{"id":74530,"date":"2002-03-01T00:00:00","date_gmt":"2002-03-01T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/02\/01\/cuanto-hielo-pierde-la-isla\/"},"modified":"2015-02-05T17:24:20","modified_gmt":"2015-02-05T19:24:20","slug":"cuanto-hielo-pierde-la-isla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cuanto-hielo-pierde-la-isla\/","title":{"rendered":"Cu\u00e1nto hielo pierde la isla"},"content":{"rendered":"<p>Uno de los lugares del globo terr\u00e1queo que sufre m\u00e1s claramente los primeros efectos del calentamiento global son los bloques de hielo o glaciares de la Ant\u00e1rtida. Entre esas formaciones, las que reaccionan m\u00e1s r\u00e1pidamente al aumento de pocas d\u00e9cimas de grado en la temperatura son las que se ubican en los bordes del continente blanco, pegadas al litoral, normalmente m\u00e1s finas y expuestas constantemente a temperaturas cercanas de su punto de fusi\u00f3n (0\u00baC). En un trabajo concluido recientemente, investigadores de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS) y de la Universidad de Freiburg, Alemania, produjeron el m\u00e1s completo y actual mapa digital de la topograf\u00eda de uno de esos sensibles fragmentos de tierra recubierta de hielo: la isla Rey Jorge, que alberga a la base brasile\u00f1a en la Ant\u00e1rtida y a otras ocho estaciones de investigaci\u00f3n, situada 120 kil\u00f3metros al norte de la pen\u00ednsula Ant\u00e1rtica.<\/p>\n<p>Generado a partir del cruce de una serie de fuentes de informaci\u00f3n -im\u00e1genes de sensor remoto suministradas por el sat\u00e9lite europeo SPOT, datos producidos en recientes investigaciones de campo con el aparato GPS (Sistema de Posicionamiento Global), consultas a mapas topogr\u00e1ficos y al banco de datos digitales sobre el continente mantenido por el Servicio Ant\u00e1rtico Brit\u00e1nico-, el nuevo mapa es un instrumento importante para la realizaci\u00f3n de estudios glaciol\u00f3gicos, climatol\u00f3gicos y de manejo ambiental.<\/p>\n<p>Confrontando los datos del mapa actual con antiguas cartas geogr\u00e1ficas, los investigadores constataron que un importante grupo de glaciares de la isla perdi\u00f3 un 10% de la extensi\u00f3n en poco menos de medio siglo. Entre 1956 y 2000, las masas de hielo de la cuenca del Almirantado, la zona elegida para el estudio -en donde, adem\u00e1s, se encuentra la estaci\u00f3n de investigaci\u00f3n brasile\u00f1a- se encogieron 22,5 kil\u00f3metros cuadrados.<\/p>\n<p>Las informaciones se refieren a los glaciares de marea, que se sit\u00faan frente al mar, sujetos a la acci\u00f3n del oc\u00e9ano. Pero no existen evidencias de que el encogimiento de las masas de hielo de la cuenca se deba a cambios en la din\u00e1mica de las mareas. &#8220;La magnitud de esa retracci\u00f3n indica que el proceso no forma parte de la din\u00e1mica natural de avances y retrocesos de glaciares&#8221;, dice Jefferson Cardia Sim\u00f5es, jefe del Laboratorio de Investigaciones Ant\u00e1rticas y Glaciol\u00f3gicas (Lapag) de la UFRGS, uno de los autores del mapa. &#8220;Esas masas de hielo probablemente est\u00e1n respondiendo a un aumento de la temperatura de la regi\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Calentamiento<br \/>\n<\/strong>El grado de definici\u00f3n de la carta virtual producida por los brasile\u00f1os y alemanes permite monitorear alteraciones en \u00e1reas tan peque\u00f1as como 0,5 kil\u00f3metros cuadrados, una resoluci\u00f3n como m\u00ednimo cincoveces mayor que la de los mapas antiguos. Con 1.157 kil\u00f3metros cuadrados (un 80% del \u00e1rea del municipio de S\u00e3o Paulo), la isla Rey Jorge, calurosa y con glaciares derriti\u00e9ndose, no genera grandes\u00a0<em>icebergs<\/em>, como los que vagan meses o a\u00f1os por los mares y ponen en peligro a las poblaciones de animales marinos. Un ejemplo es el B-15A, una masa de hielo de 5.400 kil\u00f3metros cuadrados (tres municipios de S\u00e3o Paulo) que se desprendi\u00f3 de Ant\u00e1rtida en marzo de 2000 y hoy atormenta a las colonias de ping\u00fcinos adelia (<em>Pygoscelis adeliae<\/em>) en el mar de Ross, oeste del continente.