{"id":74561,"date":"2002-04-01T00:00:00","date_gmt":"2002-04-01T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/03\/01\/revelan-los-circuitos-del-miedo\/"},"modified":"2015-08-28T16:35:25","modified_gmt":"2015-08-28T19:35:25","slug":"revelan-los-circuitos-del-miedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/revelan-los-circuitos-del-miedo\/","title":{"rendered":"Revelan los circuitos del miedo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-94909\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/04\/circuitos-do-medo2.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"116\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/04\/circuitos-do-medo2.jpg 150w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/04\/circuitos-do-medo2-120x93.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">LUCIEN FREUD<\/span>El estudio del trayecto neuroqu\u00edmico de las emociones en el cerebro de los mam\u00edferos superiores &#8211; y del propio ser humano &#8211; est\u00e1 mostrando cada vez m\u00e1s indicios de que el miedo, en su estado m\u00e1s bruto, es un sentimiento que se asienta en circuitos tan antiguos como los de los primeros reptiles de surgidos en la Tierra.<\/p>\n<p>A partir de una serie de art\u00edculos publicados durante los \u00faltimos tres a\u00f1os en revistas internacionales como\u00a0<em>Brain Research, Behavioural Brain Research y Neuroscience and Biobehavioral Reviews<\/em>, entre otras, investigadores del Laboratorio de Psicobiolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) de Ribeir\u00e3o Preto reunieron evidencias de que tres estructuras sumamente primitivas en la escala evolutiva del cerebro, presentes en especies animales desde la \u00e9poca de los dinosaurios, desempe\u00f1an tareas fundamentales en situaciones de riesgo potencial o real, antes incluso de ser accionada la am\u00edgdala cerebral &#8211; una estructura surgida posteriormente, con los primeros mam\u00edferos, y directamente implicada en las respuestas de defensa del organismo ante est\u00edmulos que provocan aversi\u00f3n, tales como el ambiente, alg\u00fan sonido, una imagen o una luz que provoque miedo.<\/p>\n<p>Con el auxilio de experimentos que provocan varios tipos de estr\u00e9s y pavor en ratones &#8211; cuyo cerebro, aunque es menos complejo, se asemeja al del hombre -, los cient\u00edficos creen haber hallado nuevas funciones para el n\u00facleo mediano del rafe, los col\u00edculos inferiores y la parte dorsal de la sustancia gris periacueductal. Son las tres piezas primitivas del intrincado rompecabezas neuronal implicado en los caminos del miedo. &#8220;Cada una de esas estructuras cerebrales participa de diferente manera en la generaci\u00f3n y en la elaboraci\u00f3n de diferentes tipos de miedo&#8221;, dice el m\u00e9dico Marcus Lira Brand\u00e3o, coordinador de los estudios llevados a cabo en el marco de un proyecto tem\u00e1tico de la FAPESP. &#8220;Como el miedo y la ansiedad constituyen importantes componentes de las enfermedades psiqui\u00e1tricas, el conocer los circuitos implicados en su elaboraci\u00f3n es fundamental para que elaboremos nuevos tratamientos para esos disturbios.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Ambiente traum\u00e1tico<br \/>\n<\/strong>De acuerdo con estos trabajos, el n\u00facleo mediano del rafe reconoce temporal y espacialmente un ambiente asociado a un trauma &#8211; el local de un asalto, por ejemplo &#8211; y lo descodifica como un est\u00edmulo de aversi\u00f3n capaz de provocar el miedo contextual condicionado, una especie de temor asociado a un ambiente traum\u00e1tico. En tanto, los col\u00edculos inferiores &#8211; son dos, uno de cada lado del cerebro &#8211; entran en acci\u00f3n en un tipo m\u00e1s particular de miedo. Haciendo las veces de filtro, una regi\u00f3n de esas estructuras auditivas, denominada n\u00facleo central, distingue espec\u00edficamente un sonido normal de otro considerado amenazador. Una vez filtrado, el est\u00edmulo auditivo considerado normal se dirige al l\u00f3bulo temporal, en la regi\u00f3n del neoc\u00f3rtex, la parte m\u00e1s racional -y nueva, desde el punto de vista evolutivo &#8211; del cerebro.