{"id":74538,"date":"2002-03-01T10:10:00","date_gmt":"2002-03-01T13:10:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/02\/01\/en-busca-de-buenos-negocios\/"},"modified":"2015-07-21T13:41:08","modified_gmt":"2015-07-21T16:41:08","slug":"en-busca-de-buenos-negocios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/en-busca-de-buenos-negocios\/","title":{"rendered":"En busca de buenos negocios"},"content":{"rendered":"<p>El Grupo Votorantim, el mayor conglomerado industrial brasile\u00f1o, con una facturaci\u00f3n anual de 4 mil millones de d\u00f3lares, est\u00e1 invirtiendo 300 millones de d\u00f3lares en negocios de alta tecnolog\u00eda. Hace dos a\u00f1os, el grupo cre\u00f3 un fondo de capital de riesgo, el Votorantim Ventures, por medio del cual ya participa con empresas en las \u00e1reas de telecomunicaciones y comercio electr\u00f3nico, como Optiglobe, .comDominio, Telefutura, Quadrem y Estructura.net. Las atenciones se vuelcan ahora hacia proyectos emergentes en el sector de biotecnolog\u00eda que, en su gran mayor\u00eda, est\u00e1n siendo gestados en los laboratorios de las universidades. En los pr\u00f3ximos d\u00edas, el grupo va a divulgar una lista de propuestas -seleccionadas entre 50- en cuyo futuro quiere apostar valores que var\u00edan entre 50 mil y 50 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Se trata, sin lugar a dudas, de una apuesta arriesgada. En Estados Unidos, por ejemplo, las estad\u00edsticas se\u00f1alan que nueve de cada diez empresas emergentes en las que se ha invertido capital de riesgo no justifican la inversi\u00f3n. La identificaci\u00f3n y selecci\u00f3n de los buenos proyectos, aunque por s\u00ed solas no garanticen el \u00e9xito de la inversi\u00f3n, constituyen al menos, un paso fundamental. La palabra de orden, por lo tanto, es explorar y sondear cuidadosamente, con criterios, los proyectos desarrollados en la academia para descubrir aquellos que tienen un potencial de mercado.<\/p>\n<p>Para esta tarea, Votorantim contrat\u00f3 a Fernando Reinach. Profesor e investigador del Instituto de Qu\u00edmica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), Reinach fue asesor de la FAPESP, coordin\u00f3 los proyectos de secuenciales de gen\u00e9tica de las bacterias\u00a0<em>Xylella fastidiosa y Xanthomonas citri<\/em> y vivi\u00f3, \u00e9l mismo, la experiencia de emprendedor, cuando cre\u00f3, en el a\u00f1o 2000, con recursos de inversores privados, comDominio, actualmente el tercer<em>data center<\/em> del pa\u00eds, despu\u00e9s de Diveo y de Optiglobe, y mayor incluso que el de Embratel.<\/p>\n<p>Reinach recorre, desde diciembre, universidades e institutos de investigaci\u00f3n para, primero, explicar qu\u00e9 es el capital de riesgo y, despu\u00e9s, cazar negocios. &#8220;Mi funci\u00f3n es la de observar en las universidades, lo cual es una tarea simple para m\u00ed, porque hablamos el mismo idioma&#8221;, resume. Reinach no tiene dudas de que all\u00ed existe un granero de buenas ideas. &#8220;Desde hace 25 a\u00f1os, agencias como la FAPESP y el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq) invierten, con \u00e9xito, en el desarrollo de la investigaci\u00f3n. Pero se puede contar con los dedos de una mano el n\u00famero de empresas engendradas en las universidades. &#8220;Pero, \u00bfpor qu\u00e9 raz\u00f3n los buenos proyectos no se traducen en negocios? Reinach responde: &#8220;Es porque falta en Brasil el capital de riesgo&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Car\u00e1cter emprendedor<br \/>\n<\/strong>M\u00e1s all\u00e1 de los recursos, tambi\u00e9n le faltan a los investigadores informaciones sobre qu\u00e9 es, efectivamente, esta modalidad de inversi\u00f3n. El capital de riesgo, o el\u00a0<em>venture capital<\/em>, es una especie de financiaci\u00f3n a largo plazo -sustentado por una participaci\u00f3n societaria del inversor-, recuperado despu\u00e9s del desarrollo de la empresa por medio de la oferta de acciones en el mercado, o la venta total o parcial del emprendimiento. En Estados Unidos, el mismo opera desde la d\u00e9cada del 40. Fue el capital de riesgo el que permiti\u00f3, por ejemplo, la creaci\u00f3n de empresas como Microsoft, Intel y HP, por s\u00f3lo citar los casos m\u00e1s recientes. &#8220;El capital de riesgo opera muy cerca de la universidad. Impulsa la creaci\u00f3n de empresas peque\u00f1as, con no m\u00e1s de diez personas, en donde el investigador entra con la idea y el capital de riesgo con el dinero&#8221;, explica.