, la cromoblastomicosis, poco diagnosticada por ser muchas veces confundida con la leishmaniosis tegumentaria americana, que causa heridas en la piel. Entre los habitantes de la ciudad, fueron identificados diez casos de la enfermedad, que tambi\u00e9n provoca heridas en la piel, entre 1997 y 2001. &#8220;Eso da una tasa de incidencia anual de 1,6 casos de la enfermedad por cada 10 mil habitantes, la mayor del mundo, y sugiere que la cromoblastomicosis ser\u00eda de gran prevalencia tambi\u00e9n en los municipios vecinos&#8221;, dice Camargo. El pa\u00eds que exhibe el mayor \u00edndice de cromoblastomicosis es Madagascar, con 1,2 casos por cada 10 mil habitantes.<\/p>\n<p>Para estudiar las enfermedades tropicales, los cient\u00edficos, obviamente, necesitan tener acceso directo a casos de esas enfermedades. En Porto Velho, muchos enfermos, cuando sienten una fiebre m\u00e1s fuerte, que puede ser un s\u00edntoma indicativo de malaria, buscan espont\u00e1neamente los servicios del Cepem, en Porto Velho. El a\u00f1o pasado, 18 mil personas hicieron all\u00ed el examen para ver si ten\u00edan la enfermedad. Siete mil ten\u00edan malaria. En las otras once mil personas, el diagn\u00f3stico fue no conclusivo -las pruebas de laboratorios no consiguieron establecer la causa del problema, un indicio de que existe un campo f\u00e9rtil para quienes desean estudiar nuevas enfermedades en Rond\u00f4nia.<\/p>\n<p>En la peque\u00f1a Monte Negro, la poblaci\u00f3n tambi\u00e9n ya se ha acostumbrado con la presencia permanente de investigadores del ICB\/USP y de otras universidades, que les brindan regularmente atenci\u00f3n m\u00e9dica, auxiliando al poder p\u00fablico local en la tarea de cuidar a sus habitantes. Pero no siempre los pacientes logran ir al encuentro de los investigadores. Los estudiosos del Cepem y el ICB tienen entonces que ir regularmente al campo, visitando las \u00e1reas de m\u00e1s dif\u00edcil acceso. Aunque en muchos viajes, los investigadores, en lugar de encontrar una enfermedad rara, no hagan nada m\u00e1s que una buena medicina general con las poblaciones m\u00e1s necesitadas -algo raro en las regiones m\u00e1s pobres de la Amazonia. Rond\u00f4nia, que no mantiene ning\u00fan curso superior de medicina, cuenta, por ejemplo, con un m\u00e9dico por cada 2.200 habitantes, aproximadamente.<\/p>\n<p>La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) recomienda por lo menos un m\u00e9dico por cada mil personas. S\u00e3o Paulo tiene un m\u00e9dico por cada 500 habitantes. &#8220;La situaci\u00f3n de la malaria y de la salud en general en Rond\u00f4nia estar\u00eda mucho mejor, solamente con el aumento en la cantidad de m\u00e9dicos en el estado, elev\u00e1ndose a una cifra aproximada de m\u00e1s o menos un profesional por cada 1.000 \u00f3 1.500 habitantes&#8221;, dice Luiz Hildebrando. Por eso, el hecho de dar atenci\u00f3n a las comunidades rurales, adem\u00e1s de ser una fuente de subsidios para los estudios cient\u00edficos, es encarado como un deber \u00e9tico por los investigadores.<\/p>\n<p>Una jornada en el campo puede ser m\u00e1s o menos as\u00ed: Alrededor de las 8:30 a.m., el m\u00e9dicoRui Durlacher, un paulistano (de la ciudad de S\u00e3o Paulo) de 34 a\u00f1os, y la enfermera Jussara Brito, de R\u00edo Grande do Sul, de la misma edad, suben a la camioneta del Cepem, que ocupa una antigua ala del Centro de Medicina Tropical de Rond\u00f4nia (Cemetron), uno de los hospitales del estado, en la periferia de Porto Velho. A esa hora, ya hay un movimiento de personas febriles en busca de un servicio que solamente all\u00ed funciona, noche y d\u00eda, todos los d\u00edas del a\u00f1o: pinchar el dedo y extraer una gota de sangre, lo que indica si hay un caso m\u00e1s de malaria, dengue o qui\u00e9n sabe qu\u00e9. Pero no son esos los pacientes que llevan a ese d\u00fao a acomodarse en el coche mientras el chofer arranca.<\/p>\n<p>Los martes y los jueves, Durlacher y Jussara van al municipio de Candeias, espec\u00edficamente al distrito rural de Triunfo, de 2.700 habitantes, la mayor\u00eda de los cuales ha padecido malaria incontables veces, sin mencionar otros problemas de salud. El viaje dura cerca de una hora y media, con r\u00e1pidas paradas en el modesto puesto de salud de Candeias -no hay hospital ni siquiera en la sede del municipio, de 13 mil habitantes, incluidos los de Triunfo- y en una oficina de la Funasa al borde de la carretera BR 364. Hasta su destino final, son recorridos 110 kil\u00f3metros, 80 en la carretera federal, bastante bien conservada en ese tramo, y 30 en una vecinal de tierra, llamada, en el lenguaje de la regi\u00f3n, l\u00ednea.