<\/p>\n<p>El sonido registrado como peligroso se dirige, haciendo escala en el t\u00e1lamo auditivo, hacia la am\u00edgdala cerebral, que desencadena las reacciones t\u00edpicas del miedo: par\u00e1lisis de movimientos, dilataci\u00f3n de las pupilas, aceleraci\u00f3n de los latidos card\u00edacos y escalofr\u00edos, entre otras. Hasta ahora, todas las evidencias mostraban que la am\u00edgdala recib\u00eda siempre una se\u00f1al sonora bruta, sin filtrado, y \u00e9sta misma realizaba todo el proceso de separaci\u00f3n de aquello que puede ser amenazador o no para el organismo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, los investigadores de la USP obtuvieron indicios de que la porci\u00f3n dorsal de la sustancia gris periacueductal parece estar vinculada a una de las respuestas m\u00e1s primarias de defensa del organismo frente a los est\u00edmulos de aversi\u00f3n: la reacci\u00f3n de congelamiento (inmovilidad tensa). &#8220;Vimos que la estimulaci\u00f3n el\u00e9ctrica de esa parte de la sustancia gris provoca una par\u00e1lisis semejante a aqu\u00e9lla que se registra en los pacientes con disturbios de p\u00e1nico&#8221;, comenta Lira Brand\u00e3o. El p\u00e1nico se caracteriza por episodios recurrentes de ansiedad exacerbada, que pueden durar horas o incluso d\u00edas. Durante esas crisis, los pacientes sienten que est\u00e1n a punto de morir, tienen miedo de enloquecer y frecuentemente se rehusan a andar.<\/p>\n<p>Pese a estar involucradas en distintos tipos de miedo, las tres estructuras sobre las cuales los estudios de la USP echan luz tienen algo en com\u00fan: est\u00e1n situadas en una estructura mayor, el mesenc\u00e9falo, que forma parte del tronco encef\u00e1lico, la conexi\u00f3n entre la medula espinal y una regi\u00f3n denominada dienc\u00e9falo. \u00bfY eso qu\u00e9 quiere decir?, preguntar\u00eda alguien no familiarizado con la estructura cerebral. Esto quiere decir que, en los t\u00e9rminos de la cl\u00e1sica divisi\u00f3n evolutiva del cerebro humano y de los mam\u00edferos superiores en tres grandes unidades, el tronco encef\u00e1lico es una de las \u00e1reas de la parte m\u00e1s primitiva de este \u00f3rgano, el llamado cerebro reptiliano.<\/p>\n<p>Presente desde la aparici\u00f3n de los dinosaurios, hace decenas, o tal vez centenas de millones de a\u00f1os, esa porci\u00f3n primordial del cerebro no es te\u00f3ricamente el territorio de las emociones, sino apenas de los instintos de autoconservaci\u00f3n y agresi\u00f3n. Las emociones son de dominio predominante de la segunda parte del cerebro, que se form\u00f3 en los primeros mam\u00edferos y que alberga al sistema l\u00edmbico, compuesto por una serie de estructuras responsables por el sustrato neuronal de los sentimientos. La tercera parte del cerebro, presente apenas en los animales superiores, como los primates y el hombre, es el neoc\u00f3rtex, responsable por el raciocinio.<\/p>\n<p>En el sistema emotivo, la am\u00edgdala cerebral siempre ha sido considerada como una pieza clave: es la estructura que ha recibido las mayores atenciones por parte de los investigadores de los circuitos del miedo. Pero, de acuerdo con los datos del equipo de Lira Brand\u00e3o, el sistema l\u00edmbico se ha expandido &#8211; y, en algunos tipos de miedo, sus circuitosprimarios presentan ra\u00edces en la regi\u00f3n del mesenc\u00e9falo.