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, el encogimiento de los laciares en la isla -casi un 93% del territorio de la isla Rey Jorge est\u00e1 cubierto de hielo y nieve- puede producir impactos regionales, adem\u00e1s de indicar que el clima en ese lugar realmente est\u00e1 cambiando. Localmente, la retracci\u00f3n de los glaciares hace que surjan nuevas \u00e1reas de tierra firme libres de hielo en la isla, creando un ambiente favorable al surgimiento de colonias de animales. Pues, donde antes hab\u00eda hielo, ahora hay roca expuesta. &#8220;La regresi\u00f3n de los glaciares tambi\u00e9n puede afectar a la vida acu\u00e1tica&#8221;, dice Jefferson.<\/p>\n<p>El impacto ambiental puede agravarse por la gran presencia de investigadores y turistas (4 mil en verano) en la isla, uno de los puntos accesibles de Ant\u00e1rtida. La misma forma parte del archipi\u00e9lago de las Shetlands del Sur, a aproximadamente 900 kil\u00f3metros de Tierra del Fuego, el extremo meridional de Am\u00e9rica del Sur. El patr\u00f3n del retroceso mostrado por los glaciares de la isla Rey Jorge en la segunda mitad del siglo 20 refuerza la hip\u00f3tesis de que el derretimiento se deba al recalentamiento del clima. En cuatro d\u00e9cadas y media, la velocidad de la retracci\u00f3n parece aumentar a medida que el recalentamiento se hace m\u00e1s evidente, sobre todo tras los a\u00f1os 70.<\/p>\n<p>Los n\u00fameros ratifican este razonamiento. Entre 1956 y 1979, desaparecieron de la cuenca del Almirantado 4,3 kil\u00f3metros cuadrados de masas de hielo. Pr\u00e1cticamente la misma \u00e1rea de glaciares (4,9 kil\u00f3metros cuadrados) se disip\u00f3 de 1979 a 1988, per\u00edodo que no llega a la mitad del anterior. Entre 1988 y 1995, en tan solo ocho a\u00f1os, el ritmo se acentu\u00f3 y desaparecieron otros 6,2 kil\u00f3metros cuadrados de masas de hielo. Por \u00faltimo, de 1995 a 2000, el \u00faltimo y m\u00e1s reciente per\u00edodo analizado, el tama\u00f1o del retroceso fue el mayor de toda la serie hist\u00f3rica: 7,1 kil\u00f3metros cuadrados.<\/p>\n<p>Lo sorprendente es que el villano de esa historia puede ser un peque\u00f1o aumento de 1,08\u00baC en la temperatura media de Rey Jorge, registrado entre 1947 y 1995, de acuerdo con los datos de investigadores del Lapag. Puede parecer poco, pero es mucho: casi el doble del aumento promedio de la temperatura de la Tierra verificado a lo largo de los \u00faltimos 100 a\u00f1os, que fue de 0,6\u00baC. En la pen\u00ednsula Ant\u00e1rtica, entre las latitudes 65\u00ba y 70\u00ba sur, regi\u00f3n un poco m\u00e1s al sur de Rey Jorge, el calentamiento fue mayor todav\u00eda: alrededor de 2\u00baC en los \u00faltimos 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Existe un consenso acerca de que esa regi\u00f3n, en la margen del continente, pasa por un proceso de calentamiento. Con relaci\u00f3n a todo el continente ant\u00e1rtico, hay datos que generan controversia: un estudio publicado en la revista inglesa\u00a0<em>Nature<\/em> (edici\u00f3n de 31\/1\/2002) afirma que, en vez de haber aumentado, la temperatura media del continente, sobre todo en los meses de verano y oto\u00f1o, disminuy\u00f3 un poco entre 1966 y 2000.