<\/p>\n<p>En Brasil, el capital de riesgo es una inversi\u00f3n relativamente reciente. Fueran esos recursos los que impulsaron el desarrollo de empresas de Internet, a partir de 1999. &#8220;Cuando la burbuja de Internet explot\u00f3, sobraron la idea de la tendencia al emprendimiento y los fondos de capital de riesgo, que, en esta oportunidad, est\u00e1n a la caza de inversiones de largo plazo&#8221;, afirma Reinach. Hay fuertes se\u00f1ales de que estos fondos que apostaron en las &#8216;puntocom&#8217; se vuelcan ahora para apoyar a las empresas emergentes en el sector de biotecnolog\u00eda. Ese cambio de direcci\u00f3n, adem\u00e1s, cierra lo que Reinach llama &#8220;c\u00edrculo virtuoso tecnol\u00f3gico&#8221;: el gobierno invierte profundamente en la investigaci\u00f3n -como en el caso del Proyecto de Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica en Peque\u00f1as Empresas (PIPE) de la FAPESP, por ejemplo-, que impulsa un invento, y el capital de riesgo financia el establecimiento de una empresa que, de tener \u00e9xito, va a pagar los impuestos al gobierno.<\/p>\n<p><strong>Participaci\u00f3n en el capital<br \/>\n<\/strong>Es en la condici\u00f3n de fondo de riesgo, que Votorantim Ventures va a inyectar dinero en buenas ideas, por medio de la compra de sociedades. &#8220;Podemos participar con un 5% o hasta un 90% del capital de la futura empresa&#8221;, adelanta el investigador. Reinach cree que el fondo pueda realizar como promedio unas diez inversiones por a\u00f1o. De acuerdo con Paulo Henrique de Oliveira Santos,\u00a0<em>chief executive officer<\/em> (CEO) de Votorantim Ventures, la estrategia es apostar en un mayor n\u00famero de proyectos menores.<\/p>\n<p>Pero existen algunos supuestos para consumar esa asociaci\u00f3n. El primero es que la buena idea est\u00e9 en correspondencia con un buen mercado. Un sacacorchos electr\u00f3nico, producido a un costo unitario de 5 mil d\u00f3lares, puede ser un &#8220;superdescubrimiento&#8221;, pero, realmente, el tama\u00f1o del mercado no justifica ninguna inversi\u00f3n, ejemplifica Reinach. &#8220;Contamos con un grupo de analistas que evaluar\u00e1 el proyecto y, conjuntamente con el investigador, elaborar\u00e1 un plan de negociaci\u00f3n&#8221;, dice. El segundo supuesto implica el llegar a un acuerdo en cuanto al porcentaje de participaci\u00f3n del inversionista en la composici\u00f3n de la futura empresa. En este punto, como dice Reinach, las negociaciones son &#8220;completamente subjetivas&#8221;. Un investigador que supone haber descubierto la soluci\u00f3n para el tratamiento de una enfermedad calcula que la empresa, en el futuro, valdr\u00e1 150 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Cree que necesita unos 15 millones de d\u00f3lares para establecer el negocio y propone la venta de una parte del valor estimado de la futura empresa, en este caso, un 10%, para los socios de riesgo. Los inversionistas, por su parte, contabilizan el riesgo de fracasar, el potencial de mercado y el precio, proyectando un valor inferior para la empresa, lo que amplia la participaci\u00f3n en la composici\u00f3n del capital. &#8220;Como es \u00e9ste quien corre el riesgo, espera la remuneraci\u00f3n m\u00e1s alta posible&#8221;, justifica.