<\/p>\n<p>Dice el mineiro (de Minas Gerais) Antonio Eus\u00e9bio da Silva, administrador del n\u00facleo urbano de Triunfo, con 42 a\u00f1os y cuatro malarias: &#8220;La salud de Triunfo se llama Cepem y doctor Rui. Si ellos se van, estamos perdidos&#8221;. Durlacher explica que el distrito, no obstante a albergar menos de un cuarto de la poblaci\u00f3n de Candeias, lleg\u00f3 a responder, hace algunos a\u00f1os, por casi la mitad de los casos de malaria del municipio. Actualmente hay moradores sin la enfermedad desde hace m\u00e1s de dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>En el n\u00facleo, Durlacher y Jussara pasan por el puesto de salud local. Hablan con los empleados, atienden pacientes y suben la camioneta rumbo a las l\u00edneas menores de Triunfo, caminos vecinales m\u00e1s estrechos y con baches que desembocan en las comunidades m\u00e1s alejadas. En un d\u00eda productivo, visitan por lo menos seis casas, para seguir de cerca la evoluci\u00f3n de los variados cuadros cl\u00ednicos. Se ocupan de cualquier problema de salud que surja por delante: hipertensi\u00f3n en ancianos, desnutrici\u00f3n y diarrea en ni\u00f1os, la evoluci\u00f3n de un embarazo, un beb\u00e9 que tom\u00f3 sol en exceso y sufri\u00f3 quemaduras. Y, claro, la ocurrencia de casos de malaria, el caballo de batalla de los estudios del Cepem, y otras enfermedades infecciosas. &#8220;No escogemos al paciente&#8221;, comenta Jussara, al mejor estilo cl\u00ednico general.<\/p>\n<p>Al caer la tarde, ya a la hora de regresar a la base, no es raro que los investigadores se encuentren con una escena similar a la de la foto que abre este reportaje: ni\u00f1os y adultos refresc\u00e1ndose inocentemente en un arroyo o laguna. Precisamente a esa hora, al final del d\u00eda, y en esos lugares, a orillas de los r\u00edos, el mosquito transmisor de la malaria en Amazonia, el\u00a0<em>Anofeles darlingi<\/em>, sale a picar a sus v\u00edctimas. Es probable que pa\u00f1os rojos sean en breve colocados en la casa de los otrora alegres ba\u00f1istas, una se\u00f1al utilizada por los habitantes para informar a los motociclistas de la alcald\u00eda, que peri\u00f3dicamente pasan por all\u00ed, que hay gente con fiebre alta y sospechas de malaria en aquella casa, que necesita hacer un examen de sangre con urgencia.<\/p>\n<div id=\"attachment_95706\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-95706\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/03\/art1710img12.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"112\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/03\/art1710img12.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/03\/art1710img12-120x84.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">eduardo Cesar<\/span>Luiz Hildebrando: rigor cient\u00edfico admirable, visi\u00f3n social y humor refinado<span class=\"media-credits\">eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>El cient\u00edfico que cambi\u00f3 el Sena por el Madeira<br \/>\n<\/strong><br \/>\nCuando dej\u00f3 atr\u00e1s una brillante carrera de 32 a\u00f1os en suelo franc\u00e9s y su \u00faltimo cargo en el Instituto Pasteur de Par\u00eds, como jefe de la unidad de Parasitolog\u00eda Experimental, Luiz Hildebrando Pereira da Silva \u2013el profesor Hildebrando, como es com\u00fanmente llamado\u2013 inici\u00f3 su tan so\u00f1ado regreso a su pa\u00eds natal con el prop\u00f3sito de estudiar con prioridad, aspectos moleculares, cl\u00ednicos y epidemiol\u00f3gicos de complicaciones consecuentes de casos graves de malaria, aquellos causados por el <em>P. falciparum<\/em>.<\/p>\n<p>En 1997, por entonces cerca de los 70 a\u00f1os, aceler\u00f3 su jubilaci\u00f3n en el Pasteur y se present\u00f3 a concurso para profesor titular del ICB\/USP. Pas\u00f3 el concurso y, en vez de trabajar en uno de los campi de la Universidad situados en el estado de S\u00e3o Paulo, se instal\u00f3 en Porto Velho. Al fin y al cabo, al inicio de los a\u00f1os 90, Rond\u00f4nia, que tiene 1,2 millones de habitantes (menos del 1% de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a), ten\u00eda un perfil atractivo para trabajos con malaria \u2013concentraba la mitad de los casos del pa\u00eds, entre 250 y 300 mil casos por a\u00f1o. Un cuarto de los casos de las tres Am\u00e9ricas.