{"id":74533,"date":"2002-03-01T00:00:00","date_gmt":"2002-03-01T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/02\/01\/bronce-en-movimiento\/"},"modified":"2016-01-29T17:24:18","modified_gmt":"2016-01-29T19:24:18","slug":"bronce-en-movimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/bronce-en-movimiento\/","title":{"rendered":"Bronce en movimiento"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_95777\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-95777\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/03\/art1720img12.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"119\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/03\/art1720img12.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/03\/art1720img12-120x89.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">luiz hossaka<\/span>Caballo al Galope: pasi\u00f3n por la danza y por la equitaci\u00f3n<span class=\"media-credits\">luiz hossaka<\/span><\/p><\/div>\n<p>En la pintura, \u00e9l espiaba a las bailarinas por detr\u00e1s de los bastidores. Mujeres desnudas preparadas para tomar ba\u00f1o, caballos siendo preparados para la carrera, retratos de personalidades importantes. El franc\u00e9s Edgar Degas (1834-1917) fue un artista del mundo privado. Pero sus escenas intimistas no sirven obligatoriamente para retratar lo cotidiano de un parisiense culto, asiduo frecuentador de la \u00d3pera de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Considerado el menos impresionista de todos los impresionistas, Degas cultiv\u00f3 la fascinaci\u00f3n por el movimiento. En su trayectoria art\u00edstica, las bailarinas cl\u00e1sicas y los caballos de carrera adquieren importancia por poseer cuerpos entrenados para el movimiento y la repetici\u00f3n. La expresi\u00f3n mayor de su estudio sobre esos temas est\u00e1 en su obra escult\u00f3rica que, jam\u00e1s fue expuesta al p\u00fablico mientras Degas viv\u00eda, fue descubierta tard\u00edamente en su atelier (estudio), un a\u00f1o despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p>Dicha obra es muy querida por el p\u00fablico brasile\u00f1o. Es dif\u00edcil disociar el nombre del Museo de Arte de S\u00e3o Paulo (Masp) de la imagen de la\u00a0<em>Bailarina de Catorce A\u00f1os<\/em> de Degas, especie de \u00edcono del museo, el cual posee la mayor colecci\u00f3n de arte de Am\u00e9rica Latina. A la joven hecha en bronce, con los brazos extendidos hacia atr\u00e1s y el pie al frente, como si ella se estuviese calentando para el espect\u00e1culo, se unen decenas de otras bailarinas, jokeys, caballos y muchachas en el cuarto de ba\u00f1o. Las 73 piezas forman una de las cuatro \u00fanicas colecciones completas de esculturas de Degas en el mundo -las otras tres est\u00e1n en el The Metropolitan Museum of Art, en Nueva York, en el Mus\u00e9e d&#8217;Orsay, en Paris, y en el Ny Carlsberg Glyptotek Museum, en Copenhague.<\/p>\n<p>Las esculturas de Degas del Masp merecieron la atenci\u00f3n de la historiadora Ana Gon\u00e7alves Magalh\u00e3es que, en noviembre de 2000, defendi\u00f3 su tesis de doctorado intitulada\u00a0<em>Degas Escultor: Del Proceso de Fundici\u00f3n a la Colecci\u00f3n de Bronces del Museo de Arte de S\u00e3o Paulo (Masp)<\/em>, en el Departamento de Artes Pl\u00e1sticas de la Escuela de Comunicaci\u00f3n y Artes de la Universidad de S\u00e3o Paulo (ECA\/USP). Dirigida por el importante historiador de arte y profesor Walter Zanini, Ana desarroll\u00f3 sus investigaciones durante cuatroa\u00f1os con auxilio de la beca de doctorado de la FAPESP y tambi\u00e9n recibi\u00f3 un auxilio viaje de la instituci\u00f3n, lo que le permiti\u00f3 ir a Inglaterra y a Francia. En dichos pa\u00edses, entr\u00f3 en contacto con grandes especialistas en la obra de Edgar Degas, como el ingl\u00e9s Richard Kendall y la francesa Anne Pingeot, conservadora jefa de escultura del Orsay.