<\/p>\n<p><strong>Neurotransmisores<br \/>\n<\/strong>En el caso del n\u00facleo mediano del rafe, los cient\u00edficos tambi\u00e9n lograron precisar qu\u00e9 neurotransmisor &#8211; una sustancia liberada por una neurona excitada con el objetivo de trasladar el est\u00edmulo recibido hacia otra neurona &#8211; se encarga de llevar las se\u00f1ales del miedo desde dicha estructura hacia las dem\u00e1s \u00e1reas del cerebro. Se trata de la serotonina, uno de los m\u00e1s importantes neurotransmisores, cuya acci\u00f3n tiene, como es sabido, efectos sobre el patr\u00f3n del sue\u00f1o, del humor, del comportamiento sexual y de la constricci\u00f3n de los vasos, para citar solamente algunos ejemplos. La simple inhibici\u00f3n de las v\u00edas de transmisi\u00f3n de la serotonina en ratones, una experiencia realizada en los laboratorios de la USP, impidi\u00f3 que el mensaje del miedo contextual pasara adelante y llegara a otras estructuras responsables por la elaboraci\u00f3n de las respuestas defensivas, incluidos el hipocampo y la am\u00edgdala.<\/p>\n<p>El neurotransmisor encargado de conducir los est\u00edmulos auditivos desde los col\u00edculos inferiores hasta las otras estructuras a\u00fan no ha sido determinado. Pero se tiene una buena pista. Este circuito parece ser modulado por la dopamina, un neurotransmisor com\u00fanmente asociado a la esquizofrenia &#8211; un grave problema mental que afecta a la raz\u00f3n, lleva a la confusi\u00f3n de las emociones y provoca la p\u00e9rdida de contacto con la realidad, causando delirios, especialmente sonoros. Es otras palabras: la elevaci\u00f3n de los niveles de dopamina aumenta la eficiencia de la transmisi\u00f3n de est\u00edmulos aversivos auditivos.<\/p>\n<p>No obstante, no ha sido todav\u00eda posible determinar si el bloqueo de los canales de transmisi\u00f3n de dopamina interrumpe el flujo de dicha informaci\u00f3n en el cerebro. &#8220;Son necesarios m\u00e1s estudios para ver si no existen otros neurotransmisores implicados en el proceso&#8221;, afirma Lira Brand\u00e3o. En lo que se refiere a la acci\u00f3n de la sustancia gris periacueductal sobre la respuesta de congelamiento, los experimentos con neurotransmisores a\u00fan se encuentran en su fase inicial y no permiten efectuar mayores comentarios.<\/p>\n<p><strong>Por la supervivencia<br \/>\n<\/strong>Se debe dejar claro de qu\u00e9 tipos de miedo se ocupan las investigaciones de la USP. De una manera general, el objeto de estudio es el miedo en sus manifestaciones m\u00e1s primitivas. Es el temor instant\u00e1neo que sentimos, nosotros y los animales, ante cualquier situaci\u00f3n interpretada por el nuestro cerebro como de vida o muerte. Como una especie de reflejo condicionado, no racionalizado, ese pavor inconsciente y ancestral trabaja a favor de nuestro instinto de supervivencia. Es el miedo que nos hace (re)accionar, sin pensar, ante algo percibido como una amenaza, real o imaginaria. Sin \u00e9ste, por ejemplo, los animales no lograr\u00edan huir de sus predadores. Para ser eficiente en la tarea de asegurar la perpetuaci\u00f3n de las especies, ese miedo es muchas veces exacerbado e infundado. En t\u00e9rminos evolutivos, la estrategia de equivocarse por exceso y no por defecto parece ser m\u00e1s eficiente.<\/p>\n<p>O, como dice el neur\u00f3logo estadounidense Joseph LeDoux, de la Universidad de Nueva York, autor de un libro capital sobre las emociones y el cerebro (<em>The Emotional Brain<\/em>), &#8220;es mejor confundir un pedazo de rama con una serpiente que una serpiente con un pedazo de rama&#8221;. Ese miedo primitivo es, por lo tanto, una forma de temormuy diferente al recelo (racional) que un alumno siente al hacer una prueba para la cual no ha estudiado. El estudiante se inquieta ante esa prueba porque sabe, conscientemente, que no se ha preparado para el examen.