{"id":74529,"date":"2002-03-01T00:00:00","date_gmt":"2002-03-01T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/02\/01\/sol-pulsante-2\/"},"modified":"2015-02-05T17:13:16","modified_gmt":"2015-02-05T19:13:16","slug":"sol-pulsante-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/sol-pulsante-2\/","title":{"rendered":"Sol pulsante"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_95735\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-95735\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/03\/art1716img12.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"115\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/03\/art1716img12.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/03\/art1716img12-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">nasa<\/span>El sat\u00e9lite SOHO: t\u00e9cnicas complementarias<span class=\"media-credits\">nasa<\/span><\/p><\/div>\n<p>Hace casi cuatrocientos a\u00f1os que, a trav\u00e9s de la observaci\u00f3n del di\u00e1metro del Sol, los astr\u00f3nomos saben que \u00e9ste puede aumentar o disminuir. Lo que no consegu\u00edan determinar con exactitud era la amplitud de dicha variaci\u00f3n. El a\u00f1o pasado, despu\u00e9s de un largo camino, esa duda comenz\u00f3 a ser despejada: un estudio realizado por investigadores del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas (IAG) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) ofrece datos que est\u00e1n m\u00e1s cerca de la realidad. Utilizando m\u00e9todos de observaci\u00f3n y medici\u00f3n m\u00e1s precisos, desarrollados por ellos mismos en base a im\u00e1genes de sat\u00e9lite, constataron que la oscilaci\u00f3n del radio solar puede llegar a s\u00f3lo 15 kil\u00f3metros -mucho menos que lo que se imaginaba. Antes, trabajaban con la idea de que la variaci\u00f3n fuera de 150 kil\u00f3metros -para un di\u00e1metro solar total de aproximadamente 1.400.000 kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>Este estudio mostr\u00f3 tambi\u00e9n que la energ\u00eda responsable por la variaci\u00f3n del di\u00e1metro y de la luminosidad del Sol no proviene de su n\u00facleo, como se pensaba, sino de camadas m\u00e1s externas -espec\u00edficamente, de las manchas solares, que indicaron cu\u00e1nto pude variar el di\u00e1metro solar en funci\u00f3n del per\u00edodo de actividad del astro. Los descubrimientos llegan en buena hora. Entre 2000 y 2002 se verifica el per\u00edodo de m\u00e1ximo solar, que se repite cada 11 a\u00f1os, caracterizado por una actividad solar m\u00e1s intensa, causada por la variaci\u00f3n del campo magn\u00e9tico solar. Los resultados pueden ayudar a entender la influencia de la variaci\u00f3n del di\u00e1metro solar en ese punto de actividad sobre el clima terrestre: el aumento o la disminuci\u00f3n de la luminosidad solar podr\u00eda provocar cambios de temperatura y per\u00edodos de glaciaci\u00f3n y de sequ\u00eda, adem\u00e1s de interferencias en las telecomunicaciones de una manera general.<\/p>\n<p>La idea que llev\u00f3 a esos resultados surgi\u00f3 cuando el profesor Nelson Vani Leister y el posdoctorando Marcelo Em\u00edlio, bajo su supervisi\u00f3n, percibieron que era necesario dejar atr\u00e1s las t\u00e9cnicas de medici\u00f3n del di\u00e1metro desarrolladas a partir de observatorios terrestres. Trabajando con ese m\u00e9todo tradicional, Leister hizo la primera serie hist\u00f3rica brasile\u00f1a de mediciones del di\u00e1metro del Sol con informaciones acumuladas a lo largo de veinte a\u00f1os, de 1974 a 1994.Realizado en alianza con investigadores franceses, ese estudio se\u00f1al\u00f3 una oscilaci\u00f3n de alrededor de 150 kil\u00f3metros en el radio solar. Era un avance, pero el n\u00famero obtenido no era muy confiable: se sospechaba que la refracci\u00f3n y la turbulencia atmosf\u00e9ricas de la Tierra pudieran haber interferido en los resultados finales.<\/p>\n<p>En ese momento lleg\u00f3 la inspiraci\u00f3n: \u00bfpor qu\u00e9 no se intenta observar el Sol desde el espacio? Al deseo se junt\u00f3 la posibilidad. En enero de 1999, Em\u00edlio, que en esa \u00e9poca estaba haciendo su doctorado, recibi\u00f3 una invitaci\u00f3n para pasar un a\u00f1o y tres meses en la Universidad de Hawai, Estados Unidos. \u00c9ste es uno de los centros en los que se trabaja con im\u00e1genes del Sol captadas directamente por el SOHO (Sat\u00e9lite de Observaci\u00f3n de la Heliosfera Solar), lanzado en 1995 en una alianza entre la agencia espacial europea (ESA) y la estadounidense (Nasa). La oportunidad fue decisiva para alcanzar datos m\u00e1s concluyentes sobre la variaci\u00f3n del di\u00e1metro solar.