<\/p>\n<p>&#8220;La idea de desarrollar esta tesis naci\u00f3 en 1995, cuando yo realizaba una visita dirigida al Masp y me depar\u00e9 con la colecci\u00f3n completa expuesta&#8221;, narra Ana. &#8220;Qued\u00e9 fascinada por las piezas y percib\u00ed que con ellas podr\u00eda realizar un trabajo semejante al de mi maestr\u00eda&#8221;, explica. \u00c9ste, desarrollado en la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) bajo la direcci\u00f3n del profesor Jorge Coli, analizaba los dos cuadros del tambi\u00e9n impresionista Claude Monet (1840-1926) pertenecientes al acervo del Masp.<\/p>\n<p>En aquel trabajo, Ana estudi\u00f3 la composici\u00f3n de la obra de Monet, preocup\u00e1ndose con la manera c\u00f3mo el pintor lidiaba con el movimiento y como estableci\u00f3 relaciones entre su arte y las artes de la fotograf\u00eda y del cine, incipientes en aquellas postrimer\u00edas del siglo XIX y comienzos del siglo 20. Dicho trabajo tuvo como resultado el libro\u00a0<em>Claude Monet &#8211; A Canoa e a Ponte<\/em>, editado por la Editora Pontes, con el apoyo de la FAPESP.<\/p>\n<p>Como parte de su investigaci\u00f3n sobre el movimiento en las esculturas de Degas, Ana fotografi\u00f3 cada una de las piezas de la colecci\u00f3n del Masp. Esa tarea tuvo inicio en enero de 1999, despu\u00e9s de un per\u00edodo de registro bibliogr\u00e1fico. &#8220;Esto me permiti\u00f3 obtener informaciones sobre el recorrido de esas obras antes de que llegasen a Brasil&#8221;, explica ella. Algunos indicios de ese camino fueron rastreados a partir de cu\u00f1os de las galer\u00edas por las cuales las esculturas pasaron -por lo menos una alemana, la Galerie Fleichtheim, y una inglesa, la Marlborough Gallery, que las vendieron al Masp. Otros, a partir de la placa de firma de Degas creada por el fundidor de las esculturas.<\/p>\n<p>En ese punto reside la mayor curiosidad sobre la colecci\u00f3n de esculturas de Degas. Ninguna de las piezas fue hecha en bronce por su creador. &#8220;Toda la fundici\u00f3n fue p\u00f3stuma. Los materiales originales eran cera, estopa, pedazos de alambre, corcho, arcilla y plastilina, una especie de material sint\u00e9tico&#8221;, explica la investigadora. Despu\u00e9s de la muerte del artista, su\u00a0<em>marchand<\/em>, Joseph Durand-Ruel, dej\u00f3 a Albert Bartholom\u00e9, escultor y amigo \u00edntimo de Degas, la misi\u00f3n de mandar a fundir 150 estatuas que hab\u00edan sido encontradas en su estudio. El trabajo qued\u00f3 a cargo de la casa de fundici\u00f3n de Adrien A. H\u00e9brard.Estando muchas de ellas en p\u00e9simo estado de conservaci\u00f3n, solamente 72 pudieron ser aprovechadas. Conforme contrato firmado entre el fundidor y los herederos de Degas, de cada una de ellas fueron hechos 22 ejemplares, formando as\u00ed 22 series, de las cuales 20 fueron colocadas en el mercado.<\/p>\n<p>Esas 20 series fueron bautizadas como de la &#8220;A&#8221; a la &#8220;T&#8221; y la mayor parte de las piezas pertenecientes al Masp son de la serie &#8216;S&#8217;, es decir, de la 19\u00aa serie comercial. &#8220;Solamente una media docena no forma parte de ella&#8221;, dice Ana. La pieza con el n\u00famero 73 es justamente\u00a0<em>La Bailarina de Catorce A\u00f1os<\/em>, la \u00fanica exhibida por Degas en vida, en la exposici\u00f3n impresionista de 1881. Ella fue fundida separadamente de las 22 series de 72 piezas y de ella fueron hechos 25 ejemplares, tres m\u00e1s de lo previsto en el contrato. Los originales de cera de las esculturas de Degas se encuentran actualmente en la National Gallery de Washington.