<\/p>\n<p>Reinach vivi\u00f3 esa experiencia cuando cre\u00f3 .comDom\u00ednio. &#8220;Tuvimos la idea de hacer un\u00a0<em>data center<\/em>, un servicio que a\u00fan no exist\u00eda en Brasil. Reunimos un equipo competente, reclutado en la universidad, tom\u00e9 una licencia temporal en la USP, hicimos un plan de negociaci\u00f3n y fuimos a Estados Unidos en busca del capital de riesgo para que costease una inversi\u00f3n de 50 millones de d\u00f3lares&#8221;, recuerda. La mayor parte de los recursos surgi\u00f3 del banco estadounidense JP Morgan, desde el inicio el mayor accionista de la empresa. Votorantim Venture tambi\u00e9n particip\u00f3 del emprendimiento. &#8220;Siempre tuvimos menos de la mitad de la participaci\u00f3n&#8221;, relata. &#8220;Si no tuviese \u00e9xito, ellos perd\u00edan el dinero y nosotros habr\u00edamos puesto nuestra carrera en riesgo, in\u00fatilmente&#8221;. El negocio tuvo \u00e9xito y .comDominio es una empresa profesional. &#8220;Continuamos siendo accionistas. Somos due\u00f1os, pero no somos m\u00e1s empleados.&#8221;<\/p>\n<p>La condici\u00f3n de emprendedor no exige que el investigador se aleje de la universidad. &#8220;Es inter\u00e9s de la empresa que el v\u00ednculo contin\u00fae. Estamos estructurando proyectos de forma tal que ellos no necesiten alejarse totalmente&#8221;, afirma. Reinach destaca, sin embargo, que todo depende de la estructura y de la legislaci\u00f3n de cada Universidad. \u00c9l mismo tiene planes para, en el pr\u00f3ximo semestre, retomar sus clases en el Instituto de Qu\u00edmica. &#8220;Yo no quiero dejar la universidad&#8221;.<\/p>\n<p><strong><em>Un mercado con futuro<br \/>\n<\/em><\/strong>Las inversiones de capital de riesgo crecen lentamente en el pa\u00eds. En 2000, sumaron 747 millones de d\u00f3lares y, el a\u00f1o pasado, alrededor de 800 millones de d\u00f3lares, de acuerdo con los datos divulgados por la Asociaci\u00f3n Brasile\u00f1a de Capital de Riesgo (ABCR) con base a la investigaci\u00f3n de la Fundaci\u00f3n Get\u00falio Vargas (FGV), patrocinada por la Financiera de Estudios y Proyectos (Finep). La buena noticia es que, a pesar de la ca\u00edda en la bolsa electr\u00f3nica Nasdaq, el volumen de inversiones no cay\u00f3, destaca Robert Binder, director ejecutivo de la ABCR. En Estados Unidos, el fin de la burbuja de Internet cost\u00f3 caro: el mercado de inversiones de riesgo, de 100 mil millones de d\u00f3lares en 2000, cay\u00f3 a 40 mil millones de d\u00f3lares en 2001.<\/p>\n<p>De acuerdo con la investigaci\u00f3n, hasta el a\u00f1o pasado, los sectores de telecomunicaciones y los nuevos medios de divulgaci\u00f3n atrajeron a m\u00e1s de la mitad de los recursos de riesgo. Las\u00a0<em>start-ups<\/em>\u00a0se quedaron con tan solo un 15% de las inversiones, y las empresas maduras, en fase de expansi\u00f3n, con el 78%. Con la excepci\u00f3n de Extracta, de R\u00edo de Janeiro, ninguna empresa de biotecnolog\u00eda fue objeto de inversiones de riesgo, dice Binder. &#8220;El gran problema es el tiempo que demoran para madurar esas empresas&#8221;, observa Binder.Pero este cuadro, seg\u00fan su evaluaci\u00f3n, comienza a cambiar. &#8220;La actuaci\u00f3n del gobierno, por medio del programa Innovar, de la Finep, fue decisiva&#8221;.<\/p>\n<p>La privatizaci\u00f3n de sectores, como el de telecomunicaciones, por ejemplo, ya est\u00e1 generando nuevos negocios. Las inversiones en biotecnolog\u00eda pueden crecer, ya que Brasil, adem\u00e1s de la biodiversidad, tiene ventajas competitivas para apostar al desarrollo de este mercado. A prop\u00f3sito, en Estados Unidos, siete empresas de biotecnolog\u00eda ya forman parte del \u00edndice Nasdaq 100, que clasifica a las mayores empresas no financieras, seg\u00fan su valor de mercado.<\/p>\n<p>La ABCR tiene 64 asociados entre fondos de inversiones, consultoras, bolsas de valores, empresas e incubadoras. La entidad estima que el potencial de inversiones de capital de riesgo en el pa\u00eds, desde el 2000, sume unos 3.800 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Votorantim Ventures invierte en empresas de biotecnolog\u00eda","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-74538","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74538","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74538"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74538\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74538"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74538"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74538"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=74538"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}