<\/p>\n<p><strong>Efecto invernadero<br \/>\n<\/strong>En general se cree que el recalentamientoglobal es consecuencia del aumento en el efecto invernadero, que elevar\u00eda la temperatura de la atm\u00f3sfera. El efecto invernadero es natural, necesario para la vida: sin la cortina de gases atmosf\u00e9ricos, en particular el di\u00f3xido de carbono (CO2) y el metano, que retiene parte de la energ\u00eda emitida por el Sol, el globo ser\u00eda fr\u00edo e inh\u00f3spito.El problema es que el incremento exagerada de las concentraciones atmosf\u00e9ricas de CO2 desde el inicio de la Revoluci\u00f3n Industrial -de 280 ppm (partes por mill\u00f3n), en 1850, a 370 ppm hoy- acent\u00faa la tendencia a intensificar el efecto invernadero.<\/p>\n<p>Algunas proyecciones se\u00f1alan la posibilidad de que la temperatura de la Tierra aumente m\u00e1s de 3\u00baC hasta el final del siglo. El derretimiento de los glaciares en la Ant\u00e1rtida, en el oc\u00e9ano \u00c1rtico y en Groenlandia se intensificar\u00eda, lo que significar\u00eda un aumento de hasta 90 cent\u00edmetros en el nivel del mar en 2100, capaz de provocar la inundaci\u00f3n de ciudades costeras en todo el mundo.<\/p>\n<p><strong><em>Una hip\u00f3tesis en la direcci\u00f3n contraria<\/em><\/strong><br \/>\nUn estudio publicado en la revista estadounidense\u00a0<em>Science<\/em>\u00a0(edici\u00f3n del 18 de enero) pone en jaque a una tendencia de interpretaci\u00f3n de los fen\u00f3menos clim\u00e1ticos que se hab\u00eda afirmado en los \u00faltimos a\u00f1os con relaci\u00f3n a la Ant\u00e1rtida: la de que la capa de hielo y nieve que recubre casi integralmente el continente est\u00e1 derriti\u00e9ndose por causa del calentamiento del clima de la Tierra. Este nuevo trabajo, realizado por los investigadores Ian Joughin, del Instituto de Tecnolog\u00eda da California, y Slawec Tulaczyc, de la Universidad de California, muestra un aumento en el espesor de los arrecifes de hielo de Ross, tambi\u00e9n llamados plataforma de Ross, un conjunto de glaciares que recubren el oeste de la Ant\u00e1rtida y avanzan mar (de Ross) adentro.<\/p>\n<p>De acuerdo con los c\u00e1lculos del d\u00fao de cient\u00edficos, la plataforma de Ross se incrementa a raz\u00f3n de entre 14,9 y 26,8 mil millones de toneladas de hielo\/nieve por a\u00f1o. El resultado contradice a trabajos anteriores, que indicaban un encogimiento (derretimiento) anual de hasta 20,9 mil millones de toneladas de hielo en la plataforma.<\/p>\n<p>Pero, seg\u00fan los propios Joughin y Tulaczyc, las aparentes discrepancias entre los datos de su trabajo y los de mediciones m\u00e1s antiguas pueden ser menores que lo que se piensa por dos motivos. Primero porque existen grandes evidencias de que en el pasado la plataforma realmente se encogi\u00f3. Segundo porque el aumento de espesor de la plataforma puede tener poca relaci\u00f3n con variaciones en la temperatura de la Tierra y ser solamente fruto de un ciclo natural de aumento y encogimiento de los glaciares. Por ese raciocinio, en un golpe de suerte, los investigadores estadounidenses habr\u00edan hecho las mediciones en el momento en que la tendencia a la disminuci\u00f3n de los glaciares hab\u00eda dado lugar al aumento de su masa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un mapa confeccionado por investigadores de R\u00edo Grande do Sul muestra la retracci\u00f3n de los bloques de hielo de la isla Rey Jorge, en la cual se encuentra instalada la base de Brasil en la Ant\u00e1rtida","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-74530","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74530","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74530"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74530\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74530"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74530"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74530"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=74530"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}