<\/p>\n<p>Hoy, cinco a\u00f1os despu\u00e9s de cambiar las m\u00e1rgenes del r\u00edo Sena por las del Madeira, ya jubilado de la USP, pero activo en el Cepem, Luiz Hildebrando, cuyos estudios sobre la malaria son en parte financiados por la FAPESP, no consigui\u00f3 lograr totalmente su objetivo. Sucede que los casos de malaria por <em>P. falciparum<\/em> en Rond\u00f4nia, cerca del 20% del total de casos del estado, son raros en\u00a0 el \u00e1rea de actuaci\u00f3n del Cepem. O mejor dicho, \u00a0las complicaciones como consecuencias de casos graves de malaria son raras.<\/p>\n<p>En un universo de 1.500 casos de la enfermedad como consecuencia de la acci\u00f3n <em>del P. falciparum<\/em> que pasaron por las manos de los investigadores del Cepem en un per\u00edodo de dos a\u00f1os, solamente dos pacientes acabaron presentando complicaciones graves con causa de la enfermedad. La moraleja de la historia es: la simple presencia de equipos del Cepem dispuestos a entender las particularidades de la malaria nacional \u2013y bien capacitados para diagnosticar y tratar la enfermedad, interviniendo r\u00e1pidamente en los casos m\u00e1s graves que pueden llevar a la muerte o provocar secuelas\u2013 hizo disminuir el objeto de estudio del parasit\u00f3logo.<\/p>\n<p>Comunista de convicciones y cient\u00edfico comprometido, Luiz Hildebrando, un paulista de Santos casi tan franc\u00e9s como brasile\u00f1o, est\u00e1 lejos de ser un cient\u00edfico com\u00fan. Comenzando por su edad, 73 a\u00f1os. En esa altura de la vida, las personas piensan m\u00e1s en la jubilaci\u00f3n que en trabajar, pero el profesor Hildebrando, que aparenta tener unos diez a\u00f1os\u00a0 menos, casi siempre trabaja los fines de semana en el Cepem.<\/p>\n<p>En verdad, Hildebrando ya est\u00e1 oficialmente jubilado. Tres veces, dicho sea de paso. Una en Francia, en el Instituto Pasteur, en 1997, despu\u00e9s de tres d\u00e9cadas de servicios prestados. Y dos en Brasil, ambas en la USP: la primera en 1980, en un acto administrativo que fue una especie de desagravio por haber sido apartado dos veces de la Universidad durante la dictadura militar, y la segunda en 1998, un a\u00f1o despu\u00e9s de haber regresado a la USP, por la v\u00eda de un concurso para profesor titular, cuando arrib\u00f3 a la edad m\u00e1xima de un servidor p\u00fablico, 70 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Antes de que alguien piense que el gran parasit\u00f3logo es un maharaj\u00e1 del servicio p\u00fablico, conviene informar que la \u00faltima jubilaci\u00f3n, que fue por edad, le rinde cerca de 30 reales mensuales. \u201cPero alcanza para tener una buena vida e ir una vez al a\u00f1o a Francia\u201d, dice Luiz Hildebrando, quien, por su trabajo en el Cepem, es remunerado con una beca de investigador visitante del Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq). \u00bfPor qu\u00e9 ir para\u00a0 Francia si ya estuvo tanto tiempo al lado de la torre Eiffel? Pues bien, su mujer y la mayor\u00eda de los hijos (y nietos) viven all\u00e1, y el cient\u00edfico los ve solamente durante tres meses al a\u00f1o \u2013los otros nueve meses los pasa en Porto Velho estudiando la malaria y otras enfermedades tropicales. \u201cEn el futuro, aumentar\u00e9 progresivamente los meses de permanencia en Francia y disminuir\u00e9 el tiempo de mi estancia en Brasil\u201d, dice el investigador, que recientemente lanz\u00f3 su segundo libro de memorias, <em>Cr\u00f4nicas de Nossa \u00c9poca<\/em> (Editora Paz e Terra).<\/p>\n<p>Si su predicci\u00f3n se concreta, sus colegas del Cepem sentir\u00e1n su ausencia. Todos lo admiran. El profesor Hildebrando es del tipo de investigador que, con su innegable aptitud t\u00e9cnica y su carisma para formar y liderar grupos, es dif\u00edcil de ser reemplazado. Aunque a veces su rigor cient\u00edfico pueda parecer demasiado europeo para los brasile\u00f1os, un pueblo amante de arreglos y artima\u00f1as, y para los latinos en general. \u201cSi no se va a hacer de la manera que el profesor Hildebrando quiere, siguiendo el m\u00e9todo cient\u00edfico, es mejor no hacerlo\u201d, comenta el m\u00e9dico Juan Abel Rodrigues, de 26 a\u00f1os, boliviano de Cochabamba, que realiza su