<\/p>\n<p>&#8220;No se sabe muy bien c\u00f3mo fue el proceso de fundici\u00f3n, pero se sabe que dur\u00f3 por lo menos una d\u00e9cada, a partir de 1919&#8221;, dice la historiadora. La colecci\u00f3n del Masp fue adquirida en 1951, cerca de dos a\u00f1os despu\u00e9s de que Gilberto Chateaubriand y Pietro Maria Bardi recibieron una carta de Londres. El remitente era el due\u00f1o de la Marlborough Gallery, que se dec\u00eda interesado en vender la colecci\u00f3n completa de Degas a un gran museo, siempre que \u00e9ste se comprometiese a mantenerla \u00edntegra. &#8220;No conozco los valores, pero creo que la colecci\u00f3n no debe haber sido muy cara, pues hab\u00eda muchos bienes de familia que no constaban en testamento y el comercio del arte estaba quebrado&#8221;, observa Ana.<\/p>\n<p>&#8220;El impacto de la llegada de las piezas a Brasil fue muy grande&#8221;, afirma Luiz Hossaka, curador del Masp. Hossaka ya trabajaba en el museo en 1954, cuando la colecci\u00f3n Degas lleg\u00f3 al pa\u00eds. &#8220;Adem\u00e1, Chateaubriand sab\u00eda movilizar a artistas, pol\u00edticos, empresarios, a todo mundo&#8221;, dice Hossaka. Luego de desembarcar, las esculturas fueron expuestas en el Palacio de Itamaraty, en R\u00edo de Janeiro, y, despu\u00e9s, en el Museo de Arte Moderno de S\u00e3o Paulo (MAM-SP).<\/p>\n<p>Esto sucedi\u00f3 m\u00e1s o menos simult\u00e1neamente a una exposici\u00f3n itinerante de la colecci\u00f3n del Masp por varias capitales europeas, que culmin\u00f3 en una gran muestra en el The Metropolitan Museum, en Nueva York. &#8220;Las esculturas de Degas no fueron porque se trataba de una muestra solamente de pintura&#8221;, destaca Ana. Curiosamente, dice la investigadora, cuando aquella muestra lleg\u00f3 a Nueva York, las piezas de Degas subastadas por Bardi y Chateaubriand ya val\u00edan diez veces m\u00e1s que en 1951, cuando fueron adquiridas.<\/p>\n<p>De las 6.800 obras que forman el acervo del Masp, los 73 bronces de Degas representan la principal colecci\u00f3n en lo que respecta al arte de la escultura. &#8220;Siempre tenemos recelo cuando ellas son pedidas por museos de otros pa\u00edses. Pero, debido a su importancia, es dif\u00edcil negar el pr\u00e9stamo&#8221;, dice Eunice Morais Sophia, coordinadora del acervo del museo. &#8220;Entre los cuidados, exigimos que ellas sean transportadas en por lo menos tres aviones diferentes, pues, en el caso de que haya un accidente, se evitan da\u00f1os en la colecci\u00f3n entera&#8221;, explica.<\/p>\n<p>El ambiente en el que las piezas son expuestas tambi\u00e9n debe estar sujeto a ciertos cuidados. &#8220;Al mudarlas de un ambiente a otro, las esculturas pueden da\u00f1arse. Lo ideal es que \u00e9stas permanezcan en un local de baja humedad&#8221;, dice Karen Cristine Barbosa, coordinadora del Departamento de Conservaci\u00f3n y Restauraci\u00f3n del Masp. Las esculturas de Degas del museo fueron expuestas en diversas instituciones americanas y europeas, como por ejemplo, el Museo Van Gogh, en \u00c1msterdam.<\/p>\n<p>&#8220;Es muy interesante destacar que la colecci\u00f3n permite la realizaci\u00f3n de exposiciones completamente diferentes entre s\u00ed&#8221;, observa Eunice. &#8220;Se puede hacer una exposici\u00f3n solamente sobre las t\u00e9cnicas del ballet cl\u00e1sico, o solo con las escenas \u00edntimas de las j\u00f3venes en el ba\u00f1o, o, entonces, solamente de corridas de caballos. Cuando los curadores internacionales piden las piezas prestadas, en general, ya tienen una idea de la forma en que pueden aprovecharlas para realizar lo que desean en sus muestras&#8221;, dice. Luiz Hossaka recuerda que, en los a\u00f1os 50, era com\u00fan ver a estudiantes de dibujo y de danza visitando la colecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La obra escult\u00f3rica