<\/p>\n<p>En \u00f3rbita, a aproximadamente 1.5 millones de kil\u00f3metros del Sol, el SOHO alimenta estudios de alrededor de 500 investigadores en 20 pa\u00edses. Env\u00eda informaciones sobre los fen\u00f3menos que ocurren en la corona solar, erupciones, vientos y variaciones del campo magn\u00e9tico. Fue proyectado para acompa\u00f1ar esas actividades, no las variaciones del di\u00e1metro del Sol, aunque eso fuera factible, desde que hubiera programas de computadora adecuados para analizar las im\u00e1genes que llegaban. Los datos estaban all\u00ed: bastaba con que alguien fuera capaz de descifrarlos.<\/p>\n<p><strong>Interferencias<\/strong><\/p>\n<p>En ese momento la creatividad brasile\u00f1a entr\u00f3 en acci\u00f3n. En el equipaje para Hawai, Em\u00edlio llev\u00f3 su computadora, con los programas que hab\u00eda desarrollado y utilizado en las investigaciones con Leister, pues ya imaginaba que podr\u00edan serle \u00fatiles para confrontar los resultados de la observaci\u00f3n terrestre. Ten\u00eda la forma de interpretar las im\u00e1genes, pero el trabajo no ser\u00eda f\u00e1cil.El hecho de que el SOHO no hubiera sido planificado para registrar directamente las medidas del di\u00e1metro del Sol causaba algunos problemas. Desde el principio, el an\u00e1lisis de im\u00e1genes recolectadas entre julio de 1996 y julio de 1998 revel\u00f3 que realmente exist\u00eda alguna oscilaci\u00f3n en el di\u00e1metro solar.<\/p>\n<p>Pero hab\u00eda tres obst\u00e1culos que podr\u00edan estar enmascarando los resultados: la imagen del Sol era registrada a partir de distancias variadas, cambios deliberados en el foco del instrumento aumentaban y disminu\u00edan artificialmente el di\u00e1metro del Sol -lo que podr\u00eda provocar falsas impresiones- y la propia temperatura de la lente tampoco era constante. Fue necesario eliminar esos efectos de las observaciones.<\/p>\n<p>En ese momento, Em\u00edlio acudi\u00f3 a los programas de lectura y an\u00e1lisis de im\u00e1genes que hab\u00eda llevado desde Brasil. Era como si la propia computadora acompa\u00f1ase el desplazamiento del Sol, marcando los puntos de medici\u00f3n y tomando las decisiones por cuenta propia. Por seguridad, el investigador evalu\u00f3, una a una, las im\u00e1genes de alrededor de 2 millones de limbos (puntos de l\u00edmite) del Sol.El SOHO genera 120 im\u00e1genes por d\u00eda, cada una de ellas con 16 limbos, lo que corresponde a 1.920 puntos por d\u00eda. En los tres a\u00f1os que se tom\u00f3 para analizar, Em\u00edlio observ\u00f3 aproximadamente 2 millones de limbos. Ese trabajo de comparaci\u00f3n, basado en c\u00e1lculos matem\u00e1ticos, fue lo que le permiti\u00f3 seleccionar y eliminar, en secuencia, las interferencias causadas por la distancia del sat\u00e9liteal Sol, por la variaci\u00f3n del foco y por el efecto de la variaci\u00f3n de temperatura a la que el sat\u00e9lite queda sometido.<\/p>\n<p>Lo que qued\u00f3 de ello fue la oscilaci\u00f3n del di\u00e1metro del Sol: &#8220;Llegamos a lo que llamamos como l\u00edmite superior de variaci\u00f3n, la oscilaci\u00f3n m\u00e1xima del di\u00e1metro solar. \u00c9sta puede ser incluso menor, si en el futuro se identifican otros elementos desconocidos, pero nunca ser\u00e1 mayor que eso&#8221;, relata Em\u00edlio.<\/p>\n<p><strong>Una l\u00ednea divisoria<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de recorrer toda esa trayectoria, y libre de las interferencias generadas por la Tierra, los investigadores consiguieron demostrar que, vista desde el espacio, la variaci\u00f3n del di\u00e1metro solar es diez veces menor que la observada desde la superficie terrestre. Los resultados echaron por tierra las hip\u00f3tesis vigentes. La diferencia es significativa, y esto llev\u00f3 a los investigadores a creer que aqu\u00e9llo que determinaban a partir de la Tierra no estaba correcto. &#8220;Entre el espacio y la superficie, hay numerosos efectos, muchas cosas que act\u00faan y modulan, y que nosotros a\u00fan no conocemos muy bien&#8221;, afirma Leister. Su conclusi\u00f3n recuerda la frase cl\u00e1sica de\u00a0<em>Hamlet<\/em>: &#8220;Hay m\u00e1s cosas entre el cielo y en la Tierra que lo que supone nuestra vana filosof\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p>En verdad, explica Leister, la atm\u00f3sfera terrestre, que no es homog\u00e9nea, introduce efectos que desv\u00edan el haz luminoso y perturban las medidas. Las condiciones clim\u00e1ticas -variaciones de temperatura, humedad y presi\u00f3n- tambi\u00e9n influyen sobre la refracci\u00f3n. Las constataciones del grupo representan una l\u00ednea divisoria en los estudios sobre variaci\u00f3n del di\u00e1metro solar. En noviembre de 2000, el trabajo de Em\u00edlio apareci\u00f3 en el\u00a0<em>Astrophysical Journal<\/em>, en un art\u00edculo firmado por \u00e9l, por Jeffrey Kuhn, de la Universidad de Hawai, y por Rock Bush y Philip Scherrer, de la Universidad de Stanford.