<\/p>\n<p>Algunas formas de miedo primitivo habitan la mente humana y la de los animales desde su nacimiento. Son recelos innatos, heredados gen\u00e9ticamente de los antepasados, y no son por ello derivados de experiencias traum\u00e1ticas vivenciadas por los seres que manifiestan esos temores. En los ratones, la aversi\u00f3n a los lugares abiertos se encaja en esa definici\u00f3n. En el hombre, el miedo a las grandes alturas es uno de esos casos. Nadie necesita caerse desde un muro de 10 metros para temerle a una tal ca\u00edda. Hemos llegado al mundo &#8220;programados&#8221; con ese miedo. A este tipo de temor, los estudiosos le dan el nombre de miedo incondicionado. Esta forma de miedo es estudiada por los investigadores de la USP, pero no es su principal foco de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>La atenci\u00f3n de \u00e9stos est\u00e1 m\u00e1s bien volcada al entendimiento de los circuitos neuronales utilizados en la elaboraci\u00f3n de algunos tipos de miedo condicionado, surgidos en funci\u00f3n de una experiencia traum\u00e1tica, llamada t\u00e9cnicamente est\u00edmulo aversivo. En esta l\u00ednea de trabajo, el estudio del miedo contextual condicionado en ratones ha generado resultados interesantes. \u00bfC\u00f3mo es creado este tipo de emoci\u00f3n en los animales? Vale la pena describir un experimento cl\u00e1sico para entender el proceso de inducci\u00f3n del miedo asociado a un ambiente. Los ratones son colocados en un local diferente del bioterio en el que viven: un compartimento cerrado, iluminado por una luz roja (neutra para los roedores, que sirve tan solo para que los animales visualicen las caracter\u00edsticas del ambiente-contexto), en donde sus reacciones pueden ser filmadas con una peque\u00f1a c\u00e1mara de video.<\/p>\n<p>Dentro de ese lugar extra\u00f1o, las patas de los ratones reciben sistem\u00e1ticamente descargas el\u00e9ctricas de intensidad moderada para el animal (0,6 miliamperes). Cada 20 segundos, los animales reciben un est\u00edmulo el\u00e9ctrico que dura un segundo. En una misma sesi\u00f3n, el procedimiento se repite diez veces, lo que hace que los animales asocien el compartimento &#8211; el ambiente extra\u00f1o, el contexto &#8211; con la descarga el\u00e9ctrica.<\/p>\n<p>Las consecuencias del trauma son visibles al d\u00eda siguiente: basta colocar a los ratones en el mismo compartimento, o en un ambiente similar, para que el miedo, instant\u00e1neamente, se apodere de los animales. \u00c9stos congelan sus movimientos, se erizan sus pelos, se dilatan sus pupilas, orinan y sueltan heces de manera descontrolada, y su coraz\u00f3n se dispara. Es decir, exhiben todas las respuestas t\u00edpicas de quien se encuentra ante una situaci\u00f3n codificada por el cerebro como peligro. El miedo contextual exhibido por los ratones es an\u00e1logo al que experimenta una persona que siente pavor al andar por calles angostas y oscuras en raz\u00f3n de haber sido asaltada en una callejuela mal iluminada a altas horas de la noche. Con algunas variaciones de procedimientos, los investigadores pueden lograr que los ratones de laboratorio sean inducidos a desarrollar, adem\u00e1s del miedo contextual, el miedo a est\u00edmulos sonoros y luminosos.<\/p>\n<p><strong>Nuevas funciones<br \/>\n<\/strong>Al desencadenar esa gama de temores en los roedores, el equipo de Lira Brand\u00e3o arrib\u00f3 a los resultados de sus investigaciones, que apuntan nuevas funciones para tres estructuras cerebrales. En el caso de los ratones con miedo contextual condicionado, los cient\u00edficos constataron que los roedores con el n\u00facleo mediano del rafe inactivado, qu\u00edmica o quir\u00fargicamente, no presentaban las respuestas t\u00edpicas de quien estaba ante de una situaci\u00f3n de peligro. &#8220;En tanto, los que ten\u00edan el n\u00facleo preservado exhib\u00edan las respuestas esperadas&#8221;, dice la bi\u00f3loga Viviane Avanzi, que participa de los trabajos conducidos porel Laboratorio de Psicobiolog\u00eda. En 1978, investigadores de la propia USP de Ribeir\u00e3o Preto, encabezados por Frederico Graeff (hoy jubilado), ya hab\u00edan recabado evidencias de que esa estructura podr\u00eda desempe\u00f1ar esa funci\u00f3n, pero acabaron no prosiguiendo con los estudios, que solamente fueron retomados recientemente.