de Degas es rodeada por algunos misterios, a\u00fan no descifrados por la historia del arte. Una pregunta que hay que hacerse, es por qu\u00e9 motivo el maestro de la pintura, heredero de la tradici\u00f3n del dise\u00f1o desarrollada por Raphael (1483-1520) e Ingres (1780-1867), tendr\u00eda dejado sus esculturas escondidas en el estudio, habiendo llevado al p\u00fablico solamente\u00a0<em>La Bailarina de Catorce A\u00f1os<\/em>. &#8220;Una hip\u00f3tesis defendida por los estudiosos hasta la d\u00e9cada del 80 es que la exposici\u00f3n de la<em>Bailarina<\/em> , en 1881, fuera un fracaso tan grande, que Degas habr\u00eda desistido de exhibir sus esculturas&#8221;, explica Ana. &#8220;Personalmente, por lo que le\u00ed sobre su personalidad, creo dif\u00edcil que Degas fuese un hombre que se intimidase con este tipo de cosas&#8221;, considera.El hecho es que, en 1881,\u00a0<em>La Bailarina de Catorce A\u00f1os<\/em> no fue comprendida como una pieza escult\u00f3rica.<\/p>\n<p>&#8220;Degas escogi\u00f3 materiales sumamente alternativos para realizarla. Originalmente, era de cera, vestida con un tut\u00fa de ballet y un corpi\u00f1o de tejido de verdad. En la cabeza, un lazo de cinta y una peluca&#8221;, relata Ana. &#8220;Para el siglo XIX, aqu\u00e9llos eran materiales f\u00e1cilmente utilizados en un boceto y no en una pieza acabada&#8221;, continua. Hab\u00eda tambi\u00e9n una contradicci\u00f3n, pues la cera era un material muy utilizado en los museos de ciencia y de cera, para hacer piezas ultrarrealistas. Y la bailarina de Degas jugaba con este aspecto realista, comenzando por el tama\u00f1o, equivalente a dos tercios del natural. Sin embargo, despu\u00e9s que la colecci\u00f3n escult\u00f3rica de Degas lleg\u00f3 al p\u00fablico, la joven bailarina se convirti\u00f3 en un \u00e9xito. &#8220;Cuando lleg\u00f3 a Brasil, la bailarina ya era un \u00edcono representativo de la obra de Degas&#8221;, dice.<\/p>\n<p><strong>Lenguajes<br \/>\n<\/strong>Muchos te\u00f3ricos creen que Degas sol\u00eda dejar las esculturas lejos del p\u00fablico, pues servir\u00edan de esbozo para sus dibujos y pinturas. Otros creen que su relaci\u00f3n con la escultura solo se habr\u00eda intensificado en los \u00faltimos a\u00f1os de vida, cuando, paulatinamente, fue perdiendo la visi\u00f3n, como resultado de un accidente que sufriera durante la guerra franco-prusiana. &#8220;Sin dudas, la pintura siempre fue la carta de presentaci\u00f3n de la obra de Degas, pero durante toda la vida \u00e9l trabaj\u00f3 en diversos lenguajes con la misma intensidad&#8221;, explica Ana.&#8221;\u00c9l desarroll\u00f3 la escultura desde temprano, en la d\u00e9cada del 1860. Uno de los primeros cursos en que se inscribi\u00f3 en la Escuela de Bellas Artes fue el de escultura. Entonces lo que tal vez haya sucedido es que \u00e9l cre\u00eda que su escultura a\u00fan no llegaba a una madurez a tal punto de ser expuesta&#8221;, concluye la investigadora.<\/p>\n<p>Algo comprensible para un artista contempor\u00e1neo de Auguste Rodin (1840-1917), seg\u00fan hip\u00f3tesis registradas en la tesis de la investigadora.Por otro lado, conforme ella dice, de hecho, la ceguera contribuy\u00f3 a la aproximaci\u00f3n del artista al trabajo tridimensional. &#8220;Pero, en determinado momento, en 1912, Degas fue obligado a abandonar el edificio donde mantuviera su estudio. \u00c9l qued\u00f3 muy mal y comenz\u00f3 a deambular por las calles de Par\u00eds. Acab\u00f3 abandonando la pintura&#8221;, relata la historiadora.