maestr\u00eda en el Cepem con beca de la Capes. \u201cPero es eso lo que m\u00e1s me gusta de \u00e9l\u201d. Ah, el profesor tambi\u00e9n tiene, a su manera, sentido del humor. A finales de enero, al d\u00eda siguiente de la victoria por 6 a 0 de la selecci\u00f3n brasile\u00f1a de f\u00fatbol contra Bolivia, en un cotejo disputado en Goi\u00e2nia, le dijo a Juan que Bolivia era campeona mundial de f\u00fatbol. Del f\u00fatbol que se juega a 3 mil metros de altitud, que se entienda bien. Una referencia al hecho de que la selecci\u00f3n de Juan solo domina bien la pelota cuando el partido se desarrolla en las ciudades bolivianas de elevada altitud, lo que provoca malestares a los equipos adversarios.<\/p>\n<p><strong>Descifran el genoma del causante de la malaria grave<\/strong><\/p>\n<p>Fueron necesarios seis a\u00f1os de trabajo y 20 millones de d\u00f3lares para descifrar el genoma de una de las cuatro especies de plasmodio que provocan la malaria. En febrero, investigadores ingleses del Sanger Centre y los estadounidenses del Instituto para la Investigaci\u00f3n Gen\u00f3mica (Tigr) concluyeron el secuenciamiento del genoma del <em>Plasmodium falciparum<\/em>, causante de la mayor\u00eda y de los m\u00e1s graves casos de malaria en el mundo, el 90% de los cuales est\u00e1n concentrados en \u00c1frica (de 1 a 2 millones de muertes al a\u00f1o, sobre todo ni\u00f1os). Para un protozoario \u00ad\u2013de apenas una c\u00e9lula\u2013, el <em>P. facilparum<\/em> exhibe un c\u00f3digo gen\u00e9tico complejo, m\u00e1s parecido con el genoma de un animal que con el de una bacteria. Los 25 millones de pares de bases de su ADN contienen 5.600 genes, un sexto de la cantidad encontrada en el hombre. El estudio de las funciones de esos genes y de las prote\u00ednas por ellos producidas puede ser vital para la investigaci\u00f3n de nuevos medicamentos contra la enfermedad.\u00a0 En Brasil, hay tres agentes causantes de la enfermedad: el <em>P. vivax<\/em> (80% de los casos), el <em>P. malariae<\/em> (menos del 1%) y el propio <em>P. falciparum<\/em> (alrededor del 20%). El <em>P. falciparum<\/em> es transmitido al hombre en \u00c1frica principalmente por el mosquito <em>Anopheles gambiae<\/em>, erradicado de Brasil, cuyo genoma est\u00e1 siendo secuenciado por un consorcio internacional de laboratorios, entre los cuales se encuentra la red Onsa (Organizaci\u00f3n para el Secuenciamiento y An\u00e1lisis de Nucle\u00f3tidos), estructurada por la FAPESP.<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<br \/>\n1.\u00a0<\/strong>Registro de la Fauna de Garrapatas de Rond\u00f4nia y Determinaci\u00f3n de la Prevalencia de la Rickettsia, la Erlichia y la Borrelia en esos artr\u00f3podos (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/849\/levantamento-da-fauna-de-carrapatos-de-rondonia-e-determinacao-da-prevalencia-de-rickettsia-erlichi\/\" target=\"_blank\">99\/08589-4<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Erney Fel\u00edcio Plessmann Camargo &#8211; ICB\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>R$ 410.079,07<br \/>\n<strong>2.\u00a0<\/strong>Ant\u00edgenos Variantes de Plasmodium Falciparum: Participaci\u00f3n en el Fen\u00f3meno de Citoadherencia y Repercusiones en la Patogenia de la Malaria grave (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/14928\/antigenos-variantes-de-plasmodium-falciparum-participacao-no-fenomeno-de-citoaderencia-e-repercusso\/\" target=\"_blank\">98\/12107-2<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>L\u00ednea regular de auxilio a la investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Luiz Hildebrando Pereira da Silva &#8211; ICB\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>R$ 392.269,81<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Cient\u00edficos transforman Rond\u00f4nia en un puesto para investigaciones","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-74522","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74522","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74522"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74522\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74522"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74522"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74522"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=74522"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}