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis de que los col\u00edculos inferiores, estructuras de las cuales es sabido que est\u00e1n involucradas en la captaci\u00f3n de sonidos, funcionan como filtros de los est\u00edmulos auditivos, separando las se\u00f1ales peligrosas de las inofensivas, tom\u00f3 cuerpo luego de que Lira Brand\u00e3o y sus colegas de laboratorio, un equipo de 15 j\u00f3venes investigadores, concretaron algunas sorprendentes constataciones. Primero verificaron que los est\u00edmulos el\u00e9ctricos producidos en los col\u00edculos, cuyo impacto es similar al de los sonidos que se sabe provocan aversi\u00f3n en los animales, causaban respuestas de miedo. Despu\u00e9s, y lo m\u00e1s importante de todo, percibieron que esas reacciones pod\u00edan ser neutralizadas mediante la administraci\u00f3n de ansiol\u00edticos directamente en los col\u00edculos.<\/p>\n<p>&#8220;Concluimos entonces que el miedo a los est\u00edmulos sonoros es mediado por los col\u00edculos&#8221;, dice otro investigador del grupo, el psic\u00f3logo Jorge Manuel Nobre.La conexi\u00f3n entre la porci\u00f3n dorsal de la sustancia gris periacueductal y la reacci\u00f3n de congelamiento fue determinada por medio de la estimulaci\u00f3n el\u00e9ctrica de esa regi\u00f3n de la estructura. Exist\u00eda la sospecha de que la sustancia gris como un todo, o apenas su parte ventral, estuviera involucrada en los mecanismos neurales mesencef\u00e1licos que llevan a la par\u00e1lisis (congelamiento o inmovilidad) asociada al miedo.<\/p>\n<p>Para demostrar que la porci\u00f3n ventral no es determinante en esa reacci\u00f3n, los investigadores la lesionaron, inutiliz\u00e1ndola, y le aplicaron est\u00edmulos el\u00e9ctricos de baja intensidad en la parte dorsal. Fue lo suficiente para provocar la t\u00edpica reacci\u00f3n de congelamiento de la musculatura. &#8220;Con nuestras investigaciones, no queremos minimizar la importancia de la am\u00edgdala en el circuito del miedo. El est\u00edmulo de aversi\u00f3n debe llegar a \u00e9sta para que se detone el proceso de reacci\u00f3n defensiva del organismo&#8221;, pondera Lira Brand\u00e3o. &#8220;El objetivo de nuestros estudios es entender mejor todo el circuito del miedo, destacando la importancia de otras diversas estructuras, que reciben e integran esas informaciones aun antes de que las mismas lleguen a la am\u00edgdala.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Por qu\u00e9 es dif\u00edcil controlar el miedo y las emociones<\/strong><\/p>\n<p>Por experiencia propia, todo el mundo sabe que es m\u00e1s dif\u00edcil controlar la emoci\u00f3n que la raz\u00f3n. El amor, el odio, la alegr\u00eda, la tristeza, el miedo y la empat\u00eda son sentimientos aparentemente espont\u00e1neos en el hombre, que se apoderan de las personas independientemente de su voluntad. Nadie deja de detestar a su peor enemigo sencillamente porque se le ha metido en la cabeza que el odiarlo no sirve para nada, por ejemplo. Casi por definici\u00f3n, la raz\u00f3n es controlable &#8211; no as\u00ed la emoci\u00f3n. Analizando las conexiones nerviosas que vinculan a las distintas partes del cerebro, en las cuales la raz\u00f3n y la emoci\u00f3n se originan a partir de los m\u00e1s diversos tipos de est\u00edmulos, los neur\u00f3logos formularon una teor\u00eda para explicar por qu\u00e9 el ser humano pena para dominar sus emociones &#8211; entre ellas, el miedo -, al paso que parece considerarse el se\u00f1or de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>De acuerdo a este abordaje, que no debe ser del todo del agrado de los psic\u00f3logos y psicoanalistas, la clave para entender este misterio reside en el hecho de que existe un mayor n\u00famero de conexiones nerviosas que unen a la am\u00edgdala (la estructura cerebral que es la clave de la determinaci\u00f3n de las respuestas f\u00edsicas y comportamentales provocadas por el miedo y otras emociones) al neoc\u00f3rtex (la parte del cerebro responsable por el pensar cognitivo y racional) que de aqu\u00e9llas que conectan al neoc\u00f3rtex con la am\u00edgdala.