<\/p>\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s, en la edici\u00f3n del 15 de marzo de 2001 de la revista\u00a0<em>Nature<\/em>, Douglas Gough, del Instituto de Astronom\u00eda de Cambridge, reconoc\u00eda la importancia del trabajo: &#8220;Esa observaci\u00f3n seguramente no es la primera que detecta peque\u00f1as variaciones en el rayo solar, pero deber\u00e1 ser la primera que sobrevivir\u00e1 a la prueba del tiempo&#8221;.<\/p>\n<p>Con esa repercusi\u00f3n, las investigaciones realizadas en el \u00e1rea podr\u00e1n pasar a ser divididas entre antes y despu\u00e9s del SOHO. Leister no tiene la pretensi\u00f3n de que eso ocurra, pero admite que los cambios realmente son de gran impacto. Las evaluaciones hechas desde el espacio se convierten en referencia para nuevos trabajos y fundamentan investigaciones orientadas a computar la interferencia de los campos magn\u00e9ticos -que generan las manchas solares- en la variaci\u00f3n del di\u00e1metro del Sol, por ejemplo.<\/p>\n<p>En esa \u00e1rea, con investigaciones semejantes, trabajan investigadores del Observatorio Nacional de R\u00edo de Janeiro, y del Centro de Radioastronom\u00eda y Aplicaciones Espaciales (CRAAE) del Instituto Mackenzie de S\u00e3o Paulo. En el escenario internacional, est\u00e1n en la l\u00ednea de frente los especialistas del Centre d&#8217;Etudes et de Recherches en G\u00e9odynamique et Astrom\u00e9trie (Cerga), Francia, de la Universidad de Yale, Estados Unidos, y del Observatorio de Locardo, Suiza.<\/p>\n<p><strong>Astrolabio y c\u00e1mara<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;Digo que todo ese proceso es un descubrimiento a la brasile\u00f1a&#8221;, dice Leister, que comenz\u00f3 a efectuar las mediciones en los a\u00f1os 70 con un astrolabio solar. Ese instrumento, formado por una lunetahorizontal con 1,20 metrosde foco y objetivo de 10 cent\u00edmetros, estaba en el Observatorio Abrah\u00e3o de Moraes, en Valinhos (S\u00e3o Paulo). El principio t\u00e9cnico era sencillo: se mide el intervalo de tiempo que el Sol demora para pasar por una l\u00ednea imaginaria en el cielo, definida por el instrumento. El inconveniente es que el ojo humano, aunque sea un excelente instrumento de observaci\u00f3n, tiene sus limitaciones, y pueden ocurrir variaciones, por ejemplo, entre un investigador y otro.<\/p>\n<p>En la primera mitad de los a\u00f1os 90, en el intento de superar esa dificultad, el IAG\/USP adquiri\u00f3 una sofisticada c\u00e1mara CCD (<em>Charge Coupled Device<\/em>), que fue acoplada al astrolabio, en esa \u00e9poca ya trasladado al IAG de Agua Funda, en la capital paulista. Las im\u00e1genes captadas por la c\u00e1mara eran transmitidas a una computadora. La decepci\u00f3n fue que, a pesar de todos esos aparatos, los resultados de las nuevas observaciones mostraron que lo que se ganaba en precisi\u00f3n, en t\u00e9rminos de variaci\u00f3n del di\u00e1metro solar, era m\u00ednimo.<\/p>\n<p>En compensaci\u00f3n, todo ese proceso de acumulaci\u00f3n de conocimientos fue lo que permiti\u00f3 que Em\u00edlio desarrollara sus t\u00e9cnicas y sus programas de tratamiento de im\u00e1genes. Un poco m\u00e1s tarde, eso ser\u00eda fundamental para el \u00e9xito de su doctorado, que dur\u00f3 50 meses -un per\u00edodo relativamente corto en la carrera de un investigador.<\/p>\n<p><strong>LOS PROYECTOS<\/strong><br \/>\n<em>Astrolabio Solar<\/em><br \/>\n<strong>MODALIDAD<\/strong><br \/>\nL\u00ednea regular de auxilio a la investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nNelson Vani Leister &#8211; IAG\/USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 5.918,32<br \/>\n<em>Estudio de la Variabilidad del Di\u00e1metro Solar<\/em><br \/>\n<strong>MODALIDAD<\/strong><br \/>\nBeca de doctorado<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 64.238,72<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un grupo del IAG descubre que la variaci\u00f3n del di\u00e1metro solar es por lo menos diez veces menor que lo que se cre\u00eda","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[109],"class_list":["post-74529","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74529","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74529"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74529\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74529"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74529"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74529"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=74529"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}