<\/p>\n<p>Entre las informaciones hist\u00f3ricas descubiertas por Ana a partir del manipuleo y de las fotograf\u00edas tomadas de las piezas, est\u00e1 la de que \u00e9stas deben haber pertenecido a una importante galer\u00eda alemana en la d\u00e9cada del 20, la Galerie Fleichtheim. El\u00a0<em>marchand<\/em>, que tambi\u00e9n fue editor de una importante revista alemana de arte moderno, emigr\u00f3 a Inglaterra con la ascensi\u00f3n del nazismo, lo que ofrece una pista sobre c\u00f3mo las esculturas fueron a parar a Londres. Las piezas tambi\u00e9n posee sellos de la aduana francesa, los cuales eran muy utilizados, hasta la d\u00e9cada del 40, cada vez que una obra de arte sal\u00eda del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Para comprender el proceso de transformaci\u00f3n de esculturas hechas en diversos materiales en trabajos hechos en bronce, Ana tuvo que visitar el estudio de artesanos especializados en la t\u00e9cnica de cera perdida. Mediante esa t\u00e9cnica, una piezaoriginal es envuelta poryeso, el cual da origen a un molde. Esa forma es rellenada con cera. El conjunto es llevado a un horno a alta temperatura, en el cual la cera derretida abandona el molde a trav\u00e9s de un orificio. A partir de all\u00ed, la cavidad del recipiente sirve de recept\u00e1culo para el bronce y la pieza original es reproducida tal cual su original.<\/p>\n<p>&#8220;Es curioso notar que el fundidor se preocup\u00f3 en reproducir las piezas exactamente en la forma que Degas las dej\u00f3&#8221;, dice Ana. Fueron mantenidas las marcas de las herramientas, la ausencia de brazos y tambi\u00e9n otros detalles, lo que muestra que no hubo preocupaci\u00f3n, por parte del fundidor, en intentar imaginar qu\u00e9 resultado final diferente el artista deseaba. Seg\u00fan Ana, ser\u00eda necesario valerse de t\u00e9cnicas m\u00e1s sofisticadas para identificar otros detalles sobre el proceso de fundici\u00f3n de los bronces de Degas. El uso de los rayos X, por ejemplo, permitir\u00eda identificar c\u00f3mo fueron moldeadas las piezas: si fueron fundidas por partes o soldadas del mismo modo.<\/p>\n<p>&#8220;Esa colecci\u00f3n de esculturas es una de las predilectas del p\u00fablico. Por eso tambi\u00e9n sentimos pena cuando \u00e9sta es prestada a otras instituciones&#8221;, dice Eunice. Es bueno notar que el cuidado con las j\u00f3venes y caballos de Degas es tanto, que los lazos en los cabellos de las bailarinas de la exposici\u00f3n no son los originales. \u00c9stos est\u00e1n preservados en la reserva t\u00e9cnica. Actualmente, dos docenas de esculturas pueden ser vistas en el segundo piso del Masp, junto a dos pinturas del artista franc\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nLa Colecci\u00f3n de Esculturas de Edgar Degas en el Masp\u00a0 (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/95384\/as-esculturas-de-edgar-degas-da-colecao-do-museu-de-arte-de-sao-paulo\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 96\/02840-9<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Beca de doctorado;\u00a0<strong>Director de tesis\u00a0<\/strong>Walter Zanini &#8211; Departamento de Artes Pl\u00e1sticas de la Escuela de Comunicaci\u00f3n y Artes de la Universidad de S\u00e3o Paulo (ECA\/USP);\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 85.824,42<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una investigaci\u00f3n analiza la colecci\u00f3n de esculturas de Edgar Degas","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-74533","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74533","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74533"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74533\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74533"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74533"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74533"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=74533"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}