<\/p>\n<p>En otras palabras, la extensi\u00f3n de la red neuronal capaz de llevar informaciones desde la am\u00edgdala hasta el neoc\u00f3rtex es significativamente mayor que la cantidad de v\u00edas habilitadas para efectuar el trayecto inverso. &#8220;Ambas estructuras se comunican una con la otra, pero dicha comunicaci\u00f3n es asim\u00e9trica&#8221;, dice Marcus Lira Brand\u00e3o, del Laboratorio de Psicobiolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo de Ribeir\u00e3o Preto. &#8220;Durante los estados aversivos, las respuestas emocionales predominan sobre la raz\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p>El neur\u00f3logo estadounidense Joseph LeDoux, de la Universidad de Nueva York, un renombrado estudioso del miedo condicionado, es el mayor defensor de esta visi\u00f3n. Para LeDoux, esa comunicaci\u00f3n asim\u00e9trica ayuda a explicar por qu\u00e9 la terapia psiqui\u00e1trica no siempre da buenos resultados con v\u00edctimas de ansiedad y otros problemas mentales. Un tratamiento m\u00e1s eficiente para tales disturbios, de acuerdo con los adeptos a esta abordaje, podr\u00eda lograrse si se desarrollaran drogas que facilitaran la interacci\u00f3n del neoc\u00f3rtex con la am\u00edgdala.<\/p>\n<p>Pese a que las emociones ya hab\u00edan sido el objetivo de trabajos con enfoque biol\u00f3gico desde la \u00e9poca de Charles Darwin, durante la segunda mitad del siglo XIX, la neurolog\u00eda empez\u00f3 a explorar m\u00e1s a fondo el terreno movedizo e irracionalmente desafiante de los circuitos cerebrales vinculados a esos sentimientos (y comportamientos) hace apenas dos d\u00e9cadas. En la llamada neurobiolog\u00eda de las emociones, el miedo se ha convertido en el objetivo preferido de los estudios, por encontrarse en la ra\u00edz biol\u00f3gica de varios disturbios mentales y por ser una condici\u00f3n de f\u00e1cil identificaci\u00f3n e inducci\u00f3n en laboratorio.<\/p>\n<p>En poco tiempo, esa l\u00ednea de investigaci\u00f3n, en la cual est\u00e1n involucrados centros de todo el mundo, puso en evidencia a varias estructuras del tronco encef\u00e1lico que participan en la generaci\u00f3n y elaboraci\u00f3n del miedo y que se suman a una peque\u00f1a estructura gris, situada en la parte media del cerebro, cuyo formato se asemeja a una almendra: la am\u00edgdala; que por cierto, son dos, una en cada hemisferio cerebral y, l\u00f3gicamente, no tienen nada que ver con las gl\u00e1ndulas hom\u00f3nimas de la garganta.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<\/strong><br \/>\nNeurobiolog\u00eda del Miedo y la Ansiedad (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1843\/neurobiologia-do-medo-e-da-ansiedade\/\" target=\"_blank\">98\/11187-2<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Marcus Lira Brand\u00e3o &#8211; Laboratorio de Psicobiolog\u00eda de la USP de Ribeir\u00e3o Preto;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>R$ 641.059,54<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un proyecto tem\u00e1tico revela las funciones de estructuras arcaicas del cerebro","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-74561","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74561","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74561"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74561\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74561"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74561"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74561"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=74561"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}